Victoria Santa Cruz

Victoria Santa Cruz Gamarra nació el 27 de octubre de 1922

Es autora y directora teatral, coreógrafa e investigadora.
Su trascendental labor en el devenir del folklore afroperuano no necesita presentación.
Ha fundado y dirigido varios elencos artísticos.
Es muy recordada por su labor al frente del "Conjunto Nacional de Folklore".

Cuando en 1959 Victoria funda con su hermano Nicomedes el conjunto CUMANANA se inicia el resurgimiento del folklore negro del Perú.

En ese año compuso la música de su canción más conocida: 
el valse criollo "Callejón de un solo caño" con letra de Nicomedes.

En 1961 viajó con una beca del gobierno francés, obteniendo premios en el Teatro
 de las Naciones como diseñadora y realizadora de vestuario.

Vuelve al Perú en 1966 y funda el grupo "Teatro y Danzas negros del Perú" ,
en 1967 al frente de este conjunto su labor de restitución rescata y recrea danzas perdidas como la Zamacueca, el Alcatraz, el Zamba-landó .

En 1969 fue nombrada Directora de la Escuela Nacional de Arte Folklórico.

En 1973 funda el Conjunto Nacional de Folklore, el cual dirige durante 10 años, durante los cuales realizaron varias giras internacionales

Victoria ha compuesto pregones, panalivios ,marineras, landós y zamacuecas que han quedado grabados en varios LPs, hoy en CDs.

Desde 1982 dictó cursos de Teatro en la Universidad de Carnegie Mellon en Pittsburgh- Pensilvania, hasta diciembre de 1999 .

Retornó en enero del 2000, desde entonces reside en Lima.

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Acerca de las composiciones de Victoria Santa Cruz

Siendo la dirección escénica el aspecto más relevante de la labor de Victoria Santa Cruz, el catálogo de sus creaciones comprende obras de teatro y estampas musicales; sus canciones con letra y música reviven moldes tradicionales en tiempo de  panalivio, vals criollo y  marinera entre otros.

Entre estas, encontramos dos composiciones que difieren tanto por su enfoque ideológico, como por su tratamiento en el que predominan el texto y la rítmica. Nos referimos a la estampa musical “Hay que barrer” y el poema rítmico “Me gritaron Negra”; ambos han quedado registrados en audio en el CD IEMPSA “Ritmos y Aires Afroperuanos”.

En los años setenta el tema “Me gritaron Negra”, fue presentado en teatro y televisión en forma de una estampa y dicho en primer plano por su propia autora. El texto - de por sí rítmico - es reforzado por efectos de percusión - un cajón, las propias palmas de la recitadora y enfatizado por los movimientos y voces de un grupo de personajes con túnicas y antifaces blancos, que corea desde la contraescena, creando un ajustado efecto contrapuntístico. 

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En 2001, durante el Simposio Internacional "150 años de la abolición de la esclavitud en Colombia: Pasado, Presente y Futuro de los Afrodescendientes", Cartagena de las Indias, Colombie, 18-20 octobre, hallamos mencionada una lectura ideológica de  "Me  gritaron negra" de Victoria Santa Cruz, por el Dr.  Victorien Lavou, de la  Université de Perpignan, Francia.

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El miércoles 03 de diciembre de 2003 en el Centro Cultural Antonio Cornejo Polar, la investigadora peruana radicada en Canadá Lady Rojas Trempe presentó un cuidado estudio sobre este texto, incidiendo en aspectos como el contexto étnico o la literatura de género, por lo que esperamos que sea pronto publicado en alguna revista especializada  

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“ Me gritaron negra”
Poema rítmico de Victoria Santa Cruz

Nota: el coro va en cursiva

 

Tenia siete años apenas,

apenas siete años,

¡Que siete años!

¡No llegaba a cinco  siquiera!

(palmas)

De pronto unas voces en la calle

me gritaron ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!   ¡Negra!

“¿ Soy acaso negra?”- me dije

¡ SI !   

“¿Qué cosa es ser negra?”

¡Negra!

Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.

¡Negra!

Y me sentí negra,

¡Negra!

Como ellos decían 

¡Negra!

Y retrocedí 

¡Negra!

Como ellos querían 

¡Negra!

Y odie mis cabellos y mis labios gruesos

y mire apenada mi carne tostada

Y retrocedí 

¡Negra!

Y retrocedí . . .

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!   

¡Negra! ¡Negra!   ¡Neeegra!

