Mi risa
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Cayéronse como
páginas amarillas
los
florecidos días para
mis intentos.
Giros
bruscos da la vida,
que de tan
bruscos,
es de la
inercia esta lástima autóctona
que se
llevó el alma de las cosas.
Se ha
marchado el tañir de mi risa.
Esta mueca híbrida
con atisbos de simpatía
es el eco
de lo que fue mi sonrisa.
Mis huesos
no han sido capaces de seguirla,
han quedado a
la orilla de las alegrías,
como
residuos de toda aquélla chispa.
Quiero rescatar
de ese vacío inerte,
de un olvido
piadoso,
al lienzo
aquel donde pinté
como un sol
vigoroso
la
rebelión enloquecida de
mis esbozos
cuando la vida
era risa.
Quiero sepultar esta
resignación
de
esperar manso el final de este día
extraviado
en signos remotos
ausentes de
fantasías.
Quiero
mi risa tonta
la de los días
sin penas...
con glorias!
Quiero reírme
de mis injurias barrocas,
esas que
emergían solas
al quebrárseme la
boca
con soberbia
idiota.
Quiero
suplir esta desgarbada gota
que es de
mis ojos
ahora que añoran,
de mi
risa,
su
extravagancia sonora.