|| SOULS GUARDIAN ANGELIE ||

Capítulo VII
El tiempo ha llegado. La decisión de Angie.

* Angie pasaba la mayor parte del día entrenando con la espada de la Muerte. Deseaba acabar con el enemigo, sin embargo, la angustia no la dejaba concentrarse del todo... últimamente no había ido a Asgard, pero sabía que el reloj estaba por terminar de pasar la arena de un lado a otro...

¡Demonios! – pensaba – si no logro encontrar la dimensión del enemigo pronto será el fin... sé que puedo acabar con el mal después... pero no estoy segura de aceptar la partida de Christian...

* Angie se sentó en el suelo... tomó el pendiente que Christian le había regalado y lo vio fijamente... las palabras que Christian le había dicho la otra noche, se repetían en su mente una y otra vez..." una parte de mí estará contigo en esa batalla y te dará fuerza..."

* Eso de alguna manera le alentaba a seguir... después de todo, aun no había terminado su misión...

* Ese día, el clima estaba fantástico... Angie se preguntaba qué estarían haciendo los chicos en la escuela... lo único que había sabido, era que Lindsay había inventado un inesperado viaje para justificar su falta a la escuela... por supuesto, la mayoría lo creería... sólo Lindsay y Christian sabían la verdad... en parte.

Creo que descansaré un rato – pensó – no he hecho más que entrenar... y la verdad me estoy cansando... iré un rato a la ciudad... me caerá bien dar un paseo...

* Sin pensar más, salió en dirección a la ciudad... no se imaginaba que Hilden, vigilaba cada uno de sus pasos, y tramaba darle problemas antes de encontrarse cara a cara.

Justo a tiempo – pensaba Hilden – me estaba aburriendo sin causar problemas... a ver qué haces para combatir esto, Angelie...

* Mientras tanto, Angie había tomado su forma humana, y caminaba por las calles del centro... miraba aparadores e incluso entraba a las tiendas a probarse lindos trajes... no hacía eso muy seguido... y de pensar que pronto ya no sería humana, quería disfrutar de aquellas cosas... de repente, sintió la presencia de la chica del otro día... el otro enviado...

Hola Angie – dijo la chica sonriendo – pensé que ya no regresarías a la ciudad...

¿Qué haces acá? – dijo Angie – no me digas que...

No, el tiempo no se ha acabado – dijo la chica – pero debo vigilar a la persona que me llevaré...

* Angie volteó a ver y era Christian... el chico estaba caminando por las tiendas al igual que ella...

Escúchame bien... tú... tú... como te llames... no te llevarás a Christian... seré yo quien lo lleve a Asgard

Reiko – dijo la chica – mi nombre es Reiko... y si estoy acá es por órdenes desde Asgard... y lo sabes... Seré yo quien lo lleve – dijo Angie en un tono más frío

Sé que es una misión que no podrás cumplir – dijo la chica – desafortunadamente, como un ser humano adquiriste sentimientos... y ahora eso te impide cumplir con esa misión...

Escucha Reiko – dijo Angie – no sigas a Christian a todas partes... él irá a Asgard conmigo y se acabó... no quiero verte en la tierra de nuevo...

Tú no me das las órdenes – dijo Reiko – sabes bien que no soy tu enemiga... sólo cumplo lo que me piden...

Pues olvídalo por un momento ¿quieres? – dijo Angie – es difícil para mí aceptarlo y más aun si te encuentras acá...

Como quieras – dijo Reiko – pero de todas formas, para cuando llegue el momento de la verdadera batalla, seguramente quien se encargará de eliminar al mal será la guardiana original.

¿Te refieres a la Muerte? – dijo Angie

Así es... y ella lo sabe... pero en fin, siempre decide confiar en los enviados verdes... talvez en ese aspecto, Areim y Kyra tenían razón...

* Angie quiso abalanzarse sobre ella para hacerla retractarse de sus palabras... sin embargo, Christian venía en dirección a ellas, y Angie no quería verlo...

No arreglamos esto sólo porque no deseo que me vea – dijo Angie – pero deberías pensar que tú también eres un enviado verde... y que todo lo que hago en la tierra lo estoy haciendo por todos los enviados como tú... y como yo...

