Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

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Una estudiantina en viaje de fin de curso
06/10/2005
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
  

            El 23 de octubre -se cree- finalizará un proceso signado por la demagogia electoralista, donde el afán hegemónico que invariablemente buscan los autoritarios para ejercer el poder, no midió -ni mide todavía- costo de especie alguna. Esa invaloración de las consecuencias ha llegado a sus extremos en esta oportunidad y pone de resalto que de los trágicos aconteceres de 2001, hemos aprendido muy poco. Para nuestros estadistas es más importante el discurso efectista, que el pragmatismo; el cortoplacismo mediático que las políticas de estado; la defensa de la ideología por encima del bienestar general; la vanidad por encima del servicio en la función pública.  

             Ayer, en La Plata, en un comercio lindante con mi estudio cerca del lugar donde se desarrollaba el Acto de Cristina Fernández de Kirchner, presencié el siguiente diálogo:

             Una señora de evidente humildad traía un sello en su mano derecha sobre el pulgar; era una carita de oso muy simpática. La mujer venía mirando su sello, lo que llamó mí atención. A su lado pude ver que el joven que la acompañaba, tenía también un sello en el mismo lugar; y a su lado, otra persona, de la misma forma. Todos traían billetes de veinte pesos para realizar sus compras -cartones de jugo y galletitas, en su generalidad-. El joven, viendo que la señora se tocaba en el lugar donde tenía estampado el sello, le dijo:  "No lo borres que después, si no lo tenés, no te dan los otros veinte pesos". Huelgan las conclusiones.

            La vieja política, la de siempre en realidad, sigue tan instalada en las estructuras del poder como hace cien años. El mercadeo de la pobreza que hace el  hoy hegemónico partido gobernante, es igual de productivo en votos que el mercadeo de la ignorancia de principios de siglo pasado. La consigna es el poder... sin medir los costos; esa rapiña de los miserables... Esa lucha por el mero usufructo de la autoridad.

            Innumerables oportunidades -luego de severas crisis- hemos tenido los argentinos para revertir ese fracaso que pareciera un sino; ninguna de  esas oportunidades ha sido gratuita; ninguna de ellas al costo de la última de las crisis que diezmó el ejido social al límite de la disolución nacional. Cada crisis va dejando resabios de pobreza y desconcientización cívica; de atraso tecnológico, educativo y sanitario; de ajurisdicidad e inseguridad; de descrédito moral y disfumación de los límites de la ética. En síntesis, de desmembración nacional.

            De tanto en tanto aparece en nuestro país un mesiánico, que creyendo ser un esclarecido, toma decisiones al margen de las instituciones republicanas; como Kirchner... y, encaprichado en su mesianismo, decide sobre nuestro futuro como si fuera amo de nuestras vidas. La tan remanida "gobernabilidad", cuya construcción justifica toda demagogia, descalificación de la oposición y desmanejo de la economía, no es otra cosa que el afán que tienen los mesiánicos de gobernar al margen de los controles en un estado de derecho. La indiferencia, la desconcientización cívica y esas ansias de superar décadas de fracaso, son campo fértil para el ensayo de todo tipo aventuras. Un indicador de que todo cambio; esos cambios que revierten la suerte de las naciones para proyectarlas al futuro, sólo son posible cuando las naciones adquieren madurez institucional. 

           Hay, seguramente, aunque no se exprese por cuestiones de conveniencia, consenso de que la educación es prioridad nacional. Seguirán la salud y la seguridad y la justicia; pero sin educación, ninguna de las otras prioridades es posible. Sin embargo, a sabiendas de que ninguno de los políticos de hoy tendría cabida en un país más culto, se posterga. Lo que es todavía más grave: se comercian votos con la ignorancia y las extremas necesidades de la población. 

           Sé que estoy diciendo obviedades; pero de hasta las obviedades hay que tomar de una vez por todas, conciencia.

 
(Se autoriza su difusión)

(*) MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario.
 
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