Blanca
Castellón
-Galardón
poético español-

Por
Marta Leonor González
Orilla
Opuesta es dualidad, a ese otro habitante interior que se enfrenta, discute, me
desvía de mis intenciones, me cambia la apariencia de las cosas, a ese otro que
tiene voz y voto, que tiene alas sobre las que me obliga a volar a la otra
orilla; una especie de mirador desde donde contemplo otros ángulos del
universo. Sentada en el cómodo sofá de su estudio, Blanca Castellón deja vagar
sus ideas literarias en una entrevista exclusiva a La Prensa Literaria.
Recién
ganadora del I Premio Internacional del Instituto de Estudios Modernistas de
Poesía 2000, y electa la nueva vicepresidenta del Centro Nicaragüense de
Escritores (CNE), Castellón con su poética ya ocupa un destacado lugar en la
literatura nica.
Por
teléfono horas antes de la entrevista le preguntaba a la poeta acerca de
'Orilla Opuesta',lo que simbolizaba en su vida y su literatura. Y muy segura
decía: "En mi vida creo que Orilla Opuesta es dualidad, a ese otro
habitante interior que se enfrenta, discute, me desvía de mis intenciones, me
cambia la apariencia de las cosas, a ese otro que tiene voz y voto, que tiene
alas sobre las que me obliga a volar a la otra orilla; una especie de mirador
desde donde contemplo otros ángulos del universo".
Castellón
con publicaciones de poesía, 'Ama del espíritu' y 'Flotaciones' se revela según
Pablo Antonio Cuadra como una escritora; "de rara precisión y brevedad
(...) ironía que ilumina, por segundos las profundidades de la soledad
femenina... misterio que contradice pero sustenta el diálogo del amor".
La
conversación continúa por varios minutos hasta que concluye: "En cuanto a
mi poesía he pensado que el título resume mi experiencia literaria, sucede que
cuando contemplo un poemario concluido e impreso, siento lo mismo que esos
moribundos que se desprenden de su cuerpo para volver a nacer, para entrar en
una nueva dimensión, una orilla opuesta y desconocida de la vida, es un círculo
que se cierra para empezar a dibujar con la palabra otra circunferencia, tal
vez un fragmento de la intimidad que cruza las fronteras de la privacidad para
llegar a la promiscuidad, orillas totalmente opuestas".
¿En
qué orilla de su vida se encuentra, en la opuesta o en la más cercana?
Me
doy el lujo como nicaragüense de contestarte con unos versos de Rubén "no
saber de dónde venimos, ni para dónde vamos" por el momento estoy
navegando en la marea agitada de este nuevo siglo, tratando de descifrar cuál
es la Orilla más conveniente a mi paz interior, a mi condición de escritora,
esposa y madre, tratando de llegar a la luz.
¿Cómo
valora este premio para su poesía?
Cualquier
premio por modesto que sea, como en mi caso, tiene una fuerte dosis de
estímulo, es como una palmadita en el hombro que te hace sentir comprendida y
la vez te empuja a "seguir haciendo camino al andar", la sensación de
que tus palabras traspasen las fronteras es grata, aunque sea apenas leída por
un minúsculo grupo fuera de la Patria, crece la fe en el trabajo que hacemos y
eso siempre es saludable. En esto de los premios hay que tomar en cuenta, que
ante todo prevalecen los criterios personales de los jueces y que por tanto son
golpecitos de suerte que se dan de vez en cuando; creo que levanta el interés
en la publicación, pero la poesía sigue su curso indiferente, repercute más en
la autoestima del autor y en la promoción del libro, que en la creación misma.
¿Algunas
fases de su carácter están reflejadas en su último libro?
Sin
lugar a dudas, mis libros son un espejo en el que se refleja ese carácter
marcado por la genética y el entorno en que se mueven mis pensamientos y
sentimientos.
¿Cómo
conceptualiza su escritura?
Para
serte franca, en cuestión de poesía no me gusta internarme en el territorio del
concepto, porque el concepto restringe y mi poesía es libre y soberana, habla y
se define por sí misma, la respeto y no me atrevo a encerrarla entre los
barrotes de una definición, es como querer encerrar las aguas de un río que
gusta de estar en continuo movimiento, dentro de un pozo, inmediatamente deja de
ser río y hasta deja de reír.
¿Qué
implica ser mujer y escritora en el siglo XXI?
Implica
lo de siempre, demostrar que nuestro motor creador no está sujeto al sexo, que
la excelencia literaria está por encima del sexo. El reto es igual para hombres
y mujeres de la palabra; conseguir que el lector se olvide por un instante de
sí mismo y palpe conmovido el cuerpo de nuestra creación. Milán Kundera expresa
en su inmortalidad: "El sentido de la poesía no consiste en deslumbrarnos
con una idea sorprendente, sino en hacer que un instante del ser, sea
inolvidable y digno de una nostalgia insoportable", idea que admiro y
comparto, porque ha sido la fórmula que ha hecho inmortales a muchas mujeres y
hombres del oficio, desde tiempos inmemoriales. En todo caso considero, que
tomando en cuenta los señuelos que otras generaciones de mujeres nos han dejado
en el terreno, a nosotras nos tocará la mejor parte, ser fieles a nuestra
propia visión del mundo.
¿Cree
que ha disminuido el machismo en los círculos de escritores?
