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NUESTRA PARROQUIA

La Iglesia de la MEDALLA MILAGROSA representa el desenvolvimiento más digno de atención en la arquitectura religiosa en México, desde el fin de la Era Colonial.

Terminada en 1956, es la obra inspirada de FELIX CANDELA, un español que emigró a México en 1939. CANDELA, es uno de los más distinguidos defensores en el mundo, de la construcción tipo cascarón de concreto y en Nuestra Señora de la MEDALLA MILAGROSA ha logrado un monumento permanente a su genio arquitectónico.

En opinión de CANDELA el exterior de un edificio tiene interés e importancia solamente en cuanto le da forma y protección al interior. La parte externa de la Iglesia, por consiguiente es de apariencia extraña, con sus repetidos y agudos picos de concreto grises, que semejan un grupo de tiendas de Indios agrupadas muy juntas; sus muros de concreto y de ladrillo rojo tosco; su torre completamente separada, rigurosamente sencilla en su dibujo; su alta verja de hierro forjado pintada de negro; y sus puertas de cedro rojo sin pulir. La única insinuación de adorno proviene de las colosales vidireras polícromas, de forma triangular, colocadas en los huecos angulosos al lado izquierdo de la construción y sobre la entrada del Templo.

Al transponer sus amplias puertas de cedro rojo, uno queda envuelto en una tibia sensación de tranquilidad; toda la atmósfera parece respirar suavemente: "Esta es la Casa de Dios y el lugar de íntima comunión con Él"

Contrastando con los interiores de otras Iglesias de otro tipo arquitectónico, Ntra. Sra. de la MEDALLA MILAGROSA, su mejor descripción sería: "pura y armónica".

No hay una sola cosa supérflua, aún en su mobiliario ornamental que pudiera restar algo de la cabal armonía y espléndida sencillez del conjunto, o que pudiera distraer a los fieles de sus devociones. El efecto total es de tal fuerza, y sin embargo tan efectivo, que evade toda definición y que solo un técnico puede apreciar completamente.

Bien pensado, uno puede deducir que la antedicha atmósfera de calor y bienestar emanan de los tonos rosa y gris que campean por doquier: gris pálido, marmol rojo vetado en el piso y rojo caliente en los bancos de cedro; gris suave en lo alto de los muros; techo y arcos triangulares. Estos últimos siguen fielmente el perfil exterior del edificio; rojo natural del ladrillo en los muros bajos.

Las Estaciones del Via-Crucis, sin ostentaciones, han sido esculpidas en madera color rosa beige maravillosamente.

Detrás del Altar se levanta un amplio muro de ladrillo que termina en el ángulo más alto de la Iglesia. Sobre ese muro está colocado el retablo, que consta de solo tres imágenes: en el centro la virgen MILAGROSA y dos ángeles a ambos lados y unas pequeñas nubes de color plomo debajo de ellos. Las esculturas de madera están salientes del muro y decoradas en tonos blanco-ostra, pálido color de carne y otros colores suaves.

Los brazos de luces fijos a los muros son de aluminio en forma de candiles antiguos, y las arañas que penden del techo combinan el aluminio con el hierro forjado pintado de negro.

Como en la parte exterior del edificio, los colores intrusos acentuados provienen solamente de las brillantes vidreras de sus amplios ventanales. La luz filtrada al través de ellos contribuye a una atmósfera, casi tangible de calor de santuario.

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