|| SOULS GUARDIAN ANGELIE ||

Capítulo II
Comienza la preparatoria: ¡Cuidado con los nuevos estudiantes!

¡Angie! ¡Es hora de levantarse o llegarás tarde a la nueva escuela!

¡Ya voy mamá! Es que estoy nerviosa...

No te pongas así... sabes que harás muchos amigos...

Eso espero mamá...

* Las vacaciones de verano habían pasado rápidamente... todos los estudiantes se preparaban para regresar a clases y contar sus experiencias... Angie ya había cumplido 16 años en la Tierra y era hora de entrar a la preparatoria...

Rápido Angie o llegarás tarde – decía Grace, su madre

Lo sé mamá, no te preocupes ¡te cuento todo al volver!

* Angie corría aprisa por las calles del vecindario... era una mañana hermosa, todas las calles estaban llenas de estudiantes y de gente preparándose para ir a trabajar... el viento soplaba con ligereza y los árboles dejaban caer una que otra hoja...

¡Angie espérame!

* Angie volteó rápidamente... aquella voz le era familiar...

Si que eres rápida... casi no te alcanzo...

Ah eres tú – dijo Angie – parece que a ambas se nos hizo tarde

* Era Lindsay, su mejor amiga de la antigua escuela... era una chica rubia de ojos verdes muy lista y activa... habían decidido seguir juntas la preparatoria en la misma escuela...

Puedes apostar a que nos quedaremos afuera – dijo Lindsay

Eso si no corremos más rápido – dijo Angie – vamos a ver quién llega primero...

Como gustes amiga – dijo Lindsay – voy detrás de ti...

* Ambas corrían aprisa por la avenida central... ya casi eran las siete de la mañana y todos los comercios abrían sus puertas... era un nuevo día y todos se preparaban para empezarlo con buen pie...

Hemos llegado – dijo Angie – esta es la escuela...

“La Real Escuela Santa Ana” – dijo Lindsay – un nuevo destino nos espera ¿o no?

Así es – dijo Angie – debemos entrar...

* Ambas vestían el uniforme de la escuela: falda azul, blusa blanca con mangas cortas y un chaleco negro. Llegaron hasta el centro del patio principal, donde la directora daba las palabras de bienvenida.

Buenos días a todos – decía la señora Anderson – es un honor el que hayan elegido a la Real Escuela Santa Ana como su lugar de estudios... espero que se ajusten a las normas de disciplina del establecimiento y no tengamos problemas...

Es como una advertencia disfrazada –decía Lindsay

Calla Lindsay, te van a escuchar – decía Angie

Es la verdad... para mí que seré la primera en la oficina de la señora Anderson...

Vaya que tienes aspiraciones Lindsay...

Es una broma Angie, pero ya me conoces... siempre doy problemas...

Vamos, entremos ya, debemos buscar el salón que nos corresponde...

Esta bien.

* Así ambas chicas entraron en el edificio de la escuela, el cual dejaba ver el paso de los años, sin estar descuidado, tenía aquel aspecto de edificio de la edad media...

Esto es escalofriante – decía Lindsay – parece sacado de un libro de terror...

¿Tú crees? – decía Angie tranquila – para mí es bonito...

Eres muy extraña ¿lo sabías? – dijo Lindsay

* Y es que Lindsay no sabía lo que Angie era en realidad... Angie jamás hablaba de eso con nadie... la única que sabía su identidad era su madre pero siempre evitaban hablar al respecto... Angie temía que al descubrirse su identidad, todos sus amigos se alejaran de ella... y eso no era lo que ella deseaba...

* Al fin, llegaron al aula que les correspondía... era un lugar lleno de luz a pesar de lo que creía Lindsay que daba directo al jardín central...

Es un aula muy bonita, quién lo iba a decir...

Te lo dije – decía Angie – no todo es tan malo...

* Entraron y se sentaron al lado de la ventana, que era su lugar preferido... estaban allí dos chicos y una chica...

¿Podemos sentarnos acá? – preguntó Lindsay

Claro – dijo uno de los chicos – no hay problema... si me dices cómo te llamas...

* Lindsay se quedó sorprendida de ver la respuesta de aquel chico...

¡Hermano! – dijo la chica que estaba con ellos – discúlpalo es un atrevido...

No, no hay problema – dijo Lindsay

* Angie reía a escondidas de aquella situación...

Bueno... mi nombre es Lindsay y ella es mi mejor amiga Angie... ¿cómo se llaman ustedes?

Yo soy Amelia, él es mi hermano Matt y él es mi primo Christian.