Ninguno de nosotros te lo pidió – dijo Reiko fríamente – y ahora por tus errores vamos a pagar todos...

* Angie se quedó helada de oír aquella respuesta... ¿en verdad los otros enviados verdes pensarían eso de ella? ¿Acaso no agradecerían el que se les pudieran dar sueños e ilusiones?

No fallaré en esto – dijo Angie

* Y dándose la vuelta, se alejó rápidamente de allí... sentía el corazón aun más destrozado por aquellas palabras, y sobre todo, porque sabía que si fallaba, todos los enviados como ella pagarían las consecuencias.

* Caminaba aun por las calles más transitadas, cuando vio que mucha gente corría sin dirección alguna, atemorizadas por alguna razón...

¿Qué pasa? – preguntó Angie a una joven que corría

Es un monstruo –dijo la joven casi sin aliento – atacó a muchas personas y las dejó inconscientes...

No les ha robado su alma – pensó Angie – sólo las han dejado sin energía…

* Rápidamente, Angie se dirigió al lugar de donde venían los gritos, y sin pensarlo, se transformó y empuñó la espada...

* Sin embargo, al llegar a aquel lugar, sólo encontró a varias personas en el suelo... su energía había sido drenada, pero no encontró al atacante...

¡Demonios! – pensó Angie –es tarde... ¿en dónde estará?

¡Hey tú, detente en donde estás! – gritó uno de los policías que ya habían llegado al lugar...

* Angie salió corriendo y se transformó nuevamente... era mejor pasar inadvertida por ahora... pronto la policía se retiró llevándose a todas las víctimas al hospital... aun se encontraban con vida pero estaban muy débiles...

Debo encontrar a Areim y a Kyra – decía para sí – si no lo hago pronto todas esas personas van a morir...

* Caminó por todas las calles buscando alguna presencia de Areim o Kyra... pero no podía sentirles... lo único que sentía era un gran vacío e incertidumbre... empezaba a creer que aquello no había sido obra de los enviados...

* Caminó en vano por toda la ciudad... no encontró al atacante de aquellas personas, así que regresó a lo alto de las montañas a seguir entrenando y buscar una forma de hallar al atacante. Al día siguiente, se despertó al oír un gran alboroto en toda la ciudad...

¿Qué estará pasando? – pensó levantándose – ¿por qué tanto alboroto?

* Bajó rápidamente a la ciudad en su forma humana, y contempló con horror como todas las personas estaban tendidas en las calles... sin duda el mal había atacado de nuevo, y se había llevado más energía... sin dudarlo, tomó su forma original y espada en mano, comenzó a buscar al causante de todo aquel desastre... sin duda andaba cerca... ahora podía sentirlo... no corrió mucho, cuando descubrió a un ser pálido y vestido de negro que sostenía una gema en la mano... con esa gema absorbía la energía de las personas...

¡Detente ahora mismo! – gritó Angie apuntándole con la espada – ¡la energía de esas personas no te pertenece!

¡Qué sorpresa! – dijo aquel ser – pero si es la guardiana de las almas... ¿cómo estás Angelie?

No muy bien viendo lo que haces – dijo Angie – ¿cómo te atreves a robar energía?

Es mi trabajo – dijo – es para eso que he sido creado...

¿Areim y Kyra te han mandado? – dijo Angie – diles que ocupen su tiempo en algo útil... porque yo jamás les dejaré el camino libre, ¿me entendiste?

Areim y Kyra son historia – dijo riendo – han sido condenados por ser tan inútiles... no lograron quitarte esa espada, sin embargo yo lo lograré... y entonces mi ama se apoderará de todo el mundo...

¿Qué has dicho? – dijo Angie – ¿han sido condenados?

Así es

¿Quién te ha mandado entonces?

La misma persona que les dio la oportunidad a Areim y a Kyra... Hilden.

¿Hilden? – pensó Angie – es la mujer que aparecía entre sombras... es la mujer que vi en sueños...

¿Por qué te has quedado tan callada, Angelie? ¿Te sorprende saber que ahora te enfrentarás a espíritus más fuertes?

