"Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar
a su pueblo" (Mat. I, 21). El occidente celebra la fiesta del nombre de
Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía;
en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero.
Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo
resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos
recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10).
"Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él,
recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la
paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado
más sentida y profundamente del nombre de Jesús.Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de laEdad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. LasLetanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.