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Cambio de tendencia en la economía mundial: consecuencias en nuestro país
Por Marcelo D. Ferrer


    Varias razones inducen un cambio de tendencia en los mercados financieros internacionales, de entre todas ellas, la tasa de interés, es una consecuencia; la sintonía fina del cambio.

    En artículos anteriores advertíamos que esto estaba próximo a suceder:  "¿La economía mundial rumbo a la desaceleración?", o: "Mercados inquietos". Ambas notas, publicadas por este medio, pueden ser consultadas aquí.
 
    Una economía como la nuestra, tan dependiente del precio de los comodities debido al grueso de recaudación por retenciones a las exportaciones, es vulnerable al devenir de los mercados internacionales. En el aspecto financiero estrictamente dicho, la disminución de liquidez que pudiera inducir esta tendencia en los mercados, incidiría en menor medida dado que a todavía, como consecuencia del último default, y aún con la elevada liquidez actual, mantenemos con ellos un acceso muy restringido y limitado.  Quizá se avenga el tiempo de sopesar en su justa medida la inoportuna cancelación de la deuda con el FMI.

    Una retracción de la economía mundial pudiera derivar aquí en restricciones presupuestarias que van a contrapelo del mensaje populista gubernamental, base de su sustento político, si es que ella afectara en gran medida el precio de los comodities.
 
    Rara conjunción en este gobierno "K":  lo progre del discurso ideológico (jueguito para la hinchada según muchos), contrasta con el acentuado conservadurismo en lo económico; un esquema de acumulación de reservas a costa de bajos salarios. Justo allí es donde se hace débil ese sustento popular que induce a Kirchner a "pechar" a las instituciones; a subestimarlas casi por completo.
 
    Nuestro país no es la excepción a la regla. El tan remanido "es la economía estúpido", también es aplicable aquí.
 
    En gran medida el crecimiento de la economía mantuvo las expectativas de los sectores sociales más rezagados. Sin embargo, ese crecimiento, como efecto del conservadurismo económico K, no aconteció con equidad distributiva.
 
    El advenimiento de la inflación, sumado a ello el cambio de tendencia en los mercados financieros internacionales, afectará mas esa inequidad y el ánimo de ciertos sectores alentados por el gobierno a la reivindicación.
 
    No es que sea incoherente el discurso progre con el accionar conservador en lo económico. Un sistema de acumulación de reservas con bajos salarios en manos de un demagogo, maximiza el rédito popular a través de dádivas y subsidios, permite la compra de dignidades a mas bajo precio, y permite prebendas que fortalecen política e informativamente al régimen.
 
    Con dinero para comprar dignidades y dar prebendas –por caso al fariseo Moyano o al obsecuente D’ Elia-, sumado a ello ese avallasamiento de las instituciones que tanto seduce el anárquico resentimiento de los sectores mas segregados de la sociedad, cierra un esquema de gobierno, que ante el cambio en las expectativas de los agentes económicos internos y externos, requeriría un golpe de timón.

    Claro está que este cambio de rumbo, aún si se exacerbaran las diatribas para expiar las culpas, erosionaría la base que sustenta tanta desfachatez gubernamental, al punto donde comienza a dispersarse el poder.

    No obstante, no hay motivos para alegrarse si es que usted posee sentido común. De devenir el cambio en la tendencia financiera internacional en una crisis en nuestro país; política en primera instancia y económica después, las consecuencias en lo social pudieran ser impredecibles. Se agudizaría más esa tendencia anárquica de la que se ha valido el gobierno dividiendo para reinar.
 
    Paradójicamente, aquello que condena a la economía mundial: el precio del crudo; mercado que cada día se torna más inestable como consecuencia de la crisis con Irán, es lo que puede morigerar una crisis en nuestro país.

    El mejor aliado de Kirchner, Hugo Chávez Frías, estaría siempre dispuesto a financiar los desajustes presupuestarios con compra de bonos, con tal de no perder en esta parte del continente, a un amigo.
 
    Sin embargo, esta embarazosa ayuda nos metería de lleno en esa macabra alianza que tienen Venezuela e Irán y de vuelta, como tantas otras veces en el pasado, a mi entender,  estaríamos en el bando equivocado.


(*) MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario.

 
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