Martin Heidegger (en la foto)
Schickung / Destinación
La angustia es la realidad de la libertad: Soren Kierkegaard
Bienvenidos los que creen
que el mundo es insufrible, cruel y oscuro.
¡Les tengo una noticia bienhechora, fenomenal!
La realidad depende de la cura, pero no lo real.
De modo que es posible jugar en el Gran Patio
del ser-tranquilizado y esconderse
de la angustia de ser libre.
¡Quieran, hijitos tristes, que con querer
se gana y se cuida lo alcanzable y llevadero!
¡Quieran que hay entes manifiestos
que agradecen el apego y la llevanza!
Serse por anticipado ya en el mundo
no siempre es soledad o berrinche.
Quieran, chicuelos esclavizados de contento,
darse al encuentro que, aún en penumbras,
hay descanso y consuelo.
En el gran patio óntico están las cosas
manifiestas, intramundanas.
No siempre son juguetes, pero bien
que divierten...
¡Abran los ojos, hijitos tristes,
vayan sin muina al circo cotidiano
y verán los ríos salvajes,
esteros y ninfas del julepe, retozonas!
... pero eso sí...
no se aparten del Uno.
La cura angustiadora vigila los portales
y está ofreciendo, por amor,
un ser sí mismo más amplio
que todos los patios y los entes:
el destino de la luminosidad.
*
7-7-1978
*
La inautenticidad
En rigor, la familiaridad es una mentira.
Eres libre para decir no me toques
y, aún así, te manosean a gusto.
Te abaten a lamidas con sus lenguas de humo.
Creen haberte creído y no te creen.
Creen haberte escuchado y no te escuchan.
Creen que te ven sin que a sus ojos te muestres.
Eres la habitualidad que se acumula, perceptuante.
La tranquila seguridad de sus enjambres
donde crees hallarte entre inquilinos
ciegos y afectuosos, no es tu casa; es sólo un puente
de lo organizativo y lo intramundanizante.
¡Ninguno está curiosamente apeteciente de tus huesos!
Don Nadie se ha alejado del meollo de tus causas.
No hay el que te observe, sigiloso,
hasta escindirte puramente y con la muerte.
Nadie que examine con escuchar atento
lo que se halla hundido entre tus voces,
crecido por tus ecos.
En rigor, el hallarse familiar y familiarizado,
fulano ante fulano, es sólo organizarse
a espaldas vueltas de tu canto.
Es oírse menos, unos y otros,
en la sangre pulsante de clamores:
¡estás solo, rodeado de otros seres, meramente!
7-17-1974
*
Intemerata
La razón no sabe lo que hace.
No, ya no sabe.
En algún momento salió de su casa de palabras.
Confiada de que no hay ente que rehuya conciliarse:
todo puede ser entendido
con la recríproca interacción de la dulzura.
A su paso le salieron los sentidos,
rudos a veces, pero nobles.
La razón a todos traicionó.
Sí, ¡fue ella! después de llenar con ilusiones.
La razón se ha vuelto intemerata,
corrupta como vieja deshonrada y recelosa.
Se atreve a todo por llegar a lo sumo.
5-13-1976
*
Besorge
Estos cuidados se hacen cargo de lo que hay que cuidar a favor del otro: Martin Heidegger
Cuando de amor se trata, vienes tú en procuración
y te pones en el lugar de lo que siento.
En la cura de lo mío, me reemplazas.
Tú recibes de oquis como algo acabado
lo que motivó mi cuidado.
Me cuidas y atemperas.
Quedo en situación de dependencia
aunque no reconozca lo que hicíste.
Estoy premiado ingratadamente
en relevos de interpretación donde no empeñé
ni mi palabra ni mi esfuerzo.
Me has suplantado.
Ya no sé qué decir que tú no digas.
Ya no sé qué es amor porque me amaste.
El Dasein puede estar solo
(así como yo estuve con mi amor,
cuando era mío, y yo animal embellotado,
sin que yo mismo oyera mis clamores).
Hoy existen manifiestos diez o cien como yo.
Nos aman, te amaron; ya dijeron haberme procurado
con este procurar que refleja acertadamente
el proceso infinito de verdad reciprocada
y cariño e interacción, conocimiento.
