Breves antologías poéticas
de Carlos López Dzur / Heideggerianas / 5
Enlaces

Lista

Blogspot (1)

Blogspot (2)

Blogspot (3)

Blog 5

Blogmyway

Herencia y verdad

Indice de Tripod

Indice

Index

Index 2

Indice ZOOM BLOG

El Zorro y sus carlancas

Berkeley 1 y 2

Blogdirectory

En Fortunecity

Hebe

Seth (1)

Cartas Recibidas

Biografía

Escríbeme:

Carlos López Dzur

Obra personal

Nueva estética

A. G. E. Lessing

Obra y poesía de CAL: Una Introducción / por Juan Romero

Antología Breve / Heideggerianas

Antología / Yo soy la Muerte

Estéticas mostrencas y vitales

Memorias de la contracultura

Las zonas del carácter

Las zonas del carácter / 2

Antología / Teth mi serpiente

El Libro de la guerra

Amplificación incestuosa

Las reses

Breves Antologías

Marco Antonio y Cleopatra

Fisiología de la excitación

Homenaje a Pan

Homenaje a Hebe

El amor existe

Kim clin clin

Las esfinges

Heideggerianas / Antología

Homenaje a Pan

Fluidez del canto

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Para despertar a Leti

Fisiología de la excitación

De Tantralia 3

Los senos cósmicos

El Zorro Viejo y sus muchas carlancas

El hombre extendido (1)

Monografías

Comevacas y Tiznaos / Partidas Campesinas Armadas en Pepino en 1898

Indice / Comevacas y Tiznaos

Maestros en San Sebastián (1900-1950)

Unionismo y anexionismo

La literatura pepiniana y el folclor

Bibliografía / La literatura pepiniana y el folclor

Los tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica

Tipos populares / Folclor en Pepino

Literatos y poetas de San Sebastián

Pintores de San Sebastián del Pepino

Poesía

Tantralia (1)

Tantralia (2)

Tantralia (3)

Tantralia (4)

Tijuana

Las zonas del carácter (2)

Heideggerianas (1)

Heideggerianas (2)

Heideggerianas (3)

Heideggerianas (4)

De Heideggerianas

Estéticas mostrencas

Estéticas / 2

Libro de la Guerra (2)

Libro de la Guerra (3)

La casa

Tijuana, dolor de parto

Meditar el ser

Homenaje a Hebe

Jacinta

Lo idílico

Antología del Erotismo

Introducción a la Laguna

Las zonas del carácter

Narrativas del Yo Cesativo

El Libro de la guerra

Cuentos

Guillé el Loro

Mantillita

La Carlita

La Carlita en VozAlMundo

El Guabá

Crucito, el Feo

El exhibicionista

Marcianita Echeandía

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Como una amazona

La Carlita

La paliza

Evaristo

Las goteras

Críticas a López Dzur

La Casa / por Luis Cariño Preciado

Galería Chakiana

El hombre extendido / por David Páez

Zorro y aLuzSinación

Introducción a la Laguna

Narrativas del Yo Cesativo

El Libro de la guerra

Alfio y la convivencia

El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine

El poeta vendido

Enlaces amigos

Arte / Estudio de Ocasio

Meiker del mapoe y el tocuen

Letralia

Rolando Gabrielli

Textos en «Heideggerianas»

La selva oscura
La lucha en el desierto

Logía, sacar al ente de lo oculto

Un-Zuhaise / No-en-su-casa

Schichkung / Destinación

Temporalidad

Martin Heidegger (en la foto)

Schickung / Destinación

La angustia es la realidad de la libertad: Soren Kierkegaard

Bienvenidos los que creen
que el mundo es insufrible, cruel y oscuro.
¡Les tengo una noticia bienhechora, fenomenal!
La realidad depende de la cura, pero no lo real.
De modo que es posible jugar en el Gran Patio
del ser-tranquilizado y esconderse
de la angustia de ser libre.

¡Quieran, hijitos tristes, que con querer
se gana y se cuida lo alcanzable y llevadero!
¡Quieran que hay entes manifiestos
que agradecen el apego y la llevanza!

