Decíamos en la nota
anterior "Cambio de tendencia en la economía
mundial: consecuencias en nuestro país", que el
modelo -conservador- de acumulación de reservas a expensas de
bajo salario real, obligaba al gobierno a suplir la inequidad en
la distribución del ingreso, con subsidios y prebendas. Subsidios
para morigerar las tensiones sociales; prebendas, para
oficializar a los medios de comunicación y dirigentes
claves. Sumemos también una abrumadora propaganda exitista.
Es decir, que a través de un uso espurio de los
excedentes presupuestarios y el atropello de
las instituciones, el gobierno construyó una endeble
estructura popular y política, sólo sustentable en la medida que
esos excedentes tengan continuidad.
Consideramos importante advertir, que este modelo de subsidios y
prebendas, lejos de morigerar sus demandas, irá crudeciendo; no
es posible sobornar a todo un país, máxime, si tantos
intereses contrapuestos se mueven a un tiempo.
Ahora bien: ese viento de cola que, por elevada liquidez
internacional y alto valor de las materias básicas de exportación
(comodities), prodigó un crecimiento inédito al país y tan dispendiosa
caja a Kirchner, da señales de variar su tendencia.
La probable escasez de recursos para estos fines y la aparición
de déficit presupuestarios en provincias y municipios, tornará
dificultosa esa manera de la política que ha adoptado el
gobierno de Kirchner.
A efectos de no crear falsas expectativas hemos de decir que los
movimientos en este sentido se dan en el mundo a lo largo de
meses.
La
impronta la ponen sin embargo los riesgos inflacionarios ante la
carestía del petróleo. El velado interés norteamericano
sobre el petróleo de oriente choca con los recientes convenios
firmados entre China e Irán por ese recurso. La actitud de China
y Rusia ha sido manifiestamente a favor de Irán. Pero Irán a su
vez resulta una verdadera amenaza para occidente; no sólo por su
impulso al terrorismo o sus amenazas apocalípticas sobre Israel;
si Irán detuviera su producción de crudo, es sabido que la
crisis económica que se desataría a nivel mundial pudiera no
tener precedentes. Un barril de petróleo de entre cien y
ciento cincuenta dólares obligaría a un replanteo energético de
magnitud insospechada.
No deja de tener igual importancia el alto déficit de
cuenta corriente de los Estados Unidos; por diversas
razones afecta la cotización del dólar en el mundo, que a su vez
afecta el consumo mundial, el precio de los bienes raíces y las
reservas de los bancos centrales de diversas naciones.
Desde 2004 la Reserva Federal de los EE.UU. viene incrementando su
tasa de corto plazo, hecho que tiene su correlación en la de
largo. Idéntica política adoptó el Banco Central Europeo y el
Banco Central de Japón y esto viene afectando a los mercados
emergentes. Son muchos los fondos de inversión que actúan
en mercados de comodities; comprando y vendiendo según sean
las expectativas de oferta y demanda. Una restricción financiera
internacional o, una tasa de oportunidad mejor para ellos, alejaría
a estos fondos de esos mercados, haciendo caer el valor de los
comodities.
No estamos en condiciones de precisar cual será el efecto
final de darse las circunstancias que planteamos; de hecho algún
efecto existirá, es seguro. Dependerá de la actitud de países
como China, que ejercen gran influencia en los mercados de
materias básicas por el peso de su demanda. Si, ante una lectura
de los sucesos, decidieran especular, es probable que fomenten
aún más las pérdidas.
A la ceguera de algunos que trazan un horizonte parcial de la
economía como si los recursos fueran a llover como mana desde el cielo de
manera permanente, los anoticiamos de los ciclos. Ciclos. Los
mismos que desde siempre han traído crisis a nuestro país y que
la inepta actitud de nuestros gobernantes, una , otra, y otra, y
otra vez, han subestimado.
Debo
confesar que me paraliza la incongruencia de tanta
mezquindad, de actos intrascendentes y de réditos
insignificantes de que se jacta este gobierno ante todo un
horizonte de cambios inminentes para los tiempos de una nación.
En qué condiciones enfrenta Argentina el nuevo tiempo
El ajuste que implicó la devaluación de 2002 consistió
fundamentalmente en la degradación del salario y la licuación de
pasivos. El esquema de dólar alto entraña una economía
permanentemente devaluada en relación a los precios relativos
internacionales.
