|| TINIEBLAS ||

Capítulo V
Vacuna

.·. Comenzaba también a perder las voces cuando noté un gran dolor en el brazo.

Valmont: ¿Qué estás haciendo?

.·. El dolor seguía aumentando, y sentía mi sangre correr a borbotones. Fue entonces cuando el dolor me hizo reaccionar, y comencé de nuevo a distinguir sombras y formas entre la oscuridad.

Peste: ¡Detenle, lo está despertando!

.·. Pero era demasiado tarde, ya estaba despierto, y en el momento en que me incorporé, el lobo me soltó el brazo y se convirtió en mi defensor.

.·. El cuerpo de Rose yacía en el suelo, cerca de un nuevo vampiro con aspecto siniestro y la cara llena de cicatrices.

.·. Valmont comenzó a luchar contra el lobo mientras yo veía mi herida cicatrizar con rapidez, pero no la necesaria para repeler la patada que me asestó ese nuevo enemigo que se denominaba Peste.

.·. Estaba despierto, pero la pérdida de sangre me había debilitado y a penas podía luchar, traté de arrastrarme hasta el cuerpo de Rose para robarle algo de su sangre, pero una nueva patada me hizo desistir. Ese vampiro tenía una gran fuerza, y cada patada me lanzaba unos metros atrás.

.·. Cuando volví a caer al suelo, sentí uno de sus pies sobre mi cabeza.

Peste: ¿Podrá un ser inmortal sobrevivir, si su cabeza explota como una sandía?

.·. Levanto su pie hasta la altura de su rodilla para impulsarse y darme el golpe final, pero ese tiempo pude usarlo para reflexionar. Inteligencia me había ayudado arriesgando su propia vida, lo mínimo que podía hacer era seguir vivo.

.·. Justo cuando su pie descendía con rapidez, conseguí reunir las fuerzas necesarias para echarme a un lado y aprovechar que su pie tocaba el suelo para agarrarle la pierna y clavar mis colmillos en ella.

.·. Nunca me había alimentado de un vampiro, pero su sangre era mucho más abundante que la de un humano. Con cada trago sentía mis fuerzas renovadas, y noté que no era un vampiro cualquier, tenía una fuerza extraordinaria corriéndole por las venas, por lo que tragué tan deprisa como pude hasta que consiguió apartarme de él.

Peste: Hijo de Satán, has osado beber de mi sangre. Has tenido el valor de robarme parte de la fuerza.

.·. Mientras él maldecía, noté que también una parte de su mente había entrado también en mi cuerpo, pude verle a él saliendo del cuerpo de un humano. Entrando en un nuevo cuerpo, y saliendo nuevamente. Cada vez que salía de uno de esos cuerpos, se llevaba con él toda la sangre que contenía, él era lo que los humanos habían creído una enfermedad. Esa misteriosa enfermedad que dejaba a las víctimas sin nada de sangre en su cuerpo.

.·. Una última imagen turbó mi mente. Peste había entrado en el cuerpo de Rose cuando la habían dejado atada para evitar que escapase, y en mi mente se proyectó también la imagen de Peste abandonando el cuerpo de la chica, y llevándose también toda su sangre, como cualquiera de sus otras víctimas.

Marcus: Ahora tenemos la misma fuerza. Pero somos muy diferentes. Si tú te haces llamar enfermedad, yo seré la vacuna que acabe contigo de una vez por todas. He descubierto cuál es tu poder, pero tú no sabes nada de los míos.

Peste: Tengo un buen informador cerca de mí.

Marcus: Valmont y yo hace tiempo que no trabajamos juntos, no conoce alguno de los últimos trucos que aprendí, aunque seamos del mismo clan, no todos estamos igual de dotados.

Peste: Entonces muéstrame tu poder, si no me llevo antes toda tu sangre.

.·. Una carrera frenética comenzó por su parte. Mientras corría hacia mí, trataba de mantener la calma y no salir corriendo. Era consciente de que si conseguía entrar en mí, la batalla estaba perdida, y se llevaría toda mi sangre consigo, pero si yo conseguía tocarlo antes...

.·. Comencé a correr hacia él, con mi mano extendida. Él también extendió su mano preparándose para el ataque, y cuando nuestras manos se juntaron hubo un momento de silencio. Nos mirábamos el uno al otro entre los dedos de nuestras manos unidas. Su mano comenzó a meterse dentro de la mía, provocando la sonrisa de su dueño.

