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| CARRO BOMBA EN
ARAUCA |
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| INTRODUCCIÓN |
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Los acontecimientos del pasado 11 de
septiembre han puesto nuevamente en evidencia que el terrorismo
internacional, con su estado de desolación y muerte, constituye uno de
los más importantes desafíos para nuestra Organización. Un desafió
que exige de nuestra parte una respuesta urgente, enérgica y efectiva.
Combatir el terrorismo internacional es
una responsabilidad de todos. En Colombia una de las manifestaciones del
terrorismo se ha apoyado en otra actividad criminal que también tiene
repercusiones globales: la actividad relacionada con el problema mundial
de las drogas ilícitas. Nuestra experiencia nos ha demostrado que la
lucha de la comunidad internacional contra el problema mundial de las
drogas, donde se ha aceptado el principio de la responsabilidad
compartida, es un puntal determinante en la lucha contra el terrorismo.
De igual forma, el éxito en el combate al terrorismo internacional
dependerá de la medida en que hagamos efectivo también en este campo
el principio de la responsabilidad compartida. En esta lucha a cada
Estado le debe corresponder una tarea de acuerdo con sus condiciones y
capacidad para llevarla a cabo Los actos, métodos y prácticas
terroristas constituyen acciones criminales injustificables y contrarias
a los propósitos y principios de las Naciones Unidas. Ponen en peligro
la convivencia pacifica y civilizada de nuestros pueblos, la estabilidad
de nuestras instituciones y la paz y la seguridad mundial.
Pero hay una realidad que nos golpea y
desconcierta: la incapacidad de nuestra Organización para actuar en
forma permanente, consistente y efectiva frente al terrorismo
internacional. Tenemos que encontrar métodos e instrumentos que nos
permitan, mediante una acción unificada y concertada en el ámbito
global, regional y nacional, prevenirlo, combatirlo y derrotarlo. Para
ello Bebemos adelantar acciones simultaneas en distintos frentes.
Colombia considera fundamental el
fortalecimiento institucional de la ONU en materia de lucha contra el
terrorismo internacional. la dimensión de esta amenaza a la paz y la
seguridad amerita que nuestra organización establezca una
responsabilidad concreta a través de una oficina, un programa o un
organismo del más alto nivel y con apropiada financiación, para
coordinar esfuerzos en la prevención, el combate y la erradicación del
terrorismo internacional.
Es cierto que en cada período de sesiones
la Asamblea General ha venido aprobando una resolución sobre medidas
para eliminar el terrorismo internacional. En ella se condenan enérgicamente
todos los actos, métodos y prácticas terroristas, se califican de
injustificables cualquiera que sean sus consideraciones políticas,
filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas o religiosas, y se
exhorta a los Estados a adoptar medidas y a cooperar en la lucha contra
el terrorismo internacional. Pero también sabemos que en los últimos años
no ha habido consenso sobre esa resolución y que la Asamblea General ha
debido adoptaría por votación. Debemos aprovechar el momento que se ha
creado con esta tragedia para retomar el impulso, flexibilizar
posiciones y lograr una unidad que resulta fundamental para avanzar en
la lucha contra este flagelo del siglo XXI.
Tenemos que superar las diferencias de
criterio que han impedido durante muchos años llegar a un consenso
sobre una definición de terrorismo internacional y sobre las personas a
quiénes deben aplicarse los convenios sobre terrorismo. Colombia
considera que el terrorismo internacional se diferencia de otros graves
crímenes por su finalidad de producir terror en la población y
desestabilizar u obligar a un gobierno, o a una organización
internacional, a hacer o dejar de hacer algo. Para nosotros, reitero, el
terrorismo se define por su finalidad y, por lo tanto, condenamos
cualquier acción terrorista, independientemente de quienes sean sus
autores, sus motivaciones, métodos, prácticas o lugares de perpetración.
