País con futuro
vacante se ofrece
Marcelo D. Ferrer
22/06/2004
La Plata, Buenos
Aires, Argentina.
"Cuando los liderazgos
no se cimientan en la razón, lo hacen en la fuerza.
Dios nos libre de líderes
así."
Hace siete meses,
cuando el gobierno de Néstor Kirchner cumplía seis, dijimos en
una nota que titulamos: "Los
seis meses de kirchner. El neocomunismo y el uso de la fuerza
piquetera", que veíamos con
preocupación como el gobierno, en una actitud de confrontación
sistemática, amedrentaba a la población (por la omisión
en el ejercicio de las potestades de un estado democrático
en la salvaguarda de las garantías constitucionales de sus
ciudadanos) a través del terror que impone la marcha "piquetera"
con sus actitudes criminales y antisociales. Este fenómeno denominado
"piquetero" -perfeccionado por Eduardo Duhalde y
capitaneado -en un principio- por Ruckauff- cuyas
hordas debutaron en los acontecimientos que desencadenaron el
golpe contra el gobierno de Fernando de la Rúa en diciembre
de 2001, se ha transformado en una herramienta para los propósitos
autoritarios de Néstor Kirchner; para lo cual, en primer término,
deberá transformar esta democracia en una anarquía, para
luego, por imperio de la fuerza, reinstaurar el orden bajo un
esquema totalitario de libertades acotadas.
El caos como
herramienta
El fenómeno
"piquetero" es una forma de terrorismo. Si sumamos a
este flagelo social el de la delincuencia, podemos concluir que
ambas cosas combinadas producen los mismos efectos que el
terrorismo tradicional: el amedrentamiento de la sociedad, el
arreo de las personas a sus hogares para que allí permanezcan, el
impedir una defensa organizada de sus derechos más elementales,
el salvaguardar lo básico e individual; esto es: la
integridad física propia y familiar. En síntesis, un retorno al
"no te metas" de los setenta, debido a que no impera la
ley, más si la fuerza.
Denunciamos que la actitud
provocadora de estos grupos marginales de la justicia es, no
sólo auspiciada por el gobierno, sino que resulta funcional
a sus propósitos autoritarios nunca confesos.
La presencia de dos ministros
en el cónclave "piquetero oficial" (21/06/2004) es
bochornosa; insulta los más elementales principios de la ética
política en el ejercicio del gobierno ya que, descaradamente, se
financian con fondos públicos las actitudes antidemocráticas de
estos grupos con el objetivo cierto de instaurar la impunidad como
forma de relacionamiento social. ¿Habrá que esperar el anuncio
de la creación de las milicias populares, ahora?
La Nación Argentina enfrenta
un futuro incierto toda vez que se empareja hacia abajo la seria
brecha que existe en la educación y dado que la marginación y el
resentimiento imperan en su afán de lograr, por la fuerza y la
beligerancia, reivindicaciones sociales, ejerciendo la
usurpación como metodología y herramienta.
La sociedad argentina esta
siendo guiada a una confrontación bélica de características
inusuales. ¿Cuándo es que dan comienzo las guerras civiles? ¿Acaso
el que dos millones de personas se encuentren armadas y dispuestas
a defender su integridad ante el avasallamiento de sus derechos más
elementales no es un comienzo? Hace días un empresario mato
a dos delincuentes; y antes, abundan los ejemplos: ¿no fue esa
una confrontación entre civiles? Hechos como esos pueden
diseminarse mientras los ciudadanos perciban que su seguridad no
la pueden confiar al estado y mientras el fantasma de la usurpación
ronde las mentes.
Hay un sector que dice que otro
sector se quedó con su bienestar. Mientras, el estado, -ausente-
auspicia a los primeros -que en esta confrontación son los más
beligerantes- a continuar.