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Lecciones del Paraguay de José Gaspar Rodríguez de Francia: Autarquía y aislamiento como factores de desarrollo. Nacionalismo económico pragmático, empírico pero insobornable. Así lo calificó el historiador Vivián Trías y agregó que representa un fuerte orígen del "desarrollismo criollo". Antecedentes y situación imperante en el Río de la Plata Desde el Paraguay tenemos los argentinos una segunda madre patria. Desde Asunción se reinició la colonización y se fundaron Santa Fe, Corrientes y la definitiva fundación de Buenos Aires. Todas ellas hijas del esfuerzo asunceño. Nuestra ganadería la debemos en gran parte de Hernandarias, paraguayo, gran impulsor del asentamiento español en sudamérica. Nuestro nombre patrio "Argentina" se lo debemos a otro paraguayo, Ruiz Díaz de Guzmán, quien también fue el primero en usar la palabra "patria" en estas tierras. Estos procesos de colonización dieron orígen a ciudades que con el tiempo fueron centros de intereses comerciales que terminaron chocando. Buenos Aires pasó a ser la capital del Virreinato del Río de la Plata y en su papel de submetrópoli se apropió de impuestos aplicados a productos paraguayos como el tabaco, la yerba mate y otros. Las exacciones eran contínuas y abusivas durante 1750 a 1810. La independencia de España en 1810, promovida en Buenos Aires y denominada "revolución de mayo" fue vista en Asunción como la posibilidad de dar terminado el sistema de abusos porteños al comercio del litoral paranaense. No es de extrañar que se aprovechó el momento para declarar el acatamiento al lejano e hipotético Consejo de Regencia y la inmediata respuesta porteña es el envío de fuerzas militares al mando de Manuel Belgrano para subordinar a los supuestos "regentistas". Luego de las derrotas de Tacuarí y Paraguarí, Belgrano obtiene un triunfo diplomático al explicar el verdadero sentido de la revolución de mayo en Buenos Aires, libre comercio que significa la abolición de estancos (impuestos) de la yerba y el tabaco. La feliz conclusión es el derrocamiento en Asunción del Gobernador Velazco el 14 de mayo de 1811 y la instalación de una Junta de acuerdo a la línea porteña señalada en mayo de 1810. El primer planteo federal argentino tuvo su orígen en Asunción. La Junta envió una nota el día 20 de julio de 1811 al gobierno de Buenos Aires exponiendo los intereses de la provincia del Paraguay: el deseo de integrar "la confederación de esta provincia con las demás de nuestra América y principalmente las que comprenden el antiguo Virreinato, debía ser el interés más inmediato", también se solicita la abolición de impuestos de la yerba y el estanco del tabaco. La formalización de las relaciones entre la provincia paraguaya y Buenos Aires se dió en forma en el Tratado del 12 de Octubre de 1811, vinculando ambas provincias. El principal interlocutor paraguayo es Gaspar Rodríguez de Francia, el Doctor Francia. Hombre culto, doctorado en leyes en Córdoba, de gran talento político y sostenedor de la postura independentista del Paraguay de toda injerencia extranjera. El sociólogo francés Compte le dedicó un día de su almanaque. Pronto surgen las disputas con Buenos Aires que aplica un impuesto al tabaco, violando el Tratado. Paraguay se niega a enviar refuerzos militares. La ruptura es un hecho. Hay un acercamiento de Artigas hacia la Junta paraguaya en ideales en común y la lucha contra los abusos porteños hacia el litoral. Rodríguez de Francia llegó a la conclusión que la independencia era necesaria para el progreso, pero resultaría difícil efectivizarla dada la situación mediterránea del país y los abusos que esperaban en el trayecto del Paraná hasta Buenos Aires.
