Justicia para nuestras hijas
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Paloma Escobar Ledezma

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Míriam Cristina Gallegos Venegas

Yesenia Concepción Vega Márquez

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Diana Yazmín García Medrano

Claudia Judith Urías Bethaud


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Quiénes somos

Somos mujeres humildes que vivimos en colonias populares de Chihuahua, usamos el trasporte público; somos trabajadoras que percibimos menos de dos salarios mínimos; la mayoría sólo estudiamos la primaria.

Somos madres de jóvenes desaparecidas, algunas de nosotras finalmente encontramos a nuestras hijas: violadas, asesinadas y tiradas en cualquier lugar, otras continuamos buscándolas. Hoy nos une el sufrimiento de haberlas perdido o la angustia de no saber de ellas.

Nuestras hijas, las desaparecidas, están forzadas en algún lugar, corriendo grave peligro. Nuestras hijas muertas, buscaban ser felices, tenían sueños, planes, que les fueron truncadas por asesinos.

Todas hemos sufrido el mismo calvario. A la desesperación, el dolor y la angustia de perder una hija o no saber de ella, debemos añadir el maltrato que sufrimos de las autoridades investigadoras.

Cuando acudimos a presentar la denuncia de desaparición, nos rechazan argumentando que deben pasar 48 horas para que se nos atienda, perdiendo tiempo precioso. Continuamente nos argumentan que las buscan por humanidad o como trabajo social, pero que no están obligados a hacerlo, porque la desaparición no es delito.

La autoridad nos culpa porque trabajamos fuera del hogar y dicen que las tenemos abandonadas. A las que trabajamos en nuestras casas porque las tenemos muy cuidadas y faltas de libertad, de tal forma que invariablemente las principales responsables somos las familias.

Sufrimos el descrédito en los medios de comunicación masiva al exhibirnos como familias conflictivas y desintegradas, concluyendo que ellas se fueron por su propio gusto y de libertinas.

Cuando hemos querido denunciar u organizarnos las autoridades nos amenazan con que si andamos de borloteras no buscarán a nuestras hijas. Han pretendido comprar nuestro silencio ofreciéndonos despensas y dinero. A personas que se acercan a acompañarnos las amenazan y hostigan.

En Chihuahua disminuyeron los secuestros, robos de autos, etcétera. Como los secuestrables son ricos, se creó un grupo especial con recursos humanos y materiales que ha dado resultado. ¿Por qué no hay atención, personal y recursos para investigar la desaparición de nuestras hijas? Lo sabemos muy bien, porque todas las desaparecidas y muertas son pobres. El Gobierno nos discrimina y los asesinos lo saben, nadie las busca porque nuestras hijas no le interesan a la autoridad.

Estamos cansadas del acoso que sufrimos por los elementos policíacos de la investigación. Exigimos que se castigue a los responsables de los asesinatos y se busque a nuestras hijas.

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Río Soto La Marina 8204
Colonia Alfredo Chávez
Chihuahua, Chih., Mx.

Tels.: (614)4 11 09 60
4 14 73 52
4 19 34 01
4 35 97 29

Correo-e: justiciapara_nuestrashijas@yahoo.com.mx

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El pasado día 31 de julio de 2003, el representante en México del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para la Defensa de los Derechos Humanos, más cuatro especialistas contratados, en el proceso de construir un diagnóstico sobre la materia para México y luego proponer políticas públicas y un programa para la promoción y defensa de estas garantías básicas, organizaron un foro de consulta en la ciudad de Juárez, Chihuahua. En ella, las madres organizadas en Justicia para Nuestras Hijas de la ciudad de Chihuahua y el mismo Juárez, expusieron sus casos en forma de testimonios. A continuación damos un índice para localizarlos en estas páginas:

Carmen Venegas, madre de Míriam Gallegos Venegas
Martina Albeldaño, madre de Minerva Teresa Torres Alveldaño

Página inaugurada el 5 de junio de 2003
y actualizada el 1º de agosto de 2003

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