A\L\G\D\G\A\D\U\

S\F\U\

 

 

SABIDURÍA, FUERZA Y BELLEZA

 

           

 

Tres son las grandes columnas que sostienen nuestro Templo masónico estas son:

 

Ø      la Sabiduría, que representa al Ven\M\, ubicado al oriente.

Ø      la Fuerza, representando al Pr\Vig\, sentado al occidente.

Ø      y la Belleza, que personifica al Seg\Vig\, con su lugar al mediodía.

 

Al grado más alto de conocimiento denominamos Sabiduría.  Así también, a la conducta prudente que desarrollamos frente a los acontecimientos de cada día.  Lo Sabio no se adquiere de la noche a la mañana, se la aviva desde que se tiene uso de razón, y nunca terminan las pretensiones de su absoluta comprensión.  Porque el vasto panorama que cada individuo esta rodeado: las relaciones sociales, avances tecnológicos, entendimiento de la naturaleza y del universo, además de las cuestiones teosóficas, no se terminan de entender y comprender a sus complejas respuestas.

 

Hablar de las corrientes filosóficas antiguas sobre el concepto que tenían por la sabiduría, los argumentos que llegaron para resolver los cuestionamientos a: su realidad social, avances científicos, comprensión de su entorno y hasta su origen y sus dioses, están ahí en el pasado.  Lo que fue sabio en su tiempo y resolvió en su momento no es del todo objetivo y satisfactorio para nuestros días.

 

El hombre y con mayor razón nosotros HH\MM\debemos seguir puliendo nuestra piedra bruta, para seguir construyendo el camino de la sapiencia y continuar dando respuestas más certeras a nuestras dudas.

 

Pero de que sirve si existen hombres sabios con palabras y actos probos, si su sabiduría está dirigida a neófitos de mentes obstruidas por distracciones a momentos banales de sociedad.  Ya expresaba el novelista austriaco Robert Musil: “No es el genio se adelante un siglo a su tiempo, es la humanidad la que se encuentra cien años por detrás de él.”  Por tanto, la sabiduría debe también ser sembrada en terreno apto para su cosecha, si a las sociedades a los que esta dirigida no son aptas para recibir, de nada sirve para cambiar nuestro modo de vida.  Una mente amplia, receptiva y discernidora es la indicada para entrar por las puertas amplias de la sabiduría.

 

A esta columna de sabiduría debe acompañar otra: la columna de la fuerza.

 

Fuerza (lat. foritia; de fortis, valiente) es inminente que a la teoría del pensamiento encausado hacia el bien común, debe ir acompañado del ímpetu de la aplicación moral y física que da la fuerza.

 

Esta Fuerza de voluntad para superar obstáculos o dificultades, en los momentos contrarios.  Es que acaso no recordamos y admiramos de las grandes personalidades por haber ellos superado con creces sus momentos de mayor angustia, preocupación e infortunio.   El realizar un esfuerzo extraordinario a fin de sacar aquello para que se considere débil o impotente es digno de ser perpetuado y dar seguimiento.

 

Pero no solo se requiere sacar fuerza en la flaqueza, sino con mayor razón en momentos de prosperidad ética, moral y material.  Aún con mayor entusiasmo se deben apresurar los pasos seguros que no muchos gozan y tienen el privilegio de haber tenido una buena educación y moral.  Estos son los indicados para llenar de ánimo, convencer y persuadir con sus anhelos a los afligidos.  Son estos los que en su sensatez están delante de las respuestas a los problemas.

 

La fortaleza y perseverancia para cumplir objetivos personales, familiares, grupales siempre y cuando sean estos de justicia común, deben ser fomentados y complementados por otra columna: la belleza.

 

Belleza, el deleite espiritual que apreciamos en las distintas variantes de la naturaleza, al valorar una obra de arte por el trabajo minucioso o la interpretación que ella representa.

 

A esta Belleza estética Aristóteles se refirió: “el arte complementa hasta cierto punto lo que la naturaleza no puede llevar a un fin”. El artista separa la forma de la materia de algunos objetos de la experiencia, como el cuerpo humano o un árbol, e impone la forma sobre otra materia, como un lienzo o el mármol. Así, esta imitación no consiste sólo en copiar un modelo original, sino en concebir un símbolo del original; se trata de la representación concreta de un aspecto de una cosa, y cada obra es una imitación de un todo universal.

 

El también filósofo Kant también estuvo interesado en los juicios del gusto estético; proponía que los objetos pueden ser juzgados bellos cuando satisfacen un deseo desinteresado que no implica intereses o necesidades personales.  Además, el objeto bello no tiene propósito específico y los juicios de belleza no son expresiones de las simples preferencias personales sino que son universales. Aunque uno no pueda estar seguro de que otros estarán satisfechos por los objetos que juzga como bellos, puede al menos decir que otros deben estar satisfechos.  Los fundamentos de la respuesta del individuo a la belleza, por tanto, existen en la estructura de su pensamiento.  El arte debería dar la misma satisfacción desinteresada que la belleza natural.

Resulta paradójico que el arte pueda cumplir un destino que la naturaleza no puede: puede ofrecer belleza y fealdad a través de un objeto, una hermosa pintura de un rostro feo puede incluso llegar a ser bella.