Serse por anticipado ya en el mundo
no siempre es soledad o berrinche.
Quieran, chicuelos esclavizados de contento,
darse al encuentro que, aún en penumbras,
hay descanso y consuelo.

En el gran patio óntico están las cosas
manifiestas, intramundanas.
No siempre son juguetes, pero bien
que divierten...
¡Abran los ojos, hijitos tristes,
vayan sin muina al circo cotidiano
y verán los ríos salvajes,
esteros y ninfas del julepe, retozonas!

... pero eso sí...
no se aparten del Uno.
La cura angustiadora vigila los portales
y está ofreciendo, por amor,
un ser sí mismo más amplio
que todos los patios y los entes:
el destino de la luminosidad.

7-7-1978

*

La echada

Logía, sacar al ente de lo oculto

Mi ser-ahí casa tiene

Rompiéndonos el corazón en los peldaños

El preguntante

Intemerata

Arma del delito

La habitualidad agresora

En la cura de lo mío me suplantan

Las simplificaciones

Cuaternidad

Lenguaje y palabra La palabra más sutil

La pubertad de la palabra

El zorro intuitivo

Clínica epidemia de ciegas medidas

Desvío

El extravío de un eterno memorioso

Transpropiación del Acontecer / Ereignis

Percepción óntica

A Britney Spears

La echada y el primer amor

Lourdes

Schickung / Destinación

Verfallen / El Decaer

Los fanáticos

Convocatoria al Decir inicial

La caída

Angustia

La salteadora

La nada que me angustia

Soledad en el hallarse

Urgencia que acosa

El ultraje

Putarraquería del habla

Más allá del uso

Los valores engañosos El ultraje de lo bello o la hermana otredad

Nosotros, los impuros

El suplantador de tu bien y tu cura El zorro, filósofo de la sospecha

Zorrillos del ancestro

Comprender mis zorreras es mi necesidad

Tu lugar verdadero

Tén cuidado / Fürsorgen

Descobijado en la otredad pese al jolgorio

Un-zunhause / No-en-su-casa

Muérete, rival / Geschreibe

La selva oscura

No seas un pez en el fondo del pantano

Te hundíste en el Empíreo inmóvil

La danza de ser con otros

El impulso salvaje que traemos

Soy el zorro viejo y malo

Posesión de las zorra

Las vulpejas

Materialidad / Sachheit

Zu-sein / Habérselas

Vive el presente

Uno es un zorro viejo

Poemas zorrunos

¿Qué puede ese zorro?

El invocador

El invocador es tan sólo un adeudado

El alma abandonada

Láctame

No es el tiempo de sustratos neuronales

Pertinencia

El zorro y la hiena

El Inestante, el Alguacil

La existencia es libertad

La palabra mágica y poética

Las palabras

La palabra malvestida

Bailarín del ritmo

El gorgojo vibrátil

A los hijos de Amitai

Don Nadie no quiere morir

Homicidas y cómplices

El padrote

El culto al terror

Estoicismo verdadero

La libertad doliente

Ya no sé qué es amor

Los sofistas

Los peces y la novelería

Este amor fue higuera

Mi ser-ahí casa tiene

La pubertad de la palabra

La palabra malvestida

¿Qué es el ser?

Meditación del ser

Das Momentum

Como si el espacio se llenara de mentiras

Dichas predefinidas

Descobijado en la otredad pese al jolgorio

De algo a algo *

La boca

Antes que los brazos fue la boca viva,
el agujero nutricio, la semilla inmantada.
La boca muda ha comido siempre,
ha sido ahí, antes que las piernas y el camino.

Las palabras empujaron el rechazo.
Las palabras no dieron alimento.
Había una boca, militante boca, para hacerlo,
escupitajos de entes, aún no verbales.

Besos de lengua, salivoso contacto.
La boca que elegía en mordiscos
su lenguaje de semillas y bellotas.

Una boca había que se obsequia
como un pedacito ajeno y es lanza, red,
gesto de marengos, algo esperado esa boca,
proyecto, avisos y contra-avisos,
semillas de indispensable servicio.

El ser de la cosecha muerde desde el ansia
y la triple primacía de su empresa
es el sentirse vivo ante lo óntico,
rumiante en el espacio.

