|| SOULS GUARDIAN ANGELIE ||

Capítulo VI
Una petición de tiempo. El reloj empieza la cuenta atrás

* Hacía días que Angie estaba pensativa en la escuela. Desde que había sentido la presencia de otro enviado, Angie no se separaba de Christian en todo el día, e incluso le acompañaba a casa después de salir. En las noches tomaba su forma de enviado, y permanecía al lado de Christian toda la noche sin que él se diera cuenta.

* Los chicos miraban aquella situación, sin imaginarse qué era lo que pasaba con ella.

Vaya que ha estado más rara que de costumbre – decía Amelia – ya casi no habla...

Así es – decía Lindsay – pero ya la conoces... siempre tan callada...

A lo mejor es el amor – decía Matt en forma burlona

Lo cierto es que algo malo pasa – decía Amelia – y es algo realmente malo...

* Mientras tanto, en el salón de clases, Christian y Angie se encontraban sentados uno al lado del otro en silencio... Angie lo miraba de reojo y no podía decir nada... Christian se sentía inquieto... no le gustaba aquella situación, y Angie no le decía absolutamente nada de lo que estaba pasando...

¿Sabes algo? – dijo Christian rompiendo el silencio.

Dime – dijo Angie, sin despegar la vista del suelo

Realmente me pone nervioso todo este asunto... me hace pensar que quieres llevarme a Asgard – dijo Christian sonriendo nervioso

Calla– dijo Angie – no es eso...

* Christian sólo sonrió... se levantó del pupitre y se dirigió a la puerta... Angie se levantó también, pero se detuvo al ver a Christian hacerle señas para que se quedara sentada... y se quedó sola en el salón, pensando en que talvez toda la angustia sería falsa...

* Todo el resto del día, no se pudo concentrar en las clases... sabía que algo pasaría para que pudiera fracasar en todo lo que se había propuesto desde hacía años... liberar a los enviados... ¡Angie! – decía firmemente una voz

¿Qué pasa? – dijo Angie asustada

Estás como en otro mundo... ven, vamos a dar una vuelta...

* Lindsay sonreía como de costumbre... esa tarde le había pedido a Matt que la dejara a solas con Angie... quería platicar con ella, y saber qué era lo que pasaba con Christian...

* El atardecer se asomaba por las calles del centro... era una tarde despejada, y decidieron ir al parque a conversar... al principio bromearon un poco, pero luego, Lindsay fue abordando el tema, y dejó ir la pregunta a su mejor amiga:

¿Qué es lo que ocultas? – dijo viéndola seria

* Angie sabía que no podía ocultar por más tiempo aquella situación... además, había prometido a su amiga que le contaría todo, cuando fuera el tiempo correcto... talvez ese tiempo, había llegado...

Es largo de contar, y difícil de entender – dijo Angie suspirando – sobre todo porque no me vas a creer del todo...

Soy toda oídos – dijo Lindsay sonriendo – cuéntame, ¿qué pasa?

* Angie alzó la vista al cielo como para pedir fortaleza... y empezó a contarle toda la verdad a su mejor amiga... era difícil, sobre todo porque Lindsay podría molestarse por el hecho de que nunca le había confiado ese secreto... pero no tenía otra opción... no podía esta vez hablar de esas cosas que sentía con Christian...

¿Así que es eso? – dijo Lindsay con la voz entrecortada – ¿es eso lo que has ocultado todo este tiempo? ¿Eras tú en la montaña y en el cine?

Así es – dijo Angie – pero eso no es todo...

¿Hay más? – dijo Lindsay sin dar crédito

Así es – dijo Angie – creo que pronto fracasaré...

¡¡¿Qué?!! – dijo Lindsay exaltada - ¡¿ te refieres a que todo habrá sido en vano?!

Creo que sí...pero no quiero que eso pase... yo... no sé...creo que yo...

No pienses en eso – dijo Lindsay más calmada

¿Crees que no debo preocuparme?– dijo Angie

No del todo – dijo Lindsay – verás que todo se arreglará de una u otra forma

Sí...ojalá...

No pienses en fracasar – dijo Lindsay – es mejor que pienses en ganar... al pensar positivo, lo podrás lograr todo...

Angie sonrió... talvez Lindsay tenía razón después de todo...

* De repente, la chica misteriosa que había seguido a Christian en el autobús aquella tarde, cruzó el parque en donde se encontraban Angie y Lindsay... Angie la vio, e inmediatamente se puso de pie...

¿Qué pasa Angie? – dijo Lindsay preocupada

No es nada, pero mejor seguimos hablando otro día...

