En la búsqueda
incesante de amaneceres palpitantes,
evité que
seres importantes llegaran a mí para quedarse.
Días
vertiginosos y carentes de buenos amigos...
intrascendentes
días de amores fáciles para mis olvidos.
Hoy amanecí regresado
de un pasado fugazmente vivido,
pasiones
encontradas de un tiempo de aire enrarecido,
atestado de
siluetas con deseos incontenidos.
Como un oasis
en esos días desérticos y enajenados de sentidos,
es el recuerdo de
tu tierno amor lo que me ha enternecido.
Contrastes de
lo fugaz con lo importante
que llenan todo espacio
de ti en este instante.
Buscando en extraviados
arcones
mi fotogénico
pasado ensoberbecido,
desde tus
ojos me dices cuanto me habías querido...
Y en
los míos, veo la
estupidez
para que al
fin te hayas ido.
¿Que circunstancias te
condenaron
al arcón
de los sueños sin olvido?
Tu imagen
separada de mis miserias mundanas,
llena mi
pecho de vigorosos latidos
al recordar
cuando estabas conmigo.
¿Fue la
impune solvencia de saberme tan querido
la que puso
en mis ojos la soberbia
de no
haberte correspondido?
Sin dudar,
lo tengo merecido.
Hoy, otros
causes son de tu río
y a otro
corazón prodigas la bendición
de tu
amor cristalino.
Alguien
sin la soberbia que hubo en mí,
al quererte
tanto, y jamás decirlo.