6-14-76

*

Primacía de las manos

La pregunta por el Ser incluye necesariamente
la fundamentación de la existencia humana:
MH

Yo sé por qué existen las manos.
Algo debe ser recogido: una semilla
atrapándose el anhelo y palpándose
así, con celo y tibieza de secreto.

Algo será el ahí al qué aferrarnos,
ahí que toca fondo con ahínco,
con manos salvadoras de apretura
como tronco de auxilio al naufragante.

Una semilla sintetiza el milagro
y las manos dan la estructura de refugio
en las tormenta de los días,
en el tacto cotidiano, intramundano.

Yo sé por qué el abrazo es dulce
aún en los paisajes desconocidos
y las manos, tentáculos
antes de ser trajín
y sospecha y ser iluminado.

7-2-1974

*

El Pastor y el edil

...Antes bien, el lenguaje es la casa del ser habitando en el cual el hombre ex-siste: Martin Heidegger

Sujeto nuestro que habitas el edil
y pastas el lenguaje,
dános la lana cotidiana,
ovejuna ternura, becerritos de adecuadas símiles
y vallados de estrofas perfectas
sobre la modesta gracia de los montes.
Separado sea el sujeto de áridos predicados.

Santificado sea el olor de las maravillas.
Singularizado sea el pudor del reino al pervivir
y con el rostro vírgen de las corderas
tengamos contentamiento.

Venga tu reino de hierba fresca.
Derrámese sobre el pasto la humedad y el rocío
bajo inéditas lunas que sean adjetivos a la vida.
Dános panes y estrellas sin menguante.

Líbranos del abismo durante las tentaciones;
pero no nos quites el soluto
ni la ironía ni el silencio
y, funda ocasión para que el verso armado ofenda
a los Don Nadie y los separe de nuestros hatos.

Quítanos los dones del Uno
y lárgalos al carajo
con sus caras largas y sabidurías.

Acompáñanos en la luz de la metáfora
y la tiniebla de la escribiduría
para enunciar como hijos del verbo protónico
aquello que nos salva del derrumbamiento
y llévanos al redil, por la casa de las palabras,
porque es la Morada donde reside el Ser.

*

Materialidad / Sachheit

Tomada en su contenido material, la fenomenología es a ciencia del ser del ente: ontología: Martin Heidegger

Un conocer que tan sólo percibe
te hizo criada, fregona, gata,
cenicienta en la cocina del espacio.

Eres y has sido princesa / virgen
y hoy eres hija de la madre desvirtuada.
Te han dado el rincón y la pocilga
y tenías reino, no lecho inmundo.

Han llamado color a tus olores
y a tus montañas más verdes, las fronteras.
Han aparcelado tus aguas y tus mares.
Buscan secarte y mal beberte.

Te han desmundanizado para que seas esclava.
¿Pero dónde estuvíste antes de ser vestida
con la coseidad natural de tu deshonra?

¿Por qué te ofenderá tal coseidad con su descaro
si eres y has de ser mi canto, el designio soberano
de todo lo que es recíproco y cimero?

La intercedencia de tus opresores te dio nombre
que no necesitabas, ¿pero qué culpa tienes tú
que te oyes clara, inteligible, sonora
en el amor de las moléculas?

¿Qué horror se te sospecha?
¿Qué justifica lo que han hecho con tu cuerpo
cuando, aún percibiéndote, concreta y vasta,
te esconden entre calderos y fogones?

7-3-1974

*

Bienvenida a la amada

El mundo del Dasein es co-mundo: Martin Heidegger

Mitsein es amada, ser que quiero,
al que hablo y a su temple acompaño
con la gracia que permite
la significatividad que me circunda.

Y ella hace lo suyo propiamente
y recompone mis palabras. Con ella
me encuentro atemperado. A ella susurro:
hóla, Befindlichkeit, bienvenida.

Sabe que soy fáctico y que, con cada franqueza,
muestro mis costuras y el cobre de mis cuitas,
hasta el colmo del arrijo que echo
a sus pies sin levandura.

