ADIESTRAMIENTO ESPECIAL PARA BEAGLES

Beagle Club


 

El instinto de caza

Un nuevo método para introducir los perros al rastro

La traílla como forma de comunicación con el perro

El rastro


Instinto de caza

 

El instinto de caza es el más fácil de ver y comprender en nuestros perros. Puede reconocerse en un cachorro a la temprana edad de 6 semanas. El instinto de caza es el deseo de perseguir un objeto en movimiento, para cogerlo y sacudirlo una vez sea capturado. Los cachorros exhiben el instinto de caza cuando persiguen una pelota o juegan a estirar una media o luchan con la bota de su pantalón o con su manga. Los perros de caza que cobran un muñeco también demuestran instinto de caza.

 

Cuando ve a un perro que persigue un conejo, un gato o un Frisbee, está observando su instinto de caza en acción. En SCHUTZHUND o en el adiestramiento para protección, cuando un perro agarra al figurante que corre, está trabajando la caza. Cuando un perro más viejo persigue suelto de la correa a un figurante que escapa en el campo de trabajo y le muerde, el perro también trabaja el instinto de caza.

 

Cuando un perro trabaja la caza no se siente amenazado. El trabajo de caza es un instinto cómodo para el perro que lo realiza. Los perros ven el trabajo de caza como un juego, para ellos es un juego de luchar y estirar. No se sienten estresados cuando juegan a esto.

El cuerpo del beagle tiene una actitud de alerta durante el instinto de caza, con su rabo levantado o meneándolo, (Posiblemente esto sea lo más fácil de reconocer para los nuevos adiestradores) el pelo de su lomo no aparece erizado mientras está mordiendo su presa y no gruñe ni muestra los dientes. La mordida de caza es una mordida insistente y de altura, el ladrido en caza no es profundo ni el perro mira nerviosa o acentuadamente

 

Durante el entrenamiento de la mordida nosotros usamos el instinto de caza da dos maneras:

En el entrenamiento, la mordedura de caza llega a ser un estado de relax para el perro. Es un lugar en el trabajo donde el perro puede calmarse sin detener realmente el trabajo. Enseñando al perro a moverse en el instinto de caza cuando nosotros lo queremos, aprende a relajarse después de una particular jornada de entrenamiento llena de tensión.

Algo que recordar sobre el instinto de caza es que extingue o se disminuye cuando el perro se cansa. En otras palabras, un perro exhausto no tiene mucho interés en jugar a estirar. Esto llegará en el transcurso del entrenamiento.

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Un nuevo método para introducir los perros al rastro

Toda la literatura existente sobre rastreo comienza en un principio trazando pistas en línea recta con una recompensa y/u objeto al final. Algunos métodos usan la comida sobre la huella, otros no lo hacen; otros la dejan cada dos o tres huellas, o algo por el estilo, pero conseguir -tras ponerlos en práctica- que el perro se acostumbre a las líneas rectas es inherente a todos estos métodos. Una vez el perro domina la pista en línea recta, se introducen ángulos. Esto supone a menudo una de las primeras zonas problemáticas para perros y guías en el rastro. Los perros alcanzan el final de una pista recta, manteniéndose en ella, perdiendo el olor, confundiéndose, dando vueltas, y con esperanza de que eventualmente resuelva que la pista vaya en otra dirección. El guía también tiene que deducir qué hacer, ¿usted se detiene?, ¿frena al perro?, ¿le permite deambular? (¿hasta donde le permite usted abandonar la pista?) ¿o le muestra la huella siguiente? A cada momento se enreda con la correa, mientras se desconcierta usted mismo y por otro lado confunde al perro. A veces el perro se distraerá y decidirá hacer algo más, y entonces tiene que corregirlo por ello. Un típico patrón del movimiento del perro cuando es introducido en los ángulos se muestra debajo.

