Los créditos externos generalmente, se dirigen para: 1) financiar inversiones de carácter productivo, 2) apoyar la producción de bienes y prestación de servicios, 3) financiar y apoyar programas para sectores sociales y 4) financiar bienes o programas para la defensa nacional y el orden interno.
En el 2003, el monto asignado inicialmente para créditos externos era de US$1,206 millones y lo que efectivamente se concertó fue US$ 1,341 millones. Este año, el monto asignado para endeudamiento por créditos es de US$ 606 millones y, según la información disponible del BCR y del MEF, lo que efectivamente se ha desembolsado, al 31 de setiembre, responde a un monto de US$ 680 millones en créditos. Es decir, ya existe un exceso de 22% respecto de lo planificado inicialmente.
Si se considera, además, que al 09 del presente mes se concertaron créditos con el Banco Mundial, el BID y la CAF por US$ 600 millones, el valor concertado de créditos ha sido el doble a lo planificado.
Seguramente, ello responde a la necesidad de aliviar la carga de los aumentos presupuestales realizados y proyectados, pero, de todas las soluciones posibles, ésta es una solución facilista.
Considero prudente frenar la política de endeudamiento, porque podría terminar el año con un crecimiento bruto de la deuda pública externa de aproximadamente US$ 3,000 millones. Es posible, que este monto se intente justificar con el crecimiento del PBI, pero no es sostenible, pues el crecimiento de la deuda se encuentra muy cercano al crecimiento del PIB, y el ciclo de expansión puede, tarde o temprano, frenarse, y, paradójicamente, se requerirá de más deuda aún para impulsar la economía.
En este sentido, el endeudamiento en este gobierno parece ser una medida de fácil ejecución pero difícil justificación ya que no es suficiente observar el endeudamiento neto y el ratio deuda entre PBI, que obviamente son favorables, sino que se debe observar otros indicadores y factores, como el margen adicional de créditos concertados que muestran el rendimiento y la eficiencia del gobierno en el marco de cumplimiento de su política fiscal y de endeudamiento.
Es claro, que no existe una política de endeudamiento a largo plazo, a pesar de tener instrumentos de deuda a más de 30 años. El país se encuentra demasiado endeudado pero debido a la continua, más no infinita, expansión del PBI ésta parece manejable.
Por ello, considero que sería mejor desarrollar el mercado de capitales local y preferir el endeudamiento mediante bonos soberanos en el mercado interno, al endeudamiento vía créditos internacionales, debido a los efectos adicionales favorables en la economía. Adicionalmente, si existe la posibilidad de obtener una concertación adicional de créditos con algún organismo, debería dirigirse a reducir el saldo adeudado con éste y sólo en casos específicos permitirse el desembolso para proyectos, asimismo estos no deben implicar la contratación de nuevo personal o instalaciones innecesarias pues diluyen el efecto de los préstamos en gasto no productivo. Finalmente, soy de la opinión que los créditos suplementarios deben ser coordinados y discutidos exhaustivamente en el Congreso para que se tome conciencia de sus efectos. No debemos dejar de lado que el endeudamiento implica mantener o aumentar un nivel de ingreso actual por un aumento del gasto futuro que afectará el Presupuesto General de la República disponible para el gasto público no financiero.