Martin Heidegger (en la foto)
Schickung / Destinación
La angustia es la realidad de la libertad: Soren Kierkegaard
Bienvenidos los que creen
que el mundo es insufrible, cruel y oscuro.
¡Les tengo una noticia bienhechora, fenomenal!
La realidad depende de la cura, pero no lo real.
De modo que es posible jugar en el Gran Patio
del ser-tranquilizado y esconderse
de la angustia de ser libre.
¡Quieran, hijitos tristes, que con querer
se gana y se cuida lo alcanzable y llevadero!
¡Quieran que hay entes manifiestos
que agradecen el apego y la llevanza!
Serse por anticipado ya en el mundo
no siempre es soledad o berrinche.
Quieran, chicuelos esclavizados de contento,
darse al encuentro que, aún en penumbras,
hay descanso y consuelo.
En el gran patio óntico están las cosas
manifiestas, intramundanas.
No siempre son juguetes, pero bien
que divierten...
¡Abran los ojos, hijitos tristes,
vayan sin muina al circo cotidiano
y verán los ríos salvajes,
esteros y ninfas del julepe, retozonas!
... pero eso sí...
no se aparten del Uno.
La cura angustiadora vigila los portales
y está ofreciendo, por amor,
un ser sí mismo más amplio
que todos los patios y los entes:
el destino de la luminosidad.
7-7-1978
*
La echada
Logía, sacar al ente de lo oculto
Mi ser-ahí casa tiene
Rompiéndonos el corazón en los peldaños
El preguntante
Intemerata
Arma del delito
La habitualidad agresora
En la cura de lo mío me suplantan
Las simplificaciones
Cuaternidad
Lenguaje y palabra
La palabra más sutil
La pubertad de la palabra
El zorro intuitivo
Clínica epidemia de ciegas medidas
Desvío
El extravío de un eterno memorioso
Transpropiación del Acontecer / Ereignis
Percepción óntica
A Britney Spears
La echada y el primer amor
Lourdes
Schickung / Destinación
Verfallen / El Decaer
Los fanáticos
Convocatoria al Decir inicial
La caída
Angustia
La salteadora
La nada que me angustia
Soledad en el hallarse
Urgencia que acosa
El ultraje
Putarraquería del habla
Más allá del uso
Los valores engañosos
El ultraje de lo bello o la hermana otredad
Nosotros, los impuros
El suplantador de tu bien y tu cura
El zorro, filósofo de la sospecha
Zorrillos del ancestro
Comprender mis zorreras es mi necesidad
Tu lugar verdadero
Tén cuidado / Fürsorgen
Descobijado en la otredad pese al jolgorio
Un-zunhause / No-en-su-casa
Muérete, rival / Geschreibe
La selva oscura
No seas un pez en el fondo del pantano
Te hundíste en el Empíreo inmóvil
La danza de ser con otros
El impulso salvaje que traemos
Soy el zorro viejo y malo
Posesión de las zorra
Las vulpejas
Materialidad / Sachheit
Zu-sein / Habérselas
Vive el presente
Uno es un zorro viejo
Poemas zorrunos
¿Qué puede ese zorro?
El invocador
El invocador es tan sólo un adeudado
El alma abandonada
Láctame
No es el tiempo de sustratos neuronales
Pertinencia
El zorro y la hiena
El Inestante, el Alguacil
La existencia es libertad
La palabra mágica y poética
Las palabras
La palabra malvestida
Bailarín del ritmo
El gorgojo vibrátil
A los hijos de Amitai
Don Nadie no quiere morir
Homicidas y cómplices
El padrote
El culto al terror
Estoicismo verdadero
La libertad doliente
Ya no sé qué es amor
Los sofistas
Los peces y la novelería
Este amor fue higuera
Mi ser-ahí casa tiene
La pubertad de la palabra
La palabra malvestida
¿Qué es el ser?
Meditación del ser
Das Momentum
Como si el espacio se llenara de mentiras
Dichas predefinidas
Descobijado en la otredad pese al jolgorio
De algo a algo
*
La boca
Antes que los brazos fue la boca viva,
el agujero nutricio, la semilla inmantada.
