Dos naciones
Marcelo D. Ferrer
Con
muchas de las personas
que cohabitan conmigo esta tierra no comparto la idea de nación.
La enumeración de
actitudes que caracterizan a esas personas es larga, baste con
decir que esas personas hacen de los
"argentinismos"(1)
un estilo de vida y que la otra, a la que creo
pertenecer, aspira a un sistema de convivencia en donde el derecho
y el respeto a la dignidad de los demás constituyan límites
al individualismo.
La división entre estos dos
modelos de nación no es social, no es cuestión de ricos y
pobres. La carencia de valores para construir una convivencia
civilizada, no hace distingos entre ricos y empobrecidos. Es
más bien una cuestión de educación y conciencia.
Se atropella tanto la dignidad
desde una senda peatonal, como cuando alguien se apropia de
lo ajeno. Simplemente, somos proclives a justificar a la
primera acción por considerarla menos dañina. Lo uno conduce o
induce a lo otro, genera encono y sabrán ustedes como eso nos
cambia el humor.
Por lo más simple se comienza a
construir o a destruir la conciencia.
La nación que aspiro no
soportaría la indignidad de la pobreza extrema, ni la otra
tampoco.
A la otra nación, la de los
argentinismos, le resulta indiferente.
En la nación de los
argentinismos, la ilegalidad o la falta de sanción de los
transgresores, hace de la convivencia un infierno para
quienes, como yo, no claudican en sus principios y sueñan con
aquella otra nación.
El infierno recrudece cuando la
ilegalidad se enquista en los estamentos del poder y desde
allí se fomenta con el fin de que el caos y la anarquía
generen espacios para mayor impunidad.
La articulación de estos
procederes entre los tres poderes de gobierno es una manifestación
mafiosa, las mafias gobiernan esa nación de argentinismos.
¿Pueden coexistir dos naciones
en un mismo territorio?
¿Es esta incordia entre los sistémicos
y los antisistema
el denominador común de la República
Argentina?
¿Es posible mutar el sesgo de
los argentinismos a conceptos más elevados? ¿Cuales de
todos los candidatos a presidente de este 2002
representa a la nación donde
quisiera vivir?
¿Puede ganar la legalidad aún
no estando representada?
La mitad que aspira a una nación
digna, pacífica, próspera y en la que renazca el deseo de criar
a nuestros hijos, está inmovilizada...
la calle les pertenece a los
otros.
La Plata, 15/10/2002.
(1) Argentinismo:
término que representa a aquellas actitudes que admiten la
transgresión de la ley y el avasallamiento de la dignidad de los
demás para el logro de un objetivo personal. Obtener una ventaja
espuria para un fin personalista. Actitud de subestimación de las
leyes y de las personas. Habilidad mal interpretada. Ingenio para el
menor esfuerzo individual a expensas del esfuerzo colectivo. Actos
de inconsciencia en una nación organizada.