Considero
que ha disminuido en la medida en que hemos ido teniendo acceso a la educación,
hemos ido ganando espacios y encontrando antídotos para combatirlo y me parece
que el discurso eficaz para conseguir una sociedad equitativa, está en nuestras
manos, y debería ser emulatorio; exaltar los triunfos femeninos y no los fracasos,
si queremos que los hombres entiendan que somos capaces de alcanzar sus mismas
metas, tendremos que resaltar nuestros logros, con la misma intensidad con que
denunciamos los atropellos de las víctimas, debemos aplaudir a las mujeres que
han sabido gobernar un país, manejar una empresa, legislar o dar a conocer su
obra literaria en todos los rincones de la esfera terráquea. Los medios de
comunicación juegan un papel vital en aras de una convivencia más complementaria
que confrontativa.
¿Cómo
ve la poesía escrita por mujeres en la última década?
Tengo
la pretensión de que gracias a la poesía escrita por las mujeres de esta última
década, y de la última mitad del siglo anterior podemos entrar al mundo
globalizado con la frente en alto, competir con el primer mundo, con la
seguridad plena de salir airosas. Nuestra literatura es lo único que hace girar
los ojos asombrados del mundo tecnificado hacia este ombligo americano, claro
que hay que planear estrategias para traspasar las fronteras, para que a partir
de nuestras mujeres antecesoras que lo han conseguido, que han aportado toda su
riqueza verbal, en vías de una visión más humana y certera.
¿Qué
le falta a su poesía?
Ser
leída.
¿Cómo
ha crecido en la poesía?
Tus
preguntas me hacen reflexionar, aunque estoy envuelta desde siempre en la
complicada búsqueda y persecución del crecimiento, no me tomo el tiempo que
debería para estas reflexiones, tal vez el crecimiento poético esté ligado al
crecimiento cronológico, más lecturas y relecturas, una asimilación madura del
mundo que me rodea a una rebeldía más coherente contra el mismo, más ventanas
abiertas en el poema, darle un tour al lector, por el misterioso laberinto que
diseña la imaginación en contubernio con la palabra.
¿De
sus tres libros publicados cuál es el favorito?
El
que no ha sido publicado, siempre es mi consentido porque está en gestación,
inválido, indefenso, sin las extremidades adecuadas para caminar por su cuenta.
En los tres libros publicados está mi esencia fragmentada, me cuesta trabajo
decir en voz alta el favorito, no vaya a ser que los otros se vuelvan en mi
contra.
¿Cómo
aborda el tema: Dios, amor, libertad, mujer, sociedad?
Mi
relación con Dios es estrecha y permanente, a pesar de algunas irreverencias
plasmadas en este libro, tengo la seguridad que Él, al estar en mí, estará
presente en mis palabras, confío en que su comprensión infinita disculpará mis
exabruptos, soy producto de su creación y Él sabrá en qué pliegues de mi
escritura se esconde, por qué y para qué. En cuanto al amor, doy fe de
conocerlo en todo el amplio sentido de sus estaciones, y así lo abordo, desde
su lado nublado hasta el más luminoso. La libertad está en el acto mismo de mi
escritura sin límites, sin otra orden que la que me dicta mi voz interior, está
la respuesta. Mujer y sociedad, estoy inmersa en la sociedad, ambos factores
determinan las inclinaciones de mis palabras, sin aludirlos directamente sus
conflictos, errores y aciertos palpitan en cada página impresa, cada línea es
un poro abierto por donde respiran mi íntima feminidad y mi ser social, soy
lectora hedónica en general, y la autolectura de mi poesía no me aparta de esta
tendencia, El lector, el crítico tendrá la última palabra.
¿Qué
literatura influyó en tu vocación de escritora?
La
fuente inicial que me alimentó o me predispuso a la literatura, fue la misma
que me nutrió humanamente; mi madre me amamantó para ambas funciones con la
fórmula mágica que desarrolla la imaginación, a la vez que el intrincado
funcionamiento orgánico. Durante mi niñez no hubo cuento convencional que me
adormeciera, todos fueron diseñados por ella con exclusividad para mí, basados
en mis circunstancias, en mis deseos, en mis esperanzas. Luego llegaron los
autores que vanidosamente pensé que habían escrito para mí: Paz, Borges, Vallejo,
Pessoa, Silvia Plaht, Alejandra Pizarnick, Cortázar, Rubén, Alfonso Cortés,
Martínez Rivas, PAC, Cardenal, Joaquín Pasos. Todos ellos constituyen el
patrimonio de mis primeras lecturas, con todos ellos he escrito, todo su legado
ha sido deformado con ingratitud por mi pluma.
¿Cuál
es la tendencia de tus obras teatrales?
Desde
hace rato vengo escribiendo piezas teatrales con tal suerte que desde mis
inicios fueron representadas en la tarima grande de nuestro Teatro RD, más bien
Sketches cómicos, que además fueron representados. El último fue un drama que
generosamente fue publicado en la revista el 'Pez y La Serpiente', participé en
un festival de teatro Interuniversitario dirigido por uno de nuestros mejores
actores nacionales Salvador Espinosa, y representado por mi hijo. La obra
mereció una exquisita nota de PAC. La tendencia es la esperanza, la única que
vislumbro desde mi creciente miopía, es la de darle seguimiento a este género
rico, capaz de conjugar en su seno todas las bifurcaciones del arte.
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