Hemos definido el amor.
Estoy conforme: ella procura a los demás
para servirles. Endopático, no siempre,
pero soy uno de ellos y la adoro
tal como definimos, atemperándonos.

Quiere hacer de mí, ¿que será?
... un ser libre y por eso me llenó
de sus expectativas, quitó pajas de aquí,
basura de allá. A su lado, soy
y somos unos-con-los-otros,
Miteinandersein.

2-8-1993

*

El ser

El ser está cien trillones de veces
hogareño, en castillo de sangre y proteína.
Entre charcas de nucleótidos, el monarca
pasea, divaga, se estremece.

El horizonte es soluto amurallado
y su paisaje es infinito en apariencia,
aunque nunca lo sepa por sus débiles pasos
y su corta existencia.

... pero todo tiene su réplica de ardides,
poder tortuosamente comprendido,
afán desde ojos, milenario,
y es querer vivir y, aún morir,
lo que lo explica.

Hay un ritmo preciso de conteo.
Una mariposa temblorosa soltó su crisálida.
El monarca también su red de pasos
y la vida es ya para los dos, organizada.
Ahora a caminar... y a divagar
por qué se sufre y muere...

4-11-92

*

Dopamina

Por no decir ya siempre, a menudo
las palabras se ocultan.
Están muy escondidas y lo que puede ser
un verbo, no digo yo, un axioma,
depositado está en infiernos neuronales
con los monoaminos, es decir,
en sopas de lentejas debajo de la chola.

Si falta la atención, la dopa está dormida,
oculta en catecolas de residuos adrenales
y una colcha tapa al cuerpo
y ¿de qué vale, entonces, la leche hervida?

Si quieto estás, si no te mueves,
con el coxis en aras de palabras,
gambusino de glucosa,
la culpa es de una enzima que se trepa,
porque estás abajo queriendo que no suba.

Mira que en lo alto vive, en lo alto mora,
en lo alto teje, la tejadora...
la palabra y su deseo son dos arañas,
juegan y escupen... pero, cautela
es más que cuchillo,
con la dopa no presumas,
si la tienes ociosa...

2-12-1997

*

Ontología Dopaminal

No se entera nadie de la cosa
si el ente no se ontifica.
No se transmite lo que declara el verbo
como lujo, sin haber ontología.
La mona dopa;
la dopa, mina...

A menos que esa mina misteriosa
se vuelva excitatoria por oficio,
se ignora la palabra, lo animal fracasa.

La mina es una ruta mensajera
que no lleva a la plaza; pero, sí, se desnuda,
se lanza, se regala, sin inhibiciones,
ahí donde está tu más vieja cobija,
tu subjetiva tienda de trastos a la mano,
tus buenos ojos para la bagatela,
tu incial movimiento para pecar de vida
y surtir tus solutos
e inventar el beso
que todo lo nombra en la carne y en las ansias
y lo santigua en mundarro y zorro hueso.

El trajín es el drama de las cosas
y la dopa es monodrama cotidiano.
Quien nos oye y nos habla saldrá de la penumbra
y la sustancia negra de los sesos,
¡ay, como una mina, ay como una dopa!

Aún así, las palabras requieren ser oídas
más allá de la bioquímica,
secas del amargo ahí,
porque aún la mina entristece
como neura incolora
y llora el tango y se va, se aburre
y no hay canciones ni placeres, si se va,
¡se muere Mina, mina se dopa!

2-16-1997

*

Cita a ciegas

La Angustia habló, angustia que no tiene mansedumbre.
Puse ojos tranquilos, no abrí mi boca y ni dije: —¡Vivo!

Sabíamos que la muerte es la promesa auto-referenciada,
genoma inverso, alambique vacío, abandonado
en la profunda veta que al corazón fermenta.
Que a las covas niega su abrazo, su beso de vino.

Teníamos añoranzas de soles tangibles.
Con alguien Neutro quise las moléculas, echar
madres al viento y, de algún modo,
por su intenso silencio,nos escondió con Nadie,
o con ella, la angustia por entresijos
de las calles que no conocimos,
cita ciega en boca de un lobo tremebundo...