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!   

¡Negra! ¡Negra!   ¡Negra! ¡Negra!  

 

Y pasaba el tiempo, 

y siempre amargada

Seguía llevando a mi espalda

mi pesada carga

(palmas)

¡ Y como pesaba ¡ . . .

Me alacié el cabello,

me polveé la cara,

y entre mis cabellos siempre resonaba
la misma palabra

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!   

¡Negra! ¡Negra!   ¡Neeegra!

 Hasta que un día que retrocedía , retrocedía y que iba a caer

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!   

¡Negra! ¡Negra!   ¡Negra! ¡Negra!  

¡Negra! ¡Negra!    ¡Negra! ¡Negra!  

¡Negra! ¡Negra!   ¡Negra!

¿Y qué?

(palmas)

¿Y qué?

 

¡Negra!

 Si    

¡Negra!  

Soy 

¡Negra!

Negra

¡Negra!

Negra soy

 

 

¡Negra!

 Si    

¡Negra!  

Soy 

¡Negra!

Negra

¡Negra!

Negra soy

 

De hoy en adelante no quiero  

laciar mi cabello 

No quiero ( al decirlo arrojan  sus antifaces ) 

Y voy a reírme de aquellos,

que por evitar - según ellos -

que por evitarnos algún sinsabor

Llaman a los negros gente de color

¡ Y de que color ¡

NEGRO

¡ Y que lindo suena ¡

NEGRO

¡ Y que ritmo tiene ¡

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO      

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO     

NEGRO NEGRO NEGRO

Al fin

Al fin comprendí 

AL FIN    

Ya no retrocedo

AL FIN

Y avanzo segura 

AL FIN    

Avanzo y espero

AL FIN

Y bendigo al cielo porque quiso Dios 

que negro azabache fuese mi color 

Y ya comprendí 

AL FIN

Ya tengo la llave 

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO      

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO      

NEGRO NEGRO  

¡ Negra soy ¡

 

foto de ensayo, sin vestuario, afiatando el final

Este texto ha sido comentado en el seno de varios conversatorios
tanto sobre negritud como sobre literatura de género
por ello hemos querido llevar sus contenidos hasta lectores de otra lengua :

La plus grande partie de l’œuvre de
 Victoria Santa Cruz concerne la mise en scène
de pièces de théâtre, de représentations théâtrales et musicales et de chansons.
Néanmoins son poème « Me gritaron Negra » ( « On m’a crié Noire ») - texte et percussions,
difusé courant les années soixante-dix  - rend possible plusieurs lectures :
du point de vue de la perspective ethnique et la littérature de genre,
 ou de celui d’un angle idéologique contestataire.

 

 On m’a crié Noire

J’avais à peine sept ans,

Tout juste sept ans,

Même pas sept ans !

Je n’arrivais pas à cinq ans !

Tout à coup des voix dans la rue

Crièrent très fort « Noire ! »

Suis-je vraiment noire ? demandais-je

OUI !

Mais qu’est-ce qu’être noire ?

NOIRE !

Et je ne savais pas la triste vérité que ce mot cachait

Noire !

Et je me senti noire

Noire !

Comme ils le disaient

Noire !

Et j’ai reculé

Noire !

Comme ils le voulaient

Noire !

Et j’ai haïs mes cheveux et mes lèvres épaisses

Et j’ai regardé avec tristesse ma peau basanée

Et j’ai reculé

Noire !

Et j’ai reculé

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire !Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire !

Et le temps passait

Et moi toujours aigrie

Je portais sur mon dos

Encore ce lourd fardeau

Et il était lourd !

Défrisage de cheveux

Et maquillage du visage

Et malgré mes efforts j’entendais dans ma tête toujours le même mot

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Jusqu’au jour où je reculais, je reculais, et j’allais tomber

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Et alors ?

Et encore !

Noire !

Oui

Noire !

C’est moi

Noire !

Noire !

Noire !

Je suis noire !

Noire !

Oui

Noire !

C’est moi

Noire !

Noire !

Noire !

Je suis noire !

Dorénavant je refuse

De raidir mes cheveux

Je refuse

Et je rigolerais de ceux,

Qui pour ne pas blesser –d’après eux-

Pour ne pas nous blesser ni nous faire de la peine

Ils traitent les noirs de gens de couleur.

Mais de quelle couleur !

NOIRE !

Ce mot est tellement beau

NOIRE !

