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Si alguna
vez
Marcelo D.
Ferrer
La Plata,
Buenos Aires, Argentina.
Si alguna
vez alguien llegara a la puerta de tu vida
y en sus
ojos vieras o en sus actos sintieras
que puedes
confiar en él,
aún luego
del temor a lo desconocido,
o aún después
del tedio de conocerlo,
déjalo
entrar.
Si alguna
vez alguien conocido se parara frente a las puertas de tu corazón
y al mirar
sus ojos vieras
un brillo
que nunca antes habías visto,
tan luego de
la impresión de conocerlo
o el tedio
de haberlo conocido,
déjalo
entrar.
Si alguna
vez has pensado que el amor no pudiera sorprenderte ya
y aún
luego de haberte sorprendido,
de ese amor
hubieres salido vencido,
permítete
amar,
el amor no
está vencido
y querrá
sorprenderte igual.
Si alguna
vez imaginaste tu soledad viendo allí tu destino,
mientras te
esfuerces en seguir imaginándola,
ese al fin
será.
Si alguna
vez has rehusado enamorarte para no herirte ya nunca más,
con cada
amor que dejas pasar,
una herida
profunda y perpetua a tu alma harás.
La duda, la
duda y el resentimiento te invadirá.
Si alguna
vez el amor te inmovilizó
y finalmente
te dejaste estar,
busca en el
bolsillo del saco de tu alma la llave de tu libertad
y entrégate
vital al amor que todo lo puede y todo lo da.
Si alguna
vez el fantasma de la decepción hiciera nido en tu mente,
múdate al
corazón,
allí está
la felicidad.
Si alguna
vez pensaras que cerrando los ojos dejará de existir el mar,
piensa!
al abrirlos,
todo estará igual.
Mantén tus
ojos abiertos y pon la esperanza en tus labios,
una sonrisa
en tu cara habrá...
y si
entregas tu corazón y el amor en ti se vuelve a instalar,
cuando al
fin estés con él,
donde había
un mar un cause de camelias habrá.
Si alguna
vez has pensado que puedes resignar el placer de lo sentido y de lo
vivido,
y el
recuerdo y el olvido,
y una
estrella del cielo o un cisne en un lago escondido...
La poesía
del viento y las lagrimas y la risa y tu dolor en el pecho
y hasta tu
estomago retorcido,
y la
voz de él diciéndote y sus manos acariciándote,
y la alegría
de su risa,
y los
colores que a través de sus ojos se dejan ver...
Y unas gotas
de lluvia en tu cara y la mano de él que seca tus lagrimas,
y un abrazo
desde el alma y su presencia que sin decir nada te acompaña
y su
respiración en tu pecho y el sabor de unos labios
y la belleza
de morir enredados...
Si alguna
vez has pensado que todo esto lo tienes vedado,
piensa en
ti.
No busques
la perfección en lo imperfecto,
ni el olvido
en lo perpetuo...
busca el
amor y deja que sea.
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