|| SOULS GUARDIAN ANGELIE ||
¿Se han dado cuenta que Arthur y Karla no han venido a la escuela hace días? – decía Amelia
Es cierto – dijo Lindsay – es raro... sólo vinieron el unos días...
Estarán ocupados – pensó Angie - ¿qué tramarán esta vez?
* Hacía una semana que había pasado el altercado en las montañas... Angie, y los demás se preparaban para los exámenes parciales...
¿Y esta tarde nos juntaremos en casa de Amelia? – preguntaba Lindsay a Angie – debemos estudiar Química...
Si, supongo que si – respondió Angie – ¿Llegaremos a las 3?
Sí, al menos eso dijo Amelia... pero ¿no te molesta que no me vaya contigo? Es que Matt me pidió que le acompañara después de clases a comprar unas cosas... pero llegaremos después y podremos irnos juntas a casa...
No te preocupes – dijo Angie sonriendo – sabes que no me gusta hacer mal tercio...
* Lindsay se sonrojó... después de todo, Matt y ella estaban afianzando algo más que una amistad.
Entonces quedamos así, Angie... es hora de ir a clase con la Srta. Satori...
Ni lo menciones – dijo Angie – esa maestra me trae entre ojos...
* Sin más entraron a clase de la mañana. Aquel día transcurría como otro normal, sin embargo Angie tenía una de aquellas corazonadas que no le gustaban... hacía días que tenía ese presentimiento... aunque la Muerte había hablado con ella esos días, después de haberle entregado la espada, le encomendaba nuevas misiones, y seguía llevando a las almas hasta Asgard... Angie se había estado sintiendo triste por la forma en que su vida transcurría... después de todo no era al cien por cien humana...
¿Qué humano llevaría a las almas hasta Asgard? – pensaba Angie – desearía ser sólo una chica normal... no preocuparme por todo esto de los enviados... desearía no ser un enviado...
* De repente sus pensamientos se disiparon con una idea certera... sabía que el desear eso, sería desafiar los deseos de la Muerte, y si le traicionaba en eso, aun si fuera la guardiana de las almas, estaba segura de que sería condenada... recordaba que su estancia en la tierra era fruto de una prueba que la Muerte había llevado a cabo, y así como lo había iniciado, podría terminarlo... ya que ella de una u otra forma, le pertenecía...
¿Durmiendo otra vez, Angie? – decía la Srta. Satori – no cambias... ¡Fuera del salón!
* Angie caminó resignada... ¿Por qué siempre tenía la mala suerte de que la Srta. Satori la viera?
* Christian la veía desde su asiento... pensaba que la pobre Angie tendría problemas nuevamente... así que esa tarde haría algo por ella...
* Rápidamente llegó la hora de salir... Lindsay y Matt salieron rápidamente para poder estar a tiempo en casa y estudiar... Amelia salía a la puerta donde su hermano mayor la esperaba en el auto...
¿No vienen ustedes dos? – dijo viendo a Angie y a Christian...
Iremos después –dijo Christian – Angie debe acompañarme a traer algunas cosas...
* Angie se quedó viendo fijamente a Christian... no le había dicho nada de ir a traer "algo"
Como quieran – dijo Amelia – los espero en casa...
No te preocupes – dijo Christian
¿Y bien? – dijo Angie – ¿qué es lo que quieres ir a traer?
Nada – dijo Christian sonriendo – ¿acaso no puedo quedarme a solas contigo?
* Angie se sonrojó... ¿a qué se debía ese comportamiento por parte de Christian?
No me veas así – dijo Christian – te he notado abrumada, y me imagino cuál es la causa... por eso quiero que te distraigas un rato conmigo... iremos al centro de la ciudad... ¿qué te parece?
Me parece una idea genial – dijo Angie – pero ¿qué les diremos a los demás?
Nada – dijo Christian – que se imaginen lo que quieran...