Debemos liberar de una vez por todas el tema del terrorismo de su
contenido político para poder combatirlo como lo que es, un grave
crimen contra la vida de personas inocentes. Ha llegado el momento de
expresar, a una sola voz, nuestro firme rechazo a los actos terroristas
y a quienes los apoyan y patrocinan, de enunciar una política de cero
tolerancia con el terrorismo internacional.
Colombia apoya sin vacilaciones los
trabajos del Comité Especial sobre terrorismo y se compromete a
participar de manera constructiva en la próxima reunión del Grupo de
Trabajo de la Sexta Comisión que negocia el proyecto de convenio
general sobre terrorismo preparado por la India, con miras a que se
adopte en el presente período de sesiones. Igualmente, esperamos que
los Estados puedan superar sus diferencias sobre el proyecto de convenio
para la represión de los actos de terrorismo nuclear, cuya adopción se
hace hoy más necesaria y urgente.
La legislación colombiana ha establecido
estándares exigentes que nos permiten mostrar hoy una exitosa
experiencia en la acción judicial contra las fuentes de financiación
del crimen organizado. Una experiencia que podemos aplicar a la lucha
contra el terrorismo internacional. Adicionalmente, hemos logrado una
muy fluida cooperación con organismos nacionales de los Estados Unidos
y de varios países suramericanos y europeos. Hemos cumplido todas las
recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional para
eliminar el lavado de activos y estamos dispuestos a cooperar y a
prestar la asistencia técnica que sea necesaria.
En este convencimiento Colombia, como
miembro del Consejo de Seguridad, votó a favor de la Resolución 1373,
por la cual se impone a todos los países la obligación de prevenir y
eliminar la financiación de actos terroristas y cooperar en este empeño.
Igualmente, hemos asumido la responsabilidad que nos corresponde por
ejercer la Presidencia del comité de sanciones sobre Afganistán, a
través del cual se aplica a los talibanes el único régimen de
sanciones vigente y activo en las Naciones Unidas destinado expresamente
a combatir el terrorismo internacional. Nuestra experiencia nos permite
afirmar que aún hay mucho por hacer en materia de efectividad de las
sanciones. El mecanismo de monitoreo aprobado el pasado mes de julio ha
representado un importante avance en la materia.
En días pasados, nuestro país respaldó
la convocatoria a la reunión de consulta del Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca, mecanismo básico de defensa colectiva de los países
americanos. En ella se estableció que los ataques terroristas contra
los Estados Unidos de América son ataques contra todos los Estados del
hemisferio y que serán enfrentados por todos mediante mecanismos de
asistencia recíproca. También participamos activamente en la reunión
de consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de
los Estados Americanos en la que se decidió, por iniciativa de
Colombia, entre otros países, la negociación de una convención
interamericana contra el terrorismo y el fortalecimiento del CICTE-Comité
Interamericano Contra el Terrorismo, con miras a intensificar la lucha
contra este crimen mediante la adopción de medidas urgentes dirigidas a
mejorar la cooperación interamericana en esta materia.
Permítame terminar reiterando el firme
compromiso de mi país con la lucha contra el terrorismo internacional e
insistiendo en la necesidad de una respuesta urgente, enérgica y
efectiva de la Organización de las Naciones Unidas frente a esta
amenaza real a la paz y la seguridad internacional.
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| DESCRIPCIÓN
DE LOS HECHOS |
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El estallido ocurrió pasadas las 2 p.m.
del domingo 26 de enero de 2003 en el caserío Pueblo Nuevo, frente a un
retén del Ejército y cuando sin intentar bajarse del automóvil, el
chofer detonó la carga explosiva.
Seis soldados de
la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) y el conductor del vehículo
murieron, cuando presuntos guerrilleros de las Farc activaron el carro
que detuvo su marcha al frente de retén militar, para una requisa que
estaba siendo coordinada directamente por el general Alonso Ortiz,
comandante de esa división especializada y quien salió ileso del
atentado.
Ocho militares más
resultaron gravemente heridos como consecuencia de la explosión que
ocasionó daños a varias viviendas de este caserío situado a cuatro
horas de la capital araucana.