Mucho gusto – dijo Matt – siento haberte incomodado Lindsay...

No, no te preocupes... dijo sonrojándose un poco

¿Y tú te llamas Angie? – dijo Christian – es un nombre muy bonito...

Gracias – dijo Angie – eres muy amable

Vaya pues parece que seremos muy buenos amigos – dijo Amelia – me encanta hacer nuevas amistades...

* De repente todos quedaron en silencio... la maestra había entrado al salón...

Buenos días a todos – dijo – soy la señorita Satori y seré su maestra de Idioma Español e Historia... espero que nos llevemos muy bien... bueno, sin más que decir, todos saquen su libro de historia y ubiquémonos en la página 3, en donde...

* Angie miraba fijamente a la ventana... había abierto su libro en la página requerida por la maestra pero no escuchaba mucho lo que decía... pensaba en lo que había sido su vida hasta ahora, y de cómo iba a cambiar... pensaba si algún día la Muerte decidiría mandar a todos los enviados a la Tierra... y de ser así... ¿se enteraría ella?

Señorita ¿me está prestando atención? – decía la maestra Satori

* Angie reaccionó y se quedó callada...

Conteste señorita... ¿Cuál es su nombre?

Angie – dijo tímidamente

Señorita Angie – dijo la maestra – ¿estaba usted escuchando lo que yo decía? Y de ser así ¿lo podría explicar a toda la clase?

No... yo… estaba pensando en otras cosas sin importancia – dijo Angie – lo siento mucho... no volverá a suceder...

Eso espero – dijo la maestra – no me gusta que los alumnos no presten atención...

* Angie se sintió mal... pero luego retomó la lección que la maestra daba...

Debo dejar de pensar en esas cosas – decía para sus adentros – es mejor que me concentre en esta clase...

* Así, el día llegó a su fin... era un atardecer muy hermoso

Bueno, nos veremos mañana – dijo Lindsay – es hora de volver a casa

Así es – dijo Angie – es hora de ir a descansar...

Oye Lindsay – dijo Matt – ¿te importaría si te voy a dejar a tu casa?

Lindsay se sonrojó... no sabía qué decir...

¿Pero y tu hermana? No pensarás dejarla sola...

No te preocupes por ella... mi hermano mayor nos vendrá a traer... así que no se irá sola...

Bueno, yo... decía Lindsay mirando a Angie...

No te preocupes por mi – dijo Angie sonriendo – yo puedo irme sola a casa no te preocupes...

¿Lo ves? – dijo Matt – anda déjame acompañarte y te invito un café en el camino...

* Lindsay aceptó y ambos salieron de la escuela... Angie los veía alejarse desde la puerta, con cierta curiosidad acerca de lo que pretendía Matt... al parecer era un chico que arriesgaba todo...

Bueno, es tiempo de que me vaya o se hará tarde – dijo Angie – nos vemos mañana Amelia... adiós Christian...

Adiós Angie – dijo Amelia – cuídate...

Adiós Angie – dijo Christian – nos vemos mañana...

* Así Angie se fue corriendo de la escuela... eran casi las 5 de la tarde y el reloj de la plaza empezaba a dar las campanadas que avisaban la hora del té... corría rápidamente por la avenida central, llena de la gente que volvía a casa y de parejas de enamorados tomando un café... cruzó la calle en dirección a su vecindario y se detuvo un momento en el parque antes de llegar... compró unas cuantas rosas para su mamá y un pastel de avellana para su padre que era su favorito... admiró el atardecer y llegó a casa...

¡Ya vine!

Angie, ¿Qué tal el primer día de escuela? – dijo su madre

Muy bien, es un lugar muy bonito y agradable. Toma, estas son para ti...

Oh están hermosas, gracias. Las pondré en agua... ¿y ese paquete?

Es un pastel para mi padre... de avellana que es su favorito...

Ponlo entonces en la mesa... así cuando lo vea se alegrará...

Esta bien mamá...

* Pronto, Angie subió a su habitación... cerró la puerta y se quitó el uniforme... se puso sus tradicionales pantalones flojos y una camiseta sin mangas... abrió su libro de historia y empezó a estudiar... sin embargo la paz en la que se encontraba fue interrumpida por un gran destello proveniente de su espejo... era un gran resplandor que casi cegaba... de pronto apareció la Muerte... no era la misma... se veía agotada...

¿Vaya – dijo Angie – qué te pasa?

Areim y Kyra – dijo la Muerte – ahora son humanos también... me he agotado al convertirlos a ambos...

¿Areim y Kyra? – dijo Angie – ¿pero no son ellos enviados azules?

