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Feng Shui

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Que es Feng Shui

El Feng Shui es el resultado de años de observación por parte de los chinos, quienes vieron como las energías manifestadas en vientos y aguas podían ser afectadas por las alteraciones en la forma y contorno del terreno, unidas estas a alteraciones energéticas propias de los ciclos originados en el tiempo.

A partir de esa capacidad maravillosa de observación, fueron llevando registros de dichos cambios, lo que les posibilitó posteriormente formular modelos matemáticos exactos que por fortuna han llegado hasta nuestros días.

Feng Shui es una cosmovisión energética de los espacios que habitamos y su entorno a través del tiempo.

Literalmente Feng Shui significa viento y agua y su nombre lo podemos encontrar expresado en un pasaje del Libro del Entierro cuyo autor Gou Po escribió: "El chi es dispersado por el viento y acumulado por el agua"

A partir de aquí nos es fácil entender porqué se utilizó esta simbología: feng (viento) y shui (agua) para referirnos hasta nuestros días al estudio y manejo de la energía, se trata de dos fuertes elementos de la naturaleza mediante los cuales podemos representar el manejo de la energía vital.

Si bien algunos autores se refieren a Feng Shui como geomancia (sistema adivinatorio a través de los elementos de la tierra) nosotros no aceptamos tal terminología, pues a través del Feng Shui estamos capacitados para determinar con total precisión a través de cálculos matemáticos exactos la naturaleza de las energías visibles y no visibles, con lo cual lejos de estar adivinando, estamos dando lectura de los resultados y haciendo uso de las mismas para nuestro beneficio.

A través del estudio del Feng Shui Clásico, podemos conocer y utilizar las energías que se encuentran contenidas en los elementos que nos rodean tanto en nuestro entorno como en los elementos que a diario forman parte de nuestra decoración, Todos ellos acompañados de la lectura de la energía que nos llega desde la tierra y con una clara lectura de los ciclos del cielo hacen posible recuperar la tan ansiada armonía.

Que no es Feng Shui

El Feng Shui Clásico no es una superstición mágica ni mística, no requiere de soluciones trascendentales, tampoco tiene connotaciones sobrenaturales o espiritistas.

Su práctica no requiere de una fé, de una creencia o culto; no necesita comprometerse con convicciones religiosas y otros valores personales.

La difusión de tales creencias o comportamientos forma parte de una escuela forjada como secta y que se presenta como perteneciente al Feng Shui.                                                                                                                                 

Todo aquello que sea presentado como objeto (sujeto de compra) único perteneciente a la cura de un lugar, deberá ser un indicador de “venta” mas no como una cura dentro del Feng Shui, dado que para nuestro análisis y corrección dentro de un  espacio, NO se requiere específicamente que usted compre nada chino, ni que deba existir si o si una fuente, pecera o cualquier otro elemento que gentilmente le estarán ofreciendo a un muy buen precio por ser usted.

El folclore presentado como una parte indispensable dentro del Feng Shui solo está representando una vía para deslumbrarlo, alejándolo de las bases y técnicas que deberían estar siendo aplicadas (5 elementos, yinn y yang, escuela de las formas, estudio de las energías contenidas del lugar, y evaluación de los moradores).

Una correcta armonización, no debe convertir nuestro entorno o persona a un estilo oriental.  Una correcta armonización no pasa por tener moneditas y color rojo por todos lados, sino por los efectos que se manifiestan en cambios prósperos en nuestras vidas.

El entorno y el estilo que nos caracteriza, no cambiará en lo absoluto, simplemente realizaremos pequeñas modificaciones (de ser necesarias) manteniendo la sobriedad, el buen gusto y la clase del lugar.

El verdadero arte radica en la posibilidad de mantener el estilo personal que usted ha dado a su casa.

Que no tomamos en cuenta en Feng Shui Clásico y Por Qué

No tomamos en cuenta ionizadores, péndulos, varillas, dispersores ni ningún otro elemento que no reporte datos que se encuentren contenidos en las fórmulas de Feng Shui

No tomamos en cuenta los cristalitos, pues los mismos no representan otra cosa que el elemento Tierra, de modo que da igual si usted coloca (siempre y cuando se trate del sitio correcto) un cristal o una piedra que acaba de recoger con sus hijos en la playa.

No utilizamos carillones metálicos como una cura mágica ni general, sino como representación del elemento metal y luego de determinar el sitio específico siempre y cuando el mismo existiera.

No tomamos en cuenta los espejos (ni para "bien" ni para "mal"). Puede usarlos tranquilamente donde guste o donde los necesite, sin estarle poniendo ni quitando absolutamente ningún atributo que no le corresponde.

No tomamos en cuenta el "peso" de las curas, dentro del Feng Shui debilitamos o potenciamos los auspicios (energía) pero a través de otro camino.

No tomamos en cuenta valores porcentuales para curar, pues no existe dentro del Feng Shui Clásico ninguna fórmula que determine tal aplicación.

No evaluamos solo a través de la Escuela de las Formas, tomamos el resultado de dicha evaluación como parte de una auditoria, pero bajo ningún concepto como única evaluación.

Física y Feng Shui

Otrora ciertas situaciones actuales hubieran sido impensables, quizá le hubieran sido atribuidas a una mente fantástica como la de Julio Verne, pero hoy la realidad en ocasiones supera la fantasía del pasado.

Podemos despegar de la Tierra instalando una base donde vivir y retornar a ella luego de permanecer unos meses en el espacio en constante comunicación con nuestro planeta. Las comunicaciones se realizan a través de ondas que son lanzadas al espacio y luego retransmitidas a la tierra casi en forma inmediata.

Podemos llegar a visualizar el comienzo de la vida dentro del útero materno con apenas la utilización de ondas sonoras.

Podemos dar cocción a nuestros alimentos a través de microondas sin la necesidad de encender el fuego.

Podemos extendernos páginas enteras con los ejemplos, pero ustedes ya han captado la idea: hasta hace un tiempo atrás se creía lo que se veía, aceptábamos la existencia de aquello que podíamos percibir a través de nuestros sentidos.

Pero hoy el mundo se encuentra cambiando, nuevamente volvemos a las raíces pero hoy desde la propia ciencia que ha comenzado a hacer uso de un elemento tan poderoso como es la energía en sus diferentes manifestaciones.

Alcanzar tales conocimientos ha sido el resultado de largos años de estudio y análisis por parte de científicos de todo el mundo, pero ¿en realidad descubrieron algo nuevo?

La respuesta es no.

Si bien la terminología, las teorías y la tecnología aplicadas difieren de las de antaño, la presencia de energía contenida en la materia ya era observada y estudiada en la antigua China, y no fue sino hacia comienzos del siglo XX cuando Marx Planck descubrió que el átomo absorbía y desprendía energía en pequeñas partículas, dando paso a que Albert Eistein años después formulara la teoría del efecto fotoeléctrico y luego Niels Bohr presentara su teoría de la estructura atómica.

Cuantas palabras y que lejos parecen estar de nuestro mundo, pero en realidad esta es la base, allí es donde reside la esencia y la naturaleza de nuestro mundo, en la energía y hacia ella vamos.

 

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