* Una vez más, Angie se sonrojó... Christian no le parecía nada feo, de hecho, le atraía bastante... pero no sabía si aquello que sentía, fuera amor... habían algunas sensaciones que aun no comprendía del todo.
Bueno – dijo Christian – vamos ya... o si no se pasará la tarde...
Bien – dijo Angie – y tomándolo del brazo, se subieron en el primer bus que pasó rumbo al centro...
* Mientras tanto, Lindsay y Matt iban camino a casa...
¿Estás seguro que traes todo? – dijo Lindsay – no quiero regresar a la tienda...
No te preocupes, lo llevo todo –dijo Matt – además, no llevamos mucha comida o de lo contrario nos dedicaremos más a comer que a estudiar...
Sí, pero ya sabes que somos varios... y yo pienso mejor con el estómago lleno...
Sí... ya te conozco Lindsay... cuidado y subes de peso...
Ante ese comentario, Lindsay le dio una patada en la pierna a Matt, quien empezó a reír ante tal reacción.
Vaya que eres enojada – dijo sonriendo – por eso me gustas tanto...
* Lindsay se puso colorada como un tomate... no esperaba tal comentario por parte de Matt... sin embargo eso era exactamente lo que ella sentía...
Lindsay, yo... – decía Matt – quería hablar contigo desde hace tiempo, sobre... bueno...
Dime – decía Lindsay sonrojada – ¿qué quieres decirme?
* Matt la vio fijamente... la tomó de la mano y entraron a una cafetería... Matt se confesó...
* Pasarían la tarde tomados de la mano platicando de todo lo que harían de ahora en adelante... ni siquiera se recordaron de la cita de estudio...
* Mientras en el centro de la ciudad, Christian y Angie recorrían las tiendas de los centros comerciales. Pasaron por la tienda de discos, la tienda de ropa elegante donde Christian se probó algunos trajes que le hacían ver como un señor; pasaron también por la tienda de artesanías y cosas esotéricas, y una tienda en particular les llamó la atención... decían que podían leer la fortuna...
Entremos – dijo Christian – ¿no te parece interesante saber el futuro...?
¿Tú crees? – dijo Angie un poco nerviosa – a mí no me gustaría saberlo...
Vamos, será divertido – dijo Christian sonriendo – además podrías ver qué planean ahora los famosos Areim y Kyra, ¿no?
* Angie asintió y ambos entraron en la tienda. Todo estaba muy oscuro, y Angie empezó a sentir algo extraño... no le daba muy buena espina todo aquello... ¿y si fuera una trampa?
Mejor entro yo sola – dijo de repente – creo que lo que tenga que oír o saber, debo hacerlo por mi cuenta...
¿Estás segura? – dijo Christian – yo también quiero saber...
Estoy segura – interrumpió Angie – mejor espérame acá
* Christian asintió, y se sentó afuera de aquel lugar... no le gustaba hacer enfadar a Angie... al fin y al cabo, él no mucho creía en aquellas cosas...
Bienvenida – dijo una misteriosa voz, rompiendo el silencio – sé que has venido a preguntar por tu futuro...
Así es – dijo Angie - ¿Me podría decir lo que pasará más adelante?
Eso depende – dijo la voz – ¿en realidad quieres saber tu futuro?
* Angie se estremeció por un momento... pudo sentir aquella angustia que sólo había sentido en aquella ocasión en que se había llevado a la niña... el día que toda su suerte había cambiado.
Vamos – dijo sin pensarlo – no quiero saber nada...
Acto seguido, se dirigió a la puerta...
¿De verdad quieres irte? – dijo la misteriosa voz, saliendo a la luz... resultó ser una anciana...
Creo que no estoy lista – dijo Angie sin voltearse
Siéntate – dijo la anciana
* Angie dio la vuelta y caminó hacia la pequeña mesa en donde la anciana estaba colocada...
Yo – dijo Angie un poco más segura – deseo saber qué es lo que me espera más adelante...