Sí, pero ambos se enfadaron al ver que le di la oportunidad a un enviado verde... y pues dijeron tener derecho a lo mismo... es por eso que los envié a la tierra...

* Angie se quedó pensativa... aquello le daba un mal presentimiento... Areim y Kyra le habían mandado años atrás la misión de llevarse a la niña... y sabía que lo habían hecho para deshacerse de ella... y ahora con su llegada... ¿acaso no corría peligro? Seguramente buscaban convencer a la Muerte de que aquel no era lugar para ningún enviado y así mandarla de vuelta a Asgard...

¿Por qué te has quedado callada? – replicó la Muerte

No es nada – dijo Angie – es sólo que me da curiosidad ver sus aspectos...

Ya los verás – dijo la Muerte – puede ser que te busquen...

Con toda seguridad – pensó Angie

* Así, la Muerte se retiró dejando a Angie preocupada... esa noche no le había encomendado ninguna misión sin embargo, Angie tomó su forma de enviado y salió a dar una vuelta. Volaba por toda la ciudad y decidió sentarse en lo alto de un edificio... veía la luna fijamente, la cual asemejaba su tez, y sus cabellos azules brillaban más que nunca... su traje era negro al igual que sus ojos en contraste con la gema verde en su frente... cubría su espalda con una especie de capa blanca... sentada pensaba en lo que tramaban Areim y Kyra... sabía que ambos iban a traer problemas...

* Estuvo un rato nada más y regresó a casa... faltaba poco para el amanecer y sentía que cuando llegara todo iba a cambiar... de una u otra manera...

* Así llegó la hora de ir a la escuela, y contrario a los otros días, Angie ya estaba de pie con el uniforme puesto...

¿Y ese milagro? – decía la madre de Angie – ¿qué te picó para que te levantaras tan temprano?

Nada mamá – decía Angie – es sólo que no dormí muy bien y decidí mejor levantarme...

Bueno sea como sea, acá está tu almuerzo... vete con cuidado

Sí mamá – dijo Angie con desgano – debo irme ya...

* Comenzó su camino de todos los días, con la preocupación en su cabeza...

* Pronto llegó a la escuela sin darse cuenta... entró al salón y ya estaban ahí Amelia, Matt y Christian...

Buenos días chicos...

Umh, qué cara Angie, parece que no dormiste nada – dijo Matt

¿Te sucede algo? – dijo Amelia

No es nada... una de esas noches que se te espanta el sueño – dijo Angie

* Christian la observaba fijamente... podía ver que algo le preocupaba...

¡Buenos días! – entró diciendo Lindsay – es una hermosa mañana...

Así es – dijo Matt

* Angie recordó que la tarde anterior Matt y Lindsay se habían ido juntos a casa... y una vez más le entró la curiosidad... justo cuando le iba a preguntar a su amiga los detalles de la salida, entró la maestra... así que se tuvo que esperar hasta el almuerzo...

* Eran alrededor de las dos de la tarde cuando salieron a almorzar... Amelia y Matt habían salido antes y sólo se habían quedado Christian, Lindsay y Angie...

Cuéntame – decía Angie – ¿qué pasó ayer?

Sí, dijo Christian, tenemos curiosidad...

* Lindsay se sonrojó como de costumbre...

Ustedes si que son curiosos – dijo – no ha pasado nada... me encaminó a casa y platicamos... eso es todo...

* Angie la miraba con curiosidad... sabía que ocultaba algo...

Dime Lindsay... ¿no dijo nada mas?

¿A qué te refieres Angie?

Tú sabes... algo más...

Vaya chicas, creo que mejor las dejo solas... tal vez Lindsay no se sincera por mi presencia...

No es eso Christian – dijo Lindsay – es que en verdad no dijo nada más... simplemente caminamos y él dijo que yo le había caído bien y que deseaba que fuéramos buenos amigos... eso es todo...

Bueno – dijo Angie – si es así... no preguntaremos más...

* Rápidamente el almuerzo terminó... y era hora de enfrentar las clases de la tarde...

* Cuando estaban en el aula, entró la directora para hablar con los chicos...

Buenas tardes, espero que estén estudiando como siempre – dijo – saben que yo no visito mucho las aulas, pero esta vez he venido especialmente para presentarles a dos nuevos compañeros que estarán con ustedes en el año...

* Angie miraba atenta hacia la puerta... sabía que sus temores se habían hecho realidad...

Ellos son – prosiguió la directora – Arthur y Karla, ambos son hermanos y vienen de Francia... espero que los traten bien y les presten ayuda para ponerse al corriente en todas las clases...

