Domingo de
miembros enredados
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Aún te latía en el pecho.
Soleado amanecer
con sabor a domingo.
La noche anterior,
vencida de amor,
de natural atuendo!
te pudo más el sueño.
Aromatizado tu cuerpo
de los efluvios ganados al éxtasis,
te recuerdo cabalgando mi cintura.
Ahora duermes...
relajada, nítida y pura.
Te despierto de caricias furtivas que te fascinan,
explorar tu geografía me alucina.
Vuélveme de rigidez el roce consecuente,
vuélvase la humedad bajo tu vientre...
Domingo de miembros enredados,
suspiros amanecidos del sábado,
leo en tus ojos la premura
de trepar nuevamente a mi cintura.