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Asociación Colombiana Para la Solidaridad y la Paz "ACOSPAZ"

'Farc aún no están derrotadas', afirman comandantes de las Fuerzas Militares y del Ejército

En medio del regocijo por los éxitos de los últimos días, pero aceptando que aún falta mucho por hacer, en el que las Fuerzas Militares le han propinado los más duros golpes a la estructura de las Farc en los últimos años, los generales Jorge Enrique Mora Rangel Ovalle, comandante de las FF.MM, y Carlos Alberto Ospina, comandante del Ejército, hablan de la necesidad de penetrar en lo profundo de la selva para capturar a los jefes del secretariado, y de los frutos de una reestructuración que empezó hace cerca de 5 años.

¿Realmente están en aumento los golpes contra las Farc?

General Mora: Hay que mirar el verdadero contexto. Las Fuerza Militares han venido en un proceso de reestructuración. Esto, unido a la voluntad del Gobierno y sustentada en una estrategia, obviamente lleva a estos desenlaces y se vea la ofensiva.

General Ospina: Lo que se está viendo es el resultado de la estrategia que ha sido planeada. Así que no solo es que se hayan presentado unos combates. En la IV Brigada ha habido excelentes resultados; en la IX cayó 'El mocho' y doce más; aquí en Cundinamarca, en Santa Rosa, se decomisó un arsenal de gran tamaño; en los límites entre Casanare, Boyacá y Arauca, la Brigada XVI hizo una operación importante.

¿Exceso de triunfalismo?

G.M.: Parece que existe el concepto de una resignación de que vamos a tener que vivir siempre con estos bandidos y su amenaza. Eso es un gran error. Precisamente, lo que le queremos decir a los colombianos y mostrarle al país, es que nosotros somos capaces de derrotar a estos bandidos, que somos superiores a ellos, que le estamos ganando en el campo de batalla. Quiero hacer énfasis en eso y en que los colombianos tenemos derecho a pensar que podemos vivir en paz y los bandidos se tienen que acabar.

En este momento podríamos decir que las Farc están perseguidas, acosadas, golpeadas, que están metidas en medio de la selva, que no quieren enfrentarnos, y eso es así. Pero también es cierto que no están derrotadas. Tampoco es que estemos siendo triunfalistas y que dentro de ocho días vamos a tener a 'Tirofijo' aquí, en la Plaza de Bolívar. No. Las Farc no están derrotadas todavía, pero hay una decisión de las FF.MM. de que podemos derrotarlas. Y le estamos mostrando al país resultados contundentes y que tenemos una fe total y absoluta de que Colombia puede llegar a vivir en paz.

¿Todos los jefes que han caído en los últimos días, sumados, valen por un 'Mono Jojoy'?

G.M.: Hay que mirar a la organización a la cual estamos enfrentados. Tiene muchos años, ha ido creciendo y fortaleciendo sus estructuras, su capacidad, su poder logístico y económico. Hay un secretariado donde están los bandidos más importantes, pero tienen lo que ellos llaman frentes. Los cabecillas de esos frentes son los que verdaderamente hacen la guerra, los asaltos, los secuestros, destruyen las torres, los puentes. Así que dar de baja a los cabecillas de esos frentes es vital e importante porque son los que dirigen a los hombres de las Farc. Lo que vemos es que están cayendo unos hombres importantes y eso es también un mensaje para los máximos líderes de las Farc.

¿Y cuándo va a caer uno del Secretariado?

G.O.: Los cabecillas del Secretariado se cuidan mucho. Están en partes profundas de la selva, están pendientes de su seguridad, están escondidos en regiones de difícil acceso y les llegará el momento, así como le toco a 'Buendía'.

G.M.: ¡Ave María!, Eso es lo que quieren los colombianos. El país lo que quiere es que esto se acabe, que estos bandidos y estas organizaciones se acaben. A los militares nos corresponde atacarlas, destruirlas y, a través de los planes y las acciones militares, lograr que estos bandidos se desmovilicen o entren en un proceso de negociaciones políticas con el Gobierno.

En tiempo, ¿cuánto es eso?

G.M.: Es difícil hablar de plazos. En los análisis que hemos hecho vemos que el conflicto lleva más o menos 40 años, y que el país quiere que eso acabe. Llegamos a la conclusión de que estamos viviendo la etapa final del conflicto. No hablamos de meses ni siquiera de un año, pero definitivamente el conflicto colombiano está viviendo la última etapa.

¿Qué ha cambiado en la estrategia militar?

G.O.: La mala racha de las Farc viene desde hace mucho tiempo. Han tenido fracasos grandes que los han llevado a no enfrentar al Ejército, sino atacar a la población civil. Tal vez los que han cambiado la estrategia son ellos. Atacando a la población civil, activando carros bombas, asesinando a personas. En los últimos días han muerto varios cabecillas, pero también se debe a la acertada conducción de los comandantes de la V División, de la Fudra y de los soldados. La gente no lo sabe, pero llevan muchos meses de día, de noche, bajo cualquier condición, exponiendo sus vidas. El Ejército ha tenido este año 392 muertos, entre ellos 14 oficiales, que quizá es un dato que la gente no sabe.