La boca muda ha comido siempre,
ha sido ahí, antes que las piernas y el camino.
Las palabras empujaron el rechazo.
Las palabras no dieron alimento.
Había una boca, militante boca, para hacerlo,
escupitajos de entes, aún no verbales.
Besos de lengua, salivoso contacto.
La boca que elegía en mordiscos
su lenguaje de semillas y bellotas.
Una boca había que se obsequia
como un pedacito ajeno y es lanza, red,
gesto de marengos, algo esperado esa boca,
proyecto, avisos y contra-avisos,
semillas de indispensable servicio.
El ser de la cosecha muerde desde el ansia
y la triple primacía de su empresa
es el sentirse vivo ante lo óntico,
rumiante en el espacio.
6-14-76
*
Primacía de las manos
La pregunta por el Ser incluye necesariamente
la fundamentación de la existencia humana: MH
Yo sé por qué existen las manos.
Algo debe ser recogido: una semilla
atrapándose el anhelo y palpándose
así, con celo y tibieza de secreto.
Algo será el ahí al qué aferrarnos,
ahí que toca fondo con ahínco,
con manos salvadoras de apretura
como tronco de auxilio al naufragante.
Una semilla sintetiza el milagro
y las manos dan la estructura de refugio
en las tormenta de los días,
en el tacto cotidiano, intramundano.
Yo sé por qué el abrazo es dulce
aún en los paisajes desconocidos
y las manos, tentáculos
antes de ser trajín
y sospecha y ser iluminado.
7-2-1974
*
El Pastor y el edil
...Antes bien, el lenguaje es la casa del ser habitando en el cual el hombre ex-siste: Martin Heidegger
Sujeto nuestro que habitas el edil
y pastas el lenguaje,
dános la lana cotidiana,
ovejuna ternura, becerritos de adecuadas símiles
y vallados de estrofas perfectas
sobre la modesta gracia de los montes.
Separado sea el sujeto de áridos predicados.
Santificado sea el olor de las maravillas.
Singularizado sea el pudor del reino al pervivir
y con el rostro vírgen de las corderas
tengamos contentamiento.
Venga tu reino de hierba fresca.
Derrámese sobre el pasto la humedad y el rocío
bajo inéditas lunas que sean adjetivos a la vida.
Dános panes y estrellas sin menguante.
Líbranos del abismo durante las tentaciones;
pero no nos quites el soluto
ni la ironía ni el silencio
y, funda ocasión para que el verso armado ofenda
a los Don Nadie y los separe de nuestros hatos.
Quítanos los dones del Uno
y lárgalos al carajo
con sus caras largas y sabidurías.
Acompáñanos en la luz de la metáfora
y la tiniebla de la escribiduría
para enunciar como hijos del verbo protónico
aquello que nos salva del derrumbamiento
y llévanos al redil, por la casa de las palabras,
porque es la Morada donde reside el Ser.
*
Materialidad / Sachheit
Tomada en su contenido material, la fenomenología es a ciencia del ser del ente: ontología: Martin Heidegger
Un conocer que tan sólo percibe
te hizo criada, fregona, gata,
cenicienta en la cocina del espacio.
Eres y has sido princesa / virgen
y hoy eres hija de la madre desvirtuada.
Te han dado el rincón y la pocilga
y tenías reino, no lecho inmundo.
Han llamado color a tus olores
y a tus montañas más verdes, las fronteras.
Han aparcelado tus aguas y tus mares.
Buscan secarte y mal beberte.
Te han desmundanizado para que seas esclava.
¿Pero dónde estuvíste antes de ser vestida
con la coseidad natural de tu deshonra?
¿Por qué te ofenderá tal coseidad con su descaro
si eres y has de ser mi canto, el designio soberano
de todo lo que es recíproco y cimero?
La intercedencia de tus opresores te dio nombre
que no necesitabas, ¿pero qué culpa tienes tú
que te oyes clara, inteligible, sonora
en el amor de las moléculas?
¿Qué horror se te sospecha?
¿Qué justifica lo que han hecho con tu cuerpo
cuando, aún percibiéndote, concreta y vasta,
te esconden entre calderos y fogones?