* Tal y como Angie temía, Areim y Kyra habían llegado... su aspecto sí que había cambiado... como enviados, Areim tenía cabello gris oscuro, ojos negros... ahora era rubio y su tez era menos blanca... y Kyra, que siendo enviado tenía los ojos azul oscuro, ahora habían cambiado a verdes claros... su cabello antes de color morado era ahora de color castaño oscuro...

* Ambos se sentaron del otro lado de la ventana, y observaron a Angie fijamente con una sonrisa falsa...

* Angie sintió una gran amenaza venirse sobre su cabeza... sabía que aquella llegada significaba el inicio de una batalla de vida o muerte...

* Pronto acabó la jornada de la tarde y era tiempo de volver a casa... Lindsay esperó a Angie, pero Matt llegó antes y decidieron irse juntos nuevamente... a Amelia le tocaba entrenar con el equipo de gimnasia así que no se iría con ellos...

* Angie tomaba sus libros del casillero, y lentamente bajaba las escaleras... cuál sería su sorpresa al ver a Arthur y Karla esperarla abajo... Largo tiempo de no verte – dijo Arthur – te ha sentado bien la vida de humano

Es verdad – dijo Karla – es raro verte así...

Para mí también es raro verlos así... hasta parecen buenas personas – dijo Angie con cierto sarcasmo...

* Arthur cambió su semblante y rápidamente le dijo:

¡Baja de una vez! Te estamos esperando para retarte...

* Al oír esto, Angie retrocedió... subió rápido al aula y se encerró allí... sabía que no podría ganarle a dos enviados azules...

¿Angie, se te olvidó algo?

* Angie volteó rápidamente... era Christian, que aun no se había ido...

Christian... rápido debes irte – dijo Angie alterada – no debes estar aquí...

¿Por qué? – dijo Christian – pero en ese momento Arthur y Karla tumbaron la puerta...

¿Qué pasa? – exclamó Christian - ¿qué es lo que esta pasando aquí?

Ahora te lo explico – dijo Karla lanzando una ráfaga y tomando su forma de enviado... su ropa cambió a un color negro total... era rodeada por una capa gris...

¿Qué es esto? – decía Christian totalmente asustado

Rápido Christian, salta por la ventana – dijo Angie

* Christian obedeció y se lanzó por la ventana que daba al jardín central... quedando sólo Angie y los otros...

¿Cómo es que puedes tener un cuerpo tangible como enviado? – dijo Angie mirando a Kyra

Es fácil cuando eres un enviado azul – dijo Kyra – pero claro, tú no lo eres...

Demasiada plática – dijo Areim – que también se había transformado en enviado... es hora de deshacernos de ti...

¿Cómo pueden hacer esto? – decía Angie - ¡son unos despiadados!

* Christian había caído en el césped y esperaba que Angie también saltara para poder salvarse... sin embargo, al ver que no saltaba fue a buscar ayuda... descubriendo que todos en la escuela estaban completamente dormidos...

Esto es increíble – pensó – es como un cuento de terror...

* Mientras tanto, Angie se hallaba atrapada en el aula, viendo cómo Areim le lanzaba una cuerda con la cual logró sujetarla…

Si tan sólo pudiera soltarme – pensaba Angie - ¿Qué haré?

* De repente Christian, armándose de valor, entró de golpe en el salón y golpeó a Areim con una escoba que era lo único que había encontrado...

Rápido Angie, libérate...

* Angie se soltó rápido, ya que Kyra se había distraído por el ataque...

* Christian y Angie salieron corriendo rápidamente hacia la salida... sin embargo Kyra apareció ante ellos nuevamente...

Muy listos – decía sonriendo con malicia – pero no es suficiente... anda Angelie, ¡Toma tu forma de enviado y pelea!

Christian volteó a ver a Angie... ¿A qué se refería Kyra?

* Angie no sabía qué hacer... sabía que aquello era una trampa para desprestigiarla y lograr acabar con los enviados verdes... Esta bien Kyra – dijo Angie – lo haré pero deja que el chico se vaya...

Como gustes – dijo Kyra

* Angie volteó a ver a Christian y le dijo en voz baja: Cuando te diga que corras, no dudes en hacerlo... todo pasará ¿me oyes?

* Christian la veía fijamente...

Está bien Angie... confío en ti

* Angie se volteó viendo a Kyra...

Muy bien, es hora... diciendo esto, se abalanzó sobre Kyra y la tiró al suelo...

¡Corre ahora!

* Christian corrió hacia la puerta... aun estaba confundido pero sabia que si no lo hacía podría morir...

