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Benito
Pastoriza Iyodo
Benito
Pastoriza nació en Puerto Rico, ha sido ganador de varios premios
en los géneros de poesía y cuento. El Ateneo Puertorriqueño
premió su poemario Gotas verdes para la ciudad
y su cuento El indiscreto encanto. Recibío el el premio en poesía
del Latino Chicano Literary Prize por su libro Lo
coloro de lo incoloro, publicado en la colección Cenzontle
de la Universidad de California. Su poemario Cartas
a la Sombra de tu piel obtuvo el premio Voces Selectas. Benito
Pastoriza Iyodo fue uno de los fundadores de la revista Tinta, especializada
en la difusión de la nueva literatura escrita por latinos en los
Estados Unidos. Su libro de cuentos, Cuestión
de hombres, fue publicado por Latino Press de la Universidad Estatal
de Nueva York. En la actualidad desempeña el cargo de coordinador
editorial para la revista VISIBLE
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Anticipo
Al rememorar las cartas
voy pensando
cómo fue surgiendo
todo aquello
que de nosotros nacía,
toda esa muerte en vida
de la que tanto se habla
En ellas descubro
que te he amado
que he vivido
en una sútil obsesión
de amor
que va más allá del color,
del arte,
de este mero lienzo
que intenta atrapar
esa sombra que es tu piel..
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El peligro
de la noche violada
Todos los cantos han conocido tu voz,
palabra del pecho generado
en vidas tatuadas de placer
Eres el peligro de la noche violada,
la tortura de la esquina escondida
el sentimiento de las lápidas contempladas
con tanta furia enredada de subsuelos sexuales
con tantos ecos rojos perforados
en mañanas de silencio y éxtasis
en noches de sudores y llantos
en tardes de cuevas encendidas
por esta amenazada furia del amor
por este homicidio de la fuerza entregada
por lo causante que queda repetido
donde esta parte de lo deshecho
desde el contorno de lo amamantado
desde este rendimiento que no espera
a esta voz que se ahoga en el pecho
a este tacto del dolor que conoce
los plomos encadenados
las trenzas de los cuerpos arropados
para no sentir el regreso
para quedarse en la espera
del minuto en torbellinos
porque ha sido la muerte
de la piel,
la vida
del homicidio en el amor
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Próximo
a tu piel
Salgo de
tu piel como quien seduce la ardiente azul
marea cuando todos los dioses están dormidos y muy lejos se despiertan
los hombres muy solos preguntándose - qué hicimos o hicieron con el mundo
- gimen la muerte de la flor el pétalo la rosa el jardín la paloma el
pájaro el nido de el perro la fiera el animal la piedra el río la ola
el mar la fruta la fresa y la tierra está triste borracha de
dolor ante este difícil estornudo dulce y duro infierno
que es el sueño demonio que hemos cocinado y
despertar contigo lamiendo tu pierna tu pelo tu ropa tu lengua tu labio
tu cuerpo tus pies tus dedos tu cabeza
es vencer el fuego la oscuridad y la pena por un
momento en las tinieblas
Erodormos
Cada noche compartimos la cama de la cotidianidad
con sombras arropando nuestras penas y duendes visitando nuestros sueños
en esos mares males de palabras que se quedan estancados en los resquicios
de de la mente dónde tú el salvaguardia de los aires proteges el descenso
la llegada a los infiernos o de igual manera
los cielos que acaso sea la pesadilla del amor o la bien definida ley
del amor donde te busco y muerdo o más bien acaricio tu piel y bien tu
piel que se deja atrapar
por la noche por la fiebre que me consume en cada poro en cada río que
te busca tú el salvaguardia de la tierra
el telúrico de las sábanas nadando en el laberinto de sílabas estropeadas
porque a tu espalda me adhiero en ella encuentro el sosiego que has perdido
en la noche traidora de mis trampas que una a una voy colocando como para
asegurarme la muerte de los sueños la pirámide que se abre para recibirme
en sus adentros
pero tú el salvaguardia de los fuegos me atrapas en el vuelo y en un enredo
de aguas tierra y llamas descubro
la sensación de los adentros la escapatoria definitiva que te brinda la
llamada ley del deseo donde me tuerzo en
tus piernas me encadeno a tus brazos como el que busca hundirse en una
caverna de placeres allá donde se funde el milagro de lo carnal de esa
esperanza alocada que nuestros pensamientos no comprenden sino en su capacidad
más emotiva de piel que se desgarra con cada encuentro con cada roce de
epidermis agrietada por el vaivén del los cuerpos eclipsados por el mecimiento
de sus almas en una cotidianidad que se define en la cama
de sus noches
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El enjambre
Este afán de volverse uno de enredarse en las
sábanas
de buscar la entrada al placer de conseguir el dominio
del éxtasis en una sola palabra de multiplicarse en las sílabas del
sudor acentuando la dejadez del cuerpo que
se nos muere en cada salida sin el tiempo de llegar al perdón porque
el perdonar no existe en este acto de
amor que no es amor siendo el más allá del placer que
se tritura en cada pedazo de piel en cada boca que se nutre de su propio
sabor aumentando el calor de cada suspiro de cada quejido de cada gemido
de gozo en la embriaguez de eso que nombran libido liviandad para sentirse
entregado a toda agonía a cada mal paso
tomado porque tomarse el aire el aire de otro es vivirse - vivir en
esto que nominan la fuerza del cuerpo que quiere sentir lo que se sabe
que se desconoce en la sangre que se acumula en el vaso que se extiende
fortaleciendo cada vena cada vía de todo ese tránsito forzado sin escape
a
lo lejano que queda tan cerca tan apretado tan amarrado a sí mismo que
pide liberación invitando al beso extraño
al beso que pulula entre la suavidad del tacto y la
ruptura abrupta de esa pequeñez deseada y negada porque no se niega
se pospone todo lo que se desea de esa locura cuerda que electrifica
los sentidos confunde
el intelecto y arrastra hasta el no más amor porque es
que deseo más allá de lo que conozco porque en cada pedido se descubre
que nunca se ha comenzado este círculo de los brazos entregados y extendidos
a esa tu fuerza de querer llegar de querer depositar todo el desenfreno
que ya no puedes acumular porque te has liberado has visto que este
afán de volverse uno es multiplicarse
otros
poetas
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