Desarrollo y ambiente del niño

 

A la edad de los 12 meses un niño pesa, generalmente, 3 veces más que al nacer, mide unos 72 cm. Al final del segundo año ha crecido unos 11,5 cm., y el peso es hasta 4 veces mayor que el del nacimiento.  La disminución en el ritmo del crecimiento va progresando hasta el estirón de la adolescencia.

Cada año la altura se incrementa unos 5 cm. y el peso entre 2,3 y 3 kilos, aunque a partir de los 3 o 4 años el ritmo de incremento disminuye hasta que llega a la pubertad.

Desde el nacimiento hasta la madurez se producen cambios considerables en las proporciones corporales.  En el momento de nacer, la cabeza de un bebe constituye una cuarta parte del tamaño del cuerpo.  Cuando tiene dos años de edad, la cabeza representa una quinta parte del tamaño corporal, y a los 6 años es sólo un sexto.  A los 15 años la cabeza representa una decimoséptima parte del cuerpo.  Estos son los signos del crecimiento visible. Pero existe otro crecimiento invisible que permite al niño correr y saltar, pensar y razonar.

 

El sistema nervioso en desarrollo 

 

El proceso denominado mielinización del cerebro, se ha estudiado en niños muertos a diferentes edades, lo que ha permitido conocer el desarrollo de las distintas áreas del cerebro.  La mielina es una sustancia grasa de color gris que forma una capa alrededor de las fibras nerviosas y permite acelerar la velocidad con la cuál se transmiten los mensajes a lo largo de los nervios.  La mielinización está poco desarrollada en el nacimiento, pero progresa muy rápidamente du rante los primeros meses de vida.  En algunas áreas del cerebro la mielinización continúa todavía progresando a los 10 años y, a veces, incluso hasta los 30.

En el momento de nacer, la parte más desarrollada de la corteza cerebral es la capa externa del cerebro anterior, en la que se halla la zona motora primaria que contiene las células responsables para iniciar la mayoría de los movimientos corporales.  La siguiente zona que se desarrolla es la zona visual situada en el lóbulo occipital, y seguidamente la zona auditiva del lóbulo temporal.  Todas las zonas de "asociación" (aquellas partes del cerebro donde los impulsos primarios se comparan e integran con otros impulsos) se desarrollan después que las zonas primarias.  Las zonas de asociación nos capacitan para determinar si un tacto es amigable u hostil, así como para unir ciertas imágenes visuales, por ejemplo, la imagen de un padre con un sentimiento de amor y afecto.

Las fibras nerviosas asociadas con el sistema acústico a través del cual recibimos e interpretamos los sonidos, se mielinizan al sexto mes de vida fetal; pero el proceso no se completa hasta el cuarto año de vida.  Este ritmo está relacionado con el desarrollo de la capacidad lingüística.  Al contrario, las fibras nerviosas de los sistemas que perciben la luz (analizador óptico), comienzan a mielinizarse inmediatamente después del nacimiento.

 

El control preciso del movimiento

 

Ciertas vías nerviosas no completan su mielinización hasta el tercero o cuarto año de vida postnatal.  Por ejemplo, las fibras que unen una zona del cerebro con otra y son las responsables del control preciso de los movimientos no completan su mielinización hasta los 4 años. Esta es la razón por la cual los niños de preescolar tienden a ser ligeramente patosos en sus movimientos en comparación con los niños del nivel elemental.        

El progreso del desarrollo neuromuscular se inicia en el tronco y avanza hacia las extremidades, alcanzando finalmente las manos y los pies. Si se observa a un niño de 3 años lanzando una pelota se verá que el control del brazo y del hombro está mucho más avanzado que el de la muñeca y el de los dedos, en los que todavía muestra una cierta falta de habilidad.

La mielinización se completa generalmente en las   áreas parietales y frontales de la corteza cerebral entre los 6 y los 10 años. El área frontal ha sido identificada como el área responsable de la planificación. Parece que la mielinización de esta zona origina el desarrollo de la capacidad de anticipación, así como del sentido de la responsabilidad.

 

Herencia y ambiente

 

El crecimiento es consecuencia tanto de la herencia como del ambiente. Decir    que la altura es una característica hereditaria o que la inteligencia es el producto de las fuerzas sociales, es un error. Lo que es hereditario es el ADN presente en los genes, pero todo lo demás se desarrolla.

Tomando como ejemplo niños con diferentes genotipos (equipamiento de genes) educados en una casa acomodada, se puede observar lo siguiente: el niño A es 10 cm. más alto que el niño B. Imaginemos que dos niños, expuestos a infecciones crónicas y a una desnutrición recurrente en el sur de la India, heredan los mismos genotipos. El niño B puede ser igual o más alto que el niño A en este medio ambiente distinto, puesto que sus genes pueden tener una mayor capacidad para regular el crecimiento en condiciones más desfavorables.

 

Vida urbana y vida rural

 

Los niños de ciudad en países desarrollados generalmente son más altos y muestran un ritmo de crecimiento y desarrollo más rápido que los niños que viven en pueblos o en zonas rurales.  Esto se atribuye a la variedad y a la regularidad en la alimentación y a los servicios sanitarios.  También juegan un gran papel el bienestar y las atenciones educativas y de recreo.  En países como Finlandia, Polonia y Grecia, por ejemplo, la diferencia es muy considerable.  Los chicos de la ciudad son de 2 a 5 cm. más altos que sus compañeros de edad que viven en zonas rurales.

¿A qué se debe esta diferencia?  Abundan las teorías de explicaciones improbables, que abarcan desde una mayor exposición a la luz artificial hasta una mayor exposición a los estímulos sexuales.  Una explicación más plausible puede ser la de que el niño de la zona rural consume más energía en actividad física que el niño de la ciudad y simultáneamente consume menos calorías.  El ejercicio exhaustivo y un consumo alto de calorías no necesariamente van en paralelo, como señalamos en el capítulo de la dieta.

 

Stress psicosocial

 

La sobrecarga psicosocial puede inhibir el crecimiento a través de una reducción en la secreción de la hormona del crecimiento.  Si se elimina el stress, la secreción de la hormona del crecimiento se reanuda, produciéndose una aceleración del crecimiento general.  Sin embargo, la mayor parte de los niños continúan creciendo normalmente incluso en condiciones graves de stress, suponiendo que estén suficientemente alimentados.  En algunos internados se ha observado que los chicos crecen más lentamente durante el período que están en la escuela que cuando están de vacaciones en su casa.  Por el contrario, en otros internados con ambiente agradable se ha podido estimular el crecimiento "recuperador" en chicos cuyo crecimiento estaba estancado.

 

*Extracto de La Máquina del Cuerpo, por el Dr. Christiaan Barnard. Ediciones Anaya

 

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