Deuteronomio (19-27)
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Josué (1-12)
Libro Quinto de Moisés

DEUTERONOMIO

(28-34)

 

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Capítulo 28

Bendiciones de la obediencia 
(Lv. 26.3-13; Dt. 7.12-24

28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 
28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. 
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 
28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 
28:9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. 
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. 
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, 
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

Consecuencias de la desobediencia 
(Lv. 26.14-46)

28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. 
28:16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. 
28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. 
28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 
28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. 
28:20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. 
28:21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. 
28:22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. 
28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. 
28:24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. 
28:25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. 
28:26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. 
28:27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. 
28:28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; 
28:29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. 
28:30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. 
28:31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. 
28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. 
28:33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. 
28:34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. 
28:35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. 
28:36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. 
28:37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová. 
28:38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. 
28:39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. 
28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. 
28:41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. 
28:42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. 
28:43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. 
28:44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola. 
28:45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; 
28:46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. 
28:47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, 
28:48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. 
28:49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; 
28:50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; 
28:51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. 
28:52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado. 
28:53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo. 
28:54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; 
28:55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. 
28:56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, 
28:57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades. 
28:58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS, 
28:59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; 
28:60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. 
28:61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido. 
28:62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios. 
28:63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella. 
28:64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra. 
28:65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma; 
28:66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. 
28:67 Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos. 
28:68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre. 

Capítulo 29

Pacto de Jehová con Israel en Moab 
29:1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb. 
29:2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
29:3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas. 
29:4 Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. 
29:5 Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie. 
29:6 No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios. 
29:7 Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derrotamos; 
29:8 y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la media tribu de Manasés.
29:9 Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis. 
29:10 Vosotros todos estáis hoy en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israel; 
29:11 vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tu agua; 
29:12 para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo, 
29:13 para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 
29:14 Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, 
29:15 sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros. 
29:16 Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado;
29:17 y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. 
29:18 No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, 
29:19 y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. 
29:20 No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo; 
29:21 y lo apartará Jehová de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley. 
29:22 Y dirán las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades de que Jehová la habrá hecho enfermar 
29:23 (azufre y sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová destruyó en su furor y en su ira); 
29:24 más aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira? 
29:25 Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, 
29:26 y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. 
29:27 Por tanto, se encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; 
29:28 y Jehová los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve. 
29:29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. 

Capítulo 30

Condiciones para la restauración y la bendición 
30:1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, 
30:2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, 
30:3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. 
30:4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará; 
30:5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. 
30:6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. 
30:7 Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron. 
30:8 Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. 
30:9 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, 
30:10 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. 
30:11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 
30:12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 
30:13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 
30:14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; 
30:16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
30:17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, 
30:18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. 
30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 
30:20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. 

Capítulo 31

Josué es instalado como sucesor de Moisés 
31:1 Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, 
31:2 y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 
31:3 Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. 
31:4 Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.
31:5 Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. 
31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. 
31:7 Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. 
31:8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. 
31:9 Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel.
31:10 Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos,
31:11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. 
31:12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; 
31:13 y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. 
31:14 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión. 
31:15 Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. 
31:16 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; 
31:17 y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí? 
31:18 Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos. 
31:19 Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. 
31:20 Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto. 
31:21 Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles. 
31:22 Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel. 
31:23 Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo. 

Orden de guardar la ley junto al arca 

31:24 Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, 
31:25 dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: 
31:26 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. 
31:27 Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto? 
31:28 Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra. 
31:29 Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos. 

Cántico de Moisés 

31:30 Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo. 