 

Nietzsche después de muchas controversias consigo mismo, estaba de acuerdo con que la vida es trágica, pero esta idea no debería excluir la aceptación de lo trágico con alegre espíritu, ya que su realización plena es el arte.  El arte se enfrenta a la naturaleza y universo y los puede modificar, generando algo bello a partir de cualquier experiencia.  Al realizarlo, transforma las angustias del mundo de tal modo que pueden ser contempladas con placer.

 

El marxismo trata la belleza del arte como una expresión de las relaciones económicas subyacentes en la sociedad, y mantiene que es importante sólo cuando es “progresista”, es decir, cuando defiende los valores de la sociedad en la cual se crea.

 

No puede decirse que algún objeto es bello, porque su color o su forma lleven a llamarlo así, tal vez la belleza es una cualidad que le atribuimos en si misma, es decir, consideramos bello lo que nosotros queremos que sea bello, por razones culturales y hasta de difusión premeditada de televisión, radio e internet.

 

Encadenando este último concepto, hago referencia a lo siguiente.  En el diccionario el término belleza irremediablemente hace la acepción referida a la mujer que emana hermosura, beldad.   Pero hago está reflexión a ustedes QQ\ HH\, los parámetros de belleza propagandísticos occidentales a la figura humana adulando a lo rubio y esbelto, es decir, delgado y alto, contrastan con los gustos estéticos de belleza humana de los habitantes de la Isla Fiji, por ejemplo, ellos prefieren a lo oscuro, obeso y bajo.   Analizando esta contradicción, intuyo que la estética humana no solo debe estar acompañado de jovialidad y buena salud, ya que estos son atributos en todas las sociedades humanas para la reproducción y así trascender, sino también de que la compañera, o compañero en el caso de las damas, que se elija por pareja debe coincidir en objetivos comunes para ambos para desarrollarse y estar a la cabeza de una familia, origen inicial de las sociedades.  Consiguiendo así la belleza del accionar de las relaciones humanas.

 

Concatenando todas estas acepciones que acabo de explicar, según mi parecer, hago la siguiente relación con la masonería:

 

En la antigua Grecia se centró los recursos expresivos en la construcción de columnas.  En torno a sus proporciones y características formales se desarrollaron los tres primeros órdenes de la arquitectura: dórico, jónico y corintio.

 

La columna dórica, no tiene basa, de modo que asciende directamente desde el estilóbato hasta el capitel. El perfil de su robusto fuste presenta un ligero abombamiento y sobre su superficie aparecen estrías verticales, que se transmitieron al resto de los órdenes griegos.  El capitel dórico se compone de dos elementos geométricos sin decoración.

 

En el orden jónico la columna es más esbelta que la dórica y asciende desde una basa añadida de perfil ondulante. El capitel está compuesto por dos grandes espirales simétricas llamadas volutas.

 

Posteriormente, se desarrolló el orden corintio. El fuste de su columna es el más estilizado y el capitel, tallado sobre un tronco de cono invertido, está decorado con representaciones de hojas de acanto.

 

Es indudable que cuando uno comprende la evolución constructiva de los tres tipos de columnas, se puede relacionar la fuerza a la dórica, la sabiduría a la jónica, y estos atributos añadidos al toque de belleza del corintio, se pueden apreciar los tres peldaños de atributos de: sabiduría, fuerza y belleza resumidas en uno, el corintio.

 

Es así, entonces que cada uno de vosotros sabrá cautivar el simbolismo que representan cada una de estas columnas y proceder de acuerdo a ellas en su vida cotidiana.

 

Es más hago otra similitud masónica, no sin tal vez cometer el error de interpretar algo que no es de mi grado por ser aprendiz, para esto pido la tolerancia de vosotros QQ\HH\, ya que como esto esta escrito en la Biblia, en los libros de Reyes y Crónicas, me permito la libertad de realizar dicha interpretación.  En la construcción del Templo, tienen participación muy especial tres personajes: El Rey Salomón, conocido en su época por su gran sabiduría, su amigo el Rey Hiram de Tiro quien le dio apoyo en su empresa constructiva proporcionándole maderas y lo mejor de mano de obra constructiva, representa a la Fuerza.  Entre estos maestros constructores estaba Hiram Abif, quien su mente ávida le dio el toque de elegancia al Templo, quien representa a la Belleza.

 

Juntos los tres construyeron el Templo, el mismo Templo que cada uno de nosotros HH\debemos construir con dedicación y premura.

 

Y con esto concluyo invocando A\G\A\D\U\que siempre este en nosotros la Sabiduría que rija todas nuestras acciones, la Fuerza que nos fortalezca en los momentos de pruebas y debilidad y la Belleza que engalane nuestro accionar cotidiano.

 

 

 

 

H\A\V. A.

 

Bibliografía

 

  1. LAVAGNINI,Aldo.  “Manual del Aprendiz” Editorial Kier S.A., Buenos Aires, Argentina.
  2. La Biblia Latinoamericana.  Editorial Verbo Divino, Madrid, España.
  3. Enciclopedia Encarta © 1993-2003 Microsoft Corporation.
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