Breves antologías poéticas:
Carlos López Dzur / Heideggerianas / 4
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La selva oscura

La danza de Beatriz
Baila, hombre triste
Tedium vitae
Voy a mirarte dos veces
El desvío
Tén cuidado
La orientación objetiva
La posibilidad
La caída
Como una pedrada
La dicha ardua
El ladrón más poderoso
Los días tristes
Los incomunicables
Los asesinos
El animal castrense
Los genocidas
Los prohibidores
Los amantes de Nanna
La lucha en el desierto

Logía, sacar al ente de lo oculto

El gusano y la calabacera
Desideralia
Desacralización
Los valores engañosos
Don Gil de las calzas verdes El ser y el hombre
Aprendizaje
El consuelo
Zorros viejos
Gaitiana
El zorro, filósofo de la sospecha
Zorro fecundo y pez de fuego
La echada
Solicitud
Mitdasein / Co-existencia
El derecho a la habitación
El pozo
Al acecho
Angustia de Occidente
Once de septiembre

Un-Zuhaise / No-en-su-casa

Geschreibe
La casa cerrada
Existenzialitat
Autenticidad
Impuro desgaste
El preguntante
Lupercal semántico
Posesión de la zorra
Las vulpejas
Descobijado en la otredad
El ultraje
Realidades momentáneas
Pertenencia
Uno es un zorro viejo
Los virtuosos salvajes
El diosito
Dichosos decadentes
Complicidad
Don Nadie no quiere morir

Schichkung / Destinación

La inautenticidad
Besorge
Verdades relativas
La boca
Láctame
Primacía de las manos
El pastor y el edil
Materialidad / Sachheit
Bienvenida a la amada
El ser
Dopamina
Ontología dopaminal
Cita a ciegas
Eigentlichkeit
El inestante
Su clínica epidemia
La caída
Verfallen / El decaer
Angustia
Como yerba mala
Los mentirosos
Nosotros, los impuros
Desencanto
El ser en general
El hombre desorganizado
Heidegger y la orfandad

Martin Heidegger (en la foto)

Un-Zuhause / No-en-su-casa

El ser-en viene al modo existencial de no-en-su casa: Martin Heidegger

Ser-en el mundo deyecto
y vivir marcado a prisa
como pisadas de animal de bellota, bruto y tonto,
ir por esos útiles que sirven al para-qué
del mayor número, pero tan ínfimo el por qué
no lo quiero, no me techa, me ha dejado
sin alma, sin esencia, sin destino...

Ir por ir y no ir ni a la nada ni por nadie...
es dicha que no cuaja. Es felicidad espectral.
No es angustia todavía y, más que seguridad,
es escondite. Fracaso.

4-27-1974

*

Geschreibe

Zánjate, te pide la tierra
con la voz del Kalû.
Tiéndete tiesamente,
fonema del aviso
y penumbra vivaracha.

Contigo se acuesta
un enfermo esqueleto de palabras.
Se sepulta una calaca vocinglera.
Te fornica la osamenta elegíaca
y funeraria de los versos
quebrados contra el cieno.

Zánjate, ya que la vida
te pide que te pudras, bolero mañoso,
valija de signos pordioseros,
cartuchera de relámpagos sintácticos.

Llama a los cuervos, carroña.
Cúbrete de cal y campanarios
dentro de la fosa común de los prosudos
con tantas sílabas y abortos
y sin un hijo del Isod, lleno de vida.

No llames a ninguno entre los buitres.
Muérete sin esquelas ahí donde orea
un vaho de vertedero y una fonética
de hediente cementerio y mausoleo.

Acuéstate, inerte, cesado y vacío,
para que el Nabî venga
en medio del silencio
y te muestre el verdadero camposanto,
la puerta de los cielos en la Tierra.

Zánjate, basura del engaño,
palabreja coqueta y maquillada.
Y sacude tu agonía, dála a la capilla
de las ánimas inmundas
como polvo de seca vereda.

Muérete, rival,
homicida de la canciones
y fósil del Dasein iluminado.
Verás que lloverá la palabra perfecta
ultrasonante, misteriosa, pura,
en medio de tu Final Disolución.

7-17-1992

*

La casa cerrada

La casa fue cerrada. Hoy se ignora
si tuvo puertas y ventanas. Está hechizada
por una cotidiana pérdida de soles y vivencias.
Las veredas oscuras son jardines marchitos.

Ser-en el mundo deyecto
con el corazón oculto a sí, da ganas
de volver sobre los pasos
y dejar el decadente sueño divertido,
ya especulado en muchedumbre
y aplaudido por esas luces fatuas,
las ideologías.

Ganas dan, sí, de irse y ya no-siendo,
dejar la casa que vela el desamparo
y volver, miserable y desnudo como fuimos,
animales de bellota, brutos, tontos, al destino
de culebra y la alambrada
y al polvo del desierto.