Durante esta clase, probaremos un nuevo método para introducir a los perros (y a los guías) en el rastreo, con el que esperamos evite el estrés y la confusión ocasionada tras aprender las pistas rectas y luego ser desconcertado por los ángulos. Aprendí este método en el foro de Internet Tracking-L, de Dori Painter, la cual lo utiliza para el rastro con sus perros de Schutzhund (en abreviatura, SchH) y obtuve su permiso para usarlo en esta clase. En SchH, es esencial que el perro rastree "la pisada", es decir, mantenga su nariz pegada a la huella y no ventee o huela fuera de ésta. Por consiguiente, los trazadores en SchH, al principio acostumbran a dejar comida sobre la huella para que el perro mantenga la nariz cerca de tierra. El uso de comida, junto con el de una pista trazada en forma de arco en lugar de en línea recta, anima al perro a usar la nariz y no los ojos para encontrar la huella (y la comida). A menudo se introduce al rastro usando líneas rectas, y dejando la comida cada dos o tres huellas, el olor es tan fuerte que el perro aprende enseguida que puede ventear, rastrear las cercanías, o desplazarse en línea recta para encontrar lo que quiere, en lugar de mantenerse cerca de la huella real. Cuando el perro aprende estos malos hábitos al principio, es más difícil "leer" cuando las huellas no se dibujan sobre el terreno.

 

Las primeras pistas.

Empezaremos con un arco sencillo, con un diámetro de aproximadamente 20'. La comida se dejará al principio sobre la huella con mucha frecuencia, para que el perro entre en una divertida caza del tesoro, dónde tras seguir la huella se vea recompensado con su premio. (El juguete se coloca al final al igual que en otros métodos.) La huella debe situarse con el viento en contra si es posible, para no proporcionar gran cantidad de olor al perro. La huella sólo debe pisarse una vez, no dos o tres veces (esto es importante, puesto que sería muy difícil de volver a pisar una huella que no esté en línea recta). Debe de situar cinco marcas por lo menos a lo largo del arco para que sepa exactamente donde usted pasó. La pista será parecida a la siguiente:

La huella debe ser "caliente" (es decir de transcurrir muy poco tiempo una vez pisada) al principio, aproximadamente de 10 a 15 minutos de antigüedad. Mantenga al perro a unos seis pies de distancia. No le señale la huella para ayudarlo. Anime al perro con tranquilidad, diciendo "buen rastro" o "buen perro" cuando progrese. No se preocupe si se salta algún pedazo de carne, sólo ignórelo. Cuando lleguen al final, tendrá comida junto con el juguete y juegue con él para que el perro aprenda que el juguete es una recompensa maravillosa.

Cuando el perro complete con éxito esta primera pista, debe continuar trazando pistas bastante a menudo (tres o cuatro veces por semana) durante las primeras semanas hasta que el/ella alcance la idea de lo que es rastrear. Las pistas deben ser cortas, y no muy antiguas. Permita que el perro le diga lo rápido que debe progresar. Si el perro comienza saltándose alguno de los pedazos, es acertado espaciar la comida un poco más. Si el perro corre hasta el final de la pista para jugar con el refuerzo final, trace la pista un poco más larga, o hágala un poco más antigua (pero no le de antigüedad y longitud al mismo tiempo). Una vez el perro puede completar un arco simple de aproximadamente 75-100 yardas con éxito con pequeños trozos de comida sobre la huella, podría probar a quitar la comida de la huella (déjelo sobre el juguete al final), o en lugar de eso pruebe a frotar algo de comida sobre la suela de sus botas.

Si todos esto se ha completado con éxito (esto podría llevar de una semana a un mes dependiendo del perro y de lo a menudo que lo practique). El perro puede confundirse un poco inicialmente cuando usted introduce un cambio en la dirección. Para ayudarle con esto, puede necesitar poner más comida en la huella en ese sitio. La pista se parecerá a:

 Introducción al segundo arco (Serpenteando)

Utilice los mismos métodos, y continúe rastreando por lo menos dos o tres veces por semana si es posible. Aumente la antigüedad y la longitud a medida que el perro gane confianza. No dude en trazar una pista más corta, más caliente o usar más comida en la huella si el perro tiene problemas. A medida que progrese, comience a hacer los arcos más pronunciados y los espacios entre ellos cada vez más rectos. Las pistas empezarán a parecerse a:

