Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

De las virtudes
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
 

De paseo por este invierno con perdurables reminiscencias del verano, me descubrí leyendo algunos textos que convidan a la reflexión.  
En ese encuentro conmigo, apareció aquel boceto de apenas un tiempo atrás, truncado por las decisiones, que de un menú de opciones, he estado tomando a cada rato.

Convencido -no siempre- de elegir la senda correcta,  el incursionar por ella obliga a elegir rumbos que otrora parecían llenar  mejor las expectativas que tenía para mí mismo. La vida resulta un laberinto algo exótico. Se abren frente a nosotros y a todo momento, variados senderos que finalmente nos conducirán a la misma e ivariable salida. El paisaje y lo que recolectamos hasta estar frente al cartel de "exit" , hace la diferencia.  

En eso tienen que ver las virtudes y el saber elegir. Pienso a menudo en ello. 

 

      Al volver hoy mentalmente sobre mis pasos, descubro algunas puertas que he cerrado. De inmediato me viene a la mente aquel relato de casa tomada (1) para que finalmente termine por reconocer que algunas zonas erroneas en mi interior, que he decidido ingnorar, ensombrecen algunas de mis virtudes. 

      Es que me distraigo, es eso...  Dejo una y otra vez lazos sin anudar y cosas sin comenzar o terminar. Parto para andar nuevos caminos... aunque una y otra vez soy de descubrirme por los  mismos lugares cometiendo los mismos errores.

      No hace mucho hablé con una de mis hijas sobre las virtudes: 

     --Una virtud es un valor agregado  -le dije-. 

     --¡Ah!  -Me dijo ella-. Aunque me di cuenta que abusaba de mi jerga de contador. Entonces continué: 

     --Cuando una persona tiene una virtud, alguien la valora. Y de inmediato sentencié: --¡Construye! Apuntala tus virtudes un poco cada día; con ellas, tendrás siempre quien vea en tí a alguien que merezca su estima.


     Al ver que se quedaba en silencio y me miraba como si hubiese descubierto un tesoro en sí misma, lamenté que desde ese momento le naciera una labor cuya obra no vería jamás completada, y cuyos progresos, tantas veces parecen no estar o notarse. 
 
    Igual me sucedió a mí. Un día descubrí esto de las virtudes y me propuse mejorar cada día tomando las decisiones que me condujeran por esos senderos que edificaran mi proyecto. Pero no hay caso, yo me distraigo y de pronto me veo sobre las nubes de Úbeda recolectando pimpollos, barriendo en el patio el polvo de las estrellas o juntando del suelo de mi dormitorio pedazos de sueños rotos... como hoy.

 

Marcelo D. Ferrer
Con Juliana: mi hija mayor.

1) "Casa Tomada". Julio Cortazar. http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/casato.htm


 "Los sueños adolescentes son los mejores... 

¡Umh! no es preciso tener dieciséis años para tenerlos".

<<<  Anterior

Siguiente  >>>

Copyright © 2004 
AVISO LEGAL
 
1