Razones del aislamiento paraguayo Paraguay llegó a 1860 contando con una importante red ferroviaria, líneas telegráficas, diversas industrias, algunos establecimientos textiles mecanizados, fábrica de pólvora, astilleros de donde se producían barcos a vapor y diversos adelantos que en el resto de gran parte de sudamérica eran casi desconocidos y mucho menos existía la capacidad financiera y técnica potencial de elaborarlos. Todos estos adelantos fueron desarrollados por el Paraguay, y respondían a una concepción "desarrollista sui generis" e industrial con un promisorio futuro. En el siglo XIX hubieron solamente tres países en el mundo que se encaminaron en la misma vía y con casi las mismas metodologías de gestión: Japón, Alemania y el Paraguay. Es indudable que estos factores fueron incubados durante la administración del Doctor Francia y su política de "aislamiento" (1814-1840), que encuentra antecedentes cercanos en el aislamiento japonés. Ambos sistemas generan una cualidad clave para los procesos de desarrollo: la identidad y el interés propio de Nación. Es obvia la aclaración que en pleno siglo XIX en todo el mundo existían las circunstancias apropiadas para iniciar con relativo éxito una política de esta envergadura, no estaban aún vigentes con plenitud los derechos civiles y el derecho de tránsito, la palabra democracia era pronunciada sin convicción ni conocimiento general, asolaban las guerras civiles en estas latitudes, la paz y tranquilidad eran fuertes deseos colectivos. Si resulta todo un logro americano la exaltación de la república en contraposición de las monarquías europeas. En ese punto nuestros antepasados fueron claros desde el primer día de independencia, pero ésta para profundizarla y obtener frutos más fecundos requería "otras" independencias, que el Paraguay francista tenía ejecutando en la práctica desde 1814 hasta 1840. Este es el período de incubación del proceso de desarrollo que capitaliza sus propias fortalezas heredadas, en este caso, la cultura jesuítica. El aislamiento se practicó en función de los contínuos abusos al comercio, de hecho se practicó desde Buenos Aires hacia el Paraguay. Si los puertos y el río Paraná debían ser de todas las provincias argentinas, entre ellas el Paraguay, el monopolio porteño afectó enormemente el libre tránsito y librecomercio con sus impuestos y confiscaciones. El Paraguay asume su situación y madura una adaptación provechosa a estas circunstancias. Era necesario desligarse del tráfico mercantil en tan desequilibradas condiciones. No se recibió más la correspondencia del exterior. Aislamiento significa según Trías, prescindencia y neutralidad ante los sucesivos conflictos en el Plata, sintetizada en esta frase hecha saber al gobierno de Corrientes: El Paraguay no quería paz ni guerra con nadie". Las líneas políticas francistas eran el orden y la paz para alcanzar el progreso. El aislamiento significó medidas de hondo calado. Paraguay evitaba meterse en conflictos en el Plata, pero debía sufrir conflictos internos como señalaremos adelante. La resolución de las contradicciones económicas y sociales internas fueron drásticas, el siglo XIX se caracterizó por la drasticidad política en el mundo, y el Supremo, como se hizo llamar, buscó el apoyo en los productores rurales, pequeños granjeros, modestos industriales, comerciantes, la peonada y artesanos, para aplastar a los grandes propietarios latifundistas, a los traficantes y altos jerarcas políticos denominados "los 20 apellidos". La conjura no se hizo esperar en 1820 y la represión fue fulminante. En 1822 aplicó el albinagio, donde los propietarios extranjeros deben heredar a un paraguayo que viva en el país. En ese año impuso una multa a los propietarios españoles de 134.000 pesos fuertes.
La autonomía paraguaya en tiempos del Doctor Francia Un Congreso paraguayo designa en 1813 "Dictador Supremo de la República" por cinco años a G. Rodríguez de Francia. Este reorganiza el ejército y restablece el monopolio estatal sobre varios productos. Reorganiza también la Iglesia, sometiéndola al Estado. Corta relaciones con el gobierno de Buenos Aires, al que niega auxilio en la Guerra contra realistas. Si la solución era el aislamiento, éste traería una mayor miseria al pueblo a causa de no poder abastecerse de productos, para ello se tomaron medidas inmediatas para superar la situación que se tradujeron en un audaz y original ensayo autárquico de desarrollo. Transformar una economía monoproductora "globalizada" en su época, a otra con diversificación era todo un desafío. Esto significó sustituir el crecimiento hacia afuera, dependiente y tributario al exterior por el crecimiento hacia adentro, independiente y acumulador, limitado por las propias capacidades. Obviamente este proceso no podía encararlo una aristocracia "revendedora" de manufacturas y latifundista monoproductora de yerba y tabaco que además era dependiente en términos financieros de casas comerciales de Buenos Aires. Por estas razones se profundizaron medidas políticas para despejar de obstáculos el camino del progreso autárquico, prácticamente la única vía posible de desarrollo. Otro Congreso en mayo de 1816 de 250 diputados aclama ya a Francia como Dictador Perpetuo de la República. Francia concentra en sí los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En diciembre de 1818 se corta toda correspondencia y comercio con los portugueses. Se clausura el Colegio Seminario de San Carlos. Se dió inicio a una "reforma de tierras" eliminando los grandes latifundios o "carcomas" que eran tierras de los jesuítas. La misma era arrendada muy barata a peso y medio por año el cuarto de legua cuadrada, con la condición de trabajarla con ciertos cultivos especificados, arroz, maíz, algodón y legumbres que antes se importaban ahora pasan a producirse en el país. Se fomenta la ganadería mediante la organización de gigantescas "estancias de la patria" de propiedad estatal. Se recuperaron las viejas tradiciones agrícolas desarrolladas por los jesuitas de la doble cosecha. Las fuerzas productivas del agro crecieron enormemente. El diplomático brasileño Correa da Cámara describió así la situación con estadísticas: el Paraguay producía en 1829, 400.000 arrobas de yerba mate, 400.000 de algodón, 200.000 de tabaco, 200.000 de cueros curtidos, 100.000 de cigarros, 80.000 de miel y otros productos.
