Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

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El alza del oro amarillo y ... el otro
(Algo huele a podrido en Dinamarca. William Shakespeare)
Por Marcelo D. Ferrer

 

No tenemos ni amigos ni enemigos permanentes. Tenemos intereses permanentes” (Winston Churchill). 

 

El oro continúa su ascenso de manera vertiginosa; es sabido que ese mineral es el refugio de los inversores ante sucesos mundiales, que por su envergadura, pudieran hacer trastabillar los mercados financieros e inmobiliarios.

La onza troy en Nueva York cotizó hoy sobre los quinientos ochenta dólares (U$S 587.30); en septiembre de 2001, previo al derrumbe de las torres gemelas, su precio era de doscientos sesenta (U$S 261,34).

¿Qué pretende decirnos la subida de este metal?

El alza del otro oro, el oro negro, está en sintonía con el acontecer del amarillo. Los conflictos en medio oriente, y su agravamiento por la actitud de Irán en contradecir a Occidente y continuar su programa nuclear, ponen en vilo a una región de superlativa importancia en la provisión de crudo.

Oil and Gas Journal, informa que Irán posee yacimientos sin explorar que se calculan en 125 mil 800 millones de barriles. Sólo Arabia Saudita lo supera con un estimado de 260 mil millones de barriles. Irak, tercero en la línea, tiene un estimado de 115 mil millones. Irán tiene la certeza de que juega un papel clave en la cuestión energética del mundo y ha amenazado con suspender su provisión ante el menor atisbo de que tanto Estados Unidos como Europa o las Naciones Unidas, le apliquen sanciones. Recientes estudios predicen que si Irán suspendiera o aletargara su producción, el precio del petróleo pudiera acrecentarse hasta ciento sesenta dólares por barril (U$S 160,00).

Pero Irán no sólo tiene petróleo, también posee gas. Además, Irán ocupa un punto estratégico en el lado norte del Golfo Pérsico, lo cual lo pone en posición de amenazar los pozos petroleros de Arabia Saudita, Kuwait, Irak y Emiratos Árabes Unidos, que juntos poseen más de la mitad de las reservas petrolíferas conocidas del mundo. Irán se asienta oblicuo al Estrecho de Hormuz; esa angosta vía de navegación por la que a diario cruza más de 40 por ciento de las exportaciones petroleras del mundo.

Irán, sin embargo, no está solo. China, que requerirá vastas cantidades de crudo y gas adicionales para impulsar su álgida economía, presta particular atención a Irán. Se supone que China dependerá mucho más de Irán buscando obtener una gran tajada de su gas natural líquido. En octubre de 2004, Irán firmó un contrato de 100 mil millones de dólares, a 25 años, con China National Petrochemical Corporation (SINOPEC), importante firma energética china, para emprender un desarrollo conjunto de los importantes campos gasíferos en Yadavarán y la subsiguiente entrega de gas natural líquido a China. Este hecho configura un vínculo estratégico importante entre ambos países. A su vez, Rusia, ve con beneplácito este tratado puesto que le asistían enormes dificultades para abastecer a su vecino. Tanto China como Rusia son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La situación de Estados Unidos es vulnerable, los mercados financieros conocen esta situación. El dólar, mientras la crisis del petróleo se agrave, está destinado a declinar; no configura un refugio sólido. Del mismo modo ocurre con los bonos del tesoro Americano aunque la Reserva Federal persista en aumentar la tasa. Los abultados déficit de cuenta corriente en Estados Unidos, los resultados inesperados en Irak, la carestía de la energía y 267 millones de habitantes lanzados a no ceder en su estándar de vida, inducen a pensar.

Es claro que el camino hacia la normalización económica de Estados Unidos, único modo de preservar su liderazgo militar, implica decisiones que pudieran poner en riesgo la paz. Un boicot energético contra EU implicaría un golpe duro a la economía mundial, pero posiblemente, cúlmine para la supremacía económica americana, máxime si este suceso se asociara con un repudio a su moneda. Pero las fichas sobre el tablero aún no están en el lugar indicado, todavía son muchos los bancos centrales del mundo que tienen alta exposición frente al dólar; aunque esto, paulatina, pero persistentemente, esta cambiando.

Estados Unidos cuenta con escaso tiempo para decidir. La disyuntiva consiste en que cualquier programa económico que conlleve la reducción de sus déficit, implicaría, en gran medida, relegar su estrategia geopolítica en el golfo y darle tiempo a Irán para armarse; y, acelerar esa estrategia golpeando a Irán a la brevedad, es desatar una guerra con consecuencias impredecibles para su economía y el mundo.

Teherán, mientras tanto, reanudó su programa nuclear negándose a acatar una resolución del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). A su vez, negocia con Corea del Norte un intercambio de tecnología por petróleo y gas. Es, para Irán, poseer armamento nuclear, un reaseguro de integridad territorial. Estados Unidos sostiene, a su vez, que semejante poder en manos del terrorismo Iraní, pondría en peligro la paz del mundo y su propia integridad como nación.

Hay, según parece, un camino sin retorno. Por un lado sabe Irán del daño que le produciría a Estados Unidos si mermara su producción de crudo induciendo un alza desmesurada del barril, con ello especula mientras desarrolla su poderío nuclear. Por otro, Estados Unidos, se ha convencido de que un Irán nuclear configuraría una doble amenaza: por su posición estratégica en la provisión de energía, y por el desequilibrio que impondría a la región. Aunque una guerra con las consecuencias de duración y costos como la que mantiene con Irak, y con todavía impredecibles consecuencias, pudiera acentuar su crisis macroeconómica.

Los inversionistas, hacen sus cálculos. Si THOMAS ALVA EDISON viviera, diría que la solución consiste en encontrar rápido un sustituto para el petróleo; si así fuera, el oro volvería a ser un commoditie, y hasta, tal vez, se suprimirían las guerras.... por un tiempo.

 


(*) MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario.

 
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