G.M.: Aprovechando las circunstancias de la antigua zona de distensión, las Farc se fortalecieron, crecieron en número de hombres, pudieron entrenar a los bandidos, reorganizaron su estructura. Y como parte de las acciones que hicieron en ese tiempo, creyeron que podían pasar a un nivel mayor de la guerra y se presentaron enfrentamientos de grupos muy numerosos contra unidades del Ejército. En ese momento, cuando quisieron pasar a un nivel superior, fueron derrotadas por el Ejército en el campo de combate y se dieron cuenta que no estaban preparadas ni tenían el poder suficiente. Volvieron al nivel de guerra de guerrillas y a replegarse en la selva. No es que lo hayan hecho voluntariamente. No tienen la capacidad y están en la etapa del terrorismo. La actitud nuestra es ir a buscarlos, golpearlos y obtener victorias en el campo de combate.

Se habla de 'Comandos de Selva' para ir a buscarlo a los jefes guerrilleros. ¿De qué se trata esto?

G.O.: Aquí los bandidos tienen plata. Eso es diferente a otros conflictos, donde los bandidos dependen del apoyo externo. Esto hace que los cabecillas se protejan por tener la plata del narcotráfico y se camuflen en la selva. Por eso nosotros nos vemos obligados a penetrar en ella. Tenemos batallones y brigadas móviles entrenadas para entrar en lo profundo de la selva. De hecho, durante muchos años hemos estado en estas operaciones de selva y la población civil no sabía esto.

¿Qué tan sostenible es combatir en la selva?

G.O.: Las operaciones en la selva son muy difíciles por el sostenimiento y porque requieren de una logística especial. Sin embargo, podemos sostener operaciones prolongadas, como en el Catatumbo, donde llevamos varios meses con una operación en lo profundo de la selva. Esas son las acciones más difíciles. Lo deseable es tener muchísimo más, pero rara vez en un Ejército se alcanza lo deseable. Entonces, con los medios que se tiene se ha organizado un aparato logístico para apoyar las operaciones. En las selvas se pasan muchísimos trabajos, se adquieren muchas enfermedades. Al año tenemos mucha gente enferma de paludismo y leishmaniasis.

¿Cómo va la inteligencia técnica?

G.M.: Se están haciendo dos grandes esfuerzos en inteligencia. Uno, el técnico y el otro, el humano. En ambos campos hemos progresado significativamente. Tenemos gente experta y quiero hacer énfasis que el Ejército tiene mucha experiencia en este tipo de guerras. Nuestros hombres son verdaderos expertos en guerra de guerrillas. La experiencia en inteligencia de nuestros hombres es excelente y la fortaleza de la inteligencia técnica y la humana está en un nivel importante. Hay gente con una capacidad de infiltración y penetración muy importante. El trabajo de inteligencia es de persuasión, de seguimiento, de tiempo y las cosas se van dando poco a poco. Los recientes resultados son producto de ese trabajo.

¿Hasta qué punto los éxitos operacionales están dependiendo más de la Fuerza Aérea que de las tropas en tierra?

G.M.: En la reestructuración de las Fuerzas Militares, las tres fuerzas han tenido una transformación muy importante. La Infantería de Marina hoy en día es una fuerza con gran capacidad de combate. La Armada tiene una brigada fluvial y buenos resultados en la lucha contra el narcotráfico a través de los decomisos de droga, son suyos. Y la FAC realiza operaciones de día y de noche con una capacidad de los pilotos como no los tiene ninguna fuerza aérea en Latinoamérica. Casi 80 por ciento de las operaciones de la FAC son nocturnas y requieren de mucha capacidad, entrenamiento, coordinación y experiencia. Evacuando heridos, haciendo desembarcos, ayudando a transportar tropas. Y eso es lo que se conoce como operaciones conjuntas. Es la mejor forma de operar de una fuerza militar. Si actuamos como un todo, somos muy potentes.

¿En ese sentido, la Aviación de Ejército pasaría a ser comandada por la FAC?

G.O.: Las Fuerzas Militares están diseñadas para actuar conjuntamente. En ningún país del mundo el Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada han sido diseñadas para que actúen por su cuenta. Cada uno cumple una función muy puntual. Y una función muy especial del Ejército es el asalto aéreo, hace parte de la maniobra terrestre, así como la maniobra terrestre, en otro campo, son los tanques. Para hacer un asalto aéreo se necesitan los helicópteros y estos están integrados con las unidades de superficie. Esa es la razón de ser la Aviación del Ejército. No es que haya dos aviaciones. Es que cada una tiene una función.

¿Pero la Aviación del Ejército sigue siendo autónoma operacionalmente?

