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Dificultades en la comprensión de la historia en el pensamiento orteguiano

Por Julio Ignacio Bravo

 

Es conocido el influjo de este célebre escritor español, durante el siglo recién pasado, en lo que respecta a la filosofía y a la literatura, sin embargo debo reconocer, en honor a la verdad, serias contradicciones al momento de revisar sus escritos relativos a la historia.

Ortega y Gasset en la "Historia como sistema" presenta a la historia como si fuera un sistema deductivo completo[1] , siendo que se construye día a día por cada hombre, como el mismo "poeta" español lo dice (en el mismo texto). Luego presenta a cualquier término histórico como, o bien incompleto, o bien como inconsistente. Ergo, como cualquier teoría se compone de términos, al modo como el cuerpo se compone de partes, la historia, siendo un sistema deductivo completo es: o bien incompleto, o bien inconsistente.

Se podrá argumentar: bueno esto es así porque Ud. aplica las leyes de la lógica a todo, incluso a lo que no puede ser aplicado, puesto que la historia no responde a ninguna lógica.

Afirmo terminantemente que este argumento no es válido, y no es aplicable en absoluto a mi crítica. Primero, porque la historia se expresa o bien mediante escritos, o bien mediante narraciones. Segundo, porque el hombre, como fundamento de la conjunción antes señalada, es junto con ser un ente histórico, un ser lingüístico. Como ser lingüístico, resulta evidente, en el hablar cotidiano, el uso de una lógica proposicional de primer orden. Esto no es nuevo, lo encontramos en Aristóteles: tenemos el principio de no contradicción y el principio de tercero excluido[2] , y en la lógica Estoica, que introduce conectivos veritativos funcionales (CVF). Nuestro lenguaje tiende a la verdad, utiliza todas esta cláusulas que subyacen en nuestro hablar, aunque no lo reconozcamos. Tarski y Chomski han logrado formalizar lenguajes naturales (en el trabajo científico).

Por lo tanto, el lenguaje histórico, la historia, no debiera resistirse al formalismo lógico, en cuanto saber riguroso o científico, ni como narrativa o crónica.

El tema de fondo es la verdad. Debemos establecer criterios de credibilidad, aceptabilidad y demarcación.

Ahora, como ya hemos visto, en el caso de Ortega, mostraré que no podemos determinar con certeza que o cual hecho es verdadero; sino que sólo llegamos a aseverar por creencia, es decir, que aceptamos por fe un hecho u acontecimiento como "Oficial".

No sólo la historia cae bajo esta problemática, sino que también la Teología, Ciencias del espíritu, y en general la hermenéutica.

Revisemos un ejemplo: el trabajo del teólogo, es similar al del hermeneuta. Básicamente consiste en la exégesis. Veamos entonces, como, en la epístola a los romanos, san Pablo nos dice: "se ha manifestado la ira de Dios desde el cielo sobre toda impiedad e injusticia de los hombres que mantienen cautiva la verdad por su injusticia" [3] .

En primer lugar, se parte desde el supuesto que el texto en cuestión es verdadero. Esto es incorrecto puesto que: a) el texto puede estar lleno de falsedades; b) la verdad no puede ser venerada, sino que descubierta(aunque Gadamer piense lo contrario). Y esta verdad es descubierta sólo después de un examen de la verdad de lo sostenido. Esto obviamente, no es parte del que hacer ni del teólogo ni del hermeneuta.

Claro, resulta evidente, nos podemos preguntar o cuestionar de quiénes se habla, de qué hombres, o qué es mantener la verdad cautiva. Lo que es incuestionable es que el texto en cuestión es verdadero.

En cuanto al sentido: el sentido de alguna oración es lo que entendemos cuando la comprendemos, y esto lo podemos hacer cuando somos capaces de reconocer a la oración, en cuestión, situada en algún sistema para medir el tiempo, en otras palabras, el día, la hora, la fecha, en que ha ocurrido dicha manifestación de la ira divina; estableciendo claramente la diferencia entre ‘ira’ y ‘mal estar’; que Dios es un nombre propio, que alude a una persona específica de la santísima trinidad. Después de esto se puede decir, en propiedad, que se ha entendido el sentido de la oración. Y según esto seríamos capaces, ahora, de explicar y traducir la oración antes mencionada. A su vez, tenemos grados de comprensión del sentido de la oración, que puede ser correcta o incorrecta. No es lo mismo que una persona comprenda ‘ira’ por ‘estado de gracia’, esto no sólo sería incorrecto, ni una interpretación inferior a otra, sino que falsa, pues normalmente no tenemos problemas en admitir que ‘ira’ no tiene ese significado.

Ahora, una vez entendido el significado o sentido (meaning) de la oración, es posible determinar si es verdadera o falsa (V o F, 1 o 0). Es perfectamente posible que la ira de Dios no se haya manifestado aun, o que se manifieste a los justos (claro, pues se trata de Dios). Mas, aún el sentido de la oración no variará en absoluto si descubrimos que la oración era falsa o verdadera.

Como se trata de una oración Sintética, vale decir, no-analítica, el sentido de la oración no coincide con su valor de verdad. Aquí no se trata de entender o interpretar, sino de verificar. La condición suficiente y necesaria de verificación sería que efectivamente la ira de Dios se haya manifestado..., pero la verificación historiográfica, en sentido estricto, es imposible.

La captación del sentido de una oración es independiente de su verificación.

Finalmente, aunque reconozco que soy profundamente católico, soy leal a la verdad; y junto con tener bastante aprecio por la filosofía analítica, adscribo algunas de sus tesis, especialmente en lo que concierne al pensamiento carnapiano: "También nosotros tenemos "necesidades del alma" en filosofía; pero estas reclaman claridad en los conceptos, pulcritud en los términos, responsabilidad con respecto a las tesis, y logro mediante la cooperación de cada individuo" [4].

No se trata de un capricho de juventud, se trata de dar razones de razón. Rechazo de por sí cualquier argumento "ad autoritatem", sin importar de quien venga éste.

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[1] “La historia es un sistema, el sistema de las experiencias humanas, que forman una cadena inexorable y única” (el texto original no contiene palabras en cursivas). Fragmento Nº 2 de “El Historicismo”. Pág. 302.

[2] Metafísica de Aristóteles (trilingüe). Ed. Gredos. Madrid / España 1990. Tr. García Yebras. Libro 4, Pág. 207, Nº 7.

[3] Rom. 1, 18. Biblia de Jerusalén. Ed. Española Descleé de Brouwer.1980. Bilbao / España. Pág. 1610

[4] Rudolf Carnap, “La construcción lógica del mundo”, editado por la UNAM, México 1988. Pág. VII.

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