Las autoridades
militares no descartan que el ataque haya sido dirigido contra el propio
general Ortiz. "A las 2:00 de la tarde y cuando la Fudra hacía una
operación de registro y control, un carro paró en el retén que se había
dispuesto en ese lugar e inmediatamente explotó. No cabe duda que
fueron las FARC", dijo el mayor general Eduardo Morales Beltrán,
comandante de la Segunda División, con
sede en Bucaramanga.
Al Hospital
Militar de Bogotá fueron trasladados anoche los soldados Juan Fernando
Rojas, Jorge Enrique Lleras, Javier Garzón Medina, Guillermo Lunpaque
Rodríguez, Ermes José Burgos, Carlos Omaya García y dos uniformados más
cuya identidad se desconocía. Todos ellos presentan heridas de
diferente consideración.
De la persona
que conducía el carro nada se sabe debido al estado de desintegración
en que quedó el cuerpo. Versiones preliminares revivieron el viejo
temor de que las FARC estén forzando a civiles a transportar y detonar
estos explosivos, o que estén obligando a sus propios hombres a
inmolarse en este tipo de hechos.
Los nombres de
los uniformados muertos no habían sido revelados por la brigada 18 del
Ejército, y prevalecía un hermetismo total frente al atentado de ayer.
Con el carro
bomba de Pueblo Nuevo, ya son cuatro los ataques de este tipo que han
perpetrado los frentes 10 y 45 de las Farc, según señalan las
autoridades, en lo que va del 2003. En ellos han muerto doce personas y
27 han resultado heridas.
Los actos
terroristas de este año en Arauca comenzaron el 8 de enero en Arauquita
cuando un hombre que trató de ingresar con un carro lleno de explosivos
a la base militar de la zona murió en la explosión. Allí quedaron
heridos los soldados Eduard Yáñez Rodríguez, Eider Herrera Pallares y
la mujer Gladys Miriam Marín Castillo.
Un día después,
en el sitio La Y, en Fortul, una explosión similar mató a los
ganaderos Sergio Ayala, Eliseo González, a otro habitante más y a
Jorge Avendaño, como fue identificado inicialmente el conductor del
coche bomba. En el lugar 14 personas fueron heridas al ser alcanzadas
por las esquirlas.
El último
atentado ocurrió el 11 de enero en la entrada de Tame cuando, obligado
por las Farc, Mauricio Avendaño Camargo, hermano del chofer del carro
que estalló en Fortul, condujo un vehículo lleno de explosivos hasta
pocos metros antes de una guarnición militar. Una de las tres cargas
explotó y ocasionó heridas leves a Avendaño.
Interrogado
posteriormente el hombre reveló que tras ser secuestrado, el 2 de
enero, junto con sus dos hermanos, fue presionado por la guerrilla a
cometer el atentado. Del paradero de Rafael Ignacio, el menor de los
tres hermanos retenidos por la guerrilla, nada se conoce.
La vereda Pueblo
Nuevo es paso obligado de las Farc para llegar a las más de 12 mil hectáreas
de coca que hay sembradas en la región y donde, de acuerdo con
Inteligencia Militar, se comercializan armas y droga gracias a los más
de 8 millones de dólares que el narcotráfico le produciría a la
guerrilla semanalmente.
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| RESPONSABLES |
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Teniendo en cuenta que las organizaciones terroristas en Colombia, caso
específico FARC es una organización jerarquizada y centralizada en la
responsabilidad de la toma de decisiones en el Secretariado y Estado Mayor
Central, como ha sido reconocido históricamente en sus estatutos el
planeamiento y la ejecución de sus acciones terroristas, siendo la mayoría
graves crímenes de lesa humanidad, denunciamos como responsables y autores
intelectuales y materiales a:
.Pedro
Antonio Marín
(conocido como Manuel Marulanda Vélez o tiro fijo). Considerado
por algunos como el terrorista más antiguo del mundo, su sombra en este
sentido fue Luis Alberto Morantes Jaimes, más conocido dentro del oscuro
mundo del narcotráfico y el terrorismo como Jacobo Arenas.