Angie se mantenía de pie frente a su oponente... le daba un poco de miedo, sin embargo sabía que su misión en aquel momento, era destruirle y recuperar la energía... de lo contrario, toda su razón de ser habría sido en vano...

Muy bien –dijo Angie – acabemos con esto...

* Empuñó su espada, y se dirigió al ser... sin embargo, era muy rápido y eludía todos sus ataques con facilidad... en cambio, Angie recibía los golpes que aquel ser le daba... era muy fuerte sin duda... aun más que Areim y Kyra... Angie casi no se sostenía en pie... aquel ser ni se preocupaba en soltar la gema... no era necesario... casi estaba acabando con ella utilizando únicamente una mano... si no hacía algo pronto, seguramente sería su fin...

Eres muy fuerte – decía Angie casi sin aliento – pero no me daré por vencida...

Admiro eso – dijo sarcásticamente – pero te daré una oportunidad... dame ahora la espada y te dejaré con vida...

* Angie lo veía agotada... pensaba refutarle, sin embargo, lejos de decir algo más, agarró la espada, e hizo un gesto de entrega... parecería que se rendía, sin embargo sabía que al tomar la espada, aquel ser se distraería y ella podría tomar la gema...

Bien Angelie – dijo tomando la espada y admirándola – es la mejor decisión...

Sin duda –dijo Angie tomando la gema y tirándola al suelo – ¡ahora estás acabado!

* Toda la energía se liberó, regresando a las personas... sin duda, eso había debilitado a aquel ser que no podía creer la forma en que había sido engañado... Angie recuperó su espada, y acabó con el causante de sus problemas... sin embargo, sintió que aquello había resultado muy fácil... ¿por qué?

Es raro – dijo viendo la ceniza que había quedado de aquel ser – todo esto aunque difícil a un principio, se tornó sencillo al final...

¿Estás segura? – dijo una voz

Hilden –pensó Angie mientras un escalofrío recorría su espalda

Veo que me reconoces – dijo Hilden apareciendo ante ella – eso es bueno...

¿Por qué lo mandaste si sabías que iba a acabar con él? – dijo Angie viéndola fijamente.

Para acabar contigo, Angelie – dijo Hilden sonriendo – la gema que mi sirviente sostenía no absorbía energía real... le di esa apariencia, claro está, pero la verdadera función de esa gema era controlar el tiempo...

¿El tiempo? – dijo Angie

Así es... al romper esa gema, has acabado con el tiempo que tenías para acabar conmigo... esa gema tenía el resto de arena que le hacía falta al reloj para dictar el destino de ese joven al que amas... seguramente, alguien más lo llevará en este momento a Asgard...

¡Mentira! – dijo Angie sorprendida – ¡Eso no es cierto!

Cree lo que quieras – dijo Hilden – pero sé que vas a traicionar a la Muerte... y eso será todo... ¡tú misma acabarás contigo!

Cállate – dijo Angie mientras salía corriendo de aquel lugar... si era cierto lo que esa mujer decía, Christian estaría muerto o pronto habría de morir... y Reiko se lo llevaría a Asgard...

* Pronto llegó a la ciudad, y se dirigió rápidamente a casa de Christian... sólo esperaba que aquello fuera mentira... lloraba mientras corría por la avenida, impulsada por el deseo de verlo nuevamente... cuando llegó a casa de Christian, vio a Amelia y a Matt en la puerta... Amelia lloraba y Matt trataba de consolarle...

¿Qué ha pasado? – dijo Angie – ¿por qué estás llorando? ¿En dónde está Christian?

Ha sido mi culpa – decía Amelia sin dejar de llorar – si no lo hubiera llamado, esto no habría pasado...

¿Pasado qué? – dijo Angie aun más preocupada – ¡dime por Dios!

Christian está en el hospital – dijo Matt – iba a nuestra casa cuando un auto lo arrolló... los doctores no creen que se salve...