* Sin embargo Areim lo agarró de un brazo y lo lanzó al suelo fuertemente...

¿Crees que escaparás? – dijo sonriendo - ¡vamos Angelie, acepta el reto! ¿A qué le temes?

* Angie sabía que no tendría salida... pero ¿cómo podría atacarlos si no podía tener un cuerpo material como enviado?

* Christian se levantaba del suelo viendo a Areim y a Kyra alrededor de Angie... entonces sabía que aquello no era algo de este mundo... su presencia era muy sombría...

* Angie seguía pensando en la forma de escapar... ya que no podía hacerles frente...

Vamos – decía Kyra – saca tu verdadero ser... estoy segura que a todos nos gustará ver al gran enviado verde que es un humano...

* Areim reía mientras preparaba otra cuerda para atarla...

* Angie sentía desesperación al verse a sí misma en aquella situación... no quería que Christian se enterara de su verdadera identidad y tampoco quería caer en la trampa de Areim y Kyra...

Lo intentaré – decía para sus adentros – intentaré convertirme en un enviado sin perder mi forma humana... así podré defenderme y salvar a Christian... diciendo esto, empezó a concentrarse... entonces vio cómo su cuerpo se transformaba lentamente en su forma original pero no perdía su capacidad tangible...

* Christian veía aquello y no lo podía creer... era algo así como de ciencia-ficción... era demasiado para él...

Muy bien Angelie – decía Kyra sonriendo – has demostrado querer hacer tu voluntad...

No es cierto y lo sabes – dijo Angelie – sólo me defiendo de sus ataques... y trato de salvar a un inocente...

Areim la veía fijamente... ¿Crees poder vencernos? – dijo desafiante – eres muy débil...

* Y lanzando la cuerda que había preparado, atacó a Angelie sin piedad...

* Pero justo en ese momento, la Muerte apareció en la forma material de un niño... y detuvo el ataque, salvando a Angelie...

¡Ya basta! – dijo – ¿para esto los he mandado a la tierra?

* Angelie estaba preocupada... pensaba que la Muerte los iba a regresar a todos... y eso significaba ser condenada... sin embargo, contrario a lo que ella esperaba, Areim y Kyra sonreían muy confiados...

¿Crees que te tememos? – decían ambos – ahora somos humanos y ya no te pertenecemos...

¡Silencio! – dijo la Muerte – ¡desde cuándo se atreven a hablarme así... ustedes son enviados y por lo tanto deben obedecer!

Ja, ja... eso es gracioso – decía Areim – no me digas que no te has dado cuenta de lo que somos ahora...

* Angelie observaba atentamente... Areim y Kyra ahora eran distintos... eso lo había notado...

Ahora veo – dijo la Muerte – se han entregado al lado oscuro... para servirle y condenar a las almas...

¡Qué perspicaz eres! – dijo Kyra – sabes que ahora somos más fuertes que tú... así que no puedes desafiarnos... sólo te usamos para que nos convirtieras en humanos y así cumplir mejor con nuestra nueva misión...

* Diciendo esto, ambos lanzaron un rayo a la Muerte, la cual logró escapar desvaneciéndose en su dimensión... estaba muy débil para hacerles frente...

Parece que estás sola una vez más – dijo Areim a Angelie – ¿que te parece si te entregas y nos ayudas también?

Jamás haría eso y lo saben – decía Angelie – jamás traicionaré a quien me creó...

Como gustes – dijeron ambos – pero sabes que morirás...

* De repente, apareció una mujer de entre las sombras...

Deténganse ahora – dijo – es mejor dejarlo así... debemos trabajar...

* Entonces Areim y Kyra tomaron su forma humana...

Es mejor irnos ya – dijo Arthur – se nos hace tarde para encontrar a las almas... Tienes razón – dijo Karla – vamos... hasta mañana Angelie...

* Así Arthur y Karla se alejaron lentamente junto a la extraña mujer... dejando a Angie pensando en lo que haría de ahora en adelante...

Vaya que tienes amigos problemáticos – dijo Christian – eso está mal...

* Angie lo vio fijamente... sabía que Christian lo había visto todo... así que rápidamente tomó su forma humana...

Tranquila – dijo Christian – no debes decirme nada si no quieres... yo sé guardar un secreto...

* Angie respiró con tranquilidad... sabía que estaba a salvo... el alma de Christian le daba confianza.

Vamos – dijo Christian – es hora de despertar a los demás y volver a casa... nos espera un largo día mañana...

Tienes razón... un largo día...

|| Capítulo 3 ||

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