Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

Mapa del lugar
Prólogo del sitio
Pensamientos Prosa poética Reflexiones Cartas a mi país Novedades Publicaciones
Poesía Cuentos y relatos El autor: Marcelo D. Ferrer Escritores y curiosos Los Clásicos Página principal
 
Letra muerta
Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
(14/06/2004)
 
    El gobierno nacional se apresta a enviar al congreso el denominado proyecto de ley: Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal; una asignatura pendiente con el FMI, cuyo lavado texto y flagrante incordia con nuestro sistema federal de gobierno, avizora su incumplimiento.
 
    Como tantas otras leyes, ésta se agota en sus enunciados. Nace como letra muerta y a sabiendas que ningún gobierno provincial la cumplirá y que ningún gobierno nacional la exigirá.
 
    En principio el proyecto de ley que se envía al congreso es contrario a los principios instituidos en nuestra Carta Magna puesto que limita severamente las autonomías provinciales. Como con tantas otras leyes en que las provincias delegan atribuciones constitucionales al gobierno central  -por caso la recaudación de impuestos directos que subvierte los más elementales principios del federalismo-, esta ley acota la libertad de las provincias para administrar sus autarquías constitucionales, estableciendo controles y pautas presupuestarias que, fijadas por el gobierno central, pudieran estar lejos de las necesidades del pueblo de las provincias.
Art. 2: "El gobierno nacional, antes del 31 de agosto de cada año presentará ante el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal el marco que deberán respetar las provincias que adhieran al régimen. Se incluyen el resultado del sector público, los límites fijados para el endeudamiento, las proyecciones de recursos y la política salarial e impositiva que se implementará en el próximo ejercicio. Además,  figurarán expectativas de precios, PBI y tipo de cambio."
 
Legislar sobre lo elemental
 
     Pierde su tiempo el congreso y el gobierno toda vez que sobre escribe pautas de sana administración que, además de formar parte de sendos tratados de finanzas públicas, son letra de leyes vigentes y principios fundamentales de nuestra organización Institucional. Resulta elemental que la ley fundamental para el reordenamiento fiscal de la nación es la ley de presupuesto; a partir de esta ley, el estado nacional transmite sus orientaciones políticas y económicas a la nación y da a conocer a las provincias el destino de los recursos nacionales, las pautas de crecimiento de la economía y su propia proyección de recursos coparticipables. Vigente la ley de presupuesto nacional, cada provincia traza su propio presupuesto, el que, además, debería respetar los principios más elementales de una sana administración. En cuanto a la responsabilidad de los funcionarios públicos, demás está decir que abunda la legislación al respecto, aunque, jamás se aplique. 
 
    Ahora bien, ¿debiéramos ser benignos y pensar que a partir de esta ley los funcionarios públicos harán mejor sus deberes? Es difícil convencerse de que si. Para mejor si en este proyecto -pletórico de voluntarismo- no se fijan sanciones de responsabilidad a los individuos, limitándose las penalidades del artículo 32 al ámbito de las finanzas provinciales; o, cuando existe la sospecha fundada -porque ya ha ocurrido- de que una vez sancionada la ley jamás se constituya el "Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal", y en consecuencia, no exista un órgano competente que vele por su cumplimiento.
 
    Nacerá sospechada esta ley de otro oportunismo ante las exigencias del FMI, como aquellos 14 puntos que pactara en su momento Eduardo Duhalde con los jefes provinciales -que jamás se cumplieron-, cuando consideraba que un acuerdo con este organismo era imperioso para la continuidad de su gobierno.   
 
Conclusión
 
    Aparece esta ley como una muestra más de la liviandad con que se toma el ejercicio de la función pública cuando no se tiene conciencia de las responsabilidad que ella atañe. Pareciera que el concepto de "gobernar" se limitara a la expresión de una voluntad de hacer sin la propensión de procurar, para la población, un efectivo bienestar. Debiera diferenciarse el oportunismo político del oportunismo en los actos de gobierno puesto que mientras el primero es apto para acceder a los estamentos del poder, el segundo daña gravemente los intereses de la nación.

 


<<<  Anterior

Siguiente  >>>

Copyright © 2004
AVISO LEGAL
1