Guillermo
León Sáenz Vargas
(conocido en el mundo del delito como Alfonso Cano)
Rodrigo
Londoño Echeverri
(a. Timoleon Jiménez)
Jorge
Suárez Briceño (a. Mono Jojoy)
Luis
Edgar Devia Silva
(alias Raúl Reyes)
Luciano
Marín Arango
(alias Iván Marquéz)
German
Suárez Briceño (conocido
como Grannobles Rodríguez)
Luis
Edgar Devia Silva
(alias Raúl Reyes)
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| CONSIDERACIONES |
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Esta denuncia pretende demostrar
como el grupo terrorista de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias
Comunistas) se encuentra adelantando actos terroristas contra personal
No combatiente y poniendo en riesgo permanente la vida de los
pobladores de la región. De nuevo
los particulares se ven amenazados en su integridad personal toda
vez que son víctimas de la demencia de las FARC atentado contra la
integridad física valiéndose de artimañas prohibidas en los
Protocolos de Ginebra
La comunidad internacional no puede
permanecer indiferente frente a las graves infracciones del Derecho
Internacional Humanitario y protocolos de ginebra, cometidos por parte
de organizaciones subversivas que actúan en el territorio Colombiano,
quienes de manera flagrante vienen involucrando
a la población civil no combatiente en la guerra que libran
contra el estado Colombiano.
La comunidad internacional deberá servir
como garante del respeto a los Derechos Humanos y Derecho Internacional
Humanitario, en el desarrollo del conflicto que se libra en Colombia con
los grupos terroristas, por lo tanto debe pronunciarse en contra de
quienes atentan contra la población civil no combatiente.
El uso de armas no convencionales(Carros
Bomba) y su repercusión en personas indefensas, debe ser condenado de
manera enérgica por la Comunidad Internacional, y en especial por las
organizaciones que promueven y promulgan el respeto y acatamiento del
Derecho Internacional Humanitario.
Que las normas del Derecho Internacional
Humanitario, aplicables en los conflictos armados de carácter no
Internacional, consagran obligaciones tanto para el Estado como para los
grupos insurgentes, en aplicación del articulo 3 común a los convenios
de Ginebra de 1949.
Que en las circunstancias actuales, en las
que se desarrolla la confrontación armada en Colombia, es urgente
adoptar medidas activas para proteger a las personas que no participan
en las hostilidades, los no combatientes.
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| PETICIONES |
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Instamos a las organizaciones
mundiales a pronunciarse en contra de los vejámenes cometidos por los
Grupos Terroristas internacionales en Colombia – FARC, ELN, AUC, -
para que cesen sus actividades delictivas y saquen del conflicto a la
población civil indefensa.
Exigimos a los cabecillas de las FARC –
ELN - AUC, que no utilicen
a personas inocentes como “Ganchos ciegos”, es decir, induciéndolos
a conducir y llevar paquetes bomba donde morirán sin saber su contenido
ni el objetivo por el cual están siendo engañados.
Le pedimos a las organizaciones de
la sociedad civil internacional que denuncien los homicidios,
desapariciones, persecuciones y demás actos terroristas que a diario
realizan los bandidos de las Farc, Eln y Autodefensas contra nuestros
campesinos, niños y mujeres.
Instamos a la comunidad
internacional para que le exija a los grupos armados ilegales en
Colombia, que no tomen represalias contra toda forma de organización
social que se oponen a la oleada de terror que a diario nos azota, para
que no involucren a las pequeñas comunidades indígenas, campesinos y
obreros.
Denunciamos la violencia
indiscriminada y la violación a los Derechos Humanos y al D.I.H. a que
a diario nos vemos sometidos todos los colombianos por un pequeño grupo
de antisociales que dicen llamarse “Ejército del Pueblo FARC-EP“.
Exigimos que cesen toda actividad
delictiva y se sometan a las normas de Ley que ofrece el gobierno de
Colombia.
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