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El
puente de Argenteuil
A Claude
Monet
Marcelo D.
Ferrer
La Plata,
Buenos Aires, Argentina.
"La inmensa mole del puente
preside la composición en una tarde nublada.
Algunas personas
pasean y contemplan las barcas ancladas."
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Ya es
tiempo de que me explique. Que me explique sin los
devaneos ni las chicanas que me han impuesto; porque no he
venido hasta aquí desde tan lejos para proveerme de más
de lo de siempre, o para alargar mi queja, o a
exculparme de mi mismo. He llegado de la incierta
manera que llegan todos, y cuando el uso de la razón,
como todos, me he hecho esa misma pregunta que todos
se hacen. Sobran las quejas y los reproches, o cuando
menos, son anticipados. Algún día, en otra dimensión...
quizá, será el tiempo de las respuestas. Aunque soy
escéptico en eso y más bien me veo por allí debajo, un
poco más putrefacto de lo que estoy ahora por aquí
arriba.
Esta
pesadez del aire comprime mis huesos, Argenteuil es húmedo.
Aquí la calma rinde homenaje a la impostura. Ni los pájaros
parten hacia otros árboles, y no graznan los
gansos. El río, marrón, se raja como mosaico...
bajo ese puente que perdura... Ay de esos huesos y de las sombras que se dibujan. Ay de las
mareas y los ciclos y los reflejos; y de este río
que vence su olvido. Se me sofoca el alma por no poder
alcanzar esas nubes, ni corregir la impostura que
desconcierta mi ignorancia... Y ese puente, como
aquella niña del trigal, perdurará siempre.
Que se
lleven de la incongruencia su sarcasmo; esa burla metafísica
que es el espíritu. Porque no hay más valor que el
destino y el mea culpa del morirse sin haber nacido. No me
satisfacen las respuestas que dan los libros, todos ellos
trafican suposiciones. ¡Hay más verdad en una paleta con pigmentos; o en un trozo de mármol
astillado a martillo! que en las sandeces que
dicen los libros. Ese puente es testigo. Cualquiera
es dios con el don de la creación. Aunque sus
huesos se fundan putrefactos y sus pensamientos se
esfumen en el éter de la incongruencia, sobrevivirán
los colores y el mármol.
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El tiempo que Monet pasó en Argenteuil fue
muy productivo, realizó allí algunas de sus mejores obras.
Según las teorías impresionistas, los objetos cambian
dependiendo de cómo incida la luz y del momento en que sean
captados. La culminación de estos planteamientos estará en
manos de Claude con sus diferentes versiones de la catedral
de Rouen. La fuerte luz del verano ilumina las barcas y la
orilla del río mientras las sombras envuelven los ojos del
puente. Los reflejos en el agua difuminan las formas,
existiendo cierta anticipación a la abstracción. La
iluminación refuerza las tonalidades azules, verdes y
marrones,
aplicadas con pequeños toques de pincel en forma de comas
lo que provoca que los detalles desaparezcan. Estas imágenes
ponen de manifiesto la filosofía impresionista, cuyo máximo
representante será Monet.
El
puente de Argenteuil.
Claude Monet 1874.
o/I 81,3x60 cm.
Munich,Neue Pinakothek
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