Tensando los arcos....
... hasta que se convierten en ángulos

Podría situar la comida después de los ángulos para premiar inmediatamente al perro por tomar la decisión correcta. Desde este momento continúe adelante con el método de rastreo "tradicional", utilizando ocasionalmente algunas pistas serpenteantes o arcos esparcidos con ángulos "normales" para estar seguro de que el perro no se mecaniza por hacer las pistas rectas y los ángulos.

 

Este método es increíblemente bueno. Comprobará que tiene un perro que rastrea seguro, feliz (y por ello, usted será un guía confiado y feliz). porque el perro tomará las decisiones correctas desde el principio, antes de lo que lo aprende con las pistas en línea recta al introducir ángulos para hacer que el perro se "equivoque", y luego tenga que aprender de nuevo que las pistas no siempre son rectas. También deben de aprender desde un principio que deben de usar sus narices y prestar atención porque la huella puedes estar en cualquier dirección, de esa manera pierden el ánimo por ventear y por rastrear a un lado de la pista.

 

Nota.

PIE: Unidad de longitud anglosajona equivalente a 12 pulgadas, o sea 0,304 m.
PULGADA: Unidad de longitud, actualmente en uso en los países anglosajones, equivalente a 2,54 cm.
El símbolo anglosajón del pie es ' (comilla simple) y el de la pulgada es " (comillas dobles)

 

Titulo Original: Serpentine Tracks
Original en :
http://siriusdog.com
Traducido por : corby
E-Mail:
corby2003@wanadoo.es

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La traílla de pista como forma de comunicación con el perro

 

La mayoría de los guías de perros, piensan que su cinta de pista es una pieza más del equipo. Pero es más que eso.

 

No puedo contarle cuantas veces he visto guías de perros chascar la cinta de pista en los arneses de sus perros y seguir adelante. Fracasan al darse cuenta de que la cinta es un nexo físico entre el perro y su mano. Aparte de la longitud de la cinta, no es diferente del frotamiento de la oreja del perro mientras está realizando obediencia.

 

La cinta de pista puede ser una herramienta de comunicación muy fuerte entre perro y guía. Con el uso apropiado la comunicación fluye de aquí para allá todo el tiempo durante el rastro. Usa un idioma que es sólo conocido por el perro y el guía, que ambos aprenden y crecen con él desde la primera vez que entrenan en el rastro. Se afina mientras pasan los años pero, demasiado frecuentemente veo sólo usarlo al perro y el guía sólo le sigue ciegamente.

 

El propósito es comenzar por el principio y ver si podemos desarrollar una mayor comprensión de la cinta de pista y como comunicarnos con nuestros perros a través de ésta.

 

El primer paso está en escoger la cinta adecuada. Como con todas las herramientas del mercado hay preferencias personales. He visto todos los tipos de cintas que se usan para rastrear, cuerdas, cuerdas de alpinismo, cuero y todos los tipos de lona trenzada. Todas ellas tienen cosas buenas y cosas malas. Personalmente yo, me alejo de cualquier forma de soga que tenga tendencia a quemar las manos mientras se desliza por ellas. A pesar de eso, son fuertes, fáciles de obtener y baratas. El cuero es costoso pero tiene el tacto más natural. La parte opuesta es que cuando usted compra una cinta de pista de 20 pies, después de un número de rastros, pronto tendrá una cinta de pista de 30 pies y con el tiempo una de 40 pies de largo que puede romperse o hacerse más y más delgada con los tirones.

 

La cinta de pista usada por la mayoría de los guías en estos tiempos es una cinta de lona trenzada de 3/8 de pulgada a 1/2 pulgada. Es fuerte, barata y duradera. Asegúrese de comprar una cinta de este tipo que sea flexible, así no será demasiado dura para sus manos.

