DE LOS CLÁSICOS A LOS NEOLIBERALES

 

 

1) LA ECONOMÍA CLÁSICA

 

El pensamiento económico clásico se desarrollo entre 1778 y 18890, casi totalmente en Inglaterra. Las ideas que norman esta escuela son la no intervención del Estado y el razonamiento que el hombre únicamente vela por su interés personal, idea que proviene de los mercantilistas, escolásticos y fisiócratas. El pensamiento clásico defiende la libertad individual y los mercados no regulados, así como la idea de que la no aplicación de impuestos es buena en sí misma. Sus teóricos se preocuparon en gran medida por el crecimiento económico, pero no solo por las fuerzas que determinaban ese crecimiento, sino también por las cuestiones políticas, sociales, históricas y culturales que giran alrededor de él. Asimismo, prestaron interés a las causas de los cambios de la distribución del ingreso y, por ende, de los precios a lo largo del tiempo. Su mayor representante fue Adam Smith –académico, profesor de ciencias sociales y humanidades-, quien les dio objetividad a los estudios económicos, a diferencia de los mercantilistas que eran hombres de negocios. En su principal libre, La Riqueza de las Naciones, Smith concluye que el Estado debe adoptar una política de laissez-faire, lo que quiere decir, en términos económicos, una política no intervensionista para poder lograr el bien público, ya que este se da porque se satisfacen los intereses de los individuos, lo cuales son racionales si son libres.

 

 

2) LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA

 

Tras las nuevas técnicas analíticas y el nacimiento de la microeconomía en l segundad mitad del siglo XIX, los neoclásicos desarrollaron el análisis marginal, complementado, profundizando y haciendo más general la teoría creada por los clásicos. Los neoclásicos no formaron una escuela en sí mismo propiamente dicha, como otras que se centraron alrededor de una figura principal o se desarrollaron en determinada universidad, sin un movimiento teórico que contó con variados aportes independientes –no siempre perfectamente compatibles- que realizaron personalidades y grupos de trabajo diferentes. F.Y. Edgeworth, Irving Fisher y Alfred Marshal, en Inglaterra junto con los fundadores de la Escuela de Lausanne y la Escuela Austriáca, deben contarse entre sus figuras principales. Alfred Marshall es llamado el “padre de Neoclasicismo”, y su obra fundamental fue Principles of Economics, publicada en 1890. El mayor aporte del pensamiento neoclásico es el análisis marginal, que permitió llegar al concepto de utilidad marginal, definiciones que fueron aplicadas a la teoría de la empresa. El análisis marginal se refiere a la relación existente entre dos variables, esto es, la magnitud de la variación de una como respuesta al aumento (o disminución) de la otra en una unidad.

 

Con esta teoría surgieron los primeros economistas matemáticos, como Cournot (quien definió la demanda y notó que, a menor precio, la cantidad demandada aumentaba; es decir, que precio y cantidad demandada se relacionaban inversamente) y Von Thünen quien tuvo hallazgos referentes a la renta, rendimientos decrecientes y productividad marginal que significó para la ciencia económica una verdadero revolución, que permitió comprender mucho mejor el proceso de intercambio, así como la forma en que realizan sus elecciones económicas los consumidores y productores, y el modo en que se determinan los precios en el mercado.

 

Gracias a los neoclásicos, la economía adquirió la verdadera consistencia de una ciencia, pues sus contribuciones se desarrollaron sistemáticamente y se les dio a los nuevos aportes teóricos una apropiada formalización matemática. Otras participaciones importantes fueron las de economistas como Jevons, Menger y León Walras. Este último, en su Teoría del Equilibrio General, formaliza un modelo en el cual se integran todos los sectores de la economía y se consideran sus interrelaciones y sus efectos directos e indirectos ante impactos en el sistema. Las ideas de Walras tuvieron influencia en los estudios de Wilfredo Pareto, quien usó la teoría del equilibrio general para aplicarla en sus estudios sobre el bienestar, y fue considerado luego el padre de la llamada “economía del bienestar”. Pareto evaluó la eficiencia de la distribución de los recursos y concluyó que el bienestar mejora cuando, al cambiar la distribución de recursos, una persona mejora su situación económica sin empeorar la de otra. Esto es conocido como el “óptimo de Pareto”.

 

Las principales afirmaciones de los neoclásicos se mantuvieron sin discusión hasta la aparición de las críticas que, desde el punto de vista de la macroeconomía, realizó John Maynard Keynes en la década de 1930. A pesar de los cambios ocurridos desde esa época, puede decirse, sin exageración, que el núcleo principal de aporte neoclásico se mantiene hasta nuestros días, habiendo pasado a formar parte integral del cuerpo técnico de la ciencia económica.

 

 

3) LA ECONOMÍA LIBERAL

 

Doctrina filosófica que considera a la libertad como uno de los valores supremos del hombre, afirmando que es posible organizar la vida económica y política de las sociedades alrededor de ese principio fundamental. Para el liberalismo, es conveniente y necesario que los individuos desarrollen sin trabas todas sus potencialidades y pensamientos, de modo tal que puedan alcanzar las metas que ellos mismos se tracen para contribuir a su propio bienestar e, indirectamente, al de la sociedad en su conjunto. Para que esto suceda así es preciso que exista u marco normativo adecuado, de modo que la libertad de acción de unos individuos no afecte los derechos de los otros a actuar de la misma manera, pues de los contrario se arribaría a una anarquía salvaje, donde los más fuertes o poderosos despojarían de su libertad al resto de los individuos.

 

El liberalismo económico, por ello, favorece una economía de mercado donde se reduzca a los indispensable la intervención estatal. Identificado a veces con la posición del laissez-faire, el liberalismo moderno no niega por completo, sin embargo, el papel del Estado en la economía. Es así que considera que la acción pública puede ser conveniente para la provisión de ciertos bienes y servicios públicos, y para ayudar de diversos modos, al proceso productivo; y es realmente indispensable para proveer el marco jurídico y normativo dentro del cual pueda desarrollarse una economía de libre mercado. Pero toda intervención, de acuerdo con el liberalismo, debe ser convenientemente analizada, limitando las funciones del Estado a aquellas que no puedan ser provistas por los particulares, puesto que, al controlar innecesariamente la actividad económica, lo único que se obtiene es una reducción de la satisfacción de los consumidores y un desarrollo económico más lento y menos diversificado.

 

 

4) LA ECONOMÍA NEOLIBERAL

 

Corriente política de pensamiento surgida a finales del siglo XX que comparte los fundamentos filosóficos y doctrinarios del liberalismo, pero que se aparta de las proposiciones concretas defendidas por el liberalismo clásico hasta comienzos del siglo XX.

 

El neoliberalismo acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrio macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes de una economía de libre mercado. Asimismo, el neoliberalismo reconoce y difunde las ventajas de un ordenamiento que estimule el libre desarrollo de la persona en todas sus actividades

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