Et il a tout ce rythme

NOIRE !

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Enfin

Enfin j’ai compris

ENFIN

Je ne recule plus

ENFIN

J’avance fermement

ENFIN

J’avance et j’attend

ENFIN

Et je bénis le ciel car Dieu a bien voulu que noire comme l’ébène soit ma couleur de peau

Maintenant j’ai compris

ENFIN

J’ai enfin la clé

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! 
Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire ! Noire !

Je sui noire !

 

                                                          Traduction de Gabriela Santa Cruz B.

 

 

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A la Marinera Limeña, Monólogo rítmico de Victoria Santa Cruz Gamarra.

Así mismo su monólogo  "A la Marinera Limeña" ficcionaliza una estrategia lúdica que propone  penetrar la forma al parecer críptica de esta danza tradicional, cuyo sentido sería cada más  inasible para las jóvenes generaciones, las mismas que paradójicamente intentan velar por la conservación de esta joya de nuestro folklore. 
"A la Marinera Limeña" se ha presentado desde los años 80 en la voz de su autora, con el acompañamiento musical de una guitarra y la percusión de un cajón de madera. En recitales de cierta duración funcionaba como una estampa de presentación a la cual le sucedía el canto de una Marinera, eventualmente con una demostración del baile por una pareja de bailarines.   

 

A la Marinera Limeña

A veces suceden cosas

tan raras, tan especiales

que no me atrevo a contar,

no por temor a la mofa

sino para que no digan:

“Victoria se ha vuelto loca”.

Pero el deseo insistente

de la comunicación

me impulsa, me acicatea

y cedo.

Ya hablando estoy...

 

Caminaba, pensativa,

fija en mi mente una idea,

cuando al doblar una esquina

divisé a La Marinera.

Me detuve sorprendida

¿La Marinera? ¿No es broma?

¿La Marinera Limeña? ...

¡La Marinera en persona!

 

Pasó muy cerquita a mí

rozando casi mi cuerpo ;

caminaba presurosa,

hermosa, graciosa, altiva.

Tan rápido se alejaba,

tan segura iba de sí

que sin pensarlo dos veces

sobre mis pasos volví :

¡Marinera! ¡Marinera! ¡Marinera!…

No volteó.

Ni hubo en ella el menor gesto 

que indicara que me oyó.

 

-Que extraño ¿Qué le pasó?

¿Qué fue lo que sucedió?

Ella tan sensible y franca ...

¿No le ha gustado mi voz?

 

“¡A usté’ también se la hizo!

¡Tampoco le contestó!”

-Me dijo un guapo moreno

que observaba mi estupor.

 

Ya ve usted, ni me ha mirado.

-Ella es así

¿Por qué pues?

¿Se le han subido los humos

porque reina y señora es ...? No creo,

será tal vez

que el nombre no le ha gustado,

porque lo de “Marinera” fue posterior...

 

-¡Eso no e’!

Hace apenas unos días

lo mismo a mi me ocurrió

y apelé a su antiguo nombre:

¡Zamacueca!

No voltió.

 

¿No le hizo caso?

 

-Ni caso

 

¿No le gustó?

 

-Que se yo,

lo cierto e’ que sin mirarme

al lado mío pasó.

Y llevo algunas semanas

enquistao’ en esta esquina

esperando que se rompa

esta imaginaria inquina...

 

¿Qué va usted a hacer?

 

-¡Sabe Dio’!

pero tengo una esperanza

porque ahora somos dos.

Ya recurrí a varias tretas,

ninguna fruto me dio,

tócale a ‘uté el turno amiga,

hurge en su imaginación.

¿Quéhay que hacé’ para que escuche,

se detenga, nos responda...?

¿Si está a disgusto con su obra?

¿Si siente sati’fación?

 

¿Eso va usted a preguntarle?

 

¿Y ‘uté?

 

Pues eso yo no.

A mi me importa saber el lugar donde nació

 

-¡Eso es fácil!

 

¿De dónde es?

 

-Dicen que de España

 

¿Ah sí?

 

-¿No está de acuerdo?

 

¡Pues no!

 

-¿Africana entonce’?

 

¡No!

 

¿Entonce’?

 

¡Entonces qué!

¿Soy acaso una adivina

que misterios develara?

En todo caso de bruja

no tengo más que la cara...

¿Que somos dos...? Aceptado.

Que una idea ha de brotar.

Dígame ... ¿De la guitarra

las cuerdas hace trinar?

