La inversión bursátil: juego o azar versus análisis o razonamiento

 

Alberto GAMBETTA KHOURY

Miembro del Portal de Economía y Derecho

Alumno de 7mo Ciclo, Facultad de Derecho

Universidad de Lima, Lima-Perú

 

La participación accionaria a través de la compra – venta de instrumentos ecónomicos, léase acciones, realizada en cualquier mercado de capitales o plaza de negocios por medio de canales previamente establecidos y con la fijación de precios tan sólo por la voluntad de las partes se conoce como inversión bursátil. En ella, la finalidad perseguida es la consecución de un beneficio económico – patrimonial y/o el control de determinada actividad económica o empresarial.

 

Al respecto, toda inversión supone una sustitución de orden de las cosas, es decir, en un primer momento con la compra se produce un reemplazo de patrimonio efectivo o monetario del adquirente por participación accionaria (acciones o valores de renta variable) convirtiéndose simultáneamente en socio de la empresa emisora; optando también por bonos (valores de renta fija).

 

El tema objeto de estudio se centra en la tan difundida y aceptada idea de Juego de Bolsa, por la cual, se presume que el acontecimiento factual y lógico de toda inversión o incursión económica en cualquiera de sus niveles no es más que una simulación recreacional y mera especulación azarosa.

 

Sobre ello, se distingue dos criterios de análisis bursátil: el técnico o especulativo y el fundamental o posicional, a saber:

 

El análisis técnico consiste en proyectar cotizaciones respecto del alza o baja del precios, utilizando la hipótesis del mayor valor y criterios ponderados sobre propuestas y volúmenes de compra y venta, factores exógenos como acontecimientos políticos, sociales, etc. Este tipo de análisis posee gran variedad de elementos subjetivos manifestados a través de fórmulas matemáticas y gráficas.

 

En cambio, el análisis fundamental supone una inversión a largo plazo, valiéndose de estudios más profundos y sustanciales sobre la actividad económica. Entre ellos tenemos la historia de los beneficios distribuidos, la estructura accionaria como los participantes mayoritarios, el flujo de efectivo así como ratios de rentabilidad, de liquidez, de valor contable o patrimonial y especialmente el PER[1].

 

En consecuencia, se sostiene que toda inversión bursátil jamás podrá ser considerada como un juego porque se configura dentro actos reales con efectos positivos o negativos que aún basándose en el análisis técnico requiere de capacitación y análisis lo cual dista mucho de lo que conocemos como juego. Para tal caso, sería más interesante arriesgar en un juego de casino o en una tómbola. Resulta a todas luces ilógico.

 

Apreciamos entonces que en esta actividad tenemos a los inversores, quienes arriesgan su patrimonio, y a los comisionistas quienes obtienen un porcentaje de la inversión por su labor reguladora - operadora.

 

No resulta extraño que dicha difusión errática del concepto Juego de Bolsa parta de los mismos entes reguladores - operadores; ya que sea las SAB’s (Sociedades Agentes de Bolsa) o entes[2] reguladores y supervisores percibirán mayores ingresos en la medida que se produzca mayor cantidad de transacciones, sin importar la conveniencia o no de la mismas.  Con esto, se promueve el indiscriminado uso de instrumentos bursátiles más no un real y efectivo conocimiento que toda inversión supone.

 

Finalmente, creemos que la inversión bursátil no es un juego ni nada parecido a ello, sino una actividad económica de riesgo que conlleva el desarrollo económico de todo país, pues se sabe que la bolsa es el vivo reflejo de potencial económico y de un desarrollo futuro. Como diría Warren Buffet[3], “un buen negocio no siempre es una buena compra, aunque es un buen lugar para buscar una”.

 

 

Regresar  @ Portal de Economía y Derecho Lima, Diciembre de 2005

 



[1] PER: Price earning rate. Indicador matemático que muestra el tiempo de recuperación de la inversión sobre la base de la rentabilidad de la empresa de acuerdo a su precio de compra.

[2] Conasev, Cavalli, Bolsa de valores de Lima.

[3] Warren Buffet. Carta a los accionistas de Berkshire Hathaway, 1977 – 1983,82.

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