5-7-1974

*

Existenzialität

La investigación científica no es la manera de ser única, ni la más inmediata posible de este ente, el Dasein: Martin Heidegger (MH)

Yo no creo en la vida
ni sueño con ella para dominar
sus luces y sus sombras.

La vivo y quiero en cuanto me va
su mismo ser cuando la encuentro.

Creer es el evangelio que confunde.

Separa y cruje pareceres en la arcilla.
Vivir es, empero, estar desnudo
y pensar que una estrella nos dio
el primer dolor y el primer canto.

Vivir me comprende cuando el creer
mi voz de caída encarcela y dispersa
y la sal de la mar me sepulta o me esparce.
Vivir es más que creer
en gránulos de mineral vibrante.

2-7-1974

*

Autenticidad

¡Qué ricamente nos moja la ola,
la auténtica oleada de lo vivo,
qué interiormente se subjetiva
nuestro espacio,
qué lecciones de unidad y convocatoria
la Naturaleza nos concede:
gravedad y entropía, dualidad
y orden asimétrico, hasta la angustiA
deja de ser un monstruo cuando vivimos
la Maya sin miopía!

*

Impuro desgaste

La existencia se extiende más allá de la bazofia
y maneja un trato que remite, que alega su servicio,
o su perjudicialidad, su algo referido;
pero en este aquí se explota en demasía.
Impera el impuro desgaste y el tormento.

¿Para qué sirve o ha podido servir
lo que se aproxima, sea como llama
del tibio amor, mujer, en tu cuerpo;
lo que que se ofrezca como fuego,
ardiente rama, si lo que cotidianamente me asedia
no es similarmente lo que me sorprende?

De algo a algo, más que adecuarme
a ciegas cosas que no sirven para nada,
busco el ahí por sí mismo iluminado
y sin desgaste, un Decir y co-mundo
que me ofrezca
una determinación del ser
para el Dasein...

5-8-1993

*

El preguntante

El preguntar inicial no responde nunca él mismo. A él sólo le queda el pensar que concierta al hombre con el escuchar la voz del ser y lo vuelve dispuestos a guardar la verdad del ser: Martin Heidegger

Para más querer, yo soy
el preguntante del te quiero.
Voy a lo más perspícuo del corazón
y no a los labios.

A dientes, voz fuera, todas las palabras gritan.
Son polvorientas. Son como útiles viejos y heredados:
Nur-so-hinfragen.

Acá, con corazón,
el olor de ser propio siempre duele.
Impregna cada verbo, interpela sin cesar
a los sordos oídos de las cosas
y se odia en ellos y muere.

Para querer ... pregunto
herido como perro.
Ladro a la noche expresa de la luz.

He sido estremecido con pedradas
en el ahí que me solve
y sobrevivo manifiesto, real y atribulado.

Para más querer, te investigo,
corazón, antes del habla
y de toda conceptuabilidad.

6-1-1976

*

Lupercal semántico

Sufren del mal metafísico
estas brujas, caprinas, las palabras.
Están malembas con su moral
jineteada en terraplenes
y en zonas maleconas del soluto.

Están por maíz comprado que no engorda.
Se van a sembradíos de crédula impropiedad,
al prado del lenguaje cotidiano.

¿Qué haremos este 15 de febrero,
nosotros, sacerdotes armados
con el vergajo duro de la Cura
y la cara embijada de mapuaza?

Por amor al Pan bien ganado
y los faunos / cimientos del lenguaje,
¿qué haremos por la casa del conocimiento
que va a pique, qué haremos?

6-2-1976

*

Posesión de la zorra

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres.

Te zorrearé con colmillos debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.
Con hocico agudo lameré de tus tetas.

Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre, que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975

*

Las vulpejas

a Rocío

Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa y una noche y me encantas.
Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo
y la armazón de huesos
relajados y fluídos.

Tu estómago cubrirá mi piel
como arcilla que se lava en barranqueras,
o cascada que baña dulcemente,
aunque huelas a yagrumo a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.

No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro es más breve
que el silencio y menos duradero que la aurora.

... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.
Te surtes con vestidos de lujo
y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada
o cómplice, del orgasmo ajeno.
Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo,
te enciendes como motor de sexo, talonera.

¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?
Me gustas, nulípara, y no quiero pagarte
porque en tí está escondido todo lo que quiero
primariamente mío, hormonalmente santo,
tus críos con su lenguaje puro
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.

Te hallaré como el zorro
que no vende ni compra su presa.
La persigue.
Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia,
tu fuego-amor e instinto,
tu pez ígneo de lealtad
en los montes sagrados de los días.