Bien – dijo la anciana
* Acto seguido, tomó las cartas del tarot, y las ordenó en raros movimientos... luego fue colocando una a una sobre la mesa, y no habló hasta que todas estuvieron en su lugar...
Tienes muchos problemas – dijo la anciana – estás en este lugar para probar algo y así salvar a muchos, ¿cierto?
Angie se quedó muda... todo eso era cierto...
Además – prosiguió la anciana – hay dos personas interesadas en acabar contigo... sin embargo... esas personas no son más que títeres... quien está detrás de todo esto, es sin duda algo más grande... y en poco tiempo atacará de una forma rápida... sin duda eso será terrible...
Y – dijo Angie casi sin voz - ¿podré detener eso que amenaza?
No – dijo la anciana – para cuando eso pase, tú ya no estarás acá... alguien más ha de encargarse de esa misión...
* Un escalofrío recorrió la espalda de Angie... si eso era cierto, eso significaba únicamente que habría fallado en su misión...
¿Acaso no puedo hacer algo? – dijo Angie asustada – no deseo que pase nada malo...
Oh, créeme, en tus manos estará el éxito de la misión... pero lo echarás todo por la borda... perderás la oportunidad sin pensarlo...
¿A qué se refiere? – dijo Angie casi llorando – si no logro acabar con ellos y demostrar que todos los que son como yo somos confiables entonces...
Condenarás a todos, incluyéndote a ti... pero créeme... si hay alguien que lo puede evitar, esa eres tú... de ti depende la salvación o la condena...
* La anciana retiró las cartas de la mesa. Guardó la baraja y se puso de pie... Angie se quedó en silencio, preocupada ante tal reacción...
Es mejor que te vayas ahora – dijo la anciana – debo hacer muchas cosas...
Pero, ¿qué es eso tan grave que pasará para que yo fracase? – dijo Angie molesta – dígame..
Te encargarán una misión que no querrás cumplir – dijo la anciana – sabes muy bien que será duro para ti, pero debes cumplir con esa misión si quieres salvar a los tuyos...
Angie salió rápidamente... aun sentía aquel sentimiento de angustia...
¿Qué pasa? – dijo Christian
Nada – dijo Angie – ¿por qué no seguimos recorriendo tiendas?
Bien – dijo Christian.
* Ambos siguieron caminando de tienda en tienda. Sin embargo, Angie sabía que aquella reacción de la anciana, no sería normal... algo malo vendría sin duda... pero lo que más le preocupaba no era eso... lo que le angustiaba era saber el porqué ya no se encontraría en la tierra cuando todo aquello pasara...
Mira este sombrero – decía Christian sonriendo – me veo bien ¿no?
* Angie sonrió... le gustaba estar al lado de Christian, aun cuando sabía que no eran iguales... sin embargo a él no le daba miedo aquella situación...
* Mientras tanto, en algún oscuro lugar...
¿Ya saben cuál es el arma que posee ese enviado?
Sí – contestaron Areim y Kyra
Entonces, ya sabrán que no es bueno dejar esa arma en manos de ese enviado, ¿cierto?
No, señora – contestaron ambos.
Quiero esa espada – dijo la mujer – sólo esa espada podrá abrir esta dimensión y así acabar con la raza humana... todas esas almas me pertenecerán...
La traeremos para usted – contestaron los enviados
Más vale que sea cierto – dijo la mujer – si no ya saben cuál será su castigo...
Sí... no le defraudaremos...
* Acto seguido, ambos enviados salieron con dirección a la tierra... esta vez, Angelie no sería nada para ellos... si no conseguían esa espada, ambos serían condenados a un tormento eterno... y eso no era algo que realmente llamara la atención...
Mira, Angie – dijo Christian – ese traje se vería muy bien en ti... ¿por qué no te lo pruebas?
¿Tú crees? – dijo Angie – creo que no se verá bien...
Pruébatelo – dijo Christian – si te queda bien, te lo compro...
