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Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER |
Estimado amigo: usted duerme.
Marcelo D. Ferrer (*)
26/08/2005
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Esta, que iba a ser una carta dirigida a un prestigioso periodista
de programa radial tempranero, terminó por convertirse en una carta
dirigida a la ciudadanía. Al mentado periodista quería pedirle que
se espabile y deje de leer los diarios de anteayer ensayando análisis
simplistas, o cuando menos, superficiales de la realidad; el suelo
que pisa está temblando.
¿Nadie ve al rey desnudo? Dime de qué alardeas y te diré de qué
careces. El poder que se construye con autoritarismo o con actos de
demagogia o dispendiosamente, dura lo que una bolita en la puerta de
un colegio; una mañana cualquiera es 16 de septiembre, 14 de junio
o 20 de diciembre. Hay un poder real que se acrecienta mientras
usted duerme y que la carencia del poder constituido apaña: es la
anarquía. Pero sabe qué: a ese poder, cuando se instala, no se lo
combate con romanticismo dogmático, la anarquía se nutre de la
debilidad que hay en el caos que ella alimenta, y un día, nos vuela
la cabeza.
El poder está en las calles, en las hordas analfabetas del siglo
XXI para el que no basta sólo saber leer; en los marginados que se
multiplican al ritmo del avance tecnológico, la desinversión y la
caída del salario real; en los flojos de entendederas y en los
mercenarios de la política capaces de vender el coño de sus
propias hijas; en los vivillos de la especulación que ante el menor
movimiento telúrico cruzan el charco; en el "sálvese quien
pueda" de los padres de familia o de los empresarios otrora
honestos, obligados al escarnio... El poder, mi amigo, no está
constituido, está desintegrado.
¿De verdad creemos que este "cromagnon" de país, un
metro antes de colisionar, esquivará el iceberg al que se dirige a
toda marcha?
A los ochenta se los denominó la década perdida; por esa ansia de
conjurar el militarismo de los setenta, y por esa lírica
ineficiente de Alfonsín que todavía le dura. 22% perdimos cada
argentino sin sumar el cuánto crecieron y se modernizaron los demás.
He ahí el primer golpe de nockout a la clase media y a la inversión,
que inauguró la pobreza en argentina. Si, el gobierno de Ménem
supuraba corruptela, la paría como conejitos; fue un gobierno
farandulero en sintonía con el mundo; y otra vez se mezquinó
el desprendimiento patriótico; y otra vez ese ego absurdo haciendo
añicos el futuro de nuestros hijos. Pero fue la devaluación el
segundo golpe de nockout. El tercero... el tercero nos dejará al
margen del futuro. ¿Es que todos fantasean con ser un Perón o un
Yrigoyen? ¿Qué literatura leemos? ¿Leemos?
La realidad es un tren bala; dormimos, todos dormimos. El mundo nos
mira dormir desde la vereda de enfrente y ya ni gracia causamos.
Hacer populismo es capacitar al pueblo, educarlo, darle herramientas
para desafiar al futuro; no estupidizarlo con trasnochado
romanticismo dogmático que sólo sirve para alimentar el ego de los
pobres de talento que nos gobiernan.
Cuando usted despierte, el país que verá, no será el mismo.