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Carlos A. López Dzur
Prefacio / Unionismo y Anexionismo
Los Cabrero
El comercio y la industria
en Pepino, 1776-1970
Pepiniano sí, etnocentrista no, o Carta Abierta a Eliut González Vélez
La familia Segarra
Carta a Carlos López Dzur de Angel G. Hermida Nadal
El derrumbamiento
Indice / Las Partidas Sediciosas de 1898
Introducción a las 13 monografías históricas sobre Pepino
Introducción a Comevacas y Tiznaos
13. El ataque a los Jaunarena y los Laurnaga
14. El repudio a los Orfila y los Cardé
15. El ataque a Pedro López Valdivieso
16. Incendios en las fincas de Mayol Castañer y Los Vélez de Mirabales
17. Otras persecusiones
Poesía social
Epica sobre Pepino
La casa
Cartas sobre Pepino
Ateneo Pepiniano
La pianista negra
Puerto Rico a la distancia / Entrevista
Antología del erotismo
¿Qué es el corazón después de todo?
Homenaje a las tortas
Memorias de la caverna
Marco Antonio y Cleopatra
Homenaje a Hebe
Elegía a mi madre
Memoria del ultraje de Floris
Crucito el feo
Tantralia
Los pintores de San Sebastián / Puerto Rico
Mi araña predilecta en el congal
Angustia de Occidente
Gabriela crece
El motín
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16. Incendios en las fincas de Mayol Castañer y Los Vélez de Mirabales
Pedro Arocena y Ozores no se amilanó por las amenazas de los comevacas; no se fue de Pepino, como se le pidiera con amenazas. Se dedicó al cultivo de frutos menores en su hacienda de Mirabales. Y, desde allí, fundó una simbólica resistencia, más sentimental que físicamente articulada, que la burguesía pueblerina llamaba la rancia estirpe criolla. De hecho, él repelió con algunos de sus peones a la partida sediciosa que penetró su hacienda y, noche a noche, se hallaban en vela contra tropelías de camuyanos que andaban en quemas y desharretamiento de reses. Y fue él, junto con sus peones, los que vieron las llamaradas que, en medio de la noche, provenían de Los Velez. [1]
Enemigos de los Vélez habían planeado arruinar la barga y escuela de oficios de Manuel Prat más de una vez; porque, éstas sobrevivieron a la quema durante los disturbios de Lares y, aún siendo unas instalaciones en abandono para 1898, todavía a la fecha de las quemas, daban un testimonio de lo que quiso hacer el Viejo Prat «demasiado conservador, orgullosamente español, para apoyar a Betances; aunque tenía un gran deseo de sacar al Pepino de la ignorancia en que vivía». [2]
De hecho, durante las jornadas de los miñones en Mirabales, Cidral y Juncal, al surgir la sociedad secreta La Cueva del Negro (también llamada Las Golondrinas), [3] la práctica fue importada. ¡Se utilizaba la artesanía poética para que Juan B. Pérez del Río volcara sus antipatías contra los Vélez y Prat! O Anastacio Conejero contra la cabrerada. [4]
Entre los Ortices, de Pozas, se recordó el incidente, en días de Las Golondrinas (1851), cuando Emilio A. Vélez del Río golpeó al Comisario Juan B. Pérez por adjudicar a Pedro Ortíz la violación de Felícita de Lugo, de Altosano. [5]
Pedro Arocena no imaginó que la partida sediciosa que él y sus hombres hallaron en escapada, después de saquear e incendiar un hórreo en la hacienda Los Velez, ya había quemado la casa de Guillermo Cardé en el sector Pueblo y otra propiedad de los hermanos Mayol Castañer. Incendios provocados ese mismo día.
Pablo Arvelo Latorre y José Alicea Prat reconstruyeron algunas décimas que se cantaron, tras su publicación en el primer pasquín sedicioso (Las Golondrinas) que circuló en Pepino y que produjeron arrestos y multas por su contenido escandaloso y moralmente infamatorio. Tales versos los habían escuchado de sus padres y abuelos.
Como muestra este botón: [6]
Me cago en La Torre y Prim
en Prat y la Cabrerada
en Topete y la Marina
y del Cidral, la Pachada.
En Josefa la marquesa
que a Los Velez se llegara
en la huérfana de Alers
y en Celedonio Pamías.
De Mirabales y Furnias
me cago en Nicasia al día.
A esta altura, Avelino Méndez Martínez (n. 1842) se había radicalizado a tal punto que una décima lo aludió, por su nombre, como dirigente directo de una partida armada. A Juan Tomás Cabán, Lino Guzmán y al viejo González se les tuvo por dirigentes intelectuales de las Partidas:
Díle a Guillermo Mayol
ese cobarde inquilino
que si lo coge Avelino
él lo arregla con honor.