Claro que no –dijo Angie – si me vas a comprar algo, quiero que sea algo sencillo...
¿Como qué? – dijo Christian
No sé... como... ah! Como esto – dijo Angie, tomando un pendiente...
¿Te gustan esas cosas? – dijo Christian
Sí – dijo Angie sonriendo – cómprame uno de esos...
* Christian eligió un pendiente en forma de media luna, que tenía dos partes... una se la puso a Angie, y la otra se la puso él...
Con esto, nunca te olvidarás de mí – dijo Christian – sabrás siempre que tendrás una parte de mí...
Angie se sonrojó... realmente sentía algo muy especial por Christian...
* Ambos se vieron fijamente... Christian se acercó a Angie y la tomó por los hombros... la acercó a su pecho, y ambos fueron acercándose lentamente... Angie lo abrazó, pero justo cuando estaban más cerca, una horrible sensación invadió el corazón de Angie...
Rápidamente se soltó de Christian, y salió corriendo hacia el otro lado de la calle... no paró de correr, aun cuando Christian gritaba su nombre detrás de ella...
¿Qué es esta sensación?– pensaba Angie – ¿Acaso debo alejarme de Christian?
Angie se detuvo frente a un viejo estacionamiento... y para su sorpresa, ambos enviados estaban allí...
Angelie – dijo Areim – sabes bien a qué venimos... danos la espada si no quieres morir...
* Angie sonrió... eran unos ingenuos... jamás les entregaría la espada... rápidamente se transformó, y empezó el combate... Christian había llegado hasta el estacionamiento, y la veía luchar... supo entonces que no debía estar allí... ella era ahora más fuerte y seguramente podría vencerlos... caminó hacia la parada de bus, pensando en lo que había estado a punto de pasar entre ellos... sonrió, y se sentó a esperar... pudo ver que una chica lo observaba fijamente... pero no le dio mucha importancia...
¿Eso es todo, Angelie? – decía Kyra esquivando con facilidad los golpes de Angie – eres aun muy débil
¿Tú crees? – dijo Angie sonriendo – entonces ¿por qué tienes herido el brazo?
* Kyra vio que tenía una cortada en su brazo derecho... entonces Areim se abalanzó sobre ella, tratando de agarrar la espada... sin embargo, Angie se resistía... no permitiría que le quitaran la espada... la lucha continuaría hasta que se dieran por vencidos, o ella fuera derrotada...
* Christian subió rápido al autobús. Se sentó junto a la ventana pensando en todo lo que había pasado desde que había conocido a Angie... sabía que la amaba, pero ¿cómo podría ser aquello? Ella no era humana... él sentía que ella jamás le correspondería...
* Y la chica misteriosa también había subido al autobús... miraba a Christian fijamente... Christian se dio la vuelta y la vio también... entonces pudo ver en ella, la misma mirada de Angie... supo entonces el por qué de la preocupación de Angie cuando salió de la tienda de la anciana...
* Justo cuando Christian pensaba todo fríamente, Angie se detuvo en plena batalla... sintió la presencia de otro enviado igual a ella... no sería posible...
¿Qué pasa Angelie? – dijeron ambos enviados - ¿ya no puedes más? Entréganos la espada y acabemos con esto de una buena vez...
* Angie les dio la espalda, como buscando a Christian con la mirada... y entonces un miedo terrible la invadió... si lo que sentía era cierto, Christian muy pronto se iría de su lado... agarró el pendiente que le había regalado hace un momento, y decidió ir a buscarlo... pero Areim y Kyra le taparon el paso...
¡Quítense de en medio! – gritó Angie desesperada – ¡ya me cansé de ambos!
¿En serio? – dijo Kyra – sabes bien que esta batalla terminará hasta que uno de nosotros se dé por vencido...
* Angie respiraba agitada... deseaba ir al encuentro de Christian... sabía que algo no estaba bien... y no podía permitir que se llevaran a Christian... sabía que aquello que sentía probablemente era lo que los humanos llamaban amor...
