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"Si hablas con Dios estás rezando; si Dios te habla a ti tienes esquizofrenia" Thomas Szasz |
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Cuentos y Escritos>Hasta que la Muerte nos Separe
...Hasta que la Muerte nos Separe
..hasta que la muerte los separe? -Esa fue la frase que Ana llegó a oír cuando entraba por una de las puertas laterales de la iglesia. Detuvo lentamente su marcha mientras se mezclaba con la gente; con los invitados. Resbaló y se atajó de un hombre calvo que olía a ajo y sudor. Era el tío Julio. -¡Ana!- dijo este sorprendido, mientras desde frente al altar Estéban decía -si, acepto-. Ana giró la cabeza y vio por fin a los novios. Claudia estaba espléndida, su ropa blanca hacía resaltar sus ojos color cielo. Su maquillaje era perfecto, sus labios parecían un capullo de rosa que se empieza a abrir en la madrugada siniestra. Esteran... Esteran. estaba muy bien puesto, un traje gris plomo hacía un violento, pero a la vez tolerable, contraste con su camisa blanca, rayada por una corbata del mismo color que el traje. En su pecho unas diminutas flores hacían juego con su sonrisa... Ella los contempló en silencio y bajó la cabeza luego. El tío Julio trataba de decirle algo. Ella no podía oírlo. Una lagrima saltó sus párpados y descendió por su blanca mejilla hasta su boca, una boca deliciosa, que sabía dar y recibir amor. Ana se arrodilló de pronto, el tío Julio la tomó en brazos y la trató de llevar hacía el patio interior de la iglesia, Ana abrió los ojos y preguntó: -¿Por qué? Ella conocía bien al tío Julio, era él, el celestinode su historia, era quien había corroborado mil veces que Esteran. lo amaba, era quien mil veces le dio el auto para que vayan a “divertirse”, para que lo disfruten, era quien la traía y llevaba de su estudio de computación, los lunes y viernes por la noche...
-Porqué
este mi sobrino, Esteran., es un muy buen partido- Le había
dicho al padre de Ana que era jardinero de su casa. Y ahora
Esteran. se estaba casando con otra... con Claudia… Ana no lo creyó nunca. Hubo gente que la advirtió, le dijo que Esteran. sólo estaba con ella para divertirse, que él sólo la quería en la cama. -¡Maldito hijo de puta!- murmuró Ana. Cuando llegó al interior de la iglesia los novios habían ya empezado su salida nupcial, lentamente, como para que todo el mundo pueda apreciar a la nueva pareja, la nueva fulgurante pareja. Ambos, Esteran. y Claudia, tenían en sus rostros dibujada una amplia sonrisa. Dieron dos lentos pasos, bajaron los tres peldaños que posicionaban al altar en un lugar más alto que el resto del edificio. Ana salió de entre la multitud que esperaba el paso de los novios, entró al corredor central de la nave principal del templo y se puso frente a ambos. El rostro de Claudia quedó consternado, ella, Claudia, se había enterado de que Esteran. había tenido una "aventurilla" con Ana, y lo primero que le vino en mente fue que la "maldita pordiosera" venía a armar un escándalo el día de su boda… Claudia miró a Esteran. que no dejaba de sonreír mientras le soltaba de la mano y corría a los brazos de Ana, a Claudia se le cayó el mentón y una gota de saliva se escapo de la comisura de su boca. La maquilladora sacó un brazo desde el costado izquierdo inundado de invitados y atinó a secarle la gota de saliva que había salido disparada a causa del asombro. Esteran., con la mirada clavada en los ojos de Ana, gritó para que todo el mundo lo oyera: -¡Yo, Esteran. Leguizamon Martínez Martínez del Cano, amo a esta mujer, amo a Ana de los Remedios Fariña... la amo, la amo!... Los presentes se quedaron boquiabiertos, el padre de Claudia salió al paso del novio que abandonaba a su amada, este lo manoteó y lo echó a un costado. Mientras Ana sonreía y abría sus brazos. Nadie lo podía creer, el flamante estaba dejando a su mujer por otra, y ni siquiera habían salido de la iglesia. Esteran. saltó y la abrazó, Ana lo beso y lo aferró con sus brazos por la cintura. Ahora toda la gente que se había congregado para celebrar la unión de Esteran. y Claudia era testigo del amor que el primero sentía hacia Ana. Esteran. le dijo muy bajo a Ana -Te amo.- Ella lo abrazó fuerte, miró al sacerdote que los miraba a su vez con asombro, y de entre el papel que contenía la lista de invitados a su frustrada boda extrajo un cuchillo y lo clavó muy profundo en la espalda de Esteran. Todos corrieron hacía ellos, el hombre cayó desangrando en el piso blanco y negro del lugar, y murió después de unos segundos. Ana fue llevada a la comisaría. Desde hace tres años y seis está entre rejas, con un hijo que hoy cumplió tres años, que dicen por ahí es el vivo retrato de su padre; el tío Julio. Fin
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