- Las
mujeres traen fecha de vencimiento...
- como
el yogurt.
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- Marcelo D.
Ferrer
- La Plata,
Buenos Aires, Argentina
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Las
mujeres vienen con fecha de vencimiento; como el
sachet de leche y el yogurt. Sé que la tienen.
Vencen entre los cinco y diez años desde el día
que juran que te aman. Cuando están próximas a
vencer, comienzan con los peros y los dolores de
cabeza; a conversar con los escobillones, a usar
ruleros o a pintarse la uñas todo el santo día.
Raras enzimas invaden su cerebro y no hay como
contentarlas. A ello se suma la metamorfosis
corporal; ya sea que se les dé por comerse todo lo
que hay en la heladera, o se apendejen buscando
parecerse a sus sobrinas, o lo que es aún peor, a
sus hijas. Cuando vencen... ¡cuando vencen mi
querido amigo!, ya es tarde para prolongar con ellas
el romance, partieron aún cuando sigan cerca de ti.
Salieron en busca de nuevos horizontes queriendo
revitalizar los recuerdos, o sencillamente, a
procurar definitivamente enterrarlos. Y como tú
eres parte de un presente vencido, pues... comienzas
a ser un estorbo, un recordatorio de que el tiempo
inexorablemente pasa y se lleva con él lo mejor que
teníamos.
-
- ¡Ahh pero mientras no han vencido, ni
están próximas a vencer, bien valen las penurias
hasta cuando al fin vencen!
-
- Son ángeles primorosos, atentos,
consecuentes... Amantes incansables, compañeras
inagotables. Una fuente virtuosa en la que te
zambulles para salir renovado en cuerpo y alma,
lleno de la vitalidad y el incentivo de un amor que
parece inclaudicable. Tú, mi amigo, mientras ellas
no han vencido, eres objeto de su admiración; y
hasta te sientes más alto y atlético, y tienes una
mentalidad ganadora por el simple hecho
- de ser partícipe de su amor.
¡Tu eres el rey! --¡Ve a
trabajar mi rey! -te dicen desde la brillantez de
sus ojos enamorados- y tú sales creyéndoles a
conquistar el mundo para inclinarlo a sus pies.
-
- Pero un día, cuando tu te encuentras
desatento, tu mujer comienza a vencer.
-
- Te darás cuenta cuando ella esté próxima
al vencimiento. Progresivamente la televisión
comienza a transformarse en su peor enemigo; y si en
tu casa hay una computadora, ésta, también se
transformará en el peor de sus enemigos.
- Sentirás que ella reclama más
atenciones que lo normal.
- Y a tí, que el mundo te devuelve
cansado al hogar pero lleno del orgullo de haber
conquistado, para ella, un pedacito de él, te
parecerá un fastidio; tú, que sólo quieres
continuar en tus pensamientos planificando las
conquistas de mañana, clamarás su comprensión; y
ella, dócil o no, comprendiéndote o no, quizá
hasta ni diga nada... Pero, desde ese día,
vencida, saldrá a buscar un mundo que la comprenda
a ella.