Guillermo Mayol Castañer [7] fue uno, entre dos hermanos llegados de Soller, Palmas de Mallorca. Estaba recién casado desde 1896 con Rita Andrea Navas Iriarte. Su hermano Juan Mayol, casado con María Luisa Navas, se había refugiado en su casa del Pueblo, por temor al ataque de las partidas sediciosas. La casa de dos plantas fue quemada. Contrario a lo pensado por tales familias, la ubicación urbana de una residencia sentenciada, su proximidad al cuartel de Arocena, no detendría a los alzados para cumplir con la agresión. Guillermo Mayol fue visto como cobarde inquilino de la Casa del Rey y cobarde inquilino de la casa de su hermano Juan en el sector Pueblo. Se quemó a la propiedad Juan, su hermano, por cómplice.
Hasta donde hemos podido investigar, esta familia de mallorquines estuvo muy interesada en la política, siendo conservadores por tradición. La misma rama utuadeña de la familia dio un Alcalde (Bartolomé Mayol) durante el período de 1894 a 1895. Bartolomé Mayol retomó el mando alcaldicio durante los momentos más cruciales de la invasión norteamericana en 1898.
Al intentar escapar por una ventana de la planta alta, María Luisa, la esposa de Guillermo, se accidentó. La caída tuvo, al parecer, la consecuencia de su parto prematuro, donde el niño nacido cuyo nombre fue Rafael, fue el recuerdo, ingrato y permanente, de la experiencia. La caída no permitió el sano desarrollo neurológico de este crío. Rafael Mayol se convertiría con el tiempo en personaje pintoresco del pueblo («Rafa Te Ví»). Creció con deficiencias mentales.
Previo / Continuación
*
Notas bibliográficas
[1] Dolores Prat, loc. cit
[2] Ibid.
[3] Las Golondrinas: aunque son peninsulares, dominicanos y cubanos, en grupo presionaron para mayores libertades en las Antillas.
[4] En 1841, ya son significativos, entre los contribuyentes a la Administración Municipal, la familia del santanderino José Cabrero. Cabrerada: calificativo despectivo de los pepinianos originarios (canarios y catalanes) a los Cabrero, desde 1836, cuando los últimos acceden al poder político municipal.
[5] Pedro S. Ortiz Carire es aludido por una décima que critica acerbamente el delito del estupro y el amasiato, prácticas comunes en aquellos tiempos. Según Prat, éste fue poco afecto al trabajo hasta que Emilio Vélez del Río lo metió en cintura y lo casó para que suspendiera sus correrías donjuanescas. En las décimas, por igual, se burló a los serafines, especie de señoritingos peninsulares, poco dados al trabajo, a diferencia de los criollos y se mencionó a dos de las hijas, aún solteras de Manuel Prat, vulnerables a las correría de mujeriegos como los mencionados:
Si no estuvieran tan mozas
Eulalia y Dominga, jiñas
se las comiera el Alers,
Pedro o La Potra, el Quebrao
y así también sicotudos
como Font Báez y Medina.
[6] Hay décimas compuestas sobre el incidente (Las Golondrinas) e influídas por la tradición de trovadores revolucionarios durante los tiempos de la invasión de Narciso López por el Puerto de Cárdenas (Cuba); es posible inferir que sirvió como el modelo a los troveros de Pepino (que compusieron las décimas de 1898).
En otra décima, algo incompleta, se dijo:
En la barca de Manuel
se sientan como en bacines
la puta de la marquesa,
Nicasia y sus serafines.
Si no estuvieran tan mozas
Eulalia y Dominga, jiñas
se las comiera el Alers, Pedro
o La Potra, el Quebrao
y así también sicotudos
como Font Báez y Medina.
[6] Estos datos fueron proporcionados por José Alicea, Pablo Arvelo Latorre y Dolores Prat, pero, en particular tras mis contínuas entrevistas con Doña Bisa, hija del último Alcalde español de Pepino, Manuel Rodríguez Cabrero, definimos algunos de los hechos históricos que se declaran en estas décimas.
Juan Prim (1814-70) fue el Gobernador y Capitán General de Milicias en la fecha en que fueron escritas las coplas (1847 a 1851) y Miguel de la Torre, otro mandatario español anterior a Prim. La pachada, obviamente, alude a la familia y persona de Paché Vélez (Emilio José), esclavista que, como los hacendados Pavía Conca y Félix Font Báez, alegadamente, componían una cáfila de catalanes déspotas con la peonada de la ruralía. Justa o no la acusación, se les tuvo como latifundistas porque tendían a acumular capital casándose con familias acomodadas.
La estudiosa Rosalina Brau Medina, en su artículo Familia Font Medina, publicado en la Revista de Genealogía Puertorriqueña (Año 2, Núm. 2, Octubre 2001), explica quién fue el catalán Félix Font Báez, natural de San Feliú de Guixols (Gerona) y quien llegó al barrio Hato Arriba del Pepino en el decenio de 1830. Font murió a la edad de 78 años en 1908 y había fundado en Aguadilla, en sociedad con el alemán Adolfo Schröder, la firma Font, Schröder y Cía. Fue un mediano propietario. De esta familia (casado Font Báez con Rosa María Medina Domíguez) nacieron 8 hijos, cuatro de los seis varones fueron separatistas y pertenecieron al Comité Revolucionario El Porvenir. Explica Brau Medina que: «Con la excepción de Agustín Pascasio, los hermanos Font Medina no lograron consolidar su posición como terratenientes en San Sebastián en la etapa de mayor auge cafetalero...» cuando Agustín P. Font Medina murió en 1888, tenía una hacienda de 571 cuerdas que producía café, caña, arroz y ganado.
