Por lo
menos dos veces al mes, los chicos que asisten a jardín o colegio reciben
invitaciones para los megaeventos que son hoy los cumpleaños. Celebrados en
casa o en locales, no siempre ni para todos resultan un agrado. A veces son un
martirio.
Mónica Rojas R. De "Mujer a Mujer", diario La Tercera.
--------------------------------------------------------------------------------------
Gabriela, tan sabia ella, pasó por alto las dos primeras celebraciones de cumpleaños de su hijo Matías. Ni el chico disfrutaría, porque demonios si comprendería algo, ni los niños de más edad asistirían con cara de fiesta.
Pero al tercer cumpleaños, cuando Matías se comunicaba y ya era capaz de interactuar, invitó a mengano y sutano a un happy birthday en el patio de su casa. Contrató a un par de malabaristas para que les avivara la fiesta a los más grandes y a un par de titiriteros para que les contaran historias a los más pequeños. Hasta ahí, todo bien.
Matías se pegó a su mejor amiguito del jardín y compartió poco con el resto, pero bueno, en fin... Todo bien hasta que llegó el momento del musical cumpleaños feliz, te deseamos a ti. Matías, rodeado de sus padres, miró a todo el mundo -por lo menos 40 personas, entre niños y padres-que-se-quedan-a-cuidar-a-niños- y comenzó a hacer pucheros. Se le salían las lagrimitas, callado, con carita de me-tengo-que-portar-bien.
Cuando sus papás le preguntaron qué le ocurría, mientras el himno musical a coro iba en la mitad, feliz-cumpleaños, Matías.., el chico rompió a llorar con todos sus pulmones. Y no hubo quién le hiciera apagar las tres velitas solitarias de la torta de bizcocho. La chica de su derecha, de unos cinco años, tomó la iniciativa y lanzó un soplido tan grande sobre el pastel que las velitas cayeron y ella, por pararlas de nuevo, metió los dedos al merengue. Todos rieron y Matías lloró aun más.
Hasta hoy nadie sabe con certeza por qué el cumpleañero lloró en vez de sobarse las manos de nerviosismo rico y poner cara de circunstancia mientras la concurrencia entonaba el tema típico. Ahora, cuando ya tiene casi seis, mira las fotos en que está con cara de fin de milenio y explica con toda seguridad, como si recordara detalles, que lloró porque se emocionó: nunca tanta gente se había congregado a su alrededor para cantarle.
Más allá de si Matías lo pasó bien o mal en su tercer aniversario -la cuarta celebración la pidió él mismo-, existe un hecho que muchos padres ignoran: "a no todos los niños les gustan los cumpleaños".
Cuando es
"el festejado"
Si es para celebrarse ellos, puede ser que la generalidad los prefiera,
porque otra cosa es con corona de rey (todos tienen un poquito de
vanidad)... Pero la forma de festejar mucho tiene que ver con el pequeño.
Si es tímido y poco sociable, no es aconsejable esperar que justo ese día en que crece un año se cuelgue un millón de amigos y llene su casa de payasos y animadores de fiesta. Lo más seguro es que el chico opte por invitar sólo a sus amiguitos más cercanos -ojo, no le cargue a primos indeseables por ese cuento de la unidad familiar- y lo recomendable es que los padres respeten su decisión.
Cuando es un
invitado
Si hablamos del rol de invitado, el cuento es otro... Absolutamente otro. ¿Quién
no se ha encontrado con que el sábado típico de cumpleaños, aproximadamente a
las cuatro de la tarde, cuando ya deberían estar con auto andando, el niño
confiesa que no quiere ir a la fiesta porque el festejado no le cae tan
bien?
Asistir como invitado no siempre es un honor de príncipe o princesa. Existen niños a los que se les inflama el colon desde que reciben la tarjetita con el Mickey sonriendo porque saben que asistir con la mejor cara será un deber ineludible.
Son los tímidos, los pocos sociables, los que de seguro no serán el alma de la fiesta. Y los pobres chicos tienen que jugar, cantar, comer torta -que, entre paréntesis, a pocos gusta-, aplaudir, saltar, conversar, responder preguntas de los grandes -"¿qué hace tu padre?"- y espperar con dolor de guatita que lleguen las siete de la tarde para que lo pasen a buscar.
Para colmo, entremedio, la piñata, el mono mal hecho que cuelga del patio techado y que lo mira amenazante las tres horas que dura el megaevento. La piñata, un invento que nos llegó no sabemos exactamente de dónde, es la peor prueba para algunos chicos.
Los que no suelen ser avasalladores o "con personalidad" terminan aplastados por la masa enloquecida y sin un mísero dulce en las manos. Encima de todo, tristes y frustrados, porque una vez más comprueban que ellos no pueden estar primeros en todas las paradas. ¿Quién dijo que los cumpleaños son siempre una delicia?
Nos carga:
"Algunos payasos son muy tramposos, hacen pillerías, yo me he dado cuenta.
Y, mira, un mago la otra vez me dio un montón de miedo, porque tenía que
cortar una zanahoria en una máquina especial, puso dos y el brazo de una niña,
y cortó... Y, mmm, pasó todo por el medio y a la niña no le pasó nada, pero
a mí me dio susto" (Fernanda, 6)
"La piñata me hace sufrir un poquito porque a veces los niños me pegan, se tiran encima. En un cumpleaños mío me aplastaron y yo terminé llorando. Y, sabes qué, no atajo ni un dulce" (Carolina, 7)
"Sólo me gustan los cumpleaños a los que van amigos. No me gustan los primos de los amigos ni los vecinos de los amigos" (Matías, 5)
"A veces los cumpleaños son súper aburridos. Porque no se saca nada con que sea en un lugar bonito si la que cumpleaños es pesada. Las compañeras que son alharacas tampoco me gustan, se quejan y lloran por todo" (Amarú, 11)
Nos gusta:
"Me gustan las sorpresas de los cumpleaños y también me gusta mucho
jugar. Juego más con niñas, por supuesto. Pero, sabes qué, no creo en
realidad que los invitados deban recibir regalos muy grandes en las sorpresas,
pero, bueno, como es el deber..." (Fernanda, 6 años)
"Me gusta jugar con mis amigos, eso es lo más entretenido. En los cumpleaños nos juntamos todos" (Matías, 5 años)
"Me encantan los cumpleaños afuera, en locales grandes. El otro día fui a uno y tenía cajita feliz, las cosas que dan son diferentes a las que dan en las casas. Fue súper divertido" (Carolina, 7 años)
"En general los cumpleaños me parecen bien entretenidos, y me gusta mucho cuando salimos a jugar. Recuerdo mi última celebración, fue en un club acuático, nadamos, jugamos con la pelota. Lo pasé súper bien" (Amarú, 11 años)
|
INDEX - HISTORIA - MAPA - FOTOS - CUENTOS- DATOS ÚTILES - CONCURSO - MENSAJES - LINKS |