* Rápidamente, corrió detrás de la chica dejando a Lindsay preocupada por tal actitud…

Espera un momento – gritaba Angie detrás de la chica – sé quién eres...

* Inmediatamente la chica se detuvo, y se dio la vuelta... sus ojos eran muy profundos, y veían a Angie fijamente...

Sé lo que eres – dijo Angie nuevamente

Lo mismo que tú – respondió la chica con seguridad

¿Por qué estás acá? – dijo Angie – ¿por qué te ha enviado la Muerte?

Para salvarte – dijo la chica – es todo lo que puedo decirte...

¿Qué dices? ¿Para salvarme?

Así es... es mejor que no sepas nada de lo que vendrá después...

* Dicho esto, la chica se esfumó... Angie se quedó en medio del parque tratando de unir todo lo que le habían dicho en esa semana... entonces las palabras de la anciana de la fortuna comenzaban a tener sentido...

* Esa noche, Angie tomó su forma de enviado, y fue hasta Asgard... la Muerte no le había dado ninguna misión sin embargo, sus motivos para estar allí eran distintos... al llegar, otro enviado verde, estaba a la par de la Muerte... Angie sabía que ese enviado era la chica con la que había hablado esa tarde... Sabía que vendrías – dijo la Muerte – ya sé que vienes a preguntarme qué está pasando... desafortunadamente no te lo diré... por eso, mandé a otro enviado... te necesito en el momento de la batalla...

Lo sé – dijo Angie seria – pero no te vengo a preguntar qué es lo que va a pasar, porque ya lo sé...

¿Qué? – dijo la Muerte extrañada – ¿ a qué te refieres?

Sé porqué mandaste a otro enviado en mi lugar... porque sabías que era una misión que no podría cumplir y eso significaría el fin para mí... porque sabías que jamás podría hacerlo...

Entonces lo sabes – dijo la Muerte

Sí – dijo Angie con lágrimas en los ojos – sé que ha llegado el turno de Christian...

* La Muerte suspiró levantándose de su lugar... el otro enviado miró a Angie con pena, ya que debía llevarse a Christian a como diera lugar...

Por eso he venido a proponerte algo – dijo Angie con determinación

¿Proponerme algo? – dijo la Muerte – ¿proponerme qué?

Si me das el tiempo necesario para acabar con el mal antes de que te lo lleves... entonces no habrá razón por la cual preocuparse, ¿o sí? Así podré ser yo quien lo traiga hasta acá... podré darle un último adiós hasta traerlo acá...

Sabes que lo que estás diciendo es algo delicado – dijo la Muerte – el enemigo no es fácil de derrotar... es por eso que te necesito en esa batalla... ¿qué pasa si fallas? En tan poco tiempo es imposible detener la amenaza que se viene sobre nosotros

* Angie calló un momento... sabía que si fallaba, Christian moriría y sería llevado por otro enviado... y posiblemente ella habría desaparecido

Lo sé– dijo después de un rato – él vendrá a Asgard... pero yo lo traeré...

¿Podrás hacerlo? – dijo la Muerte – no quisiera que me traicionaras... sabes lo que eso significaría...

Lo sé – dijo Angie suspirando – pero te prometo que no pasará...

Bien – dijo la Muerte – colocaré este reloj de arena en el centro de Asgard... cuando acabe de pasar de un lado a otro, se tomará la decisión... si ya has vencido al mal, entonces Christian vendrá contigo y los enviados serán libres de soñar con lo que quieran... pero si fallas, entonces desaparecerás y Christian será traído inmediatamente.

Así lo haré – dijo Angie decidida

* Rápidamente volvió a su habitación, más tranquila sabiendo que durante ese tiempo, Christian estaría a salvo. Pasaron los días, y Angie cada vez más se preocupaba por aquel asunto... Christian no sabía nada del trato hecho con la Muerte, y platicaba con Angie sin notar su preocupación... sin embargo, Angie sabía que el tiempo se acababa, y aun no lograba encontrar al enemigo...

Es necesario que haga algo al respecto – decía para sus adentros – si no hago algo pronto, se tomará la decisión... y no sé si podré cumplir esa última misión...

* Esa tarde, Angie salió de la escuela sin despedirse... corrió rápido por las calles para llegar a casa... su madre estaba en la sala, esperándola...

Sabía que vendrías temprano – dijo – necesitamos hablar...

Angie se sentó al lado de la mujer a la que llamaba madre... la vio fijamente y se quedó en silencio...

¿Pasa algo muy malo? – dijo Grace – te ves angustiada y abrumada por todo... ¿pasará algo que yo deba saber?

He decidido irme – dijo Angie – debo prepararme para una misión muy importante...