7-3-1974
*
Bienvenida a la amada
El mundo del Dasein es co-mundo: Martin Heidegger
Mitsein es amada, ser que quiero,
al que hablo y a su temple acompaño
con la gracia que permite
la significatividad que me circunda.
Y ella hace lo suyo propiamente
y recompone mis palabras. Con ella
me encuentro atemperado. A ella susurro:
hóla, Befindlichkeit, bienvenida.
Sabe que soy fáctico y que, con cada franqueza,
muestro mis costuras y el cobre de mis cuitas,
hasta el colmo del arrijo que echo
a sus pies sin levandura.
Hemos definido el amor.
Estoy conforme: ella procura a los demás
para servirles. Endopático, no siempre,
pero soy uno de ellos y la adoro
tal como definimos, atemperándonos.
Quiere hacer de mí, ¿que será?
... un ser libre y por eso me llenó
de sus expectativas, quitó pajas de aquí,
basura de allá. A su lado, soy
y somos unos-con-los-otros,
Miteinandersein.
2-8-1993
*
El ser
El ser está cien trillones de veces
hogareño, en castillo de sangre y proteína.
Entre charcas de nucleótidos, el monarca
pasea, divaga, se estremece.
El horizonte es soluto amurallado
y su paisaje es infinito en apariencia,
aunque nunca lo sepa por sus débiles pasos
y su corta existencia.
... pero todo tiene su réplica de ardides,
poder tortuosamente comprendido,
afán desde ojos, milenario,
y es querer vivir y, aún morir,
lo que lo explica.
Hay un ritmo preciso de conteo.
Una mariposa temblorosa soltó su crisálida.
El monarca también su red de pasos
y la vida es ya para los dos, organizada.
Ahora a caminar... y a divagar
por qué se sufre y muere...
4-11-92
*
Dopamina
Por no decir ya siempre, a menudo
las palabras se ocultan.
Están muy escondidas y lo que puede ser
un verbo, no digo yo, un axioma,
depositado está en infiernos neuronales
con los monoaminos, es decir,
en sopas de lentejas debajo de la chola.
Si falta la atención, la dopa está dormida,
oculta en catecolas de residuos adrenales
y una colcha tapa al cuerpo
y ¿de qué vale, entonces, la leche hervida?
Si quieto estás, si no te mueves,
con el coxis en aras de palabras,
gambusino de glucosa,
la culpa es de una enzima que se trepa,
porque estás abajo queriendo que no suba.
Mira que en lo alto vive, en lo alto mora,
en lo alto teje, la tejadora...
la palabra y su deseo son dos arañas,
juegan y escupen... pero, cautela
es más que cuchillo,
con la dopa no presumas,
si la tienes ociosa...
2-12-1997
*
Ontología Dopaminal
No se entera nadie de la cosa
si el ente no se ontifica.
No se transmite lo que declara el verbo
como lujo, sin haber ontología.
La mona dopa;
la dopa, mina...
A menos que esa mina misteriosa
se vuelva excitatoria por oficio,
se ignora la palabra, lo animal fracasa.
La mina es una ruta mensajera
que no lleva a la plaza; pero, sí, se desnuda,
se lanza, se regala, sin inhibiciones,
ahí donde está tu más vieja cobija,
tu subjetiva tienda de trastos a la mano,
tus buenos ojos para la bagatela,
tu incial movimiento para pecar de vida
y surtir tus solutos
e inventar el beso
que todo lo nombra en la carne y en las ansias
y lo santigua en mundarro y zorro hueso.
El trajín es el drama de las cosas
y la dopa es monodrama cotidiano.
Quien nos oye y nos habla saldrá de la penumbra
y la sustancia negra de los sesos,
¡ay, como una mina, ay como una dopa!
Aún así, las palabras requieren ser oídas
más allá de la bioquímica,
secas del amargo ahí,
porque aún la mina entristece
como neura incolora
y llora el tango y se va, se aburre
y no hay canciones ni placeres, si se va,
¡se muere Mina, mina se dopa!
2-16-1997
*
Cita a ciegas
La Angustia habló, angustia que no tiene mansedumbre.
