|
|
|
Escudo Blasonado de Tunja la
ciudad llamada "Noble y Leal " por el Rey de España.
|
|
|
|
Pozo de Donato
Lugar de rituales indígenas
|
|
|
|
Pila del Mono
símbolo de la época Colonial
|
|
|
|
Catedral Santigo de Tunja
al frente, estatua ecuestre de Simón Bolivar "Libertador"
|
|
|
|
Iglesia de San Francisco
|
|
|
|
Casa de Don Juan de Vargas
Cronista de la Colonia
hoy es un hermoso museo
|
|
|
|
Detalle de la Catedral
|
|
|
|
detalle de talla del altar
de la Capilla del Rosario
|
|
|
Iglesia de Santa Clara
|
|
|
Monumento a la Raza
|
Con la llegada de la Navidad,
la ciudad se viste de fiesta y se celebra el "Aguinaldo Boyacence" La fiesta
grande de Boyacá para Colombia.
La ciudad se ilumina de luces y colores para recibir con cariño y calidez
a los visitantes.
|
|
Tunja tiene una
larga historia que se remonta 2.000 años en el tiempo. Hombres de la Cultura
Herrera habitaron estas tierras antes de la llegada de los Muiscas. Las fechas
de radio-carbono ubican a los Muiscas iniciando el segundo milenio de
nuestra época.
Ciudad de paradojas y sorpresas, capital por siempre, primero del Zaque
Misca que vivía peleando con el Zipa de Bogotá cuando llegó el primer Tour
con 176 europeos, al mando del soldado y tinterillo Don Gonzalo Jiménez
de Quesada, en el año de gracias, para los españoles, de 1537; pero de muy
poca gracias para la multitud que poblaba este altiplano que por ser tan
abundantes los conqusitadores llamaron al principio "moscas" en vez de Muiscas.
La fundación oficial se realiza el 6 de Agosto de 1539, enclavada en la
antigua Hunza de la que todavía nos quedan testimonios en pictografías,
sitios rituales como Los Cojines Del Zaque, el Pozo de Donato, el Templo
de Goranchacha y el Museo Arqueológico de la Universidad Pedagógica y Tecnológica
de Colombia.
Venían desde Santa Marta, la verdad siguiendo más la pista de la sal y
luego las esmeraldas que la de El Dorado para encontrar según Juan De Castellanos,
esta Tierra de Bendición, Tierra buena, Tierra Serena, a más de 2.800 metros
de altura sobre el nivel del mar; donde va la gente vestida de algodón hecho
mantas, pintadas a pincel, que dieron el nombre Boyacá y que después de traídas
las ovejas, incluídas las negras, por los colonizadores; permitieron transformar
la capa del viejo hidalgo en nuestra típica ruana de lana virgen (según
las malas lenguas, que abundan en Tunja, esta se obtiene de la oveja más
fea del rebaño).
La muy noble y muy leal ciudad blasonada por el Emperador Carlos I de
España y Carlos V de Alemania con la Heróica de Castilla y León y la bicéfala
águila imperial se convierte en capital de la Provincia de Tunja, que se
extiende desde el GOlfo de Maracaibo hasta los Llanos Orientales y en la
principal ciudad cultural del siglo XVI del Nuevo Continente.
En este siglo se construye en Tunja, que nunca llevó el nombre del apóstol
Santiago, el apóstol de los conquistadores; todas sus iglesias, conventos
y edificaciones civiles. Se pintan los frescos de las techumbres de las Casas
del Fundador, el malagueño Capitán, Don Gonzalo Suárez Rendón, del Escribano
del Rey Don Juan de Vargas y Matajudíos y el Beneficio de la Catedral Juan
de Castellanos. Se construye la Catedral Gótico-Mudejar sobre la primera
de techo pajizo quemada por los muiscas y las portadas y blasones en piedra
de las casas de los encomenderos.
Tunja se hace famosa entonces por el pan, los paños y el rapé, tabaco
molido y aspirable que se conoció en Europa como tabaco de Tunja. Jerónimo
Lebrón siembra por primera vez en tunja el trigo en América y se hace famoso
en el Nuevo Reino de Granada el pan de Tunja. La milenaria tradición textil
de los muiscas mantiene la fama de los paños de Tunja.
A finales del siglo XVI los tunjanos solicitan a las autoridades de la
Corona una Universidad para la ciudad. Se dictan cátedras en los conventos
y clases particulares de canto, música y danza. El hijo bastardo de Juan
de Vargas tiene una biblioteca de más de 1.000 volúmenes en su casa.