La marquesa aludida fue Josefa Vélez Prat (¿n. 1795?) y, que visitó Mayagüez, San Juan y Pepino, para 1841. Tuvo nexos amistosos con el General Prim y el oficial Gabriel Baldrich y Paláu. Ella fue criada en México, aunque fue nacida en Mirabales. A. Bastide Chambort, op. cit., la menciona como una cortesana de Llusanés en los círculos más exclusivos de Barcelona; pero explica que jamás obtuvo el título de Marquesa y que viviría precariamente, durante los años finales de su vejez y abandono, al deteriorarse con el tiempo su belleza y juventud.
Cf. Martín Gaudier, Genealogía, biografía e historia de Mayagüez y Pedro A. Morell Muñoz. Datos geneológicos de los ascendientes de la familia Vélez del Rosario y del Toro y sus familiares colatarales, Boletín de la Sociedad Puertorriquña de Genealogía, 1994, Núm. 1/2, pp. 21-35.
[7] Rodríguez Rabell, Delfin Bernal y P. A. Font Echeandía, loc. cit., nos dieron detalles sobre el ataque sufrio por la familia Mayol Navas.
La familia Mayol se fue de Pepino. Antonio Mayol permeneció en el pueblo como comerciante.
Otro Mayol de esta cepa mallorquina, José Mayol Castañer, según el Censo de 1910, radicó en Utuado y vivía con él, su hija Maria Mayol Rodriguez de Rosich, quien nacio en Cuba. Estuvo casado con una cubana de apellido Rodríguez... La familia Mayol, al parecer, una vez llegara de Soller, Mallorca, España, se estableció, primeramente en Utuado antes de pasar a Pepino. Don Vicente Mayol Arbona (n. en Soller, c. 1855) se radicó en Utuado en 1863. Por informes obtenidos, gracias a James Mayol-Colón, residente en Massachussetts, quien investiga la genealogía de esta familia, «para 1897, Domingo Mayol, hijo de Antonio y Margarita, naturales de Manacor, Mallorca, sirve como soldado de la Patria en Puerto Rico para el año 1897 y murió en Yauco a la edad de 21 años».
Para 1910, aún vivían en la Calle Betances de Pepino, con sus hijos, Juan Juliá Vergés, comerciante al por menor y criador de ganado vacuno, casado con María Castañer, ambos nacidos en España; nacida en España, una residente llamada María Juliá y Castañer, al parecer, casada y con 20 años de edad.
En el libro de Estela Cifra de Loubriel, La formación del Pueblo Puertorriqueño, la autora citaría a cuatro personas de las islas Baleares con apellido Mayol-Castañer. Ellos son: (a) Domingo Mayol Castañer (ya mencionado); (b) Jose, natural de Soller, Mallorca. residente en Lares en el año 1877 y empleado en la casa comercial de Frontera; éste ingresó en la Milicia de Voluntarios Españoles; Juan, residente en Lares en el año 1875, también ingresó en la Milicia; (c) Miguel, también nacido en Soller, Mallorca, fue dependiente de la Casa Mayol Hermanos, sucursal en Ponce.
Una de las hijas hacendado pepiniano Agustín P. Font Medina (1840-1888), casado con Juana Josefa Feliú Nieves, de Moca, se casó con un prominente hacendado de Lares, José Castañer Márquez. Esta relación es la mencionada con Juana María. Como una muestra de ingratitud, éste la abandonó con sus tres hijos (entre éstos, dos niñas) y se fue a Cuba. Dice Rosalina Brau que «Castañer abandonó su familia, se fue para Cuba y jamás se supo su paradero. Juana Josefa murió poco tiempo después, quedando sus hijos huérfanos de padre y madre» (op. cit, p. 32).
Entre los mallorquines en Lares, se hallaban los hermanos Pedro (n. 1850) y Damián Mayol Enseñat (n. 1852), ambos dedicados al comercio; primos de éstos fueron Miguel (m. 1848) y Salvador Oliver Mayol (n. 1858), también comerciantes, según el Censo de 1884.
Los informes del investigador James Mayol Colón sobre las familias Mayol indican que se establecieron, principalmente en el centro-oeste de la Isla, creando nexos matrimoniales y genealógicos, tales como: Mayol-Navas (en Pepino), Mayol-Rios, Mayol-Echevarria, Mayol-Arbona, Mayol-Morell, Mayol-Colón, Arbona-Campaner, Morell-Alcover, Rios-Montoya, Rios-Maldonado, Maldonado-Rivera, etc.
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Carlos López Dzur / Correo
Email: baudelaire1998@yahoo.com
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