El descontento cunde entre las clases acomodadas, cuyos bienes Francia confisca paulatinamente. Los militares, autores de la Revolución, también son desplazados del poder. Informado de una conspiración, Francia hace apresar a Yegros, Iturbe, Caballero y otros sospechosos en 1820. En julio del año siguiente son fusilados un centenar de personas.
Cesa la navegación comercial con el Río de la Plata y el comercio con el exterior se restringe fuertemente. Se multiplican las "Estancias
de la Patria" y el país debe autoabastecerse con sus propias manufacturas.
Desde 1823 se abre el puerto de Itapúa, para el comercio terrestre con el brasil.
Se
sustituyeron numerosas importaciones de manufacuras.
En diciembre de 1824 se decreta la abolición de todos los Cabildos de la República. Francia seculariza las ordenes religiosas y desamortiza los bienes de la Iglesia que pasan hacer el soporte principal del gobierno.
Se decreta la instrucción primaria obligatoria, a expensas del Estado. Se organiza la urbanización del espacio
asunceños, se ensanchan las calles. Se fomentó el producto artesanal. Se elaboraban camisas de algodón, ponchos, mantas, añil, azúcar, licores y otros productos. El aislamiento comercial no fue tan estricto y se abrieron dos puertas de intercambio, Pilar de Ñeembucú e Itapúa (Encarnación). Los flujos comerciales eran controlados por el Estado y se redujeron y evitaron abusos, fomentando sistemas de trueque. El impuesto sobre las importaciones era del 19% y de las exportaciones era del 9%. El Doctor Francia se informaba hasta el detalle de tales flujos y de los precios de plaza en Buenos Aires y Río de Janeiro. En 1825 se prohíbe el pago de importaciones con metálico y se instauró el trueque obligatorio por productos paraguayos. El comercio permitía a los pequeños productores convertirse en pequeños exportadores e importadores de artículos, generando un interesante flujo mercantil con alta distribución del ingreso. El Estado tenía el monopolio de la exportación de maderas a cambio de oro y plata como pago. Se seleccionaba cuidadosamente las importaciones: tejidos, medicamentos, alimentos, instrumentos agrícolas, armas, pólvora, municiones. Se cuidaba celosamente el nivel de circulante y liquidez monetaria.
Años de progreso El complejo sistema resultó en años de paz y de original desarrollo en función de las necesidades internas. Hoy llamaríamos estatismo, nacionalismo, dirigismo, con alta dosis de pragmatismo con insobornabilidad e incubador de diversas industrias que luego surgieron del Paraguay. Aimé Roger, consul francés en Buenos Aires y opositor al sistema del Doctor Francia señaló en 1836, "una mezcla de confiscaciones y leyes agrarias le crearon numerosos partidarios", admite "el reconocimiento del pueblo que le debía la paz y prosperidad". Otro francés, Grandsir, tuvo sus impresiones "El contraste es en todo sorprendente con los países que he cruzado, se viaja en el Paraguay sin armas, las puertas de las casas apenas se cierran, no hay ladrones, el pillaje es severamente castigado. No hay mendigos, todo el mundo trabaja". La huella dejada por Francia marcó a la posterior administración de Antonio Solano Lopez y al orígen de la única experiencia industrial inducida endógenamente en toda América Latina en el siglo XIX.
Biografia de Gaspar Rodriguez de Francia |