No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos del salvaje, que él no paga;
él muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni el escarnio;
no pagará las deudas no debidas
ni fundamentadas,
menos al nacón de las monedas.

Como el salvaje, satisfecho del rito
pezuñas clavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres,
voy a zorrearte
con colmillos debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.
Con hocico agudo lameré de tus tetas.
Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975

*

Descobijado en la otredad

Aquí borrón y cuenta nueva
se hizo en vano: el desamparo te sigue
y excluye... mas la diversión te llama.

Tus motivos son públicamente interpretados
y, aún ya recibido en el jolgorio, en la casa
que prometen, ya vejado, no te albergan.

Abandonados a sí mismos,
todos, cada uno, son llamados Uno
y uno es llamado Nadie
en descobijo, Un-Zahause.

En el hallarse la diversión
no sientes que te velan ni la seguridad espanta
ni las pequeñas situaciones provocan
ni el vivir amenaza.
Este es el Desasosiego sin subsidios.

5-02-1974

*

El Ultraje

Como niñita de su casa, adolescente
de lenguaje, inquieta de comunicación,
perduró su fantasía por algún tiempo.

Sería la primera vez que alguien la tocara
frotándola contra sí, boca de aliento.
Ella se hizo escapadiza por alguna pubescencia
inexperta del lenguaje y andó de manita sudada.

¡Quería voz ideal, su primer beso!

¡Era tan fresca, tan extramundana,
que no conoció el apremio hasta que él llegó
como objeto manifiesto y la sedujo!

Fue entre clamores noveleros del ser-en-el-mundo
que se le interpretó con palabras cotidianas
y comportamientos diseñados de desfloración!
¡Ahora vive en las calles de Un-Zuhause!

7-23-1976

*

Realidades momentáneas

... lo a-la-mano es determinación ontológico-categorial del ente como es en sí: MartinHeidegger

Las realidades momentáneas a la existencia no definen.
En los suelos prefenoménicos bailan cosas.
Danza de coseidades, lenguas que catan
como si fuera leña y fuego
la naturaleza circunmundana que todo
lo integra, o define.

¿Dónde está el sabor
con su molécula seductora,
dónde su proceso interrelacionante?
¿Dónde el fuego vendrá a decir aquí
con su esplendor de llamas?

A este qué del aquí y utilización (de materiales)
ha llegado jactanciosamente.
la importunidad de los entes
con su carcajada de realidad
y cosa en mano:
si, ha llegado el desarreglo, perturbante,
reguerete que salta a la vista
con el desprecio hacia lo puro,
la óntica inocencia de lo dado.

5-8-1993

*

Pertenencia

Tú, fiera del gruñido que se oye,
eres más que leona con aliento,
más que onda sonora y que palabra,
más que el gesto.

Te oigo en las hojas celosas de tu paso.
Eres un zumbido de silencio.
En la maleza hoy descansas.

Tu energía se reposa con ojos cerrados.
¡Qué satisfecha estás, hembra,
del zorro y la gacela,
compañera del tigre,
cómplice del puma
y el leopardo!

¡Qué mansa eres
con la estrella del instinto!
Te olisco en la distancia
y me conforta tu aroma.
Uno para el otro
somos sin palabras.

2-2-1978

*

Uno es un zorro viejo

Siempre el corazón
se vuelve a las cosas más simples.
No es madurez, sólo abandono
en pos del egoísmo
decentemente impuro
por vivir observante, vigilante
del rostro.

Uno es un viejo zorro, reflexivo
y medita que la vida es recurrente,
rencorosa, y cela su camino.
La vida no lo entrega todo.

Uno es la cara más vieja de las cosas
(y algo nuevo está en las cosas,
sin que se nos halla mostrado).

Sólo se atestigua que la gota golpea
sobre la peña. En su lento oficio persiste
y agujera al fin, lo que se puede.

Se ríe porque envejeces y lloras.
Lo más hondo de tu agujero es juventud
que no te pertenece.

Tú no verás el fondo de la peña.
Antes te mueres con arrugas
y con la misma sed en la mirada.

Es amargo, a veces demasiado,
gotear interrogantes, más profundas, corazón,
herir la peña, pero con menos tiempo.

*

Los virtuosos salvajes

Los salvajes del Yo, sacerdotes sublimes,
conspiran. Harán del espíritu su axioma,
Transformarán en maroma el entendimiento.

Se organizaron y en marcha van diciendo
amor y no aman; paz y son violentos,
verdad y mienten por cada poro abierto
en el relámpago. O cielo que muestre sus estrellas.

Se persignan ante las potencias el deber
y, empelotados, marchan
con sus cantos de victoria y epinicios.

En las calles, a espaldas vueltas vociferan
y atacan, danzan y reclutan a crédulos secuaces.
Bélicos, elatos, soberbios buscan el oro espiritual
en concordancias; lo cuantifican en apremio.