A falta de infinitud, el amor que fue mío
se fugó contigo.
*
Verdades relativas
Admití las verdades relativas de tu procuración:
mi reemplazo. Amor tan infinito, ya no sé si fuíste.
O no has nacido. Te tocará convertirlo en maravillas
delante de mis ojos, fuera de mi carne.
¿Será lo que pretendes?
No existe una verdad abstracta:
¿pero es siempre concreta?
Ya no sé qué es amor ni pasión de infinito.
Me dejaste sin verdad. Te lo llevaste todo
con infinitas galas de procuración.
3-12-1994
*
La boca
Antes que los brazos fue la boca viva,
el agujero nutricio, la semilla inmantada.
La boca muda ha comido siempre,
ha sido ahí, antes que las piernas y el camino.
Las palabras empujaron el rechazo.
Las palabras no dieron alimento.
Había una boca, militante boca, para hacerlo,
escupitajos de entes, aún no verbales.
Besos de lengua, salivoso contacto.
La boca que elegía en mordiscos
su lenguaje de semillas y bellotas.
Una boca había que se obsequia
como un pedacito ajeno y es lanza, red,
gesto de marengos, algo esperado esa boca,
proyecto, avisos y contra-avisos,
semillas de indispensable servicio.
El ser de la cosecha muerde desde el ansia
y la triple primacía de su empresa
es el sentirse vivo ante lo óntico,
rumiante en el espacio.
6-14-76
*
Láctame
Láctame con un canto sonoro,
desde un-pro-de vitamina.
Estoy sediento de agua y raíces por tu causa
Mi esperanza es que me unjas
con fluídos de significaciones.
Los conceptos son leche.
Aproxima ese pezón maravilloso.
Larga ha sido la actividad generalizada
del entendimiento; pero habla tú.
Házlo de tal modo que yo sepa
que comunicas para mí
primariamente y en total.
2-9-1993
Primacía de las manos
La pregunta por el Ser incluye necesariamente
la fundamentación de la existencia humana: MH
Yo sé por qué existen las manos.
Algo debe ser recogido: una semilla
atrapándose el anhelo y palpándose
así, con celo y tibieza de secreto.
Algo será el ahí al qué aferrarnos,
ahí que toca fondo con ahínco,
con manos salvadoras de apretura
como tronco de auxilio al naufragante.
Una semilla sintetiza el milagro
y las manos dan la estructura de refugio
en las tormenta de los días,
en el tacto cotidiano, intramundano.
Yo sé por qué el abrazo es dulce
aún en los paisajes desconocidos
y las manos, tentáculos
antes de ser trajín
y sospecha y ser iluminado.
7-2-1974
*
El Pastor y el edil
...Antes bien, el lenguaje es la casa del ser habitando en el cual el hombre ex-siste: Martin Heidegger
Sujeto nuestro que habitas el edil
y pastas el lenguaje,
dános la lana cotidiana,
ovejuna ternura, becerritos de adecuadas símiles
y vallados de estrofas perfectas
sobre la modesta gracia de los montes.
Separado sea el sujeto de áridos predicados.
Santificado sea el olor de las maravillas.
Singularizado sea el pudor del reino al pervivir
y con el rostro vírgen de las corderas
tengamos contentamiento.
Venga tu reino de hierba fresca.
Derrámese sobre el pasto la humedad y el rocío
bajo inéditas lunas que sean adjetivos a la vida.
Dános panes y estrellas sin menguante.
Líbranos del abismo durante las tentaciones;
pero no nos quites el soluto
ni la ironía ni el silencio
y, funda ocasión para que el verso armado ofenda
a los Don Nadie y los separe de nuestros hatos.
Quítanos los dones del Uno
y lárgalos al carajo
con sus caras largas y sabidurías.
Acompáñanos en la luz de la metáfora
y la tiniebla de la escribiduría
para enunciar como hijos del verbo protónico
aquello que nos salva del derrumbamiento
y llévanos al redil, por la casa de las palabras,
porque es la Morada donde reside el Ser.