¡Perfecto! ¿Dónde aprendió?

¿Por tradición? ¡Reperfecto!

¡Mañana a esta misma hora

la esperamos! ¿Si?

 

-¡De acuerdo!

 

Y al otro día, en la esquina,

no vino solo, eran dos :

su hermano -gran cajonero

y él -amo del bordón .

 

( la guitarra bordonea una "llamada" de marinera, se le une el ritmo del cajón, ambos seguirán como  fondo o melopea )

 

Y ocurrió lo inesperado,

el milagro, ¡Apareció!

Cautivando con su gesto,

hipnotizando, bailó...

Olvidamos las preguntas

ingenuamente planteadas,

la vida de ella emanaba

como diciendo:

 

¡Que importa!

 

¿Qué cosa puede importar

el lugar donde nací

a quien vibra y vive en mí?

 

No respondo a ningún nombre

Bailo en tierra o en tapiz.

Para vivir falta no hacen

pergaminos, flor de lis.

 

( la música acelera y se mantiene en tiempo de resbalosa hasta el final; el texto prosigue casi sin pausas... )

 

Mientras existan guitarras,

dedos que sepan tañer,

percusionistas con fibra,

voces rajadas, con fe,

yo estaré presente, viva;

pues la danza es eso.

¡Eso es!

Eso que no se remeda,

que no se cuenta “un, dos, tres...”

¡Es orgánica, sentida,

brota del alma, del ser.

 

¿Quieren conocer mi origen,

de dónde realmente soy?

¡Pues de aquel que vibra y siente!

 

¡Víveme y a ti me doy!

  

                V. S. C., 1979

   

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Las Lavanderas 

Estampa musical,  Letra y Música de Victoria Santa Cruz
Estrenada en Lima, 1967 por V. S. C y su compañía Teatro y Danzas Negros del Perú

B: Misia Brígida

R: Misia Rosa

C: coro

V: vecino

Otro: otro vecino

Otra: otra vecina.

Ritmo : cajón ; escobillas 1 reforzadas por voces ; escobillas 2 reforzadas por voces

Acompañamiento: guitarra en tiempo de panalivio ( similar a la habanera)

La escena registra una discusión entre dos vecinas que viven en un callejón de Lima a principios del siglo XX. Se inicia a oscuras, escuchándose solo el pulso de las escobillas de varias mujeres que lavan en sus bateas. El diálogo es muy rítmico y la acción va incorporando las voces de los demás vecinos en varios planos, de lo cual resulta que el texto por momentos es como una trama de varias  voces superpuestas. Si bien en el documento sonoro que fue grabado posteriormente y que ahora existe en el mercado en versión audio digital las voces se distinguen repartidas, en vista de que esta estampa por su dinámica escénica es preferida como ejercicio para estudiantes,  consignamos aquí los textos, para que así sean mejor entendidas todas las palabras.

 

Teresa Palomino y Lucila Campos estrenando Las Lavanderas

 Telón.

Ritmo de cajón   (bis), mientras ingresa a escena Misia Brígida

  

inicia Escobillas 1 ( y voces)  CU CHÁ,  CU CHÁ , CU CHÁ,  CU CHÁ,   CU CHÁ,  (bis)

 

continúa     esc 1     CU CHÁ,  CU CHÁ , CU CHÁ,  CU CHÁ, CU CHÁ,  (bis)
                  esc 2      - -   chá, chá , cha cha cu cha cuu  (bis) 

 

Misia Brígita  porta su canasta con ropa húmeda, se dispone a tenderla en un cordel, cuando el vecino:

  

v.           ¡Misia Brígida!

B.          ¿Si?

v.           ¡Ese cordel vacío mejor no lo toque!

B.          ¿Por qué?

v.           Porque no quiero líos

B.          ¿Con quién?

v.           Con usté’ y Misia Rosa

B.          ¡Hágame usté’ el favor de guardarse su lengua... ¡

v.           ¿En donde?

B.          ¡Ese es asunto suyo!

Coro     ¡Qué lisa!

v.           ¡Se da cuenta vecina!

Coro     ¡Qué lisa!

Otro      Esa negra es muy lisa

v.           ¡El cordel que esta ahí Misia Rosa lo puso!

B.          ¿Desde cuando?

v.           ¡Desde que ella lo compró!

