El Escudo

Todas las congregaciones religiosas, tienen un escudo que sintetiza su labor o el fin que se proponen en su ministerio apostólico. Las Franciscanas de María Inmaculada, también tienen el suyo, que la Madre Caridad apreciaba grandemente, porque él resume los amores de su vida consagrada y es como un baluarte y defensa de los intereses del Instituto.

Sus componentes son: una gran cruz que arranca del vértice inferior del escudo y sobresale en la parte superior, significando que la vida del hombre y más aún de la franciscana, está signada con la cruz, insignia redentora.

En el cuartel superior, sobre un fondo de nubes, se ven cruzados un brazo del Señor crucificado, y un brazo con la mano llagada de San Francisco de Asís. Representa el encuentro amoroso del Redentor con el "Cristo de la Edad Media", como se ha llamado al Santo de Asís. Estos brazos abiertos recuerdan a la religiosa franciscana que su vida debe seguir muy de cerca las huellas de Cristo a imitación del estigmatizado de Asís.

En la parte inferior al lado izquierdo, se encuentra la custodia, como recuerdo constante de la Adoración Perpetua, el máximo privilegio que la Iglesia le concedió a la Congregación, por petición de la Madre Caridad. Al lado opuesto, está un libro abierto, que representa las Constituciones, y contiene la forma de vida que debe observar toda franciscana durante su vida. Sobre el libro, irradiando su luz, se ve una estrella, que simboliza la Inmaculada Virgen María.

En el centro, sobre la cruz y uniendo los tres cuarteles se ve el escudo de Suiza, la tierra que vio nacer a la Madre Caridad y que generosamente ha enviado un número notable de jóvenes, para formar parte de ese grupo de valientes mensajeras del evangelio en las regiones hasta donde se ha extendido por el impulso del Espíritu Santo.

En la parte superior sobresale el lema de la Orden Franciscana, escrito en latín: PAZ Y BIEN, que se va pregonando por pueblos y ciudades a jóvenes y niños para que el mensaje de Cristo, tenga eco en medio de un mundo que cada día se aleja más de Dios.

Este escudo adorna la bandera de la Congregación que tiene los colores que ostenta la de la Virgen: blanco y azul, significando con ello que la Congregación de Religiosas Franciscanas tiene como su excelsa patrona a MARIA INMACULADA.

La Madre Caridad veía en los símbolos de este escudo el resumen o compendio de todas sus aspiraciones y anhelos y la culminación de sus ideales religiosos que ella se propuso vivir y dejó en herencia a su Congregación.

1