*
Materialidad / Sachheit
Tomada en su contenido material, la fenomenología es a ciencia del ser del ente: ontología: Martin Heidegger
Un conocer que tan sólo percibe
te hizo criada, fregona, gata,
cenicienta en la cocina del espacio.
Eres y has sido princesa / virgen
y hoy eres hija de la madre desvirtuada.
Te han dado el rincón y la pocilga
y tenías reino, no lecho inmundo.
Han llamado color a tus olores
y a tus montañas más verdes, las fronteras.
Han aparcelado tus aguas y tus mares.
Buscan secarte y mal beberte.
Te han desmundanizado para que seas esclava.
¿Pero dónde estuvíste antes de ser vestida
con la coseidad natural de tu deshonra?
¿Por qué te ofenderá tal coseidad con su descaro
si eres y has de ser mi canto, el designio soberano
de todo lo que es recíproco y cimero?
La intercedencia de tus opresores te dio nombre
que no necesitabas, ¿pero qué culpa tienes tú
que te oyes clara, inteligible, sonora
en el amor de las moléculas?
¿Qué horror se te sospecha?
¿Qué justifica lo que han hecho con tu cuerpo
cuando, aún percibiéndote, concreta y vasta,
te esconden entre calderos y fogones?
7-3-1974
*
Bienvenida a la amada
El mundo del Dasein es co-mundo: Martin Heidegger
Mitsein es amada, ser que quiero,
al que hablo y a su temple acompaño
con la gracia que permite
la significatividad que me circunda.
Y ella hace lo suyo propiamente
y recompone mis palabras. Con ella
me encuentro atemperado. A ella susurro:
hóla, Befindlichkeit, bienvenida.
Sabe que soy fáctico y que, con cada franqueza,
muestro mis costuras y el cobre de mis cuitas,
hasta el colmo del arrijo que echo
a sus pies sin levandura.
Hemos definido el amor.
Estoy conforme: ella procura a los demás
para servirles. Endopático, no siempre,
pero soy uno de ellos y la adoro
tal como definimos, atemperándonos.
Quiere hacer de mí, ¿que será?
... un ser libre y por eso me llenó
de sus expectativas, quitó pajas de aquí,
basura de allá. A su lado, soy
y somos unos-con-los-otros,
Miteinandersein.
2-8-1993
*
El ser
El ser está cien trillones de veces
hogareño, en castillo de sangre y proteína.
Entre charcas de nucleótidos, el monarca
pasea, divaga, se estremece.
El horizonte es soluto amurallado
y su paisaje es infinito en apariencia,
aunque nunca lo sepa por sus débiles pasos
y su corta existencia.
... pero todo tiene su réplica de ardides,
poder tortuosamente comprendido,
afán desde ojos, milenario,
y es querer vivir y, aún morir,
lo que lo explica.
Hay un ritmo preciso de conteo.
Una mariposa temblorosa soltó su crisálida.
El monarca también su red de pasos
y la vida es ya para los dos, organizada.
Ahora a caminar... y a divagar
por qué se sufre y muere...
4-11-92
*
Dopamina
Por no decir ya siempre, a menudo
las palabras se ocultan.
Están muy escondidas y lo que puede ser
un verbo, no digo yo, un axioma,
depositado está en infiernos neuronales
con los monoaminos, es decir,
en sopas de lentejas debajo de la chola.
Si falta la atención, la dopa está dormida,
oculta en catecolas de residuos adrenales
y una colcha tapa al cuerpo
y ¿de qué vale, entonces, la leche hervida?
Si quieto estás, si no te mueves,
con el coxis en aras de palabras,
gambusino de glucosa,
la culpa es de una enzima que se trepa,
porque estás abajo queriendo que no suba.
Mira que en lo alto vive, en lo alto mora,
en lo alto teje, la tejadora...
la palabra y su deseo son dos arañas,
juegan y escupen... pero, cautela
es más que cuchillo,
con la dopa no presumas,
si la tienes ociosa...
2-12-1997
*
Ontología Dopaminal
No se entera nadie de la cosa
si el ente no se ontifica.
No se transmite lo que declara el verbo
como lujo, sin haber ontología.
La mona dopa;
la dopa, mina...
A menos que esa mina misteriosa
se vuelva excitatoria por oficio,
se ignora la palabra, lo animal fracasa.