Capítulo 32

32:1 Escuchad, cielos, y hablaré; 
Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
32:2   Goteará como la lluvia mi enseñanza;
Destilará como el rocío mi razonamiento; 
Como la llovizna sobre la grama, 
Y como las gotas sobre la hierba
32:3    Porque el nombre de Jehová proclamaré. 
Engrandeced a nuestro Dios. 
32:4    El es la Roca, cuya obra es perfecta, 
Porque todos sus caminos son rectitud; 
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; 
Es justo y recto. 
32:5    La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, 
Generación torcida y perversa. 
32:6     ¿Así pagáis a Jehová, 
Pueblo loco e ignorante? 
¿No es él tu padre que te creó? 
El te hizo y te estableció. 
32:7    Acuérdate de los tiempos antiguos, 
Considera los años de muchas generaciones; 
Pregunta a tu padre, y él te declarará; 
A tus ancianos, y ellos te dirán.
32:8   Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, 
Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, 
Estableció los límites de los pueblos 
Según el número de los hijos de Israel. 
32:9   Porque la porción de Jehová es su pueblo; 
 Jacob la heredad que le tocó. 
32:10 Le halló en tierra de desierto, 
Y en yermo de horrible soledad; 
Lo trajo alrededor, lo instruyó, 
Lo guardó como a la niña de su ojo. 
32:11 Como el águila que excita su nidada, 
Revolotea sobre sus pollos, 
Extiende sus alas, los toma, 
Los lleva sobre sus plumas,
32:12 Jehová solo le guió, 
Y con él no hubo dios extraño. 
32:13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, 
Y comió los frutos del campo, 
E hizo que chupase miel de la peña, 
Y aceite del duro pedernal; 
32:14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas, 
Con grosura de corderos,
Y carneros de Basán; también machos cabríos, 
Con lo mejor del trigo;
Y de la sangre de la uva bebiste vino. 
32:15 Pero engordó Jesurún, y tiró coces
(Engordaste, te cubriste de grasa); 
Entonces abandonó al Dios que lo hizo,
Y menospreció la Roca de su salvación.
32:16 Le despertaron a celos con los dioses ajenos; 
Lo provocaron a ira con abominaciones.
32:17 Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;
A dioses que no habían conocido, 
A nuevos dioses venidos de cerca, 
Que no habían temido vuestros padres.
32:18 De la Roca que te creó te olvidaste; 
Te has olvidado de Dios tu creador
32:19 Y lo vio Jehová, y se encendió en ira 
Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
32:20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, 
Veré cuál será su fin; 
Porque son una generación perversa, 
Hijos infieles. 
32:21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; 
Me provocaron a ira con sus ídolos; 
Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, 
Los provocaré a ira con una nación insensata.
32:22 Porque fuego se ha encendido en mi ira, 
Y arderá hasta las profundidades del Seol; 
Devorará la tierra y sus frutos, 
Y abrasará los fundamentos de los montes. 
32:23 Yo amontonaré males sobre ellos; 
Emplearé en ellos mis saetas. 
32:24 Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente 
Y de peste amarga; 
Diente de fieras enviaré también sobre ellos, 
Con veneno de serpientes de la tierra. 
32:25 Por fuera desolará la espada, 
Y dentro de las cámaras el espanto; 
Así al joven como a la doncella, 
Al niño de pecho como al hombre cano. 
32:26 Yo había dicho que los esparciría lejos, 
Que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos, 
32:27 De no haber temido la provocación del enemigo, 
No sea que se envanezcan sus adversarios, 
No sea que digan: Nuestra mano poderosa 
Ha hecho todo esto, y no Jehová. 
32:28 Porque son nación privada de consejos, 
Y no hay en ellos entendimiento. 
32:29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, 
Y se dieran cuenta del fin que les espera! 
32:30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, 
Y dos hacer huir a diez mil, 
Si su Roca no los hubiese vendido, 
Y Jehová no los hubiera entregado?
32:31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, 
Y aun nuestros enemigos son de ello jueces. 
32:32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, 
Y de los campos de Gomorra; 
Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, 
Racimos muy amargos tienen. 
32:33 Veneno de serpientes es su vino, 
Y ponzoña cruel de áspides.
32:34 ¿No tengo yo esto guardado conmigo, 
Sellado en mis tesoros? 
32:35 Mía es la venganzay la retribución; 
A su tiempo su pie resbalará, 
Porque el día de su aflicción está cercano, 
Y lo que les está preparado se apresura. 
32:36 Porque Jehová juzgará a su pueblo, 
Y por amor de sus siervos se arrepentirá,
Cuando viere que la fuerza pereció, 
Y que no queda ni siervo ni libre. 
32:37 Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, 
La roca en que se refugiaban; 
32:38 Que comían la grosura de sus sacrificios, 
Y bebían el vino de sus libaciones? 
Levántense, que os ayuden 
Y os defiendan. 
32:39 Ved ahora que yo, yo soy, 
Y no hay dioses conmigo; 
Yo hago morir, y yo hago vivir; 
Yo hiero, y yo sano; 
Y no hay quien pueda librar de mi mano. 
32:40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano, 
Y diré: Vivo yo para siempre, 
32:41 Si afilare mi reluciente espada, 
Y echare mano del juicio, 
Yo tomaré venganza de mis enemigos, 
Y daré la retribución a los que me aborrecen.
32:42 Embriagaré de sangre mis saetas, 
Y mi espada devorará carne; 
En la sangre de los muertos y de los cautivos, 
En las cabezas de larga cabellera del enemigo. 
32:43 Alabad, naciones, a su pueblo,
Porque él vengará la sangre de sus siervos,
Y tomará venganza de sus enemigos, 
Y hará expiación por la tierra de su pueblo. 
32:44 Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. 
32:45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; 
32:46 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. 
32:47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. 

Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán 

32:48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: 
32:49 Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; 
32:50 y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo; 
32:51 por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. 
32:52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel. 

Capítulo 33

Moisés bendice a las doce tribus de Israel 
33:1 Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese. 
33:2 Dijo: 
Jehová vino de Sinaí, 
Y de Seir les esclareció; 
Resplandeció desde el monte de Parán, 
Y vino de entre diez millares de santos, 
Con la ley de fuego a su mano derecha.
33:3 Aun amó a su pueblo; 
Todos los consagrados a él estaban en su mano; 
Por tanto, ellos siguieron en tus pasos, 
Recibiendo dirección de ti, 
33:4 Cuando Moisés nos ordenó una ley, 
Como heredad a la congregación de Jacob. 
33:5 Y fue rey en Jesurún, 
Cuando se congregaron los jefes del pueblo 
Con las tribus de Israel. 
33:6 Viva Rubén, y no muera; 
Y no sean pocos sus varones. 
33:7 Y esta bendición profirió para Judá. Dijo así: 
Oye, oh Jehová, la voz de Judá, 
Y llévalo a su pueblo; 
Sus manos le basten, 
Y tú seas su ayuda contra sus enemigos. 
33:8 A Leví dijo: 
Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, 
A quien probaste en Masah,
Con quien contendiste en las aguas de Meriba,
33:9 Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto;
Y no reconoció a sus hermanos, 
Ni a sus hijos conoció; 
Pues ellos guardaron tus palabras, 
Y cumplieron tu pacto. 
33:10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, 
Y tu ley a Israel; 
Pondrán el incienso delante de ti, 
Y el holocausto sobre tu altar. 
33:11 Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, 
Y recibe con agrado la obra de sus manos; 
Hiere los lomos de sus enemigos, 
Y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten
33:12 A Benjamín dijo: 
El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; 
Lo cubrirá siempre, 
Y entre sus hombros morará.
33:13 A José dijo: 
Bendita de Jehová sea tu tierra, 
Con lo mejor de los cielos, con el rocío, 
Y con el abismo que está abajo. 
33:14 Con los más escogidos frutos del sol, 
Con el rico producto de la luna, 
33:15 Con el fruto más fino de los montes antiguos, 
Con la abundancia de los collados eternos, 
33:16 Y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; 
Y la gracia del que habitó en la zarza 
Venga sobre la cabeza de José, 
Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. 
33:17 Como el primogénito de su toro es su gloria, 
Y sus astas como astas de búfalo; 
Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; 
Ellos son los diez millares de Efraín, 
Y ellos son los millares de Manasés.
33:18 A Zabulón dijo: 
Alégrate, Zabulón, cuando salieres; 
Y tú, Isacar, en tus tiendas. 
33:19 Llamarán a los pueblos a su monte; 
Allí sacrificarán sacrificios de justicia, 
Por lo cual chuparán la abundancia de los mares, 
Y los tesoros escondidos de la arena. 
33:20 A Gad dijo: 
Bendito el que hizo ensanchar a Gad; 
Como león reposa, 
Y arrebata brazo y testa. 
33:21 Escoge lo mejor de la tierra para sí, 
Porque allí le fue reservada la porción del legislador. 
Y vino en la delantera del pueblo; 
Con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová. 
33:22 A Dan dijo: 
Dan es cachorro de león 
Que salta desde Basán
33:23 A Neftalí dijo: 
Neftalí, saciado de favores, 
Y lleno de la bendición de Jehová, 
Posee el occidente y el sur. 
33:24 A Aser dijo: 
Bendito sobre los hijos sea Aser; 
Sea el amado de sus hermanos, 
Y moje en aceite su pie. 
33:25 Hierro y bronce serán tus cerrojos, 
Y como tus días serán tus fuerzas. 
33:26 No hay como el Dios de Jesurún, 
Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, 
Y sobre las nubes con su grandeza. 
33:27 El eterno Dios es tu refugio, 
Y acá abajo los brazos eternos; 
El echó de delante de ti al enemigo,
Y dijo: Destruye. 
33:28 E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola 
En tierra de grano y de vino; 
También sus cielos destilarán rocío
33:29 Bienaventurado tú, oh Israel. 
¿Quién como tú, 
Pueblo salvo por Jehová, 
Escudo de tu socorro, 
Y espada de tu triunfo? 
Así que tus enemigos serán humillados, 
Y tú hollarás sobre sus alturas. 

Capítulo 34

Muerte y sepultura de Moisés 
34:1 Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, 
34:2 todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; 
34:3 el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. 
34:4 Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 
34:5 Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. 
34:6 Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. 
34:7 Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. 
34:8 Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. 
34:9 Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. 
34:10 Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara;
34:11 nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, 
34:12 y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.
 

 

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