¿Y bien? – dijo Areim – ¿ya no piensas pelear? Porque si es así, mejor danos la espada, y vete...
* Angie los vio fijamente... de repente toda la rabia que sentía desde que sus hermanos habían sido condenados al abismo por atreverse a soñar con algo mejor, salió de su corazón y vio a Areim y Kyra como los principales responsables de todos sus problemas... sin pensarlo más, ocultó dentro de sí todo temor que podría sentir, y les dijo con determinación:
Vayan y díganle a esa mujer, que jamás tendrá esta espada... jamás serán suyas las almas de toda esta gente...
* Diciendo esto, agitó la espada y soltó un haz de luz que fue directamente a ambos enviados... Areim y Kyra no lo podían creer... ahora Angie tenía la fuerza necesaria para acabar con ellos de un solo golpe... cayeron al suelo y desaparecieron... Angie se quedó inmóvil un momento... no sabía ni siquiera por qué había dicho esas palabras... después de todo no sabía quién estaba detrás de todo el mal que ocasionaban Areim y Kyra... pero sentía como que en un solo instante, había visto a aquella mujer... una figura difusa en la oscuridad, ansiosa de apoderarse de todas las almas de la tierra... la veía sonreír confiada... sabía al igual que la anciana de la fortuna, que para cuando decidiera atacar, Angie ya no estaría en la tierra para detenerla... la pregunta era ¿por qué ya no estaría allí?
* Sin más, Angie se transformó de nuevo a su figura humana, y fue corriendo hasta casa de Christian... empezaba a llover, y por un momento recordó aquel primer momento de su vida en la tierra, cuando empapada esperaba afuera de casa una señal de aceptación... bajó rápido por la avenida, y muchas sensaciones nuevas y diferentes se apoderaron de su corazón... sentía a otro enviado cerca... y eso no podría ser algo positivo...
* Llegó hasta la casa de Christian, y tocó frenéticamente la puerta... sólo el silencio le contestó... un miedo terrible se apoderaba de ella cada vez más... salió de allí, y fue a casa de Amelia... a lo mejor había llegado a estudiar....
* Amelia abrió la puerta, y vio a Angie empapada angustiada... le ofreció pasar, pero Angie se negó... únicamente preguntó por Christian... sin embargo ella no sabía nada, ni siquiera de Matt y Lindsay...
* Angie salió corriendo nuevamente... los autos a toda velocidad provocaban un ruido angustiante... lo buscó por todos lados, y no le encontró... temió lo peor... así que pensó en ir a casa y buscar a la Muerte en Asgard... y así buscar respuesta a todas sus dudas...
* Llegaba a casa, cuando vio hacia el viejo árbol... allí, sentado en silencio, estaba Christian.
¿Pero qué haces acá? – dijo Angie – no sabes cuánto te he...
* Christian la interrumpió dándole un abrazo... Angie le abrazó también, y lloró largo rato en su hombro...
No sé qué te pasa – dijo Christian – pero nunca me alejaré de ti... ¿me oyes?
No digas eso – decía Angie cerrando los ojos y abrazándolo más fuerte
Es la verdad – dijo Christian – eres muy especial para mí...
Angie lo vio fijamente... no sabía qué era lo que sentía... pero estaba segura de que aquel momento jamás lo olvidaría...
* Mientras tanto, Areim y Kyra habían llegado frente a su líder... sabían que iban a ser condenados, ya que habían fallado...
¿Se dan cuenta de lo que han perdido? – dijo la mujer
Sí – dijeron ambos
Entonces ya saben su destino...
* Diciendo esto, ambos fueron lanzados a un abismo sin fin, parecido al de Asgard... la única diferencia, era que de aquel abismo, jamás podrían salir... era su condena eterna... y sólo ahí, fue cuando se arrepintieron de todo el mal causado...
Capítulo V
¿Una cita con Christian? El destino es leído y los enviados atacan de nuevo