La mina es una ruta mensajera
que no lleva a la plaza; pero, sí, se desnuda,
se lanza, se regala, sin inhibiciones,
ahí donde está tu más vieja cobija,
tu subjetiva tienda de trastos a la mano,
tus buenos ojos para la bagatela,
tu incial movimiento para pecar de vida
y surtir tus solutos
e inventar el beso
que todo lo nombra en la carne y en las ansias
y lo santigua en mundarro y zorro hueso.
El trajín es el drama de las cosas
y la dopa es monodrama cotidiano.
Quien nos oye y nos habla saldrá de la penumbra
y la sustancia negra de los sesos,
¡ay, como una mina, ay como una dopa!
Aún así, las palabras requieren ser oídas
más allá de la bioquímica,
secas del amargo ahí,
porque aún la mina entristece
como neura incolora
y llora el tango y se va, se aburre
y no hay canciones ni placeres, si se va,
¡se muere Mina, mina se dopa!
2-16-1997
*
Cita a ciegas
La Angustia habló, angustia que no tiene mansedumbre.
Puse ojos tranquilos, no abrí mi boca y ni dije: —¡Vivo!
Sabíamos que la muerte es la promesa auto-referenciada,
genoma inverso, alambique vacío, abandonado
en la profunda veta que al corazón fermenta.
Que a las covas niega su abrazo, su beso de vino.
Teníamos añoranzas de soles tangibles.
Con alguien Neutro quise las moléculas, echar
madres al viento y, de algún modo,
por su intenso silencio,nos escondió con Nadie,
o con ella, la angustia por entresijos
de las calles que no conocimos,
cita ciega en boca de un lobo tremebundo...
Ahora somos los crujidos de duedeno,
excresencias siderales del árbol de Qliphot
féculas u ortigas indigestas, conchas, cascarones
y no sabemos consignas preambulares
ni sabemos llorar ni sonreir, nada sabemos...
*
Eigentlichkeit
De cuanto es querido por canónico, cercado estoy.
Lo familiar conspira. Rodeado estoy de cierto
no por mención del espacio que vincula,
sino porque soy en-él-conocido.
Mi ser-ahí casa tiene, habita, cohabitamos.
No necesariamente espirituales, místicos,
estructuramos mundos, múltiples entes
como si pudieramos ovular
cientos de veces, cada instante.
Echamos categorías a intramundanos telares
o mundanidades que la experiencia
te coloca al paso cuando tú mismo
te has posicionado.
Y en las circumundanidades circulas
y te sorprendes cuando la calma
que te jala hasta el olvido y la erranza
te recuerda, por igual, que la propiedad
es la posibilidad misma del Dasein.
3-9-1995
*
El Inestante
El Uno rehuye la elección. Ciego para las posibilidades no es capaz de repetir lo sido, sino que solamente lo mantiene y obtiene lo efectivo sobrante de lo histórico universalmente sido, se las ruinas y las informaciones manifiestas sobre ello. Perdido en la asistencia del hoy comprende lo pasado desde el presente: Martin Heidegger
Por eso están sin progreso
las sendas de las rías, a oscura el obreraje
y los riachuelos turbios.
El capataz no es un igual ni puede serlo.
Hombre de confianza no es, ni solidario.
Es alguacil de hoz, el Inestante,
el presente canijo, el funcionario.
Uno es que repite el evangelio
de los entes redimidos por contrato.
La voz representada del Gran Dueño
es Don Nadie, el traidor.
El original extenderse del destino sigue oculto.
*
Su clínica epidemia
Salvamos el poema ahí-donde
el anzuelo homicida caza a los prosaicos
y pesca a los incrédulos.
Entre ellos y nosotros,
la distancia crece
porque hay algunos que odian
la música, la brisa,
el viento, la caricia sonora
y no saben oír y no saben amar,
tiernamente tolerantes,
dulcemente caprichosos,
mucho menos,
verse en octavas de atracción
permanente y contínua.
Entre aquellos que susurran
con equívoca rivalidad
sus modelos mecánico-causales
está la varonía de los asténicos,
tróficas mentes, rostros que miran
con estériles ojos blancos,
cuerpos que se yerguen
con su negro óseo, sin vuelo,
bajo la nube
y la viga pupilaria del gentío,
rivales con una sola voz
para decirlo todo.