Las primeras páginas de la historia de la música las escribe en Tunja
Juan de Castellanos. La literatura COlombiana también nace en Tunja. Aquí
escriben Valenzuela la primera novela del país: "El Desierto Prodigioso
o Los Prodigios Del Desierto", Don Gonzalo Jiménez de Quesada el "Antijovio",
Juan de Castellanos sus "Elegías de Varones Ilustres de Indias"; y la monja
Sor Josefa del Castillo sus místicos "Afectos Espirituales".
No se nos puede olvidar otra inspiradora de las musas, la casquivana mestiza
Doña Inés de Hinojosa que fué muy famosa, no precisamente por escribir, sino
por lo que hizo, por lo que dejó de hacer y por lo que sobre ella se ha
escrito.
En 1551 Alonso de Narváez pinta en tunja sobre una manta indígena la Virgen
Romano Medoro y el Milanés Pozo de Chiquinquirá, patrona de Colombia y el
primer cuadro que registra el arte Colombiano. Pintan también los discípulos
de Miguel Angel, él y el ecuatoriano dominico Fray Pedro Bedón.
Por ésta época Tunja fué un inmenso taller de arte colonial que abasteció
iglesias y conventos de toda la región empeñada en la evangelización.
Tunja es una ciudad de leyendas. El Monje sin cabeza que ronda por el
convento de San Agustín, antes cercado del Zaque, luego convento, luego
universidad, luego cuarteles, luego cárcel, luego colegio, luego ruinas;
y hoy, Centro Cultural del Banco de la República, sede del archivo histórico
y la biblioteca Patiño Roselli.
La leyenda del Farol de las Nieves, la Sombrerona, la Llorona y el Judío
errante en Santo Domingo; esta iglesia conserva la bellísima Capilla del
Rosario conocida como la Capilla Sixtina del arte colonial americano.
El Perro de San Francisco, que aullaba en las noches por los patios del
convento destruído y las paredes de la iglesia que conserva entre todos
sus tesoros, el espectacular Altar de los Pelícanos en madera sin dorar,
obra del tallador Pedro Caballero, en vísperas de la Independencia.
Los Indios Carares al atacar las caravanas que venían de la Costa en sl
siglo XVII hacen que las autoridades españolas cambien el camino de Tunja
pro el camino de Honda, quedando fuera de la ruta desde España e iniciando
en los soglos XVIII y XIX la ruta de la Libertad de América, que deja su
huella en el Paredón de Los Mártires y que sella Simón Bolívar, el 7 de Agosto
de 1819, en territorio de Tunja, con la Batalla del Puente de Boyacá, 280
años y un día después de fundada.
El siglo XIX transcurrió entre guerras civiles, expulsiones y expropiaciones
a las Ordenes Religiosas, creación de Universidaes, Academias y creciente
influencia de Ingleses y Franceses. El Arte Colonial cede el paso al Arte
Republicano con sus yeserías y papeles de colgadura, abren sus salones las
nuevas casas republicanas.
El siglo XX nos llega por carretera y ferrocarril, construídos con los
empréstitos de la venta de Panamá a Estados Unidos, las huellas de este fugaz
resurgimiento de principios de siglo se plasmaron en el Bosque de la República,
La Plaza de Mercado, las Estaciones de Ferrocarril, Colegios, etc.
En 1919, Tunja tiene 10 carreras y 15 calles como las tenía tres siglos
atrás en 1623.
Los nuevos impulsos del desarrollo serán dados por los 400 años de fundación,
en los años 30 el Art Deco es popular y en los años 50, durante el gobierno
del General Rojas Pinilla, el único expresidente tunjano de los 13 presidentes
boyacenses que ha tenido Colombia y cuya casa natal, hoy Museo y Biblioteca,
es patrimonio arquitectónico del siglo XIX. Tunja recibe en su cumpleaños
450 la recuperación de su Centro Histórico.
Tunja es hoy día una ciudad de 200.000 habitantes, sede del Gobierno Departamental
y sede de Universidades y Colegios que la convierten en una ciudad estudiantil;
sigue manteniendo una tradición cultural que se hace presente en variados
eventos como al Semana Santa, el Festival Internacional de la Cultura y el
Aguinaldo Boyacense; y otras tradicionales romerías populares como la Virgendel
Milagro en el Santuario del Topo y la del Señor De La Columna en la Iglesia
de las Nieves.
Tomado de Boyacá-net.com
|