Obra literaria y poética de Carlos López Dzur
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Fulano de Tal

«The writer in me distrusts the good citizen, the intellectual ambassasor, the human right activist, those roles as I am committed to them. The writer is more skeptical, more self-doubting, than the persona who tries to do (and to support the right thing)»: Susan Sontang

Nunca se le preguntó al poeta / escritor si él militaba en el partido triunfante. Se sabía que tenía derecho al voto y que era ciudadano con documentos válidos. Su expediente policíaco confirmó que jamás, en veinticinco años de estancia en la Ciudad, había matado ni una mosca. No había violado un mosquito. Jamás se había escupido en las calles ni mirado de reojo. Anticipó una sonrisa a sus pasos por cada rumbo que anduvo.

Este escritor es callado. No es presuntuoso. Al parecer, él no tiene ínfulas de nada. No es activista ni leguleyo. No se recuerda una fotografía suya en los periódicos. De hecho, aunque existe, parece que se lo tragó el anonimato de la Ciudad. No hay indicios de fuga si no se le persigue, o se sospecha acerca de él alguna cosa.

Si se sabe que no siempre se viste con traje y gabardina. Cualquiera que uno tope entre la gente puede ser él y, si por accidente, lo chocas, da disculpas, se marcha y dejas de saberle: «¿Sospecharías con quién topaste, tan bruscamente?» Con el escritor Fulano de Tal.

Aseguran que bebe poco. Come menos y fuma de vez en cuando. Vive rodeado de libros (sólo que pocos lo saben). A su casa, después del fallecimiento de su esposa, no la visita nadie, sea hembra o varón. A fiestas no va en Navidad y si va será después de sonsacarlo con la excusa de que un enfermo, casi difunto, pregunta por él. Desea verlo y despedirse.

Todos, todos los que lo conocen, lo tildan de señor, don Fulano de Tal, pero con convicción, aunque él es un empleado de mediana paga. Habla inglés, español (por eso supieron lo que no imaginaban, Fulano de Tal es latino, cubano o puertorriqueño). Caribeño. But a white one. Cuando el Alcalde dialogaba en francés, por presumir no sé de qué ante no sé quienes, en los pasillos de la Sala del Cabildo, se escuchó que el escritor Fulano de Tal también conocía del tema; el Alcalde lo sorprendió cuando recitaba de memoria a Charles Baudelaire y otros textos de los poetas malditos y, así educaba a unos gringos, en la afición de los latinoamericanos cultos a la literatura francesa... Ahora, gracias a él, se comenta que hay círculo tal como la Alianza Francesa y el Condado quedó bien ante tal comunidad, gracias a un desconocido como Fulano de Tal.

Algo especial, común a él, tiene ese Fulano de Tal, pensó el Alcalde y se escabulló para ir y conocerlo. Il me rappelle un ami à moi… Cela va de soi: il y a dix ans, no vio alguien de su gusto, alguien con quien pueda él ir y presumir su francés. Viajes a Europa y afines. Il se débrouille bien en français...

Si je me souviens bien, et ceci n’ entrait pas dans mes calculs, ¿eres Fulano de Tal?

«¿Cómo es éso? ¿Aún no tienes el gusto de conocer a Fulano de Tal?», dijeron al Alcalde.

Mientras tanto, uno que otro que se aupó, con la pretensión de que muy de cierto sabía sobre él. Alegó sobre lo que para sí el Fulano de Tal representaba: ante todo, humildad, disciplina, virtudes cívicas y cosmopolitismo.

«El es un tesoro desconocido de la Ciudad».

Varias semanas después del mentado incidente, por coincidencia, se festejaría el Mes Nacional de la Herencia Hispánica y se le ocurrió al mismísimo Alcalde, aprovechando la ocasión, enviar una carta de reconocimiento al maestro de escuelas que conociera: «Quiero que seas reconocido; tendremos que hacer algo contigo»; pero, antes de que se nominara su nombre, advirtió en la carta que se reuniría una serie de datos y testimonios en torno a él, Fulano de Tal.

Se consiguió para una junta evaluadora, a petición de la Junta de Supervisores del Condado y la Oficina de Distrito de la Congresista, libros de este autor, artículos que se le hayan dedicado, testimonios de sus admiradores. Etapa previa de examen ya que se imprimirían unas Proclamaciones en honor a Fulano de Tal.

Entonces, se proveyeron unos 20 libros. Fulano de Tal, pese a no ser tan viejo, es prolífico. Tiene un doctorado; ha sido becario en institutos. «Esto es impresionante. ¿Cómo no supimos antes? ¿Será demócrata? ¿Será republicano? ¿Quién es este vecino ilustre?»

Una voz alarmó de pronto a la tranquila junta evaluadora. Un exdirector escolar que se disculpó por haber llegado tarde a la reunión: «¿Llaman vecino ilustre a Fulano de Tal? ¡Pues yo lo conozco! Estudié con él. Lo conozco como a la palma de mi mano».

Al cabo de unos días, antes de la noche programada para la entrega de las proclamas y el día de honores a Fulano de Tal como Latino Distinguido de la Ciudad, se produjo un veredicto. No se enviará la invitación oficial a Fulano de Tal. No subirá al podio del homenaje.

Fulano de Tal no es lo que parece. Cuando vivió en España militó en un partido marxista. Al menos, un 50% de su obra literaria, artículos en la prensa de izquierda, tienen un contenido anti-estadounidense. La base de su pacifismo es el anarcosocialismo.

He is such liberal-leftist proxy!

Fulano de Tal ni siquiera se preparó para ir esa noche al homenaje. Lo llamó el Alcalde para mentir diciendo que no habría ceremonia. El acto había sido suspendido.

«¿Sobre qué escribe usted? ¿En aquella ocasión que fue lo que me dijo?», preguntó el Alcalde para sacar una palabra de la boca del Fulano de Tal, quien supo su causa perdida desde que un día antes, por envidia, fue un viejo conocido a su casa a chantajearlo. Fue quien dijo conocerlo como a la palma de sus manos.

«Escribo lo que es imprescindible», contestó Fulano de Tal y colgó el teléfono del Alcalde.

6-3-2001

De libro en preparación.

*

Carlos López Dzur / Correo

Email: baudelaire1998@yahoo.com

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