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Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo." (Richard Dawkins) |
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Cuentos y Escritos>Carta al Presidente*
Hola Sr. Presidente,
Espero que Usted esté bien. ¡Cómo dudarlo! ¿Verdad? Debo reconocer mi ingenuidad… Pero creo que la mayoría de mis compatriotas, como yo, hemos pecado de ingenuos o ignorantes. Nunca pensé escribir nada a nadie, y menos a usted. Desde acá, abajo, se lo ve muy distinguido… ¿Sabe? Nunca me atrevería a dirigirle la palabra, imagínese, un simple desempleado como yo… Ni siquiera cuando mi colectivo tenia que esperar minutos enteros sobre la Avda. Macl. López, a que usted cruzara, con su despampanante caravana, yo, a quien por ese retraso se le descontaba el salario, en ese entonces cuando la empresa en la que trabajaba todavía no había cerrado, nunca dije nada. Pero creo que ahora Sr. Presidente usted me tiene que escuchar (leer en este caso). Estoy en un lugar donde nunca pensé estar, o por lo menos no en estas circunstancias: En el bar del Aeropuerto Silvio Pettirosi, y no estoy sirviendo nada, aunque me gustaría, me dijeron por ahí que acá pagan muy bien… pero estoy por otro motivo, estoy esperando el vuelo 354 de la empresa American Airlines, voy a los Estados Unidos de América… ¡No! Ni lo piense… no voy para pasear en el Natasha… no voy a ver a Jhon Tulac, mucho menos voy a la universidad donde su hermano estaba haciendo un post-grado o lo que sea que haya estudiado… No señor, yo voy a tratar de encontrar trabajo… estoy dejando a mi hijos, ¿sabe?… yo tengo dos hijos, Sr. …Y ahora están en casa, están con Isabel, mi señora, no vinieron a despedirme aquí, tal vez yo no soportaría esta despedida, si…, es cierto, no soy un paraguayo de los que cuentan los libros de historia Sr., yo soy un paraguayo cobarde… de los que lloran en las despedidas. Pero… pero se puso a pensar Sr. Presidente… esta despedida puede marcar la diferencia entre ver a mis hijos bien algún día o no verlos nunca más. Tengo miedo Sr. Presidente, no quiero marcharme, pero que hay acá Sr. Presidente para hacer… nada, no hay nada… Busqué trabajo por mucho tiempo, ¡si que lo hice! Sólo Dios y mi señora saben Sr. Presidente que lo hice, pero las respuestas eran siempre las mismas: “Lo vamos a llamar mañana, señor…” o “No, no hay vacancia, Sr.” Estoy muriendo por dentro Sr. Presidente, dentro de un mes es el primer añito de mi hija, María de la Paz, y yo no voy a estar en esa foto que ella alguna vez verá, no voy a estar junto a ella cuando por las noches se despierte por algo que la haya asustado… Yo no voy a verla crecer Sr… No voy a verla, tal vez, en su primer día de escuela… Y Arnaldo… Arnaldo va a ser un chico bueno, juega bien al fútbol, creo que tiene posibilidades de triunfar, esta mañana me abrazó y me dijo: Papá, ¿dentro de cuanto tiempo vas a venir? Yo le dije: Dentro de unos meses, te lo aseguro… -Mentí, no le puedo asegurar nada… Dejo a mi familia Sr. Presidente, la dejo, dejo lo más preciado de mi vida. Se imagina usted estar en mi lugar… Soy muy ingenuo… ¿Verdad? ¿Cómo hice con la visa y demás? ¡Fácil!… Estamos en Paraguay Sr. Presidente, en SU paraguay (con minúsculas Sr.) Acá todo se consigue, una tarjeta de Crédito American Express y una Master Card silver, para no presumir tanto, una cuenta de ahorro por unos cuantos millones de guaraníes… documentos de casa, impuestos, documentos de vehículos (jajaj, nunca tuve ni una carretilla) …pero gracias a su gobierno pude conseguir todo, se me antoja ahora que el Estado que usted preside, es una especie de gran empresa de sepelios: te dan todo, pero te quitan a un ser querido… Usted Señor González me quitó a mi familia, hoy emprendo una aventura que no sé si va a tener un final feliz, me voy desesperado, me voy desahuciado Sr… me voy, dejo sola a Isabel, ella nunca estuvo sola desde hace quince años… ella se queda sola y yo, Dios quiera, le pueda enviar algo de dinero para sus gastos… me he jugado Sr. Me he jugado… me voy ahora, tal vez usted nunca lea esta carta, la dejo acá, en el bar de la plataforma de abordaje (qué pasó con el bar de arriba) por si algún amigo suyo la encuentre y se la lleve…
Solo le pido una cosa, Sr… usted que me quitó todo, me quitó mi vida dentro de mi querido país, me quitó mi familia, por favor, si lee esto…, deséeme suerte…
*(Esto es un relato. Es totalmente producto de la ficción, aunque puede pertenecer a una realidad muy frecuente en Paraguay)
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