G.O.: Naturalmente. Así como la FAC es autónoma en el empleo de sus aviones y la protección de los asaltos terrestres. Eso se complementa con la participación de la FAC y para eso debe haber un comandante que dirija las acciones, en este caso el comandante de las Fuerzas Militares.

Dejando la parte operacional, ¿cómo está la relación con las ONG?

G.M.: Son unas relaciones normales. Ellos están en su papel de defensores de derechos humanos y las FF.MM estamos defendiendo a nuestro pueblo, o sea que en el fondo estamos detrás del mismo propósito y objetivo. Aquí cabe hacer énfasis en que una parte de los cambios y las reestructuraciones que han tenido las FF.MM. es la claridad sobre la concepción del conflicto. En procura de la defensa de nuestro pueblo viene la actitud de las tropas y la única forma de actuar es respetando a nuestro pueblo. Si somos respetuosos va a haber un sentido de pertenencia muy grande hacia la tropa, es la única forma de ganar el conflicto: que la gente sepa que es dueña de las FF.MM. y que les pertenecen. Eso es más importante para nosotros que tener una buena relación con una organización.

El representante de Human Right Watchs, José Miguel Vivanco, dice que llegó la hora de mirar la relación entre paramilitares y Fuerza Pública en la Comuna 13 de Medellín. ¿Qué opinan de esto?

G.O.: Desde hace días algunas de esas organizaciones han sacado esa teoría, pero la relación está muy clara. El Ejército, a partir de que entró a esa zona hace un año, sacó a todos los bandidos: los milicianos de las Farc y los bandidos de la autodefensa. La vida de la comuna se ha normalizado. La actuación de la IV Brigada ha sido muy clara, y tan pronto recibimos alguna denuncia, así sea de las Farc o de la autodefensa, la investigamos. De modo que el pueblo colombiano puede confiar en que la actuación del Ejército ha sido clara y transparente. Quien afirme lo contrario tiene que llevar las pruebas y no simplemente esparcir un rumor que no esté en capacidad de probar. La misma gente no permitió que el Ejército se retirara y tuvimos que dejar a los soldados.

¿Por qué es vital el Estatuto Antiterrorista?

G.M.: Todos los países del mundo que han vivido situaciones similares a la de Colombia, incluso no tan extremas, han tenido legislación antiterrorista. España, Italia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, muchos países que han enfrentado estas situaciones. A nosotros nos estaba haciendo falta. Afortunadamente pasó en la plenaria de la Cámara y estamos convencidos de que la necesitamos para que las instituciones puedan ser más eficientes. Vale la pena decir para tranquilidad de los colombianos, que nosotros sabremos utilizar lo que se derive de esta legislación, que seremos muy responsables en el empleo de estas facultades y que siempre trataremos de ser lo más transparentes posibles, apoyándonos en los organismos de control del Estado.

Quiero darle tranquilidad a Colombia y decirle que somos conscientes del manejo y el empleo de estas facultades. Lo que hizo el Congreso fue un acto de fe en las Fuerzas Militares.

Los defensores de Derechos Humanos temen que haya abusos con el estatuto. ¿Cómo evitarlos?

G.O.: La gente no tiene temor. Al contrario, quiere que se den estas facultades al Ejército porque no son unas facultades para abusar ni para tomar posiciones prepotentes. La gente nos reclama para que actuemos más. De manera que las facultades son para unos casos muy puntuales que están en el texto y que favorecen a la población civil.

Al aprobar una ayuda militar de 600 millones de dólares para las FF.MM, el Senado de E.U. advirtió que el Ejército colombiano es el eslabón más débil en la lucha contra el narcotráfico, por los lazos con los paramilitares...

G.M.: Yo averigüé y esa no es la percepción del Congreso de Estados Unidos, es la percepción de una persona. Pienso que está totalmente errado. Precisamente, las FF.MM. son las que están mostrando los mayores resultados en la lucha contra el narcotráfico. Son las que más cocaína han capturado durante este año, son las que más laboratorios han destruidos, las que más aeronaves han inmovilizado como resultado de la interceptación aérea. Y el Congreso sabe cuáles son los resultados nuestros en esa lucha. Y son excelentes.

El presidente exige más resultados y los cambios en las unidades militares se aproximan, ¿qué va a pasar?

G.O.: Hay una necesidad permanente de dar mayores resultados porque el pueblo colombiano es quien lo exige. El país es el que está sufriendo el ataque de estos bandidos y por eso todos los días es necesario presentar mejores resultados en cantidad y calidad, y entendemos al Presidente porque él es el responsable de la Nación y nosotros somos quiénes le respondemos a él. Diariamente estamos exigiendo más a los comandantes, semana tras semana los evaluamos. Hay resultados, pero todavía tenemos que mejorar, en muchos sectores falta muchos por hacer.

En cuanto a los cambios, obedecen a las situaciones que se presentan, pero los traslados son analizados por el Presidente y él es quien en definitiva los define.

 

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