Ahora somos los crujidos de duedeno,
excresencias siderales del árbol de Qliphot
féculas u ortigas indigestas, conchas, cascarones
y no sabemos consignas preambulares
ni sabemos llorar ni sonreir, nada sabemos...

*

*

Melancolía de Gilles de Laval ante la Doncella de Orleáns

La sombra del objeto cayó sobre el Yo. Quisiera devorárselo, incorporárselo y, conjuntamente con la fase oral o canibalística, ingerirlo, no retirarse de ese objeto perdido, antes de odiarlo: Sigmundo Freud

Ella se llamó Libertad y ha cambiado de nombre.
Ya no la ama el que la amó tan puramente.
La alude como «objeto perdido», habitáculo y eslabón de sus deseos.
Todo lo suyo gustaba antes de ésto. Olía a líbido y erótica.
Se excedía en él, su amante que le fundó muchos templos.
El dijo: «Fue santa y la mataron; la quemaron a fuego lento».

Libertad, tan hermosa, habrá que revivirte, hacerlo en tanto
y como puedo, mientras se filosofa: ¿Quién pudo hacerte el antro
del tormento, las promesas incumplidas, la desilusión,
tan Gran Ramera? ¿Quién pudo hacerte daño y arrancarte
los misterios y las voces sagradas, tus dictados profundos?

Te desplegaste, ya buscando los abrazos babilonios.
Se fue con buitres y lechuzas de la noche.
No madrugó en el estero de quien más la amara.
Gilles dijo: «Me la quitó el mundo; se la comió el maldito».

Por eso está añorándola, retrotraído en la raíz que le dio canto.
«Estás en mí y no me voy. Ni tú te has ido del todo.
Todavía son de otros tus vestidos. Tus bragas, tu desnudo, míos».

Ahora él es el otro caníbal, así como fue guerrero santo,
ya no el santo pazguato que cuida el campamento
donde la Doncella viste pantalón de certidumbre y duerme
y guarda el sexo pulcro, custodiada por él,
admirador, amante, casi arcangelizado... mas... de su inocencia,
de tí, Libertad, ya hicieron pillaje. Comenzaron las maromas
del discurso oscuro. Ya no se te ve. Te encenizaste y dueles.

«Doncella, el amor te identifica como parte de mí mismo.
Recordarte es como retenerte. En gratitud primiginia,
no puedo renunciarte. Te amo más que el mundo»,
dijo Gilles.
«A más odio lo que me circunda, te amo.
A más perdida te juzque el rival, aunque vengan
los salvajes por tus sobras, te reencuentro y junto los pedazos
y los beso y los como»,
así de sádicamente, en rito oral
de narcismo habla él, Gilles de Laval, enamorado.

Libertad, eres como lo inmortal dentro de la pisquis.
Eres un gozo. Gozo narcista del objeto, gozo
de la melancolía que te recuerda y te dona para el amado.
Gilles no puede liberarse de tu sombra.

3-14-1988

*

<

Desencanto

Nosotros, los impuros, la agudeza del desencanto
tenemos bajo el hunco y metidos estamos
en lo hondo de la bruma.

Todavía peleamos con la mala palabra
y el desquite, pero hombres y mujeres somos,
habitantes de la ciudad y la caverna
con la pregunta del Ser y del soluto.

Sepan que los objetos temáticos de la ciencia
no arrebatarán del todo
la espora germinante y el bejín,
las vocaciones de este animal humano.
Se aprende, por igual, de la emocion,
rompiéndose el corazón en los peldaños.

*

*

Vea Heidegger / 1

Heideggerianas / 2

Heideggerianas / 3

La selva oscura / Heideggerianas / 4

Heideggerianas / 5

Heideggerianas / 4

Heideggerianas / 1

Copyright @ 1999-2002 Carlos López Dzur / All rights reserved

El autor autoriza a citar y utilizar fragmentos de este trabajo siempre que se acredite su fuente y nombre del autor. The author likes his works to be read, quoted, reprinted and commented by the readers in order to get input.

MILESPLUS ID #1766 - Miles de Visitas Gratis

Sign My Guestbook

Guestbook by GuestWorld

View My Guestbook

Contador

Who links to me?

1