* Angie se quedó helada... al romper la gema, el reloj había pasado el último grano de arena... sin duda había sido una trampa... pero la Muerte no le creería en ese momento... sin pensarlo, salió corriendo para el hospital... no podía contener el llanto, pero llegó pronto porque ella quería darle un último adiós... entró al hospital y sin necesidad de preguntar, sabía en qué habitación estaba... sentía la presencia de Reiko aunque no la viera... cuando entró, vio a Christian conectado a un montón de aparatos... los médicos insistieron en que saliera de la habitación, pero no hubo poder humano que la moviera de allí... los doctores desistieron, y la dejaron al lado de Christian... lo habían desconectado, pues no había más nada que hacer... pronto, Angie se encontró sola con Christian en la habitación... Reiko le veía desde afuera, esperando para llevárselo...

Christian – murmuraba Angie tomándole la mano – hice lo posible por ser yo quien te llevara... pero me lo han prohibido para poder estar en la batalla final de la que te hablé... no sabes cómo me siento en este momento – agachaba su cabeza en el pecho de Christian derramando más lágrimas – todos tus sueños... se han quedado sin cumplir... no es justo...

Es hora – dijo Reiko entrando a la habitación – debo llevármelo ahora... lo siento Angie...

* Angie volteó a verla y asintió... se separó de Christian, y esperó a que diera el último suspiro... Reiko se acercó para llamar al alma, y llevarla segura hasta Asgard... sin embargo, en ese momento, Angie comenzó a recordar todo lo que había pasado desde que había conocido a Christian... cómo él la había escuchado siempre, los momentos tan agradables que habían pasado, las tardes en el centro... todos sus pensamientos se revolvieron, y aunque ella no era humana del todo, sin duda tenía un corazón lleno de sentimientos y sensaciones desconocidas... en pocos momentos, fue tanta la tristeza que sintió de perderlo que no lo pudo aceptar...

¿Reiko? – dijo con la cabeza agachada

Dime – respondió Reiko ya casi tomando el alma de Christian – ¿qué pasa?

No te lo puedes llevar – dijo transformándose en enviado

¿Por qué no? – dijo Reiko algo asustada

Porque no te lo voy a permitir...

¿Qué has dicho? ¡No Angie, no cometas ese error! ¡Noooo!

* Ya era tarde... Angie había tomado a Reiko del brazo y le había lanzado por la ventana... desde esa habitación, eran 10 pisos... Angie no lo había pensado, y viendo que el alma de Christian pronto saldría del cuerpo, sacó la espada y lanzó la luz que usaba para salvar a las almas...

¡Escúchame Christian, regresa ahora! – decía mientras sostenía la espada cerca de él – debes regresar y cumplir todos tus sueños... por favor regresa... vive nuevamente...

* El alma de Christian regresaba poco a poco... Angie sujetaba su mano, y supo que había surtido efecto lo que había hecho, cuando Christian apretó su mano y despertó súbitamente... lucía perdido y desorientado, sin embargo, veía a Angie con dulzura... sabía que ella lo había regresado...

¿Por qué? – susurró Christian – has traicionado todo lo que te mantenía acá... ¿por qué?

Porque te amo – dijo Angie dándole un suave beso en los labios – simplemente por eso, Christian...

* No tardó mucho, cuando Reiko regresó a la habitación... estaba bastante golpeada por la caída...

¿Qué has hecho? –dijo sujetándose un brazo – ¿por qué has traicionado a la Muerte?

Ese era mi destino – dijo Angie con tristeza – todos lo sabían desde un principio...

* Reiko le veía con tristeza... sabía que Angie sería condenada... y la Muerte no tardó mucho en mandar una puerta dimensional hacia Asgard que apareció en el medio de la habitación... Angie caminó hacia la puerta, en donde Reiko ya estaba esperándole... ella la llevaría hasta Asgard para que fuera juzgada...

¡Espera Angie! – dijo Christian – no te vayas, por favor...

* Pero fue demasiado tarde... Angie y Reiko habían desaparecido, y sólo se había quedado el vacío de la habitación... los médicos entraron con la intención de sacar a Angie para dar por muerto a Christian, pero se llevaron la sorpresa de encontrarle sentado en la cama, con la mirada perdida...

¿Pero qué ha pasado acá, Christian? – dijo el médico sorprendido

He perdido a la mujer que amo...

|| Capítulo 8 ||

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