 

La longitud de la cinta es algo sobre lo que siempre existe discusión. He visto guías rastreando con cintas cortas de 6 pies hasta los 30 o 40 pies de longitud. Personalmente pienso que la longitud correcta está alrededor de los 20 pies. Esto le sitúa a usted detrás lo suficientemente lejos, para ver a su perro y leer su lenguaje corporal. También le permite parar cuando su perro le indique que ha perdido la pista, o da vueltas o sale recto de un ángulo. Otra razón para esto es que si usted realiza un trabajo de búsqueda de un delincuente, los 20 pies le dan distancia si su perro rastrea correctamente a un sospechoso y necesita tiempo y distancia para reaccionar.

 

No importa cual sea la cinta que usted escoja, habrá numerosas veces en que su perro se acerque y usted de un tirón en el descuido. Así como cuando usted tenga la cinta sujeta a los 6 u 8 pies y el perro coja el rastro, da un tirón fuerte de la cinta y esta ocasiona quemaduras en sus manos. Supongo que es el riesgo profesional. Algunos guías usan guantes, mientras rastrean. Yo personalmente no. Pienso que las manos desnudas escuchan mucho mejor lo que dice la cinta de pista. Hasta donde llegan las quemaduras, pienso que si me llevo una, es porque me la merezco. Debería haber prestado atención a mi extremo de la cinta y debería haber seguido al perro si él ha indicado la pista. Varias rozaduras pueden enseñar a un guía muchas cosas.

 

La primera labor de los guías en el trabajo con la cinta es mantener la cinta sin que distraiga al perro. Manténgala de manera que no deje que el perro consiga enredarse. En todo el tiempo que dura este baile de cuerdas, usted debe de guardar una tirantez constante en la cinta.

 

Aquí es donde comienzan la comunicación a través de la cinta, en la tensión constante. Cualquier cambio en la tensión, aumentadola, o disminuyéndola le está diciendo a usted algo. Este cambio en la tensión puede ser producido por el perro o por el guía. No importa quien cambia la tensión para qué diga algo al otro.

 

La tensión apropiada sobre la cinta, la mantendrá correctamente en el aire desde el arnés del perro hasta su mano. Yo mantengo la cinta entre mi dedo índice y el pulgar y dejo que el último tramo descienda por mi mano, de esta manera puedo asirla con esta si lo necesito. Esto me permite cambiar la tensión sobre la cinta desde un par de libras de presión (sólo con el índice y el pulgar), hasta parar al perro por completo (con la mano entera)

 

Comenzando por la mitad, trabajamos subiendo y bajando la tensión en la cinta.

 

Usted está sobre la pista, el perro rastrea bien, y todo está yendo simplemente muy bien. La tensión sobre la cinta es la suficiente para mantenerla correctamente desde el arnés a su mano. En este momento, usted sabe que todo va bien y lo mismo piensa el perro. Cualquier cambio en esa tensión es que algo está siendo dicho. Recuerde que toda esta comunicación va en conjunción con lo que usted está leyendo en el lenguaje corporal del perro.

 

Como usted rastrea hacia adelante, el perro comienza levantando la cabeza y moviéndola de un lado a otro como si buscase la pista. Lo segundo que usted hace es comenzar a aumentar la tensión sobre la cinta. Este aumento es una pregunta al perro. ¿Estás sobre la pista? Si su cabeza desciende al terreno y aumenta la tensión trasera en el arnés y en la cinta, él dice "sí, estoy sobre la pista, está aquí". El guía entonces reduce la tensión hasta el punto considerado normal (cinta recta desde el arnés a la mano). Así como usted pone tensión, el perro levanta su cabeza, aliviando la tensión. Usted continua añadiendo tensión rápidamente pero igualmente llega el momento en que usted detiene al perro y éste comienza a girar en círculos al final de la cinta. En este momento, su perro le ha comunicado una pérdida de la pista y muy probablemente de un ángulo. Como el perro oscila de un lado a otro del arco de la cinta, usted debería permanecer sobre el ángulo. En algún lugar del circulo, él está buscando ahora el rastro.