Salvo las economías que indujo la reducción de salarios, no
hubo en los presupuestos de la nación, provincias y municipios,
restricción alguna; por el contrario, hubo un aumento de gasto
improductivo dirigido a subsidiar los desequilibrios que una economía
devaluada genera, y un desfachatado vilipendio de recursos en
cuestiones políticas.
Por el lado de la recaudación, el crecimiento se fue dando a
medida que la economía fue ocupando su capacidad ociosa; la
carencia de inversiones a niveles de crecimiento inducen un
cuello de botella. Un agregado de significación a la recaudación
lo aportaron un racimo de impuestos distorsivos, entre ellos el
impuesto al cheque, a la riqueza y las retenciones a los
exportadores. El superávit del presupuesto se conforma de ellos.
De proseguir la tendencia declinante en el precio de los
comodities, el gobierno se verá obligado a ir reduciendo, en
alguna medida, el porcentaje de las retenciones; con ello, a menos
que se adopten restricciones presupuestarias, se irá diluyendo el
superávit fiscal.
Lo que viene
Habiendo superado subjetivamente la crisis; a caballo del exitismo
gubernamental y sus reivindicaciones ideológicas, vienen los
salarios; inducidos también por esa sed de vedetismo que
envuelve a los sindicalistas.
La necesaria recomposición pondrá en zona de riesgo muchos
presupuestos municipales, provinciales y en alguna medida, el
nacional.
Ante tal panorama no resulta incoherente que el gobierno
continúe impulsando el alza del dólar con el objeto de
persistir en la devaluación, asumiendo incluso una progresión de
las tasas de inflación, que de paso, son generadoras de un
adicional de recursos a través de la licuación de salarios
y obligaciones con proveedores.
De persistirse en una economía devaluada con inflación, frente a
la posibilidad de una restricción de recursos y ante una ola
de reivindicaciones salariales, se avizora un escenario de
confrontación donde el gobierno pudiera quedar atrapado en un
callejón sin salida; dado, principalmente, por su aislamiento
internacional, y esa actitud tan perniciosa de alejarse del
consenso y buscar sistemáticamente la confrontación en el ámbito
político nacional.
Para tranquilidad de usted, hay tiempo para encausar esta problemática.
Es posible, incluso, que 2006 finalice sin sobresaltos aparentes.
Pero hay una tendencia a plazo fijo que conlleva un cambio de
escenario en la economía del mundo, y lejos de hacer los ahorros
para esos tiempos, hemos estado salpicando el techo con manteca.
Incluyo en este punto el inútil pago al FMI, que consideramos grave
equivocación, sólo admisible en el ego del presidente y en ese
ángulo amorfo de nuestro idiotismo.
Para su intranquilidad, es probable que nos llevemos por delante
nuevamente la pared antes de dar con la puerta; la parte
energúmena de Kirchner nos pone en ese riesgo.
Algunos datos de interés
La soja es el comoditi agrícola más dinámico. La demanda de
trigo se mantiene sin mayores variantes y la de maíz crece a tasa
muy baja. La soja representa la mitad de la cosecha
Argentina y un 25% de las exportaciones. Los precios
internacionales los fija la Bolsa de Chicago donde los
fondos de inversión tienen mucha participación. De ahí la
relación con los mercados financieros. El alza en la tasa de
interés incide en los fondos que demandan este producto. Del
mismo modo ocurre para las cotizaciones del maíz y el trigo.
Actualmente la soja cotiza allí en el orden de los 212 dólares,
un precio similar al que tenía hace diez años, pero un 50% menor
a su máximo de 2003.
Actualmente el cultivo de soja ocupa una amplia zona ecológica
que se extiende desde los 23º (en el extremo norte del país) a
los 39º de latitud sur, concentrándose principalmente en la Región
Pampeana, con cerca del 94% de la superficie sembrada y el 95% de
la producción total del país. Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires
representan las provincias de dicha región con mayor producción
por área sembrada y magnitud de rendimientos.
China demanda
anualmente unas 30 millones de toneladas, nuestra producción
asciende a 20 millones. El MERCOSUR es actualmente el primer
productor de soja del mundo.