Entonces ¿qué pasará con nosotros? – dijo Grace – ¿crees que no te extrañaremos?

Sé que me extrañarán – dijo Angie – sé que se preocupan por mí... pero no debes angustiarte, mamá... cuando me vaya, ni Jon ni tú se acordarán de mí... simplemente no me recordarán jamás...

¿Cómo puedes decir eso? – dijo Grace – te llevaste a nuestra hija años atrás, y ¿ahora nos dejas solos? ¡No es justo!

* Angie la abrazó y supo que el dolor de aquella pérdida jamás sanaría... sin embargo, no quería acumular más penas en el corazón de su madre... era mejor irse antes de desaparecer por completo... ya que sabía que una vez que Christian llegara a Asgard, ella pediría ser disuelta y terminar con su existencia... no podría vivir con aquella tristeza...

Es hora –dijo – siento mucho causar este daño... jamás te olvidaré...

* Dicho esto, subió a su habitación y tomó algunas cosas, las puso en una pequeña maleta y bajó rápidamente... se despidió de Grace y salió corriendo... esa noche, tanto Jon como Grace olvidarían todo... incluso Angie había dejado su habitación tal y como la había encontrado años atrás...

* Se dirigió a casa de Lindsay y se despidió de ella... le agradeció por tantos años de amistad, y le pidió que jamás se olvidara de ella... Lindsay asintió, y ambas se abrazaron largo rato... al final, Angie le pidió que la despidiera de Matt y Amelia...

* Esa noche, Angie llegó a una casa de campo en lo alto de las montañas... no hacía mucho que el dueño del lugar había muerto, así que no habría nadie que le molestara... empezó ha hacer planes para hallar al enemigo, pero no sabía por dónde empezar... además le preocupaba el hecho de que cada vez le quedaba menos tiempo... Pronto el reloj de arena dejará caer el último grano – decía una mujer en las tinieblas – hasta ese entonces, la guardiana de las almas caerá y yo no tendré ningún enemigo... será tan fácil apoderarme de todas las almas... incluso de la de ese muchacho al que Angelie ama... Aquella mujer era la causante de todos los problemas entre Angie, Areim y Kyra... era un espíritu maligno muy poderoso... su nombre era Hilden. Odiaba a la Muerte, porque siempre había conseguido proteger a las almas que se llevaba... pero ahora que la Muerte ya no tenía la misma fuerza que antes, sería más sencillo apoderarse de las almas... claro que no había contado con la aparición de Angie, pero ahora que sabía cómo estaban las cosas, tenía la seguridad de que Angie iba a traicionar a la Muerte.

Muy pronto, cuando el tiempo termine, ella lo salvará – pensaba Hilden – entonces será condenada y yo podré vencer a la Muerte...

* Un escalofrío recorrió el cuerpo de Angie... quería ver a Christian, pero sabía que pronto debía despedirse de él... y la sola idea de perderlo hacía que su corazón se rompiera en mil pedazos... y Christian no era ajeno a aquel sentimiento... sabía que desde aquella salida en la que la fortuna había sido dictada, Angie no actuaba igual... incluso sentía la presencia de otro ser semejante a Angie, y pensaba que talvez la razón de toda la preocupación de la chica era por eso... presentía que algo malo pasaría...

* Esa noche, Angie salió de las montañas en dirección a la ciudad... quería ver a Christian, aunque fuera sólo un momento... llegó rápido a la casa del chico, pero no lo vio en la cama... se decepcionó, ya que pensó que no se encontraba en casa...

Sabía que vendrías tarde o temprano – dijo Christian sentado en el techo de su casa – ¿me dirás ahora por qué te fuiste sin despedir?

* Angie no dijo nada y solamente lo abrazó... estuvo así largo rato antes de que Christian la separara un poco y la viera fijamente...

Dime ¿qué te pasa? – dijo Christian – me tienes preocupado

Viene la batalla final – dijo Angie – debo irme y luchar por la salvación de todas las personas... y no quiero involucrar a nadie... por eso me fui...

Hay algo más – dijo Christian – no puedes contarlo, ¿cierto?

Angie negó con la cabeza...

Veo que aun tienes el pendiente de media luna – dijo Christian sonriendo

Sí – dijo Angie tomándolo entre sus manos

Bien – dijo Christian – entonces una parte de mí estará contigo en esa batalla y te dará fuerza...

* Angie lo vio y sonrió también... sabía que siempre iba a tener a Christian en su corazón

* Pasaron largo rato abrazados... hasta que ya cerca de la media noche, Angie se despidió, prometiéndole volver a verlo... de una u otra forma...

|| Capítulo 7 ||

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