Ellos gritan y crujen y gimen
(dizque por elucidaciones),
pero en su lugar construyen
su clínica epidemia
hecha de ciegas medidas.
2-8-1991
*

Melancolía de Gilles de Laval ante la Doncella de Orleáns
La sombra del objeto cayó sobre el Yo. Quisiera devorárselo, incorporárselo y, conjuntamente con la fase oral o canibalística, ingerirlo, no retirarse de ese objeto perdido, antes de odiarlo: Sigmundo Freud
Ella se llamó Libertad y ha cambiado de nombre.
Ya no la ama el que la amó tan puramente.
La alude como «objeto perdido», habitáculo y eslabón de sus deseos.
Todo lo suyo gustaba antes de ésto. Olía a líbido y erótica.
Se excedía en él, su amante que le fundó muchos templos.
El dijo: «Fue santa y la mataron; la quemaron a fuego lento».
Libertad, tan hermosa, habrá que revivirte, hacerlo en tanto
y como puedo, mientras se filosofa: ¿Quién pudo hacerte el antro
del tormento, las promesas incumplidas, la desilusión,
tan Gran Ramera? ¿Quién pudo hacerte daño y arrancarte
los misterios y las voces sagradas, tus dictados profundos?
Te desplegaste, ya buscando los abrazos babilonios.
Se fue con buitres y lechuzas de la noche.
No madrugó en el estero de quien más la amara.
Gilles dijo: «Me la quitó el mundo; se la comió el maldito».
Por eso está añorándola, retrotraído en la raíz que le dio canto.
«Estás en mí y no me voy. Ni tú te has ido del todo.
Todavía son de otros tus vestidos. Tus bragas, tu desnudo, míos».
Ahora él es el otro caníbal, así como fue guerrero santo,
ya no el santo pazguato que cuida el campamento
donde la Doncella viste pantalón de certidumbre y duerme
y guarda el sexo pulcro, custodiada por él,
admirador, amante, casi arcangelizado... mas... de su inocencia,
de tí, Libertad, ya hicieron pillaje. Comenzaron las maromas
del discurso oscuro. Ya no se te ve. Te encenizaste y dueles.
«Doncella, el amor te identifica como parte de mí mismo.
Recordarte es como retenerte. En gratitud primiginia,
no puedo renunciarte. Te amo más que el mundo», dijo Gilles.
«A más odio lo que me circunda, te amo.
A más perdida te juzque el rival, aunque vengan
los salvajes por tus sobras, te reencuentro y junto los pedazos
y los beso y los como», así de sádicamente, en rito oral
de narcismo habla él, Gilles de Laval, enamorado.
Libertad, eres como lo inmortal dentro de la pisquis.
Eres un gozo. Gozo narcista del objeto, gozo
de la melancolía que te recuerda y te dona para el amado.
Gilles no puede liberarse de tu sombra.
3-14-1988
*
La caída
... Bajo la máscara de uno para el otro desempeña su papel el uno contra el otro: Martin Heidegger
Se creyó padrote, al fin
el hombre que fue dulce y derecho
por andar de macarra por la calle,
él sin pretenderlo, se echó
a los brazos de la putería.
Una hembra con voz provocativa,
dueña de trajín y habladuría,
quitó el fulcro, su punto de equilibrio,
y cayó abatido, a pique,
sin dominio de lo auténtico,
inerte sobre la pólvora encendida.
Lejos de él se ahuyentaron las palomas
seguidas de mañanas; cerca de él,
llegaron zopilotes, seguidos de las noches.
... Y el hombre,
caballerazo pobre, pero bueno
dio sus tientos por la luz y, en pago,
se halló de la tiniebla, bienvenido.
Ella vino con la mala pasada de los días,
loquincha, alborotada;
una coqueta raposa sin reposo
para estos zorros que buscan compañía
y, al verlo, lo tundió de besarracos.
Con la soba del molino interpretante
lo molió como quiso hasta la zarria.