 

Cuando el perro atina con el rastro, dará un giro de cabeza que le mostrará por donde va la pista y entonces, la seguirá con su cuerpo. Esto aumentará la tensión sobre la cinta. El ahora le dice a usted mediante la cinta: "aquí está, vamos" Mientras está entrenando a un nuevo perro, cada vez que esto sucede su respuesta será "buen chico" y lo segundo que hará usted, tras loarlo, será aliviar la tensión en la cinta e ir con el perro. Esto condiciona el perro a como comunicarse con usted a través de la parte trasera de la cinta. También le da elogio físico mediante el alivio de la tensión en la cinta.

 

Con el tiempo, este aumento y disminución en la tensión de la cinta llega a ser un idioma entre el perro y el guía. Puede decirse más a través de la cinta de lo que usted haya podido imaginar.

 

Así las bases en la comunicación con la cinta son:

  • Aumenta la tensión desde el guía: ¿Estás sobre la pista?.

  • Aumenta la tensión desde el perro. "Estoy en la pista, aquí está".

  • Disminuye la tensión desde el guía: "Buen chico, te estoy siguiendo".

  • Disminuye la tensión desde el perro "He perdido el rastro, lo estoy buscando".

El correcto trabajo de cinta es mas que simplemente chascar la cinta en el arnés y seguir a su perro sobre el rastro. De esta manera, dejemos de ser un simple peso muerto que nuestros perros arrastran al final de la cinta de pista. Usemos nuestras cintas por completo, nosotros y nuestros perros. Seamos participativos, él puede estar tratando de decirte algo.

AUTOR

Gary Murray
E-Mail:
tightlines@memlane.com
Web:
TightLines

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El Rastro

Parece increíble que el rastreo, siendo algo instintivo, se considere una sección de esta prueba. Todos los perros rastrean cuando tienen hambre. Lo único diferente es que el perro no sólo utiliza la nariz en el suelo para buscar, también ventea y mira. Estos dos últimos sentidos se tratan de evitar en el entrenamiento deportivo pues penalizan. El perro tiene que seguir un rastro por un recorrido no natural lleno de ángulos y rectas con el único medio de su olfato a través del olor depositado en el suelo por el trazador. Es una prueba muy difícil y se considera todo un arte encauzar el instinto del perro para que cometa el menor número de penalizaciones debidas al exceso de velocidad, inseguridad, pérdidas, despistes, llevar la cabeza alta o uso del venteo.

La prueba consiste en encontrar una serie de objetos depositados por el trazador y la forma de conseguirlo es siguiendo un rastro. Este rastro es el olor producido al pisar con la bota, que desprende moléculas o partículas del suelo que se pueden mezclar con el olor de la bota y que al sedimentarse dan un olor característico que se mantiene en todo el recorrido.

Para iniciar a un perro en el trabajo del rastro se suele hacer uso de la comida. Es importante dejar al perro un tiempo sin comer, dos tomas si es un cachorro o un día si es adulto, para crear un fuerte nivel de impulso. Pisaremos un terreno fuertemente, se aconseja que al principio no sea de mucha dificultad. Durante el trazado iremos colocando trocitos de comida. El perro irá aprendiendo que el olor inicial le lleva a ir consiguiendo refuerzos alimenticios. Con el paso del tiempo irán disminuyendo los trozos de comida y aumentaremos la dificultad del terreno.

No obstante es bueno saber que circunstancias favorecen o dificultan un trabajo de rastro. Favorecen la humedad, el agua en la huella (sin posibilidad de salida), la hierva de altura media sobre la de altura baja o excesivamente alta, la tierra arada fina, la huella de la bota visible...

No favorecen la sequedad del terreno, el agua haciendo torrente sobre el trazado, el viento (sobre todo si es racheado), las tormentas de lluvia, la tierra arada (cinco días aproximadamente), las tierras fumigadas, los grandes terrones de algunas tierras aradas, los desniveles del terreno...

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