B.          ¿Y el que había?

Otra      Ese ya se mogoseó

Otro      El cordel que allí había hace ya una semana expiró

v.           Misia Rosa uno nuevo compró

B.          Pues le va usté’ a decir a la Rosa, que en verdad ella es muy bondadosa

v.           Ahora va a ver usté la que aquí se va a armar

Otra      Yo me quiero mudar

Otro      Yo también

v.           En este callejón ya no se puede estar

 

Coro    En este callejón ya no se puede estar
v.          En este callejón ya no se puede vivir

 

 

Coro     Yo me quiero y me quiero mudar

Otra      Yo también

Coro     De noche la jarana, de día pleito y vaina  Yo prontito  me quiero mudar

Otro      Yo también

Coro     En este callejón ya no se puede estar, Yo me quiero y me quiero mudar

Otra      Yo también

Coro    De noche    la jaran...

Otro     Yo tamb...

B.         ¿Ustedes tienen otro cordel que ofrecerme?

( silencio)

B.          ¿Entonces...?

(De todas maneras tiende la ropa . Y se queda haciendo una contraescena en voz baja:  “¡Que buena vaina! ni que fuera la dueña del cordel, uno no puede ni tender su ropa... “    

La guitarra llama en 2/4,  toque de panalivio, come habanera, piu mosso.

 

Otra      ¡Ahí viene Misia Rosa!

 

Cantando

R.          ¿Quién ha sido la negra que usó mi alambre?

B.          La negra que busca ‘tá detrás de usté

R.          Ten cuidao’ que yo tengo muy malas pulgas

B.          Igual son las mías, no me asusto pues

R.          Negra sucia

B.          Negra idiota

R.          Ahorita va usté a ver

B.          ‘Toy curiosa por saber...

 

A tempo di  festejo (6/8)   Que es lo que usté’ me va a hacer

 

R.          Se lo juro por mi madre que hoy mato a esta negra

B.          Vamos a ver, vamos a ver

R.          Como una triste gallina carioca te dejaré

B.          Vamos a ver, vamos a ver

R.          Voy a romperte la ñata de un solo puñete, fuerte, fuerte, fuerte te daré.

B.          Perra que ladra no muerde, negra bochinchera, pega, pega, pega y vas a ver 

R.          Cállese, cállese

B.          Cállese, cállese, calle de una vez,  calle de una vez, calle de una vez.

El           Cálmense, cálmense, cálmense, cálmense

R.          No me friegue usté, no me friegue usté, no me friegue usté.

 

El coro solo, repite, variando cada vez la melodía  :

c) Que pleito se ha formao’ dejen de discutir. No se disputen más que el guardia va a venir

 

c) Que pleito se ha formao’ dejen de discutir. No se disputen más Que el guardia va a venir

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir. No se disputen más Que el guardia va a venir

 

   No se disputen más Que el guardia va a venir

  

c) No se disputen más Que el guardia va a venir (bis, queda como base rítmica mientras la solista R inspira)
R) Voy a romperte la ñata de un solo puñete, fuerte, fuerte, fuerte te daré.

 

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir (bis, queda como base rítmica mientras la solista R inspira)
R) Voy a romperte la ñata de un solo puñete, fuerte, fuerte, fuerte te daré.
v) Cállese, cállese, cállese, cállese, calle de una vez,  calle de una vez, calle de una vez.

 

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir ( bis, coro variando melodías)

 

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir (bis, queda como base rítmica mientras la solista R inspira)
R) Y usté’ que tanto me agarra con su mano negra, suelte, suelte, suelte de una vez
v) No se disputen vecinas por una tontera, haga el favor, haga el favor 

 

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir (bis, queda como base rítmica mientras la solista R inspira)
R) Voy a romperte la ñata de un solo puñete, fuerte, fuerte, fuerte te daré.
v)Haga el favor de callarse la boca , haga el favor, haga el favor, haga el favor .

 

 

c) No se disputen más Que el guardia va a venir ( bis, coro variando melodías). Fine

   

El forcejeo termina, Doña Rosa ha logrado sentar a Doña Brígida en una batea con jaboncillo.

Coda (Tiempo de panalivio, a capella)

R.          Que no vuelva yo a ver ocupao’ mi alambre

B.          Disculpe vecina, lo respetaré

R.          Haces bien porque tengo muy malas pulgas

B.          Disculpe vecina, lo respetaré

Coro     Vecinita, no se enfade

R.          Se convencen quién soy yo

Coro     La reina del callejón

B.          Y la reina del trompón

Coro     Así es

B.          Así es

Coro     Así es

Coro     Así es

 

Telón.

