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Dice
D. F. Vogelman que, “en la historia de las escrituras, que es la
historia del Hombre, es éste un libro único en más
de un sentido: es al mismo tiempo un libro y una herramienta.” (...) ”En
la configuración del sentido de este libro-herramienta, se
considera que es al mismo tiempo un libro puramente sapiencial y
un libro de práctica adivinatoria u oracular. ”Richard
Wilhelm lo trata así expresamente: como un libro sapiencial
es fuente de una irreversible sabiduría de la vida que consiste
fundamentalmente en lograr la armonía del individuo con el
cambiante fluir de las corrientes universales; en adaptarse -activa
o pasivamente, según lo marque el tiempo dado- a los cambios,
las mutaciones del acontecer. (...) ”Como toda gran obra filosófica
es también, necesariamente, poética. El texto del
I Ching es uno de los grandes libros poéticos y, como tal,
virtualmente intraducible, y no sólo porque su original esté
redactado en chino... Tal vez la versión de Wilhelm sea entre
todas las existentes, la que más deja traslucir la arcaica
belleza poética del texto e incite en mayor grado a las posibles
asociaciones universales. ”En lo concreto, este legado de la antigüedad
china es una versión "humanista" del lenguaje de
los signos, que en sí es abstracto y omnicomprensivo, pues
se refiere fundamentalmente a la trama del mundo humano, a la vida
de los hombres en todas sus circunstancias.” (*)
En
lo personal, es poco lo que puedo agregar a una explicación
tan sintética y a la vez tan abarcadora de lo que es el I Ching, sólo
decir que, desde que “tropecé” con él (allá por 1978), éste ha participado como una guía mesurada, simple, certera e
inequívoca en muchas instancias decisivas de mi vida. Estuvo
presente ante la presencia de la muerte y ante la inminencia de
los nacimientos. En los cambios geográficos y temporales,
en los exilios internos y en los retornos. En la guerra y en la
paz. En el amor y en el conflicto. En los triunfos y en las derrotas...
(*)
I Ching, El Libro de las Mutaciones. Versión del chino al
alemán con comentarios de Richard Wilhelm. Traducción
al español, con presentación y notas por D. J. Vogelman.
Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1979.
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