.·. Pero su sonrisa se borró por completo cuando mi mano se inflamó. A mi no me afectaban las llamas, pero su brazo no tardó en incendiarse. Rápidamente sacó de mi cuerpo aquella mano con la que había comenzado su ataque, y trató de correr en busca de ayuda. Pero el cuerpo de un vampiro quema con rapidez, y pronto era una antorcha que no dejaba de gritar y retorcerse de dolor en el suelo.

.·. Hasta que dejó de moverse.

Marcus: Parece ser que lo hemos conseguido...

.·. Pero la habitación estaba en completo silencio después de que los gritos de Peste cesasen para siempre.

Marcus: ¿Inteligencia?

.·. El cuerpo de Valmont yacía bajo la ventana, separado completamente de su cabeza, que yacía unos metros alejada. Y junto a ella, un lobo malherido respiraba con dificultad. Una gran herida le había abierto el vientre, dejando ver parte de las entrañas de su interior.

Marcus: ¿Cómo...?

.·. Pero traté de tranquilizarme. Era un vampiro, no podía morir así. Aunque por otro lado, su herida no parecía cerrarse, y la sangre seguía abandonando su cuerpo con rapidez. Me mordí con fuerza la muñeca y dejé caer mi sangre en su boca. Pero a penas podía respirar, menos aún iba a alimentarse de mí para poder salvar su vida.

.·. Cerré los ojos con fuerza, intentando contener mis lágrimas. A penas conocía a aquel ser que se moría lentamente, pero comprendí su dolor. Su clan se había extinguido, estaba solo, y aquellos que lo recogieron experimentaron con él y lo utilizaron como arma tantas veces como habían querido. Aquel clan que yo defendía no era mucho mejor de cómo Valmont lo describía. Algo húmedo paso por mi brazo y abrí los ojos con rapidez.

.·. El lobo se alimentaba de mí, y su herida parecía ser más pequeña ahora. Al menos su sangre había dejado de manchar el suelo de la habitación. Una sonrisa de alivio se dibujó en mi rostro, mientras observaba los ojos de aquel lobo sediento de sangre.

----

.·. Unos días después, Inteligencia estaba de pie a mi lado, como si nada hubiese pasado. El viento era lo único que se escuchaba a nuestro alrededor. Había luna llena, y nuestra única compañía eran unas hojas secas que revoloteaban cerca de nuestros pies. Me adelanté con un ramo en las manos para dejarlo cuidadosamente en la tumba de nuestra prisionera mientras unas palabras pasaban por mi mente "Cuando todo esto acabe, volverás sana y salva a tu casa, confía en mí".

Inteligencia: ¿Qué piensas hacer ahora?

Marcus: Cualquier cosa menos volver a ver a cualquiera que tenga algo que ver con el clan.

.·. Desde aquella noche, habíamos tenido que volver a las apestosas alcantarillas, para escondernos de la gran cantidad de policías y de curiosos que apareció por el apartamento. Aprovechamos esos días para recuperarnos por completo alimentándonos de la sangre de todas las criaturas que habitan en las alcantarillas.

Marcus: Inteligencia...

Inteligencia: Me llamo Agrid.

Marcus: Agrid...¿Tú tampoco piensas volver verdad?

Agrid: No.

Marcus: ¿Cómo vas a evitar sus métodos para evitar que escapes?

Agrid: Pueden hacerme lo que quieran, no se exactamente que va a pasarme, pero quede lo que me quede de vida, pienso vivirla lejos de ellos.

Marcus: ¿Y donde vamos ahora?

Agrid: ¿Comida para llevar?

.·. No pude evitar sonreír con la sorpresa.

Marcus: De acuerdo.

.·. Y paso a paso, desaparecimos en la oscuridad de la noche, mientras los recuerdos de la promesa rota seguían pasando por mi mente.

"Rose, perdóname. No tenías nada que ver con nosotros, eras una persona normal en un mundo normal. Trabajabas todos los días humildemente para sobrevivir en un barrio rodeado de pobreza y delincuencia, y yo te quité la vida. Perdóname."

"Estás perdonado. Tú cambiaste mi aburrida vida e hiciste que al final saliese de ese barrio y de todos mis problemas. Ahora soy libre. Gracias."

|| pagina principal || 1