 

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Ritmo, El Eterno Organizador

El 13 de enero de 2005 
se presentó 
el libro de Victoria Santa Cruz G. 

RITMO, El Eterno Organizador
 

publicado por PETROPERÚ.
La edición es bilingüe - Español e Inglés y trae notas de presentación a cargo de 
Nelson Manrique,  Edgar Valcárcel, Jorge Chiarella y Octavio Santa Cruz.
Adjuntamos aquí nuestra nota preliminar :

 

Para referirnos con propiedad al libro RITMO, El Eterno Organizador, que ahora aparece,
considero adecuado remitirnos a sus antecedentes.

Hace más de cuatro décadas que el folklore afroperuano abandonando una marcada trayectoria decreciente, realizó un diametral viraje hacia la época de efervescente divulgación que aún vivimos. Muchas expresiones culturales del negro y su mestizaje, florecidas a fines del Virreinato y comienzos de la República, se hallaban a mitad del siglo XX en el momento crítico de un proceso de agostamiento.
El haber liberado a algunos aspectos de nuestra música y danza tradicionales de esa ruta hacia la disolución ha sido posible gracias a la dedicación, desde los años sesenta, de varios grupos de artistas profesionales. Y la responsabilidad de haber liderado sus acciones la compartieron en un inicio los hermanos Victoria y Nicomedes Santa Cruz .

 La restitución de danzas perdidas como el Landó, 
el renacer de pasos y coreografías casi extinguidos como en la reformulación del Festejo, 
la Zamacueca y el Ingá, entre otras, no son sólo un logro personal de Victoria.  
Hoy estos aportes son materia para los estudiosos del arte, y desde una perspectiva histórica 
- más allá de colaterales distorsiones comerciales - 
las manifestaciones de una mayoría de negros 
y mestizos de negro que hoy canta , baila y se expresa nuevamente, 
son un saldo más que positivo.

Después de pasear exitosamente por el mundo las danzas de nuestra Costa, Sierra y ceja de Selva dirigiendo el Conjunto Nacional de Folklore en los años setenta, Victoria se dedicó a tiempo completo a la docencia, así fue como el Descubrimiento y Desarrollo del Ritmo Interior se dio a conocer desde 1982 en la Universidad de Carnegie Mellon.

Faltando las últimas dos décadas de los escenarios nacionales, no es de extrañar pues, que para las generaciones actuales, el nombre de Victoria Santa Cruz sea en el mejor de los casos una leyenda.

 

En este contexto aparece ahora la última producción de Victoria, esta vez no entre marquesinas y candilejas, sino desde la austeridad de la palabra.

Para quienes conocieron su obra, para quienes aún hoy le reclaman nuevos logros artísticos, la aparición de éste libro puede ser gratificante. RITMO, El Eterno Organizador, es un texto que devela el pensamiento de Victoria Santa Cruz hasta donde le es posible a  la palabra escrita. Para quienes trabajaron directamente bajo su dirección, cada comentario, cada reflexión, podrá recordarles que en la danza, el canto y el arte, nada es gratuito. Quienes hayan recibido indirectamente la influencia dancística de Victoria, tal vez puedan saber ahora qué es lo que han estado haciendo todo este tiempo y encuentren aquí el pertinente correlato.

 RITMO, El Eterno Organizador, es la expresión conceptual de la autora, a cuya luz no sólo se resemantiza el devenir de su propia obra, sino que se delinean sus actividades actuales.

Bajo los principios de “Salud, Equilibrio, Ritmo” Victoria proyecta su planteamiento a diversas esferas del quehacer humano. Por ello es significativo que la aparición de este texto esté acompañada por opiniones de destacados representantes de la vida cultural de nuestro país. Agradecemos los acuciosos comentarios del historiador Nelson Manrique, las vívidas referencias a la música del compositor Edgar Valcárcel y las citas destacando confrontación y apertura del director de teatro Jorge Chiarella.

Agradecemos asimismo a la profesora norteamericana Susan Polansky, 
miembro de la Facultad de Lenguas Modernas de la Universidad de Carnegie Mellon,
 por su cuidada traducción al inglés 
que hace posible esta edición.

Finalmente agradecemos a PETROPERÚ, por su apoyo, que constituye un inmejorable marco 
para esta publicación.

                                                                           Lic. Octavio Santa Cruz U.

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