POEMTOS

Por Blanca Castellón
'VOY SIN
RUMBO Y ANDO A TIENTAS'
Este es el momento que
la distancia impone, para decir lo que callé aquel día; cuando volviste la
vista atrás y contemplaste la ciudad en ruinas.
La nostalgia asestó
sus púas, en el fondo del ojo hasta dejarte ciego, palpando a tientas las
recónditas bifurcaciones del universo, ahí donde siguen floreciendo grietas que
nadie pisa, donde están los ausentes, poblando las zonas blandas del
inconsciente.
Como ibas vestido de
incertidumbre y te detuviste frente a mi casa echada, te reconocí en el acto:
Ya no mirabas, eras tacto que confirmaba versos eternos: VOY SIN RUMBO Y ANDO A
TIENTAS.
Eso fue todo nada,
sólo la perdurable imagen que me acompaña y el siempre de siempre.
ESTACION
LLUVIOSA
Mira la lluvia como si
me vieras dibujando el paraíso. Entiéndela. Es la misma humedad que te ofrezco en los días
comunes. Huele la lluvia. Tócala. Mójate las manos.
Escucha como se cuela
mi silencio entre sus gotas.
DIALOGO
PREVIO A UNA DESPEDIDA
¿Que tiene de extraño
que te levantes un día y tus pies dispongan un camino ajeno a la rutina?
pregunto él (frunciendo el ceño hasta convertirlo en un nudo poblado de hebras
negras y espesas). A lo que ella respondió con claridad: No es lo extraño lo
que me molesta, es la lentitud del paso.
LA VOZ DEL
IMSOMNIO
Es tan solo un
fragmento del infierno que a veces ocurre en las noches de insomnio. Por la
mañana vas a levantarte y vas a estar bien. No te preocuparás por el hambre del
norte ni los asesinatos del sur, menos por las goteras que hay que reparar en
casa, ni por el uñero que ahora te molesta. Abrirás los ojos y estarás bien o
al menos pensarás que estás bien. Muy bien. Aunque se estén cumpliendo los
anuncios tenebrosos de las escrituras. Aunque el Ensayo Sobre La Ceguera ha
dejado de ser una advertencia. La marea blanca nos está cubriendo los ojos. Ya
casi nadie puede ver. Nadie quiere ser. Todos quieren poseer y los pensamientos
nocturnos parecen aves asustadas que se estrellan contra las neuronas. Este
país, este país de M, se esta pudriendo. Hay que escapar mientras se pueda. A
dónde, a dónde ir con esta guerra interna. A dónde acarrear la basura alojada
en las paredes del placer . Duerme dice una voz, duerme, que sólo en el sueño
puedes ser igual a todos los mortales. Todos van al mismo lugar cuando duermen.
Despégate de tu cuerpo. Déjalo ahí. Inicia tu jornada de los sueños. Viaja por
ahora.Vuelve en ti y en mí. Volvámonos en contra del vacío.
LA VENDA
Empezaba a llover con
timidez.
Yo estaba contemplando
las huellas de una gota sobre la nostalgia de la tierra, cuando tomé la
decisión de inventarte de nuevo. Agobiada por las ruinas de la imagen, que con
el sudor de mi pluma te había obsequiado y que vos mismo habías venido
maltratando a puñetazos con tu risa expiatoria.
Esta vez pensé (a riesgo
de caer en la cursilería) que era necesario construirte una coraza en el pecho
que inhibiera el escape de los poemas giratorios que había escrito con sangre
de tu sangre y la mía. Una coraza que detuviera el aire que me había arriesgado
a robarle al universo para trasegarlo de mi boca a tu boca, hasta hacerlo
llegar a tus pulmones como prueba irrefutable de mi ofrenda.
La lluvia había
arreciado. El viento soplaba a mi favor. Tenía húmeda la sombra y los
pensamientos frescos.
TIRO AL
BLANCO
Apuntar al vértigo
sensorial. El ritmo de las palpitaciones hunde las teclas del piano. Justo
aquí. Aquí quiero llegar. Frenar los gritos amarillos. Dejar fluir el rojo.
Mezclarlo con oro. Brillo. Llama. Llámame desde la simetría. Cualquiera que sea
en esta borrasca imprecisa. Sueña.
Regresa. Inventa otro
paso secreto. Conócete. Imagíname sin yemas. Báilame en el fondo del ojo.
Aprovecha la levedad. Este es el lugar y la hora escogida para el punto exacto
y su efecto vital. Vuelve. Qué te importa el vacío sin enigma. Dispara en el
centro del insomnio. Levitemos afuera del paisaje. Y los ruidos vegetales que
nos dejen en paz. Encontrémonos en el limbo. Lluéveme adentro de los párpados.
Obedece las órdenes del agua. El tiempo solo. La rima indiscreta. La calle en
ruinas. El silencio entre voces. La sombra infunde temor. Hay que temer ahora.
Sí, ahora temamos.
Horroricémonos
mientras se pueda. Luego pasa el olor del incienso. Hoy la muerte no está para
bromas. Se termina el inicio. Corramos sobre los espejos empañados por el
aliento de la noche asustada de su oscuridad perenne. Bésame donde empieza la
duda. Haz un esfuerzo. Entorna las pupilas. Que se dilaten. La prisa es la
señal del error. La pausa. La lentitud. El acorde justo para abrir esa puerta.
Vamos pues, busquemos los nombres que enseñan a apaciguar el desastre.
Perdámonos en el núcleo de la espiral.