Puse ojos tranquilos, no abrí mi boca y ni dije: —¡Vivo!
Sabíamos que la muerte es la promesa auto-referenciada,
genoma inverso, alambique vacío, abandonado
en la profunda veta que al corazón fermenta.
Que a las covas niega su abrazo, su beso de vino.
Teníamos añoranzas de soles tangibles.
Con alguien Neutro quise las moléculas, echar
madres al viento y, de algún modo,
por su intenso silencio,nos escondió con Nadie,
o con ella, la angustia por entresijos
de las calles que no conocimos,
cita ciega en boca de un lobo tremebundo...
Ahora somos los crujidos de duedeno,
excresencias siderales del árbol de Qliphot
féculas u ortigas indigestas, conchas, cascarones
y no sabemos consignas preambulares
ni sabemos llorar ni sonreir, nada sabemos...
*
*

Melancolía de Gilles de Laval ante la Doncella de Orleáns
La sombra del objeto cayó sobre el Yo. Quisiera devorárselo, incorporárselo y, conjuntamente con la fase oral o canibalística, ingerirlo, no retirarse de ese objeto perdido, antes de odiarlo: Sigmundo Freud
Ella se llamó Libertad y ha cambiado de nombre.
Ya no la ama el que la amó tan puramente.
La alude como «objeto perdido», habitáculo y eslabón de sus deseos.
Todo lo suyo gustaba antes de ésto. Olía a líbido y erótica.
Se excedía en él, su amante que le fundó muchos templos.
El dijo: «Fue santa y la mataron; la quemaron a fuego lento».
Libertad, tan hermosa, habrá que revivirte, hacerlo en tanto
y como puedo, mientras se filosofa: ¿Quién pudo hacerte el antro
del tormento, las promesas incumplidas, la desilusión,
tan Gran Ramera? ¿Quién pudo hacerte daño y arrancarte
los misterios y las voces sagradas, tus dictados profundos?
Te desplegaste, ya buscando los abrazos babilonios.
Se fue con buitres y lechuzas de la noche.
No madrugó en el estero de quien más la amara.
Gilles dijo: «Me la quitó el mundo; se la comió el maldito».
Por eso está añorándola, retrotraído en la raíz que le dio canto.
«Estás en mí y no me voy. Ni tú te has ido del todo.
Todavía son de otros tus vestidos. Tus bragas, tu desnudo, míos».
Ahora él es el otro caníbal, así como fue guerrero santo,
ya no el santo pazguato que cuida el campamento
donde la Doncella viste pantalón de certidumbre y duerme
y guarda el sexo pulcro, custodiada por él,
admirador, amante, casi arcangelizado... mas... de su inocencia,
de tí, Libertad, ya hicieron pillaje. Comenzaron las maromas
del discurso oscuro. Ya no se te ve. Te encenizaste y dueles.
«Doncella, el amor te identifica como parte de mí mismo.
Recordarte es como retenerte. En gratitud primiginia,
no puedo renunciarte. Te amo más que el mundo», dijo Gilles.
«A más odio lo que me circunda, te amo.
A más perdida te juzque el rival, aunque vengan
los salvajes por tus sobras, te reencuentro y junto los pedazos
y los beso y los como», así de sádicamente, en rito oral
de narcismo habla él, Gilles de Laval, enamorado.
Libertad, eres como lo inmortal dentro de la pisquis.
Eres un gozo. Gozo narcista del objeto, gozo
de la melancolía que te recuerda y te dona para el amado.
Gilles no puede liberarse de tu sombra.
3-14-1988
*
<
Desencanto
Nosotros, los impuros, la agudeza del desencanto
tenemos bajo el hunco y metidos estamos
en lo hondo de la bruma.
Todavía peleamos con la mala palabra
y el desquite, pero hombres y mujeres somos,
habitantes de la ciudad y la caverna
con la pregunta del Ser y del soluto.
Sepan que los objetos temáticos de la ciencia
no arrebatarán del todo
la espora germinante y el bejín,
las vocaciones de este animal humano.
Se aprende, por igual, de la emocion,
rompiéndose el corazón en los peldaños.
*
*