ORILLA OPUESTA

 

 

 

Por Blanca Castellón

 

 

 

 

 

RACIMO DE HUELLAS

 

Bajaste por el balcón de las resonancias

 

escuché desde el otro lado de la fuente

tu pulso latiéndome párpados dentro

 

no era del todo molesto

 

provocaba una especie de vibración

que me agitaba el sueño

 

supe que vendrías tarde o temprano

con un racimo de huellas

 

y que las frotarías en mis pies descalzos

 

desde aquella tarde

cuando te sorprendí con las manos

llenas de pulpa de pitahaya

 

te esperé con el olfato

aspirando el olor de la fruta

 

así sazoné la espera

 

y la puse en tus labios

cuando por fin llegaste.

 

 

 

BRUMOSA POSTAL

 

Caminé con las sandalias que te gustaban

por el puente roto que señalaste

 

la blusa de lino y botones forrados

dejó entrever a través de su ralo tejido

 

que yo te amé en los días nublados

 

había nubes con la marca de tus dientes en el borde

 

hasta ahí todo me pareció normal

 

luego vino el funeral

de este absurdo cuerpo mío

 

y ya sabes cómo es la muerte

 

dueña y señora del espacio en blanco

usurpadora de la palabra

 

recibe pues esta muerte reciente

y corresponde.

 

 

 

I

 

No puedo llevar mi vida a todas partes

por ahora me iré sin hacer ruidos que la perturben

 

que no me siga aunque me necesite

es tan frágil la pobre

tan de mí dependiente

 

aunque me duela tendré que amonestarla

abandonarla por unos días

 

aprenda así

a valerse por sí misma.

 

 

 

II

 

Ejerce las más abismales posibilidades humanas

expulsa tu náusea y la

embriaguez del absurdo

 

con toda libertad

 

destruye y reconstruye este mundo

que malos dibujantes

se encargan de distorsionar

 

haz uso de tu derecho al idioma

el último medio que nos queda para renacer.

 

 

 

III

 

Blanco del fuego encontrado

de los bandos del eco

 

los ponzoñosos

y los blandos

 

los blandos dejan rastros en la boca

los ponzoñosos

espinas que alejan del mundo

 

no hay felicidad sin llamaradas

quemando las horas

 

sin las bocanadas melancólicas

de todo lo ignorado

 

tanto desconocimiento empuja

 

no hay misericordia en estas hojas.

 

 

 

IV

 

Ah cabos sueltos

–nuestra vida hábil–

 

irse

volver

perder

 

–al menos eso–

 

las casualidades cotidianas

desarrollan hilos propios

 

atarlos

es tarea de la muerte.

 

 

 

V

 

Extravía su mirada en el horizonte

 

con frecuencia pierde la cabeza

en pasiones desbocadas

 

–sobrevive–

 

demuestra clara

e inequivocadamente

superioridad

 

 

 

VI

 

Qué miedo: el campo abierto

 

cuando deseo arrancar la bruma

que estropea un instante

 

por falta de valor

o bajo nivel de fuerzas

escribo

 

la verdad

no debería tener quejas de mí

 

he sabido compartir conmigo

carbón y brisa

 

a veces yo

me he traicionado

deseando ser Homero

 

a pesar de todo

me he tomado cariño.

 

 

 

VII

 

Un par de Ases

para ganar el reino de los caracoles huecos

 

erradicar el virus de las visiones tuertas

 

y calmar la tos constante

del universo

sobre mi reflejo

 

me rehúso a la suerte

de seguir almacenando frío

en las uñas.

 

H

 

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