Oro perpetuado con robo, no planificaciones.
El dios cuantitativo los bendice.
Deuda extraña. Empeñados están hasta los ojos.

Los egoinmundos no se curan de sus degradaciones.
No se aflijen de servir al poder y sus rutinas.
Sus rodillas se han pelado porque son idólatras.

Los virtuosos salvajes se dan golpe en pecho.
Son pomposos y pietistas quid pro quo.
Fundaron los Cuatro Evangelios
del Desastre, con el espíritu en la boca.

E invocan a Matoco mientras cumplen
con los servicios de la Infamia:
(1) entendimiento
(2) instrumento
(3) cultura
y (4) adorno.

*

El diosito

Crece, diosito mudo.
Agigántate ad infinitum,
payasito del horizonte eventual.
Echale ganas.

Sube como una enredadera trepadora.
Ven por tu Iglesia, la amada que espera
que la tragues,
tu hembra en los puertos, megáspora navegante.

Que venga Tu Venganza, bengalí sin bengalas.
Mándanos redención a los mandalas
porque nos cegó el Segador con hacha de deshonra
sólo porque te amamos, payaso primicial.
Invocamos Tu oscuro nombre de pirata.

Llévanos al rapto. Restáuranos la visión,
agujerito de carita pintada,
hoyito que estás en los cielos.

Baja a los azoteas, descubre a los que cuelgan
de los pies y olvidan su cabeza.
Sean las torres Tu reino.
Clávate en ellas. Cáenos de nalga,
consuelo de Babel y no perdones el escarnio
de aquellos que nos ultrajan a diario.

Mal rayo los parta, a los que sacan boleto
con nosotros y contra tí,
morungas los pongas. Amén.

*

Dichosos decadentes

Dichosos los que tienen ya las dichas definidas
y con todo lo ajeno se hacen cómplices.
Con lo posmoderno aterrizaron en nihismo.

Dichosa la geografía que les da su entorno cotidiano.
Con hablantines harán patria;
con equívocos, agendas solidarias,
que se valdrá que se discutan en folletines
y sean mencionadas en carteles y escribidurías.

Ni se matan por su estructura protectiva.
Bien que se saben seguros, en pie o de nalgas.
Y aún más felices: perjuran que son imprescindibles.

Su fluir se añade al Uno. En la corriente van
trenzados por declaración al andamiaje.
Dan novelera presencia a cada paradoja
y, en este modo del ser, la dicha es contagiosa
y el equilibrio, indiferente.

4-28-1974

*

Complicidad

¡Hoy somos cómplices, unos-para-otros,
tal para cuales! Topamos
con el disturbio que evitamos.

¿Quién dijo: el salvaje eres tú...
que no lo veo, quién que obedezca el No matarás?
ladrón es que roba a las honestidades; a Dios
lo van tomando, por siglos, por pendejo...

Se ha espantado el apoyo y el balance
y corremos loquinchos por los andurriales.

Esta es la mundanidad que sacó de mí,
los aullidos, el poder que se convoca
por los que urden tirarme del caballo.

Pues ya asoman las pezuñas debajo de mis pasos
y el colmllo azota el viento como el Mejor de sus Verbos.
¿Qué está pasando con la mansedumbre creadora
y la fratría que el Matoco nos trastoca por enteros?

3-7-1975

*

Don Nadie no quiere morir

… as soon as man comes to life, he is at once old enough to die. That Authentic being-towards-death erupts Dasein out from its ‘they-self’, and frees it to re-evaluate life from the standpoint of finitude: Martin Heidegger

No fatiguemos el pulmón para gritarles
que la existencialidad contiene su dolor
y la vida, sus fases de dicha.

Don Nadie no quiere el final del camino,
sí... su cara del luto. No ha entendido:
la muerte es inevitable y señera.

Veámoslos, pobres Nadie
en praxis de purga cotidiana.
Aprendemos de sus erranzas
deyectadas en sombras predictivas.

Evadamos ese plexo de articulaciones.
Ellos son lo que no queremos ser.
Los maldecimos al compadecerlos.

En fin que ni desean la muerte ni nuestra poesía.
Ni música y silencio que ofrezcamos.
Escollan nuestro gesto
con su torpe menosprecio.

2-8-1991

*

Vea Heidegger / 1

Heideggerianas / 1

Heideggerianas / 2

Heideggerianas / 3

La selva oscura / Heideggerianas / 4

Heideggerianas / 5

Copyright @ 1999-2002 Carlos López Dzur / All rights reserved

El autor autoriza a citar y utilizar fragmentos de este trabajo siempre que se acredite su fuente y nombre del autor. The author likes his works to be read, quoted, reprinted and commented by the readers in order to get input.

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