Lo hizo pingajos y él creyó que, por disperso...
ya volaba, podía movilizarse, sacar las uñas,
dejar de ser tan manso e isógeno
del rígido decoro y la bobaliconería.
Soñó en grande con progresos culturales,
modernidad, seguridad y aceptación apetecidas
y seguía siendo el Don Nadie, pordiosero.
¿Acaso del honesto vale menos el folleo,
el gusto por echarse un polvo,
la jodienda y el magreo
con los entes disponibles, a la mano?
Se creyó padrote, al fin
el hombre dulce y derecho y que,
pese a tanta habladuría, sólo quiso atención,
seguir examinando pareceres, palabras, avisos,
goces publicitarios de lo óntico,
el Uno en pataratas,
el Uno en pantaletas...
2-7-1976
*
Verfallen / El Decaer
Los decaídos preguntan con azoro
por cosas que no le importan
ni le vienen de suyo.
Los decandentes se tragan el mundo
aunque después lo vomiten.
Se aferran a progresos culturales
que no impactan sus vidas
como el chisme lo hace.
Cayeron y no sienten la caída.
Pretenden que son imprescindibles e inmortales.
¡Más que vivir, se perviven en flote!
La corriente los lleva, creyendo así
que avanzan hacia alguna parte.
4-28-1974
*
Angustia
a César Vallejo
Hemos estado hambrientos, pordioseros,
desesperados en el fondo del bostezo.
Avergonzados, sospechosos,
sin saber si estar agradecidos
de que la geografía nos diera alguna vez
su dignidad de espacio manso, volumen
en la esfera de lo vivo.
Uno al otro, nos miramos mansamente
dibujados en sociedad, sin firmamento,
como dos colegados, truncamente burlados
por el infinito, en la miseria de ser-ahí,
tan angustiosos, que la rebeldía se apaga
y la llama remanente por más desventura llega.
La muerte abre su boca y nos espera
y aún ni queremos ser
ni queremos haber-sido.
11-9-1996
*
Como yerba mala
Mi corazón es un sabañón
dentro del tronco del árbol de mis huesos.
Sepan, hijos de la lógica arcaica
que pasa por moderna,
herederos del lenguaje refinado,
científicos que aparcelan al soluto,
adviertan de una vez y por todas
que soy la yerba mala que no crece en el limbo.
Ahí no crecemos, no, ni en las regularidades
se detiene el impulso salvaje que traemos.
7-13-1974
*
Los mentirosos
Por todas partes somos en camino en medio del ente y ya no sabemos qué hay del Ser... Mas, dedicarse sólo al ente, en el olvido del Ser, eso es nihilismo: Martin Heidegger
Los mentirosos su larga historia sobrepujan
y la repiten sin formalismo estricto.
Son como eruditos de violeta y en apuros.
¿Qué harás con ellos, Locke, Padre del Empirismo?
¡Me agradan más los salvajes
cuando sufren y mascan ilusiones!
Quedan como artuñas malparidas.
¡Han comido el anamú, la hierba bruja
que el chivo no mastica, y no lo saben!
Cuando otros, como ustedes, se muerden la lengua,
mentirosos, es que yo canto y sonrío. ¡Perdón!
Soy el zorro viejo y malo.
De plano es que los mentirosos de estirpe
me repunan y prefiero a los que ya saben que,
al canto de la diuca, deben huir, o morir a palos.
A estos otros, a quienes viene la loca, no es fácil
desmentirlos. Son sabios, artificiosos, sutiles.
Mis zorrunos predicen la irrupción de los peligros,
pero nunca la llaman Mala Suerte:
feces de macacoa, bolas de changa.
3-5-1978
Nosotros, los impuros
Sepan los hijos de la interpretación positiva
que tengo muy malas costumbres:
más que un yo, tengo el gran Nosotros
de lo impuro, el yo animal
que amó a los mosquitos, subió y bajó
a las charcas de metano.
Como escarabajo o moscardón
que explora el excremento, me he sentido,
solazado, y hiedo a veces
más a marisma que a riachuelo.
Soy como pozo, no como corriente.
Entre sedimentos holozoicos crezco.
Asomo mi cabeza entre limos
y soy parte del pueblo de los jigües...
pero es que quiero más que los Yo
del sabio ventolero, tan falsamente higiénico
que lo acumula en la memoria todo:
lo sucio, lo cruel, lo innecesario.
No yo, que no soy santísimo ni puro.
La limpieza la hago en cuanto puedo
y no siempre es posible.
7-11-1974
Desencanto
Nosotros, los impuros, la agudeza del desencanto
tenemos bajo el hunco y metidos estamos
en lo hondo de la bruma.
Todavía peleamos con la mala palabra
y el desquite, pero hombres y mujeres somos,
habitantes de la ciudad y la caverna
con la pregunta del Ser y del soluto.
Sepan que los objetos temáticos de la ciencia
no arrebatarán del todo
la espora germinante y el bejín,
las vocaciones de este animal humano.
Se aprende, por igual, de la emocion,
rompiéndose el corazón en los peldaños.
*
El ser en general
La infidencia del placer y el movimiento
subvierte los raseros
del sistema predicado de categorías.
El entrampado de Verkehrung es perverso
ya que ha sido llamado el ser en general
que es imposible: ontología.
Nosotros, los impuros, creemos lo contrario
quizás por odio al realismo ingenuo: el Ser
es demasiado concreto. Es paradójico, es sucio.
7-11-1974
*
El hombre desorganizado
La misma capacidad intelectual se somete a la posibilidad de una organización, lo que jamás rige para el espíritu: Martin Heidegger
Yo sigo malvestido con el olor a esteros.
Camino celoso por cada corazón en mis pisadas.
Me gusta que se diluya el viento que me sigue...
aún así, no se van, me acechan.
Aún así, a los organizados piadosos,
les molesta mi espíritu y cómo lo descifro
dando destino a él desde mi humanidad
submitida, deyecta y entregada, mis proyectos.
No es que ellos teman que devuelva los golpes.
No doy estocadas por cornadas, pero resisto.
Es que son custodios de la Noche,
ecuánimes, sacerdotes del entendimiento.
A las cosas ya dadas las revisten con modificaciones...
Quieren que mis pantanos fluyan hacia sus rascacielos
que son el torbellino, su mundo comundano,
su más allá, nocturno de cielo y gloria santa.
Quieren el progreso que apuñala con axiomas.
Que utilice sus vestidos y sombreros.
Que me corte las uñas y las greñas.
Que me ponga al servicio de las sombras.
3-7-1975
*
Heidegger y la orfandad
Soñé políticamente y por eso me equivoqué:
Martin Heidegger
Fuerte, mañoso, adulto
como piernas que afirman la huyilanga,
maduro como fruta que del árbol cayera
(desenroscado de Tu Serpiente,
sabia y misteriosa),
soy el hijo histórico que tuvo que llegar
por colectiva alquimia.
No me desconozcas todavía, Madre.
Apenas comprendo si, por fuero temerario,
díste a mis labios la manzana de esta separación:
este jugo amargo con pulpa de soluto y aventura.
No sé si, cuando exploro el horizonte ajeno,
yo te reprocho el veloz ápice de lengua en camuflaje
(la que abre al espacio como rayo)
para que yo salga a lamer de esta amargura
tan biológicamente entitativa.
(Sapo concho y magro, tienes tristeza de gusano).
No me desconozcas, hermano Hölderin;
atento estoy a «la noche sagrada de la locura».
No me desconozcas, Hermann, hijo mío,
«ello piensa en mí y no puedo resistirme».
Tampoco sé si el hecho es que me olvido
placenteramente de la Gran Madrugada
previo a ser, si lo fui,
y la historia me ha tornado
oscuro e indefenso,
sin tu placenta, madre.
Con más certeza, supe
que fuí lo que más amaste
en la cuna de tus brazos y, aún asi,
te abandoné y te quiero.
Admití tu laberinto cuando dije:
«Jasper, hay que adherirse».
Ahora soy mendigo de raíz con mi pañal de cuita,
con cáscara de otoño, nostálgico de tiempo
y quiero vincularme a tu tronco, Vida,
como el penacho que aguarda la defensa
de tus frutas prohibidas, que son tus ojos,
Madre, tan veedores,
y geotropismos vigilantes, cuidadores,
tus conexiones aún vivas.
6-3-1997
*